viernes, 2 de enero de 2026

Apuntes para la formación y el debate: Jessé Souza y el "pobre de derecha"

I. Introducción: La Paradoja del Voto Populista y la Ruptura Sociológica


El surgimiento y la consolidación de movimientos populistas de extrema derecha en democracias representativas, evidenciados por fenómenos como la elección de Jair Bolsonaro en Brasil, Donald Trump en Estados Unidos o Javier Milei en Argentina, presentan una profunda paradoja para las ciencias sociales: ¿por qué sectores empobrecidos y precarizados apoyan a líderes y políticas que objetivamente perpetúan la desigualdad y van en contra de sus propios intereses materiales? Esta contradicción, descrita por Jessé Souza como el "pobre votando en el chinelo" (la barata votando por la chancleta), constituye el punto de partida de su obra más reciente, O Pobre de Direita: A Vingança dos Bastardos.


La propuesta de Souza es trascender las explicaciones economicistas o culturalistas simplistas. La perspectiva tradicional de la Ciencia Política, a menudo basada en la teoría de la elección racional, presupone que los actores políticos, incluidos los votantes, toman decisiones buscando maximizar sus beneficios económicos. La elección conservadora de los pobres, que básicamente "nada ganarían" con la victoria de la extrema derecha, pone en entredicho esta matriz. Por lo tanto, el trabajo de Souza se constituye como una crítica sociológica dirigida a demostrar la insuficiencia del economicismo para explicar la acción política en la periferia global, argumentando que la causa fundamental de la adhesión se encuentra en factores morales y subjetivos, específicamente el resentimiento originado por la humillación social. 

Basándose en el personaje de la película “El Joker”, de 2019, plantea que sus características son más habituales que las que se supone en este mundo neoliberal en el que vivimos: este antihéroe es pobre, cuida de una madre enferma y es constantemente humillado en casa, en el trabajo y en la calle. Humillado por su madre, por sus colegas, por el gobierno, por los otros. Y es humillado finalmente, por la atroz soledad que le hace vivir una vida sin imaginación ni fantasía. La humillación es precisamente la herida moral que el sistema produce en los pobres y es a partir de ella que se produce su reacción que los termina arrojando a los brazos de la derecha. La derecha radicalizada le ofrece al humillado un lugar en el que sentirse más poderoso y hasta derivar su resentimiento mediante la agresión a los más débiles aún que ellos.

Nos habla Souza de un Falso Moralismo que las elites construyen para legitimar un nuevo racismo, esta vez no apuntado a la raza, sino a las diferencias culturales, que de ese modo habilitan un trato agresivo hacia los más débiles, sin culpas ni rastros de incorrección.

El sociólogo brasileño sostiene que la extrema derecha logra su éxito electoral al manipular estas "heridas morales" causadas por la exclusión social. El análisis propuesto por Souza busca desvelar los mecanismos simbólicos mediante los cuales las élites, que históricamente han perpetuado la desigualdad, consiguen el apoyo de los oprimidos, transformando el descontento de clase en una guerra cultural horizontal.


II. Jessé Souza en la Sociología Brasileña: Fundamentos Teóricos y Crítica Clásica

Jessé José Freire de Souza es una figura central en el debate sociológico brasileño contemporáneo, reconocido por su ritmo acelerado de publicaciones y su estilo provocador. Su sólida formación incluye una licenciatura en Derecho, una maestría en Sociología por la Universidad de Brasília, un doctorado en Sociología por la Karl Ruprecht Universität Heidelberg (Alemania) y diversos posdoctorados, incluyendo estudios en filosofía y psicoanálisis en la New School for Social Research de Nueva York. Actualmente, se desempeña como profesor titular en la Universidad Federal de Juiz de Fora y coordina el Centro de Investigaciones sobre la Desigualdad.

A. La Crítica a la "Inteligencia Brasileña" y la Modernidad Periférica

El proyecto intelectual de Souza, desarrollado durante las últimas dos décadas, tiene como núcleo la crítica a lo que denomina la "ciencia social conservadora". Esta crítica se dirige a los cánones de la sociología clásica brasileña, como Gilberto Freyre y Sérgio Buarque de Holanda, y sus tesis sobre la identidad nacional. Souza rechaza la centralidad explicativa otorgada al patrimonialismo y al personalismo, así como la tesis del "hombre cordial". En su lugar, Souza afirma que la verdadera matriz que moldea la realidad social brasileña es el legado de la esclavitud.

El sociólogo argumenta que la élite brasileña ha construido y difundido una narrativa nacional (la identidad del brasileño) basada en "tres mentiras contadas por la élite" , que sirven a la reproducción de sus intereses. Esta historia de dominación simbólica, según Souza, ha forjado la idea dominante de los brasileños sobre sí mismos, impidiendo que el pueblo perciba la explotación a la que está sometido. Su enfoque busca, por lo tanto, fundamentar una Teoría Crítica de la Modernidad Periférica , donde la modernidad capitalista se entiende como "modernización selectiva," un proceso que prolonga los rasgos coloniales en la asimetría centro-periferia.

B. La Estructura de Clases y la Conexión Causal de la Trilogía

Para analizar la desigualdad, Souza adopta y adapta la Teoría de los Capitales de Pierre Bourdieu, lo que le permite romper con la concepción mentalista tradicional de la experiencia social. La desigualdad no se reduce a la renta y el consumo, sino al acceso diferenciado a los capitales económico, social y, crucialmente, cultural.

Su análisis de la sociedad brasileña se articula en una secuencia de obras que cubren la pirámide social:

1.    A Ralé Brasileira (2009): Analiza la base, aquellos que carecen de capitales y son excluidos de los derechos básicos, sufriendo el desprecio de las élites.

2.    A Elite do Atraso (2017): Se enfoca en el tope, describiendo a la élite como rentista y anti-industrial, cuya principal estrategia es "robar el Estado" mediante el rentismo y la deuda pública.

3.    O Pobre de Direita: Esta obra constituye la pieza de análisis que faltaba para completar el cuadro de la dominación. Mientras que A Ralé identifica a los más oprimidos y A Elite a los opresores, O Pobre de Direita se enfoca en el grupo intermedio —el "pobre remediado" o los Batalhadores (la autodenominada "nueva clase media" )— y explica la mediación ideológica y simbólica que permite a la élites del atraso mantener el control político. Este grupo es ideológicamente crucial porque, debido a su fragilidad social y sus aspiraciones de éxito individual, es especialmente susceptible a la adhesión a valores conservadores que, irónicamente, refuerzan la desigualdad.

La siguiente tabla sintetiza la matriz de estratificación social según la teoría de Jessé Souza:

Table 1: Matriz Analítica de la Estratificación Social en la Obra de Jessé Souza

Clase Social (Concepto de Souza)

Capital Económico

Capital Cultural Incorporado (Habitus)

Vulnerabilidad Clave

Mecanismo de Dominación Explicado en la Obra

La Elite del Atraso

Alto (Rentista, Anti-Industrial)

Alto (Heredado)

Preservación de Privilegios

Control Simbólico y Falso Moralismo (Corrupción)

Batalhadores (Clase Media Farsante)

Medio (Frágil/Limitado)

Bajo/Medio

Fragilidad Social y Humillación

Adhesión a la Ideología Meritocrática

La Ralé Brasileira

Bajo a Nulo

Nulo

Exclusión Total y Negación Humana

Racismo Estructural y Desprecio

III. El Pobre de Derecha: El Resentimiento como Motor Político

La hipótesis principal de Souza es que la base del apoyo popular a la extrema derecha no reside en la lógica económica, sino en la manipulación de profundas heridas subjetivas.

A. La Humillación, el Resentimiento y la Meritocracia

El factor clave que impulsa la acción política del pobre de derecha es el resentimiento (ressentiment). Este sentimiento no es una simple frustración económica, sino una respuesta a la humillación y la exclusión que sufren las clases populares. Souza define a estos individuos como los "bastardos de la nación brasileña," aquellos que fueron excluidos del proceso de modernización, quedando expuestos a la vergüenza por no poseer ni dinero ni el "conocimiento incorporado" (capital cultural) necesario para triunfar.

El contexto de la modernidad periférica está dominado por la ideología neoliberal meritocrática, que tiene un efecto devastador en los excluidos. Cuando un individuo es despojado económicamente, no puede proveer para su familia ni articular un futuro, y se siente "deprimido, fracasado". El sistema meritocrático transforma esta humillación en culpa individual, haciendo creer a la persona que es la única responsable de su propio fracaso.

En este vacío de explicación, la extrema derecha interviene. El resentimiento es explotado por figuras políticas que se dirigen a estas poblaciones vulnerables, que trabajan en condiciones precarias. Lo que estas personas buscan, más allá del interés material inmediato, es reconocimiento y dignidad en un mundo que constantemente les niega un lugar. La derecha ofrece una narrativa que, aunque perpetúe la opresión económica, brinda una "boia de salvación" simbólica y una forma de sentirse moralmente superior.

B. Resentimiento, Racismo y la Transformación en Violencia Simbólica

El análisis sociológico indica que el resentimiento, cuando se profundiza, se asocia con una "incapacidad de actuar" constructivamente y una rumiación negativa. Este estado de amargura social compartida puede condicionar la democracia y, en lugar de conducir a la lucha de clases, puede transformarse en acción violenta o revanchista. Souza caracteriza este fenómeno como el "síndrome del Joker" , donde la rabia social acumulada se dirige hacia objetivos equivocados, buscando una venganza catártica que no resulta en emancipación, sino en la destrucción de la propia base de apoyo.

Souza subraya que el factor fundamental que moldea esta moralidad y dirige las divisiones sociales es el racismo, bajo sus diversas formas. A pesar de que la dominación se esconde detrás de máscaras modernas, el racismo continúa siendo el núcleo de la vida política y social brasileña, indicando que es la raíz de la "virada moralista" que impulsa a la ultraderecha.

IV. Perfiles Empíricos del Pobre de Derecha

Para profundizar en la operación del resentimiento, Souza utiliza una metodología cualitativa basada en entrevistas, enfocándose en dos segmentos clave que han sido cooptados por el discurso de la extrema derecha.

A. El Blanco Pobre del Sur y São Paulo

Este perfil, generalmente descendiente de inmigrantes europeos en el Sur y Sureste, se nutre de un "orgullo de sangre" culturalmente arraigado. Su resentimiento surge de una percepción de exclusión que se vive como una pérdida de valor o disminución de estatus. A diferencia del pobre negro, el blanco pobre cree que, por su color, debería ocupar un escalón social superior, con acceso a educación y capital, y por ello siente que ha sido "desplazado de un lugar que cree que debería ocupar".

Este resentimiento se canaliza mediante el racismo regional, una manifestación del racismo estructural encubierto. Según las entrevistas de Souza, el 100% de los encuestados en el Sur y São Paulo responsabilizan al Nordestino (el otro pobre). Creen que el dinero de su trabajo es "robado" para financiar programas sociales como el Bolsa Família, favoreciendo a los nordestinos que "hacen hijos y van para el Bolsa Família". Este mecanismo ideológico es crucial, ya que convierte la ira de clase, que debería dirigirse hacia la élite rentista, en un conflicto horizontal entre grupos populares, bajo la fachada del prejuicio regional.

B. El Negro/Mestizo Evangélico

La exclusión sufrida por el negro o mestizo pobre de derecha es considerada estructuralmente más grave. Su lucha es por el reconocimiento fundamental de su humanidad, enfrentando la negación constante de su derecho a una existencia digna en la sociedad.

En este segmento, la adhesión a la preeminencia evangélica/pentecostal (caracterizada como una "contrarrevolución evangélica" ) actúa como un mecanismo de compensación moral. La fe ofrece una vía moral y espiritual para contrarrestar la humillación diaria. Al adoptar valores conservadores y una distinción religiosa, este grupo encuentra una forma de obtener dignidad y sentirse superior a otros segmentos sociales, logrando una fuga simbólica del fracaso económico atribuido por la meritocracia. El moralismo se convierte en una herramienta para clasificar y evaluar el mundo, poniendo el racismo en el centro de las divisiones sociales y políticas.

El contraste entre ambos perfiles revela la sofisticada estrategia de dominación: al transformar el racismo en prejuicio regional, la élite fomenta que el resentido "blanco pobre" ataque los programas sociales que benefician al "negro/mestizo pobre". Esto fragmenta la solidaridad de las clases populares y redirige su indignación de la élite rentista (la verdadera fuente de explotación) hacia sus pares más vulnerables, asegurando la perpetuación de la estructura de privilegios.

V. Mecanismos de Dominación: De la Fábrica de Consentimiento a la Explotación Moral

La tesis del pobre de derecha está intrínsecamente ligada al análisis de la élite brasileña y sus mecanismos para controlar la esfera simbólica y política.

A. La Fábrica de Consentimiento en la Modernidad Periférica

Souza enfatiza que el capitalismo moderno, especialmente el modelo estadounidense analizado en el libro , ha perfeccionado la capacidad de utilizar la esfera simbólica (ideas, ciencia, imaginación) como una "fábrica de consentimiento". Esto asegura la perpetuación del sistema de explotación, incluso entre aquellos que son sus víctimas económicas. Las élites comprenden que, para dominar, primero es necesario controlar la "cabeza de las personas con ideas" mediante narrativas, antes de proceder a la explotación económica.

Esta dominación simbólica ha sido histórica en Brasil, donde la élite ha forjado una visión de país que ha sido comprada y difundida por los intelectuales. El trabajo de Souza se concibe, por lo tanto, como una contribución tanto intelectual como política, dirigida a la comunidad académica y al público general, para desmantelar estas "falsas ideas dominantes".

B. Manipulación Moral y la Inversión del Sujeto Político

El éxito de la ultraderecha, ejemplificado por Bolsonaro, se basa en la explotación de la vulnerabilidad y la fragilidad del pobre remediado. La élite del atraso emplea una estrategia de "falso moralismo" para mantener el poder. El discurso político dominante se centra en demonizar la corrupción visible del Estado y de la política (como ocurrió con la Operación Lava Jato) , mientras se oculta la corrupción invisible del mercado, que incluye el rentismo y el control parasitario del presupuesto público por la élite financiera.

Esta estrategia logra una inversión ideológica del sujeto político. El pobre de derecha, imbuido en el resentimiento y la moralidad conservadora, pasa de identificar a la élite rentista como la fuente de la explotación a percibir al Estado benefactor y a los otros pobres como los enemigos. La élite, acusada de ser la responsable del subdesarrollo del país , redirige la atención del "robo" real (a través de la deuda pública y el rentismo) hacia el "robo" falso (la corrupción estatal y la asistencia social). De este modo, la guerra moral entre clases se transforma en una confrontación interna entre los oprimidos, garantizando la continuidad de la estructura de privilegios.

La siguiente tabla resume el mecanismo causal que explica la desviación del voto popular:

Table 2: Mecanismo Causal del "Pobre de Derecha": Del Resentimiento al Voto Conservador

Perfil Identificado

Origen Específico del Resentimiento (Herida Moral)

Mecanismo de Racismo Operacionalizado

Compensación Simbólica Ofrecida por la Derecha

Ejemplo Político (Bolsonarismo/Trumpismo)

Blanco Pobre del Sur/São Paulo

Pérdida de estatus "presumido" por orgullo de sangre.

Racismo Regional (contra el Nordestino, visto como vago o dependiente del Estado).

Afirmación de Superioridad Moral ("trabajadores versus ladrones"), Victimización por el Estado.

Ataque al Bolsa Família, discurso de odio regional.

Negro/Mestizo Evangélico

Negación constante de dignidad y reconocimiento como ser humano.

Racismo Estructural (encubierto).

Dignidad a través de la Fe, Superación Individual, Pautas de Costumbres (Moralismo).

Adhesión al discurso "Dios, Patria, Familia".

VI. Debate Académico y Críticas a la Tesis del Resentimiento

A pesar de su éxito como best-seller y su impacto en el debate público, la obra de Jessé Souza y su enfoque sociológico generan intensas controversias.

A. El Desafío Materialista a la Causalidad Moral

La crítica más frecuente proviene de perspectivas que sostienen la primacía de los factores materiales. Los críticos argumentan que al poner el foco en las "elecciones morales y subjetivas" , Souza sugiere que el fenómeno no es primariamente económico, lo cual, según la crítica materialista, reduce el debate a cómo la izquierda debe "hablar el lenguaje del pueblo". Algunos sostienen que el énfasis en el resentimiento subjetivo hace invisible la explotación económica estructural, es decir, la "manito amiga que empuja a la clase trabajadora precipicio abajo".

Si bien Souza rechaza explícitamente la idea de que los pobres son "burros" o "alienados" , la priorización de la explicación moral ha sido interpretada como un desinterés por la materialidad. La literatura sugiere que el resentimiento, aunque es un fenómeno psíquico, se ve acentuado y reforzado por condiciones externas objetivas, como la inseguridad económica, el desempleo y la degradación de las clases medias y trabajadoras, intensificada por la mercantilización de la sociedad. Los críticos apuntan que el análisis de Souza podría otorgar demasiada autonomía causal al resentimiento, desconectándolo del proceso material de precarización de la vida y la financiarización del capital, que afecta directamente al "pobre remediado".

B. Controversias Metodológicas y Políticas

Otra línea de crítica apunta a la estructura teórica. Algunos académicos han señalado que la necesidad de Souza de demostrar que el liberalismo y el marxismo clásico comparten un "economicismo" lo lleva a construir una análisis excesivamente compartimentado que podría caer en un "weberianismo mecanicista". Se argumenta que su enfoque difiere de la crítica más amplia de Bourdieu sobre la transformación de la cultura dominante.

Desde una perspectiva política, el concepto de "pobre de derecha" ha sido percibido por algunos segmentos de la izquierda como un "espectro" que permite a la intelectualidad progresista eludir su responsabilidad por la situación política actual. Al culpar implícitamente al votante por su ideología, la izquierda podría estar ocultando su propio papel como "ala izquierda del gran arreglo conservador" que domina la economía y la cultura. No obstante, el objetivo de Souza es precisamente restaurar la "inteligencia robada" de la población trabajadora, buscando desmantelar la dominación simbólica.

VII. Conclusiones y Proyecciones Futuras

O Pobre de Direita: A Vingança dos Bastardos es una obra esencial para la comprensión de la crisis sociopolítica en Brasil y su resonancia internacional. El análisis de Jessé Souza concluye que la paradoja del voto conservador de los pobres solo se resuelve cuando se prioriza la dimensión de la dignidad y el reconocimiento moral sobre el interés económico de corto plazo.

La principal contribución de la obra es la obligación de integrar el concepto de las heridas morales generadas por la humillación sistémica, junto con la distribución del capital cultural (habitus), en cualquier análisis de la desigualdad contemporánea. Souza articula de manera convincente cómo la dominación simbólica, anclada históricamente en el racismo y la esclavitud, se reinventa en la modernidad periférica para evitar la solidaridad de clase y garantizar la perpetuación de la élite rentista.

El mecanismo de manipulación del resentimiento, que transforma la frustración individual en apoyo a la extrema derecha (el llamado "síndrome del Joker" ), tiene una vigencia global, siendo aplicable al estudio de la polarización política en cualquier contexto afectado por la precarización y la meritocracia neoliberal.

En última instancia, el proyecto de Souza, que critica ferozmente la "inteligencia brasileña" por su papel en la construcción de mitos nacionales al servicio de las élites , es un llamado a la acción intelectual. La tarea pendiente para la sociología y la política progresista consiste en restituir la "inteligencia robada" de los trabajadores y ofrecer una narrativa alternativa que no solo aborde la explotación material, sino que también reconozca y valide las profundas demandas de dignidad y reconocimiento de las clases populares. El desafío radica en que estas personas tomen conciencia de quién se quedó con su dinero y quién manipula sus frustraciones.

Fuentes citadas

1. Jessé Souza | The Right-Wing Poor - YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=i2KFhcZqIDs 2. Sobre o paradoxo do “pobre de direita”… - Outras Palavras, https://outraspalavras.net/desigualdades-mundo/sobre-o-paradoxo-do-pobre-de-direita/ 3. Jessé Souza mergulha na cabeça do pobre de direita - Jornal Extra Classe, https://www.extraclasse.org.br/politica/2024/09/jesse-souza-mergulha-na-cabeca-do-pobre-de-direita/ 4. “O pobre de direita: a vingança dos bastardos. O que explica a adesão dos ressentidos à extrema direita?”. Entrevista com Jessé Souza - Instituto Humanitas Unisinos, https://ihu.unisinos.br/categorias/644223-o-pobre-de-direita-a-vinganca-dos-bastardos-o-que-explica-a-adesao-dos-ressentidos-a-extrema-direita-entrevista-com-jesse-souza 5. RESENHA (SOUZA, Jessé. O pobre de direita: a revolta dos bastardos. Rio de Ja-neiro: Civilização Brasileira, 2024), https://periodicos.apps.uern.br/index.php/rmx/article/view/6754 6. Sobre o pobre de direita: um debate atual, https://revista.uemg.br/gtic-malestar/article/download/9605/6004/42443 7. Pobre de Direita: Jessé de Souza e a vingança dos desprezados - Mauricio Grabois, https://grabois.org.br/2025/01/30/pobre-de-direita-jesse-de-souza-e-a-vinganca-dos-desprezados/ 8. Por que ler Jessé Souza? - SciELO, https://www.scielo.br/j/rbcsoc/a/pk6YgSj7HRWGybqvWk46tNf/?format=html&lang=pt 9. Jessé José Freire de Souza - IEA-USP, https://www.iea.usp.br/pessoas/pasta-pessoaj/jesse-jose-freire-de-souza 10. Clase y raza en el Brasil moderno. La singularidad de la desigualdad periférica - e-Spacio UNED, https://e-spacio.uned.es/bitstreams/31fe4d10-f25f-4243-9afe-de4c2cc1e126/download 11. Jessé Souza launches the book "The Elite of Backwardness" - YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=a-OHSwXcGjY 12. Patrimonialismo: o debate brasileiro e alguns elementos para sua crítica - Redalyc, https://www.redalyc.org/journal/5957/595771131009/html/ 13. Brasil: entre la modernidad alternativa y la alternativa a la modernidad | Íconos, https://iconos.flacsoandes.edu.ec/index.php/iconos/article/view/2256/3059 14. 'O que explica o Brasil não é o patrimonialismo e o populismo, mas a escravidão'. Entrevista com Jessé Souza - Instituto Humanitas Unisinos, https://ihu.unisinos.br/categorias/186-noticias-2017/572719-o-que-explica-o-brasil-nao-e-o-patrimonialismo-e-o-populismo-mas-a-escravidao-entrevista-com-jesse-souza 15. Jessé de Souza: identidade do brasileiro é fruto de três mentiras contadas pela elite, https://cee.fiocruz.br/?q=jesse-de-souza-identidade-do-brasileiro-e-fruto-de-tres-mentiras-contadas-pela-elite 16. Resenha do livro A Elite do atraso: uma reflexão sobre mecanismos de controle, patrimonialismo, corrupção Estatal e a corrup, https://seer.ufu.br/index.php/cdhis/article/download/49251/26203/203039 17. A Pobreza no Brasil e a Nova Classe Média a Partir dos Capitais de ..., https://periodicos.ufba.br/index.php/rigs/article/download/34745/23862/164800 18. SOBRE A TEORIA DAS CLASSES SOCIAIS DE JESSÉ SOUZA - Dialnet, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7085861.pdf 19. DR COM DEMORI | Sociólogo Jessé Souza explica o conceito de “pobre de direita”, https://www.youtube.com/watch?v=lnGJ79i6X3o 20. O pobre de direita - Periodicos UFMA, https://periodicoseletronicos.ufma.br/index.php/rppublica/article/download/26945/13869/88503 21. o-pobre-de-direita-jesse-souza.pdf - geovest, https://geovest.wordpress.com/wp-content/uploads/2024/12/o-pobre-de-direita-jesse-souza.pdf 22. O Pobre de Direita - análise sobre o novo livro de Jessé Souza - YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=CskSn7ALjVo 23. Polémica con Jessé Souza: ¿Quién alimenta más a la ultraderecha, los blancos pobres o la izquierda capitalista? - Liga Internacional de los Trabajadores, https://litci.org/es/polemica-con-jesse-souza-quien-alimenta-mas-a-la-ultraderecha-los-blancos-pobres-o-la-izquierda-capitalista/ 24. O pobre de direita e a miséria da sociologia - - A Terra é Redonda, https://aterraeredonda.com.br/o-pobre-de-direita-e-a-miseria-da-sociologia/ 25. O pobre de direita e a miséria da sociologia - A Terra é Redonda, https://aterraeredonda.com.br/o-pobre-de-direita-e-a-miseria-da-sociologia/?print=print

sábado, 20 de diciembre de 2025

Jorge Busti, el gran líder político que se hizo solo un lugar en la Historia de Entre Ríos

El 20 de diciembre de 2021 fallecía Jorge Pedro Busti. Fue tres veces gobernador de Entre Ríos sin cláusula de reelección, dos veces intendente de Concordia, Presidente de la Cámara de Diputados de ER, Presidente de la Convención Constituyente de 2008, diputado nacional, senador nacional y convencional constituyente de la Nación en 1994. Ocupó todos los cargos por el voto popular. Fue el político más importante de la historia contemporánea de Entre Ríos, solo comparable a los grandes entrerrianos del siglo XIX.

Su vida fue la de un ser consagrado a la política, a la cual le entregó todo hasta el fin de su vida terrenal. Militante desde la adolescencia fue detenido por la policía cuando tenía 15 años por participar de un acto de la resistencia peronista.

Con Jorge Busti en su última actividad pública, en la Feria del Libro en
Paraná, -22/11/2021- casi un mes antes de su partida. Fue la
presentación del Libro "Francisco Ramírez: 200 años de identidad entrerriana".
En esta charla le dije personalmente a Jorge,  y a todo el colmado
auditorio, que él ya era parte de la Historia grande de nuestra provincia.


En los tiempos de la proscripción del peronismo fue militante del Integralismo en la Universidad Nacional de Córdoba y de la Juventud Peronista de los 70. Fue un detenido político de la dictadura militar genocida de 1976.

Fue un enorme militante, todos los días abocado a las cuestiones políticas y preocupado por la realidad entrerriana. Ocupó cargos políticos de primera línea en el peronismo en el PJ provincial y nacional. No fue un dirigente desvelado por “la rosca”, prefería las movilizaciones, los actos, los congresos, las asambleas políticas y hablar cara a cara con la militancia. Muchas horas de sus días las pasaba atendiendo y hablando con actores políticos y sociales de la provincia, de todos los rincones de la geografía entrerriana.

Busti fue ejemplo de Democracia. Toda su vida fue validada por el voto popular. En el 83 fue a internas para la candidatura a intendente de Concordia, elección general que ganó luego. Fue a internas para ser gobernador en el 87, en una memorable victoria que consagró el ascenso definitivo de la renovación peronistas en la provincia. Todas sus gobernaciones fueron precedidas de internas y ratificaciones democráticas. Nunca llegó por el dedo al gobierno. Todo lo que consiguió fue por decisión del pueblo.

Políticamente, Busti fue el último “jefe de jefes”. Tuvo una visión integral de toda la provincia que nadie recuperó otra vez desde su partida. Su forma de construir superaba la mirada de comarca municipal o la lógica de secta. Era amplio e integrador, se dedicaba a sumar todos los días. No era un funcionario, no fue un técnico ni un "gestor", era un político que además gestionaba mejor que todos. Tenía la inteligencia, la constancia y la decisión de conducir a los cuadros políticos, a las y los militantes con nivel, como ningún otro. Sus gobiernos, en sus cargos importantes, eran mayoritariamente integrados por militantes políticos con trayectoria y formación. Ratificó la verdad esencial para tiempos de crisis de que solo quien tiene nivel político y prepotencia de trabajo puede conducir a equipos con nivel.

Sus gobiernos no fueron nada sencillos. La gestión de 1987 estuvo marcada por la hiperinflación y la crisis económica. En 1995 el gobierno estaba atravesado por el ajuste económico de Cavallo y Menem y los síntomas de agotamiento del modelo neoliberal que implicaron recurrentes tensiones con el gobierno nacional al cual nunca se disciplinó. En el 2003 se tuvo que poner al frente de la reconstrucción de la provincia por el trágico y desastroso legado del periodo de Montiel, De la Rúa y la Alianza. Era muy activo y presente en la gestión, se involucraba mucho en los temas de gobierno con activa presencia. Llamaba semanalmente a los funcionarios y pedía constante rendición de cuentas. Todas sus gestiones se caracterizaron por la defensa de los intereses entrerrianos.

Fue un hombre de familia, vivió con Cristina Cremer desde que los unió el amor y la política junto a sus tres hijos. Fue hijo de un obrero ferroviario que falleció cuando era niño. Su madre fue una mujer trabajadora quien luchó por darle la oportunidad de estudiar y progresar en la vida.

Jorge Busti tuvo la excepcionalidad de hacerse solo un lugar en la historia. Nacido sin privilegios, sin apellido de la oligarquía provincial. Con Busti los grandes cargos públicos o los homenajes dejaron de ser en forma exclusiva para los apellidos ilustres y a los lugares centrales de la vida pública se sumaron los hijos e hijas de la clase trabajadora entrerriana.

Enfrentando las adversidades, encabezando una boleta y exponiéndose, jugándose siempre, así se convirtió en el centro de gravitación política de Entre Ríos durante más de 35 años. Y lo hizo con la política, la militancia y el voto popular. Fue expresión de la democratización de la sociedad entrerriana y el ejemplo, como ningún otro, de cómo la política y la militancia construyen la historia.


Escribe: Dr. A. Gonzalo García Garro

sábado, 13 de diciembre de 2025

Dorrego: El crimen fundacional que la “historia oficial” disfrazó como "error"

"Fusilamiento de Dorrego", de Rodolfo Campodónico.


Escribe: Dr. A. Gonzalo García Garro


El fusilamiento de Manuel Dorrego, ordenado por Juan Lavalle el 13 de diciembre de 1828, fue tal vez el hecho más sangriento y con mayores secuelas de nuestra historia política. No fue un error o un exceso. Fue el crimen fundacional de un proyecto de entrega nacional que desató una guerra civil y que instaló el golpismo militar como método político en la Argentina.

Desde ese lejano magnicidio hasta hoy, el pensamiento dominante ha intentado negar la dimensión política de Dorrego y ocultar la criminalidad de Lavalle. Su estrategia: licuar y colectivizar las culpas históricas.

 

La Historia "sin buenos ni malos": Una trampa del sistema

El relato que busca exculpar a Lavalle construye una explicación de las luchas civiles argentinas como una historia "sin buenos ni malos", donde "todos se degollaron unos a otros".

Esta narrativa es una trampa del sistema que impide diferenciar los verdaderos proyectos políticos subyacentes: a) El Federalismo de Dorrego, un proyecto que defendía el patrimonio nacional y buscaba la justicia para las provincias y, por otro lado, b) el Unitario de Lavalle, un proyecto de entrega, vasallaje imperialista y tiranía que se impuso por la fuerza.

Como sentenció Juan Perón: "Este crimen horrendo es el más atroz e injusto que se haya cometido en toda la historia de la Patria. No tiene justificación alguna, fusilar al gobernador legal de un Estado que ha sido libremente elegido por sus conciudadanos".

 

La Trama Maestra: Londres, Lavalle y la Oligarquía

Dorrego había sido políticamente derrotado tras la firma de la paz con Brasil, presionado por la mediación inglesa de Lord Ponsomby, que impuso la independencia de la Banda Oriental. La derrota diplomática y el descontento de las tropas de regreso fueron la excusa perfecta para el contragolpe oligárquico.

El plan destituyente, supervisado por el Imperio Británico, culminó con la captura de Dorrego. Pero el asesinato no fue un acto impulsivo de un militar. Fue una decisión deliberada y política.

El 12 de diciembre de 1828, mientras Dorrego era prisionero, tuvo lugar un cónclave secreto en Buenos Aires que ratificó su muerte.

Los "doctores" de la política porteña acosaron a Lavalle epistolarmente para asegurar la ejecución: Juan Cruz Varela le escribió: "Después de la sangre que se ha derramado en Navarro, el proceso... está formado: [...] usted piense que 200 o más muertos y 500 heridos deben hacer entender a usted cuál es su deber..."

Salvador María del Carril (futuro vicepresidente de Urquiza) fue más directo: "Mire usted que este país se fatiga 18 años hace, en revoluciones, sin que una sola haya producido un escarmiento [...]. La ley es que una revolución es un juego de azar en el que gana hasta la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella”. Pero no se quedó allí Del Carril, quien fuera también Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación -nombramiento propuesto por Mitre-, y le aconsejó a Lavalle: “"Incrédulo como soy de la imparcialidad que se atribuye a la posteridad... fragüe el acta de un consejo de guerra para disimular el fusilamiento de Dorrego porque si es necesario envolver la impostura con los pasaportes de la verdad, se embrolla; y si es necesario mentir a la posteridad, se miente y se engaña a los vivos y a los muertos”.

Lavalle, consciente, envió el siguiente parte: "El coronel Don Manuel Dorrego acaba de ser fusilado por mi orden... La historia, el Señor Ministro, juzgará imparcialmente...".

 

La Falsificación: "La espada sin cabeza" y el Lavalle-Víctima

La historiografía oficial ha intentado por más de 190 años construir un relato de absolución para el ejecutor de Dorrego. La estrategia ha tenido dos pasos fundamentales.

EL primero es la teoría de "La espada sin cabeza". El joven romántico Esteban Echeverría le puso a Lavalle el mote de "espada sin cabeza", un hombre "sin luces" cuyo error no eran sus crímenes, sino haber perdido y posibilitado el ascenso de Rosas. Se lo presenta como un impulsivo sin razón.

La otra es el "Lavalle-Víctima". Esta operación cultural fue magistralmente consolidada por Ernesto Sábato en su novela Sobre héroes y tumbas. Allí, Lavalle no muere, pero queda hundido en la desdicha y la culpa, siendo la principal víctima de su temperamento y de los malos consejos. Es el "ser puro manipulado". No es casualidad. Sábato fue el mismo intelectual que, tras el golpe de 1955, calificó a Perón como nazi y tirano, y que años después elogiaría al genocida Jorge Rafael Videla. Fue el mismo que forjó la infame "teoría de los dos Demonios" para el Nunca Más: Para él ambos contendientes tienen la culpa, militantes de las organizaciones armadas y militares, peronistas y antiperonistas, Lavalle y Dorrego.

 

El ADN del Golpismo Argentino

La violencia desatada tras la muerte de Dorrego no se detuvo en Navarro. Vendrían más. Facundo Quiroga, el Chacho Peñaloza, y una incontable lista de asesinados por la oligarquía en nombre de una supuesta "civilización" que en realidad era entrega de la Patria.

El monumento a Lavalle, erigido en 1887, se alzó en el antiguo solar de la familia Dorrego. Una ratificación de poder que implica una manifestación de la violencia del uso de la Historia.

Lavalle y Dorrego no son las dos caras de una misma moneda. Son dos visiones totalmente distintas de país. El proceder de Lavalle nos deja una lección innegable en todos los golpes de estado en Argentina. Sostenía Perón que los quiebres institucionales los llevan adelante soldados, pero de sus beneficios disfrutan los liberales y los hombres de negocios que detestan que el poder político esté en manos de los sectores populares.

Se debe remover la carga amoral de una historia ahistórica y sin memoria. El pueblo jamás justificó este crimen. La verdad histórica debe juzgar a Lavalle, sin leyendas románticas.

lunes, 25 de agosto de 2025

La Historia y quienes la escriben (V): El revisionismo histórico de Forja, Scalabrini Ortiz y Jauretche

Forja, cuyo significado es Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, fue un movimiento ideológico fundado en 1935. El mismo surgió de la crisis de la Unión Cívica Radical a raíz de la muerte de Hipólito Yrigoyen, un intento de recuperar el partido para las ideas que el caudillo había puesto en marcha en su larga carrera de conductor. 


El nombre del movimiento se inspira en una frase de Yrigoyen: “Todo taller de forja se parece a un mundo que se derrumba”.

 

En este análisis inicial sobre la historia y los historiadores nos interesa el aporte que Forja hizo al Revisionismo Histórico a través de dos de sus más importantes luchadores: Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche.

 

a) Raúl Scalabrini Ortiz (1898-1959)

 

Nació en Corrientes, pero de muy niño su familia se trasladó a Buenos Aires. De muy joven se sintió atraído por ideas de izquierda y por la Revolución Rusa, incluso llegó a tener una corta militancia en un grupo denominado Insurrex.

 

Se recibió de agrimensor, pero siempre se sintió atraído por la literatura. En 1923 publica un libro de cuentos, “La manga”. No tenía simpatía con la figura de Hipólito Yrigoyen, pero, a partir del golpe de 1930 revisa su posición. Renuncia como redactor del diario La Nación y comienza a trabajar como periodista en “Noticias Gráficas” desde donde ejerce una dura crítica a la dictadura.

 


Empieza a escribir “El hombre que está solo y espera”, libro de un estilo personal que reflexiona sobre la identidad del porteño y la argentinidad. Es la peripecia de un héroe que transita por las calles de la ciudad, que ama buscando el destino que lo integrará a sus compatriotas. Es cierto: está solo, espera, pero no se queda quieto.

 

El pensamiento de Scalabrini prolonga la mejor herencia del existencialismo espiritualista occidental. Su preocupación por el Hombre, similar a Spinoza, Goethe, Hegel y Marx, lo ubican no solamente como iniciador del pensamiento nacional argentino, sino también como profundo crítico de la sociedad burguesa de oligarquía gobernante de su época. Durante la denominada Década Infame, ingresa resueltamente en el análisis y la crítica de la realidad nacional.

 

A él y sólo a él le corresponde el gran mérito de haber llamado la atención de los argentinos sobre la penetración del imperialismo británico. Luego de investigar documentos y libros advierte lo que nadie había descubierto: Argentina era una colonia británica. Los principales resortes económicos estaban en manos inglesas.

 

Sostiene Hernández Arregui: “Scalabrini Ortiz fue el más sistemático estudioso del proceso imperialista en sus múltiples ramificaciones”. En 1940 aparece su libro fundamental “Política Británica en el Río de la Plata” y luego el primer tomo de “Historia de los Ferrocarriles Argentinos”. Y a fines de ese mismo año se afilia a Forja, con su espíritu crítico e independiente prosigue con su titánico trabajo en el revisionismo histórico.

 

Refiriéndose a la historia liberal decía: “La historia oficial argentina es una obra de imaginación en que los hechos han sido conscientes y deliberadamente desformados, falseados y encadenados de acuerdo a un plan preconcebido que tiende a disimular la obra de intriga cumplida por la diplomacia inglesa, promotora subterránea de los principales acontecimientos ocurridos en este continente” Y continúa... “La reconstrucción de la historia argentina es por eso, urgencia ineludible e impostergable”.

 

El advenimiento del peronismo significó para el pueblo argentino y para Scalabrini una nueva esperanza. Presenció maravillado la gesta del 17 de octubre del 45 y nos dejó de ese día una narración antológica e insuperable:

 

“Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de la Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor mecánico de automóviles, la hilandera y el peón. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nueva idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía: Perón".

 

Apoya al gobierno popular pero siempre conservando su espíritu crítico continúa alertando sobre los factores económicos aun en manos extranjeras. Luego del golpe del ‘55 continúa batallando hasta su muerte desde diferentes medios gráficos.

 

Raúl Scalabrini Ortiz es uno de los grandes constructores de la conciencia histórica de los argentinos y símbolo mismo del ser nacional. A este tipo de hombre, verdadero representante de la inteligencia anticolonial le deben las generaciones futuras las premisas de la lucha antiimperialista.

 

b) Arturo Jauretche (1901-1974).

 

Abogado, pensador, hábil polemista y militante de la causa nacional. Nació en la ciudad de Lincoln, Provincia de Buenos Aires. En su juventud fue un entusiasta Yrigoyenista. En diciembre de 1933 participó del malogrado intento revolucionario contra el gobierno de Justo. Esta insurgencia fue relatada en un extenso poema gauchesco que tituló “Paso de los Libres”.

 

Al año siguiente, sus críticas a la conducción partidaria de Alvear, a la que denunciaba “cómplice del orden democrático fraudulento”, lo llevaron a fundar junto con Dellepiane, Gabriel del Mazo y otros radicales “Forja”. Con el surgimiento del peronismo, Forja firmó su declaración de disolución. Durante el gobierno peronista Jauretche estuvo al frente del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Después del golpe del ‘55, se acercó a grupos desarrollistas y colaboró en la revista “Que”.


Lúcido y eficaz polemista, en sus ensayos “Los profetas del odio y la yapa” (1957), “Prosas de hacha y tiza” (1960), “El mediopelo de la sociedad argentina” (1966) y “Manual de Zonceras Argentinas” (1968), analizó la crisis de la sociedad tradicional, el desarraigo de la clase alta y las transformaciones culturales producidas en los centros urbanos. Criticó la extranjería espiritual y la mediocridad intelectual de escritores, universidades, escuelas y periódicos, con un humor y una socarronería combinados con una alta perspicacia política.  Fue el gran divulgar sociológico del siglo XX.

 

Para algunos fue Jauretche el más grande pensador contemporáneo, creo que son varios, no muchos, pero Don Arturo Jauretche fue algo especial. Fue un pensador político creativo y original. Enriqueció con ideas y expresiones lingüísticas el repertorio conceptual de la causa nacional, arremetió valerosamente contra los prejuicios que los argentinos sosteníamos y aun sostenemos logrando desmontar pieza por pieza el aparato cultural del sistema.

 

Arturo Jauretche.

Puso al descubierto el andamiaje de dominación cultural, usando su sabio análisis y sus metáforas decidoras. Mostró como objetivo estratégico al "neocolonialismo"; como centro operativo a la superestructura cultural; como operadores indispensables a los miembros del establishment cultural, como ejecutores funcionales a los "maestros de la juventud", más los "fubistas", (estudiantes militantes de la FUBA) el "medio pelo" (las Doña Rosa y los don José); más los medios de comunicación masivos y sus periodistas cautivos, los "profetas del odio"; y, finalmente, como sistema emisor del mensaje al discurso dominante y las "zonceras de toda laya".

 

En 1955 escribe “El Plan Prebisch. Retorno al coloniaje”, que luego en los sesenta se reedita con el título “El retorno al coloniaje. La segunda década infame: de Prebisch a Krieger Vasena”. En el mismo hace un magistral análisis económico de esos diez años de la vida institucional argentina demostrando una continuidad en los objetivos y las políticas económicas de entrega desde 1955 en adelante.


Jauretche fue un pensador del pueblo. La suya era una inteligencia al servicio de las mayorías populares, políticamente comprometida. Don Arturo sostenía que: "si el pensador quita la vista del pueblo y de la nación, pierde de vista las necesidades y objetivos de ese pueblo y esa nación".

 

Jauretche tenía plena conciencia del rol central en la historia y estrecho vínculo con la política. Y así lo expresaba:

 


“…Para una política realista la realidad está construida de ayer y de mañana; de fines y de medios, de antecedentes y de consecuentes, de causas y de concausas. Véase entonces la importancia política del conocimiento de una historia auténtica; sin ella no es posible el conocimiento del presente, y el desconocimiento del presente lleva implícito la imposibilidad de calcular el futuro, porque el hecho cotidiano es un complejo amasado por el barro de lo que fue y el fluido de lo que será, que no por difuso es inaccesible e inaprensible…”

 

Como historiador fue miembro de la Comisión Directiva del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas en las décadas del 50 y 60, siendo vocal y dando innumerables conferencias en la sede de dicha institución, filiales y centros rosistas del interior.

 

En su libro “Política nacional y revisionismo”, trabajó en base a los apuntes de las conferencias mencionadas anteriormente, se refiere a la falsificación de la historia y al papel de los historiadores revisionistas, quienes con una nueva mentalidad impulsarían la recuperación de los valores tradicionales que el liberalismo había intentado destruir. Esta es una obra básica que ha esclarecido a muchos historiadores y que ha inspirado e iluminado este trabajo.


Jauretche era rosista, y como pocos dentro de la intelectualidad argentina. El encuentro entre Rosas y Perón tuvo su punto más alto en los años de la resistencia peronista y allí Arturo Jauretche señalará cáusticamente: "La Línea Mayo-Caseros ha sido el mejor instrumento para provocar las analogías que establecen entre el pasado y el presente la comprensión histórica...! Flor de revisionistas estos Libertadores! Para perjudicar a Perón lo identificaron con Rosas, y Rosas salió beneficiado en la comprensión popular. Caseros se identificó con septiembre de 1955 y los vencedores con los gorilas...".

viernes, 11 de abril de 2025

La reacción y el análisis de Juan Manuel de Rosas ante el asesinato de Urquiza

Juan Manuel de Rosas y Justo José de Urquiza. 


Juan Manuel de Rosas estaba en su exilio en Southampton cuando ocurrió la muerte de Urquiza el trágico 11 de abril de 1870. 

Josefa “Pepita” Gómez ([1]), recordada como la “embajadora de Rosas” en Buenos Aires, le escribe al ex gobernador el 19 de mayo de 1870 para poner al tanto al Restaurador de las noticias. Su carta comienza con una sentenciosa conclusión histórica:

“Estaba en la estancia cuando recibí el 15 del pasado abril la terrible noticia del asesinato de nuestro amigo el general Urquiza; juzgue usted mi impresión como mujer leal en la amistas que había extirpado en mi corazón todo otro sentimiento que no fuera sincero para ese hombre, pero, vuelta de mi sorpresa como mujer patriota y de partido, no pude menos como ahora digo a Usted que exclamar: ¡la justicia de Dios se ha cumplido! Los traidores y parricidas tienen que morir trágicamente. No siempre se puede jugar impunemente con la vida de los pueblos y de los hombres, sin que estos se levanten protestando contra el traidor vendido al extranjero”.

Sobre el contexto político agrega en su carta:

“El Gobierno Nacional Sarmiento, quienes ven en López Jordán hasta cierto punto y no sin razón temen la reacción pues Jordán es un verdadero federal muy prestigioso en su provincia y fuera de ella. Si fuese un hombre de ellos batirían palmas por la muerte de Urquiza, como las batieron cuando don Juan Lavalle, fusiló de su orden al benemérito coronel Dorrego, por cuyo crimen y asesinato de todo principio fue proclamado gobernador de la provincia de Buenos Aires que elevó tan alto la bandera argentina pidiendo a los pueblos el castigo de hecho tan sangriento por el que ha corrido y corre la sangre de hermanos por más de 40 años, cuya destrucción miran con placer los poderes europeos, y más la vanguardia avanzada del imperio del Brasil…”.

Ante las noticias y las cartas que recibe con relatos de los hechos del Palacio San José, ¿cómo reacciona Rosas? ¿qué analisis realiza?

De las muchas respuestas de Rosas ante estos hechos entiendo que la carta que el Restaurador remitió a Federico Terrero el 5 de junio del 1870 es, quizá, la más esclarecedora de todas. Haré un breve análisis de los párrafos más relevantes de ella. Rosas comienza analizando lo siguiente: 

“…Ninguna persona que haya seguido estudiando en la práctica, la historia de las repúblicas del plata, ha debido extrañar el desgraciado fin de su Excelencia el señor capitán general Urquiza. Por el contrario, lo admirable e inaudito es, su permanencia en el poder, por grado siempre bajando, a virtud de sus hechos contrarios a su crédito, a sus amigos políticos, y favorables a sus enemigos…

En mi larga carta, después de esa batalla le dije que habiendo él mismo cometido el gravísimo error, después del triunfo, de pasar todo su poder a sus enemigos, con funesto perjuicio a los que seguían de buena fe su política; su vida y su fortuna, no estaban seguras, si permanecía en la provincia entrerriana… Últimamente, poco antes de la triste noticia de su asesinato, le escribí, por complacerlo, dándole consejos implícitos en orden a su testamento, para prevenir después de su muerte, desgracias a su buena compañera y a sus hijos…”

En la primera parte de la misiva, Rosas indica que en una carta que remitió a Urquiza, luego de la Batalla de Pavón, le advirtió sobre la amenaza que se cernía sobre él cuando entregó el poder político e institucional a Mitre y los unitarios porteños, y la necesidad de tomar medidas al respecto, abandonando Entre Ríos incluso.

Luego, Rosas resalta la improcedencia de la intervención federal contra López Jordán como consecuencias de estos episodios:

“…En una república de estados federales, el gobierno general no puede intervenir con fuerza armada en algún hecho de armas, puramente interno, en algunas de las provincias, o estados federados… Y si es, como se dice, que la gran mayoría de la provincia entrerriana está en armas para sostener la aprobación que ha dado, a ese asesinato de su gobernador, cuya persona consideraban ya peligrosa, en y fuera de ella, es en tal caso un hecho y alarma, puramente internos”.

Posteriormente, recurriendo al recurso de hablar de si mismo en tercera persona, frecuente en su correspondencia, Rosas da cuenta de lo que Urquiza le expresaba al mismo Rosas respecto a su caída y el rol que tuvo, remarcando lo arrepentido que estaba de su participación en este proceso y la premonición del propio entrerriano de ser asesinado por los mismos enemigos de Rosas, en una elíptica referencia a Mitre, Sarmiento y cía. Y lo expresaba en los siguientes términos:

“…Su E. el Señor Capitán General Urquiza lo ha usado con frecuencia al hablar del descenso del general Rosas…“Toda mi vida, decía (se refiere a que Urquiza decía), me atormentará constantemente, el recuerdo del inaudito crimen que cometí, al cooperar, en el modo como lo hice, a la caída del general Rosas. Temo siempre ser medido con la misma vara y muerto con el mismo cuchillo por los mismos que por mis esfuerzos y gravísimos errores, he colocado en el poder”.

“Temo siempre ser medido con la misma vara y muerto con el mismo cuchillo”, le manifestaba Urquiza a Rosas. El “arrepentimiento” de Urquiza era un comentario que con frecuencia hacía el entrerriano y que encuentra muchos fedatarios en la historia argentina. Ya en 1852 Urquiza manifestó: “Hay sólo un hombre para gobernar la Nación Argentina, y es Don Juan Manuel. Yo estoy preparado para rogarle que vuelva aquí”([2]).

Volviendo a la carta, por último, ensaya Juan Manuel de Rosas una explicación sobre los motivos de la persistencia del error de Urquiza de confiar en los unitarios porteños, aventurando una explicación que encuentra razones en lo más simple y, a la vez complejo, de la naturaleza humana. Sobre esto se refiere con estas ideas y deseos:

“¿Por qué entonces continuaba sus errores y seguía su marcha pública por caminos tan peligrosos y extraviados? Porque así es el hombre en su caso, circunstancias y opulencias en la engañosa condición de su veloz carrera. Estamos bien de acuerdo en todas tus consideraciones relativas. Y pienso también, lo mismo, cuando dices que las complicaciones que vendrán serán serias y que lo peor de todo son las maniobras del gabinete brasileño. Que Dios ilumine la marcha pública de los primeros hombres de esas repúblicas y tenga piedad de todos son los votos de tu agradecido amigo”. 

Para terminar, cabe recordar la carta de condolencias que Juan Manuel de Rosas escribió a la viuda de Justo José de Urquiza. En las breves palabras que remite se advierte la calidad humana de Rosas y su descomunal pluma, consecuencia esta de una inteligencia superior de su tiempo histórico. En ella le expresó:

“Señora Doña Dolores de Urquiza…Señora de mi estimación y respeto…Antes no he dirigido a usted esta mi dolorida carta, considerando que las aflicciones de su noble corazón traspasado, no le permitirían, en muchos días, ocuparse, en el todo, de multitud de condolencias fúnebres…

Cuando también he sufrido la angustia fatal de perder a mi buena compañera Encarnación, conozco el largo tiempo que necesita usted para encontrar algún calmante a su amargura; tanto más, cuando ha pasado por el tormento cruel de presenciar el desgraciado fin del suyo, tan querido…Sigo compadecido y acompañando a Ud. en los penosos días de su alma desolada…Cuando, en casos semejantes, es posible respetar y cumplir los preconceptos de la Ley Divina, no lo es la conformidad inmediata…

Ese resultado es obra del tiempo, con los años; a el contribuyen la concurrencia de la filosofía, y la religión; y por el trabaja el llanto continuado, concedido por dios a las personas mayores, y a los niños, para suplir la energía de la edad viril.

Así debe ser para usted, en sus tristes días, algún calmante, para atenuar, en la parte posible sus dolores, la seguridad, que no tenemos por qué dudar de que nuestro noble amigo, el excelentísimo Señor Capitán General Don Justo José de Urquiza, ha pasado a mejor vida, en las delicias eternas, donde ruega a Dios por usted sus queridos hijos, por todos sus amigos, sus enemigos y el bien de su patria.

Disponga usted del íntimo afecto, y mejores deseos con que soy de usted. Señora, agradecido amigo, Juan M. de Rosas”.

Comparto con Pacho O´Donnel (3 )que a Juan Manuel de Rosas, el gran villano de la historia oficial del liberalismo porteño, “no le faltaba grandeza”.


Escribe: Dr. A. Gonzalo García Garro

 



[1] Josefa Gómez (Pepa o Pepita Gómez) fue una colaboradora muy importante del Restaurado, entre muchas funciones que asumió, pasó a la historia como la “embajadora de Rosas” en Buenos Aires, un rol que cumplió sin tregua desde el comienzo del exilio inglés del ex –caudillo hasta su propia muerte en 1875.

[2] Palabras pronunciadas por Urquiza el 1 de junio de 1852, en forma confidencial al Almirante inglés Gore, según consta en el informe de Gore a Malmsbury, citado por José María Rosa en “Historia Argentina”, Tomo 6, Pág. 34.

3. Pacho O´Donnel, “Juan Manuel de Rosas. El maldito de nuestra historia oficial” (2006), Capitulo 120, pág. 359. 


jueves, 13 de febrero de 2025

La Historia y quienes la escriben (IV): El revisionismo y los revisionistas, los precursores

Escribe: Dr. A. Gonzalo García Garro

El Revisionismo Histórico nunca fue, ni es hoy, un pensamiento ideológico homogéneo. En él se expresan corrientes políticas contradictorias e incluso antagónicas, no obstante, todas estas tendencias internas coinciden en un punto: la lectura histórica con eje en la resistencia al imperialismo como “potencia disgregadora de lo propio”.

Juan Manuel de Rosas. 

El Dr. Jorge Oscar Sulé, (Académico del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas y reconocido historiador revisionista) publica en el año 2005 una “Carta abierta al Sr. Norberto Galasso”. En el aludido documento entre otras cosas, plasma una clara caracterización del Revisionismo: “Se está en el Revisionismo histórico cuando se han detectado tres factores: 1) El factor externo proyectándose sobre nuestro país. 2) El pueblo que defiende sus patrimonios culturales y materiales encontrando los jefes que lo interpretan. 3) Minorías que con poder económico, político y cultural juegan de espaldas al porvenir argentino, al naipe de la traición y la entrega”.

Personalmente adhiero a esta caracterización del Dr. Sulé y me tomo el atrevimiento de agregar una cuarta: Comprender, aprehender, la figura de Juan Manuel de Rosas como “pivote histórico” (Jauretche). “Rosas fue y es la llave de bóveda de la interpretación de la historia argentina del Siglo XIX (Sulé). Así como la historia argentina del Siglo XX sería imposible de comprender sin la figura de Juan Domingo Perón, Rosas es la bisagra en el Siglo XIX. Sin Rosas, Argentina hubiese sido otra cosa.

A continuación, voy a presentar una clasificación que he elaborado de las diferentes corrientes del Revisionismo Histórico. Tiene una finalidad didáctica y el criterio aplicado es en parte cronológico y considera también los diferentes matices ideológicos. En esta primera parte comienzo con los precursores. 

Los precursores

Esta generación de historiadores revisionistas combatió durante un largo y oscuro período contra el aparato de la historia oficial. No pudieron llegar a organizar una teoría sistemática para enfrentar la historia falsificada por el mitrismo. Estuvieron aislados en un medio adverso, algunos hasta exiliados y todos marginados por el “despotismo turco” al cual se refería Alberdi.

Además de requerir de un valor excepcional para afrontar a toda la maquinaria oficial, coraje incluso para enfrentar todo el “consenso” público que se había planificado desde el aparato cultural del Estado, se necesitó de una gran capacidad investigadora para penetrar en la oscuridad y el ocultamiento organizado. De este grupo mencionaré los dos, en mi opinión, más altos historiadores precursores del revisionismo: Adolfo Saldías y Ernesto Quesada.

a) Adolfo Saldías (1850-1914), es considerado por los historiadores como el primer Revisionista Histórico de la Argentina. Aunque no fue un hombre de un solo libro, quedará en la historia literaria como el historiador de la Confederación, o sea del régimen de gobierno dado al país durante los tiempos de Juan Manuel de Rosas.

Saldías, de firmes convicciones liberales, pertenecía a la llamada generación del 80. Estos jóvenes de los 80 tenían la responsabilidad de constituir la primera generación del liberalismo triunfante en Caseros (1852).

Mitre, que fue su “maestro” y mentor intelectual, ya había producido la historia falsificada, la historia oficial ya estaba en marcha, el gran instrumento para aniquilar la conciencia nacional de los argentinos y hacer de la Patria de la Independencia y de la Restauración, la colonia adiposa de los 80.

La “historia mitrista” consideraba que la época de Rosas no se podía mencionar y menos estudiar. Era necesario negarla, condenarla sin juicio previo: tiranía, sangrienta tiranía y nada más. 

Adolfo Saldías. 
Los legisladores porteños en 1858 al dictar la Ley que declaraba a Rosas reo de lesa Patria debatieron el problema. El diputado Emilio Agrelo expuso con claridad el problema y la posición asumida oficialmente: “No podemos dejar el juicio de Rosas a la historia. ¿Qué dirán las generaciones venideras cuando sepan que el almirante Brown lo sirvió? ¿Que el general San Martín le hizo donación de su espada? ¿Qué grandes y poderosas naciones se inclinaron ante su voluntad? No, señores diputados. Debemos condenar a Rosas, y condenarlo en términos tales que nadie quiera intentar mañana su defensa”. Y así fue...

En esa Argentina fácil por falsificada empezó a actuar el joven Adolfo Saldías, que, en 1874, ya había egresado como abogado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Su pensamiento ardientemente liberal y su personalidad curiosa e independiente lo llevan a buscar en la historia y en especial en los tiempos de Rosas las claves de la argentinidad, apartándose lenta pero decididamente de las instrucciones de la historia oficial y en especial las de su maestro Bartolomé Mitre.

Poco sabía Saldías de Rosas y su época, solo conocía lo de rigor, la leyenda de “Las Tablas de Sangre”, la novela “Amalia” y las apostillas repetidas de la historia oficial. Empezó entonces a leer colecciones de diarios de la época del Restaurador, panfletos de los unitarios exiliados en Montevideo, documentos y más documentos. Leyó y meditó. Sintió el orgullo y la vergüenza de sentirse argentino. El Dr. Bernardo de Irigoyen, que en la intimidad guardaba respeto y veneración por la figura del Restaurador, lo puso en la pista del archivo de Rosas. Luego de Caseros, el vencido salvó todos sus papeles y marchó con ellos al exilio. Después de su muerte (1877) el archivo quedó en la casa de Manuelita, su hija, en un suburbio de Londres.

Saldías no lo pensó. Se embarcó para Londres y visitó a la hija del Restaurador, ella le dio acceso al archivo que pudo verificar, era completísimo y se encontraba en excelentes condiciones materiales. Largos días pasó en Londres estudiando, escribiendo y copiando el archivo de Rosas. Con ese material escribió y editó en París “La historia de Rosas” (1887) que luego cambió el título por la obra que hoy se conoce con el nombre de “Historia de la Confederación Argentina”.

Mitre, que era su maestro, recibió un ejemplar de su discípulo descarriado y le contestó en una carta en el diario La Nación con una andanada retórica que condenó a Saldías a la marginalidad y al silencio. No obstante, se agotaron las dos primeras ediciones, aunque en público nadie hablaba de la Historia de Rosas ya que el nombre del Restaurador era impronunciable.

La obra de Saldías de mi biblioteca. 

Y como bien dice el refrán, “nadie es profeta en su tierra”, los primeros reconocimientos llegaron del exterior, aquí en Argentina resultaba difícil traspasar la barrera de intereses que impedía conocer o juzgar el pasado. Desde México, Uruguay, Brasil y Francia la obra de Saldías recibe elogios académicos y diferentes reconocimientos por el valor esclarecedor e historiográfico de su obra. Pero es en el Siglo XX, con el revisionismo histórico ya consolidado políticamente, que se reconoce a la figura de Saldías como el pionero de la corriente y se consideró a su obra básica “Historia de la Confederación Argentina” como un clásico de ineludible lectura si se quiere abordar los tiempos de Rosas.

El libro de Saldías empieza de esta manera: “Voy a escribir la historia de la Confederación Argentina, movido por el deseo de trasmitir a quienes quieran recogerlas las investigaciones que he venido haciendo acerca de esa época que no ha sido estudiada todavía, y de la cual no tenemos más ideas que las de represión y de propaganda, que mantenían los partidos políticos que en ella se diseñaron”. Este párrafo nos refiere a lo que reflexionábamos en el principio de estos textos, en cuanto a la política y sus relaciones con la historia. En Saldías vemos como la política lo llevó a la historia y como la historia esclareció su idea política. Era un liberal porteño neto, pero como era un político, anhelaba adquirir conciencia de su posición en la actualidad por el conocimiento del pasado y ciertamente lo logró, no solo para él sino para todas las generaciones de pensadores nacionales que abrevaron en su obra.

b) Ernesto Quesada (1858-1934): La vida y obra de este pensador e historiador argentino siguen esperando el estudio que su trayectoria intelectual se merece. Quesada vivió en Alemania junto con su padre, el diplomático Vicente Gregorio Quesada, parte de su temprana juventud, donde realiza una parte fundamental de su educación formal. A su retorno, en los primeros años de la década del 80, se gradúa de abogado y mantiene una intensa actividad intelectual siendo designado profesor titular de la cátedra de Sociología en la Facultad de Filosofía y Letras.

El opacamiento de su figura se debió tal vez a su formación dentro de un romanticismo nacionalista que revela sus vertientes germánicas, a diferencia, por ejemplo del romanticismo literario de Esteban Etcheverría, de alcurnia francesa.

La colección completa de Ernesto Quesada de mi biblioteca, hecha de distintas ediciones.


Ernesto Quesada intentó revertir con su escepticismo investigativo la demonización liberal del período rosista. Heredó el archivo histórico de su suegro, el general rosista Pacheco, a partir del cual elabora buena parte de su libro que publica en 1898 y al que tituló “La época de Rosas: su verdadero carácter histórico”. Con este texto se rompe con la tradición satanizadora del fenómeno rosista, para concluir pronunciando que: “la leyenda unitaria sobre el rosismo es puro espejismo” y que “juzgar ese período cubriendo un bando con el denso velo de la palabra tiranía y envolviendo al otro en la aureola celeste de la libertad ya no es posible”.

Ernesto Quesada.

Esta curva del pensamiento de Quesada lo llevaría a un destino muy argentino para quienes piensan en clave nacional: terminará sus días autoexiliado en Suiza en su finca que había bautizado irónicamente “El Olvido” y donará por fin, su inmensa biblioteca y todo su archivo al Estado alemán sobre cuyas bases se constituye el “Iberoamerikanisches Institus” de Berlín. Así nuestro país perdió por su sectarismo antirrosista una impresionante masa documental.

Quesada fue y es todavía hoy un “maldito” y un “negado” por el sistema académico oficial e incluso desconocido su talento, tal es así que como comenta Alberto Buela: “Ni que decir si alguna vez se menciona a Ernesto Quesada, el hombre más inteligente de su época, quien es tratado como positivista en lugar de historicista. El pensador que influyó sobre Spengler en el capítulo americano de su famosa obra “La Decadencia de Occidente”. Esto se oculta o se ignora.”

Los trabajos de Ernesto Quesada fueron tan importantes como los de Saldías y en sus obras siempre eruditas no se cansó de enjuiciar la historiografía oficial, poniendo en marcha una corriente historiográfica alternativa sin retorno que continúa hasta nuestros días.


domingo, 2 de febrero de 2025

La Historia y quienes la escriben (III): La Corriente de la “izquierda liberal” o "mitromarxismo"

Juan B. Justo.

“Para la oligarquía, una “intelligentzia” de izquierda divorciada del pueblo no es temible, pues tales intelectuales están inhibidos por la educación para luchar por objetivos nacionales”.

Juan José Hernández Arregui.

 


La izquierda argentina y la Historia

Personalmente considero que los conceptos de “izquierdas y derechas” no tienen hoy el mismo significado que tuvieron décadas atrás en nuestra cultura política. Dichos conceptos proceden de los centros de poder mundial y son manipulables según las circunstancias que quieran explicar. Son esquemas de análisis que suelen eludir el verdadero problema de los países como el nuestro: la cuestión nacional.

Lo que en este trabajo llamo “izquierdas” es solo una expresión didáctica para designar a fuerzas políticas expresadas en partidos (como por ejemplo el Partido Socialista o el Partido Comunista) que fueron antinacionales cuando dieron su versión de la historia argentina en el siglo XX.

Estas “izquierdas”, salvo contadas excepciones, (como veremos más adelante en la llamada Izquierda Nacional) poseen en materia histórica la misma incomprensión que tuvieron hacia los fenómenos políticos contemporáneos a su tiempo. El término “izquierda” es de difícil definición, pero podría decirse que, en términos meramente teóricos, es una política (revolucionaria o pacifica; marxista o liberal) que sostiene la necesidad de transformar el sistema capitalista.

En la práctica, el izquierdismo que nutrió la historiografía aquí abordada fue una conducta que se expresó como oposición a las tendencias intransigentes del pensamiento conservador. Sus diferencias fueron culturales mayoritariamente pero no expresaron, al menos hasta 1955, diferencias sustanciales con los sectores liberales de las élites dominantes en lo económico.

La izquierda fue, en nuestro país, a diferencia de algunos países europeos, no la expresión de movimientos sociales sino de posturas intelectuales, lo social se mueve por otros causes como fue el yrigoyenismo o lo fue y lo es en la actualidad el peronismo. Movimientos sociales ambos hacia los cuales la izquierda demostró, en aquellos días, además de incomprensión, hostilidad.

Es por esta razón que Jauretche trata a la izquierda como “epifenómeno de la oligarquía” ya que no es casualidad la coexistencia que se produce entre los intelectuales de izquierda, la oligarquía y el imperialismo, primero en 1930 para derrocar a Yrigoyen, luego, se repite en la Unión Democrática del 45 y finalmente en la “revolución fusiladora” que derroca al Gobierno de Juan Perón en septiembre del 1955.

Si nos ajustamos a la producción histórica corriente podríamos decir, siguiendo a Arturo Jauretche, que fue “mitromarxismo”, dado que llegaban a las mismas conclusiones que la historia de Mitre pero con términos y razonamientos que supuestamente fundaron en Karl Marx.

Los esquemas teóricos y las categorías analíticas propias del socialismo europeo sólo adornan su relato histórico, en cuyo contenido siempre estuvo presente la viva la concepción de "civilización" (representada por el Buenos Aires) o "barbarie" (encarnada por los caudillos federales).

El mejor ejemplo de esto es el pionero y fundador de esta escuela, Juan Bautista Justo (1885-1928), médico y traductor de "El Capital" de C. Marx, también director del periódico socialista "La Vanguardia". Justo es el principal impulsor del Partido Socialista en Argentina. Pese a reivindicarse como socialista fue un defensor de la moneda sana, el librecambio y la cooperación libre. Por sus influencias de la social democracia alemana y el liberalismo conservador de la clase dominante de nuestro país, Justo concluye compartiendo las tesis liberales en materia histórica. Así, en una conferencia de 1898, reafirma su fe en el credo de Civilización vs. Barbarie y sostiene: "Las montoneras eran el pueblo de la campaña levantado contra los señores de las ciudades... era la población de los campos acorralada y desalojada por la producción capitalista... Los gauchos eran el número y la fuerza y triunfaron. Pero su incapacidad económica y política era completa... Pretendían paralizar el desarrollo económico del país manteniéndolo en un estancamiento imposible... El matiz del fanatismo religioso de que se tiñó en ciertos momentos el movimiento campesino, señala también su sentido retrógrado".

Esta escuela historiográfica ya no tiene vigencia alguna, en la misma medida en que los partidos políticos a los que pertenecían los historiadores, después de sucesivas crisis y diásporas, hoy prácticamente no existen. Esta izquierda extinta nada tiene que ver con la izquierda de hoy.

Fueron muchos quienes hicieron aportes a esta corriente, no obstante, mencionaremos sólo a los referentes más significativos de aquella corriente.

 

José Ingenieros (1877-1925):

Nació en Italia, su verdadero nombre era Giuseppe Ingenieri. Fue médico, psiquiatra, escritor, docente y filósofo. Fundador y miembro del Partido Socialista. Sus obras como “El hombre mediocre” o “Hacia una moral sin dogmas” hicieron escuela en la enseñanza universitaria durante décadas.

José Ingenieros. 

Su personalidad inquieta fue motor de grandes tentativas culturales, las que llevó a cabo con éxito considerable, pero quedó atrapado en los preceptos de su época.

En materia histórica se aferró a un positivismo cientificista de contenido ecléctico para escapar de una sociedad colonial que no comprendía y lo perturbaba. Fue el último intento de positivismo no ortodoxo en Argentina.

Juan José Hernández Arregui y Rodolfo Puiggrós fueron los dos pensadores del campo nacional que estudiaron más en profundidad y críticamente la producción historiográfica de Ingenieros. Al lector que le interese les recomiendo las obras “Evolución de las ideas en la Argentina” de Puiggrós y “Formación de la Conciencia Nacional” de Hernández Arregui.

Rodolfo Puiggrós, en relación al libro “Evolución de las ideas en la Argentina”, apunta”: “La obra de Ingenieros carece de una filosofía coherente y en ella se cosecha marxismo y positivismo, metafísica y realismo ingenuo, irracionalismo nietzscheano y cientificismo, humanismo y racismo, admiración a la revolución proletaria y apología emersoniana del gran hombre, materialismo e idealismo, sin dar una interpretación clara y verdadera de las causas internas de nuestro desarrollo social. Solo queda en pie, como afirmación axiomática que el atraso de estas desventuradas comarcas proviene de la conquista española”.

Sobre el análisis de la obra de Ingenieros, Norberto Galasso realiza una inapelable sentencia: “…se presenta la subordinación al pensamiento histórico dominante, con la utilización de fraseología izquierdista. Así, donde Mitre y López hablan de atraso y barbarie, Ingenieros habla de feudalismo. Donde el mitrismo señala civilización, Ingenieros señala modernizació. Los revolucionarios de Mayo son discípulos de los enciclopedistas, los caudillos, "señores feudales", los unitarios, santsimonianos y Rosas, la restauración”.

 

Alfredo Palacios (1880-1965):  

Fue abogado, legislador, docente, y político con particularidades de líder carismático, adhirió desde su juventud al Partido Socialista. En 1904 fue elegido diputado por la Capital Federal y se convirtió de esa manera en el primer legislador socialista argentino y de América.

Alfredo Palacios.
En relación a la política tuvo en algunos momentos la visión de una especie de socialismo nacional para Argentina, lo que le valió muchos ásperos enfrentamientos dentro de su partido.

Jorge Abelardo Ramos cuando trata la tragedia de esta generación del 900, y al referirse a Palacios expresa: “Eterno Hamlet, le faltó coraje para romper definitivamente con la Casa del Pueblo (sede del P.S.) y ha concluido al servicio de la oligarquía”.


De su producción historiográfica se destaca “Esteban Etchevarria, albacea del pensamiento de Mayo”, donde reivindica la figura de Bernardino Rivadavia como un estadista progresista y visionario por la sanción de la Ley de Enfiteusis, que según la concepción de Palacios sería una aplicación del socialismo agrario de Henry George. Incomprensible, pero no tanto como la situación de que, pese a reivindicarse socialista, fue funcionario y sostén político de la dictadura de Aramburu.

 

Milcíades Peña (1933-1965):

Por último, destaco a la figura de este historiador. Este pensador es tal vez el más importante historiador de la izquierda marxista (no liberal) en la Argentina del Siglo XX. Fue un hombre de militancia trotskista en la fracción que conducía el dirigente Nahuel Moreno.

Milcíades Peña.
Es el miembro de esta corriente con mayor capacidad crítica y rigor científico. Pero, si bien su obra, en general, está, a entender del revisionismo, en coincidencia con el esquema de la historia liberal, aunque desde una óptica marxista, no creo que tenga tanta afinidad con la versión grotescamente falsificada de la historia nacional que hacen los otros referentes abordados. 

Sus trabajos más importantes son: “Antes de mayo. (1500-1810)” que lleva el subtítulo de “Formas sociales del trasplante Español al Nuevo mundo”, trabajo éste realizado entre los años 1955 y 1957 y en el que se estudia la formación y perspectivas de las clases sociales en la historia argentina.

También son relevantes sus obras “El paraíso terrateniente (1819-1850)”. “La era de Mitre”, “De Mitre a Roca. (1870-1885) y “Alberdi, Sarmiento, el 90 (1885-1890). Debido a la prematura muerte del autor en 1965 los textos originales fueron corregidos en el aspecto externo, respetando su contenido, por el escritor Luís Franco.

Yo tengo todas estas obras en mi biblioteca, y si bien no comparto muchas de sus conclusiones, reconozco la utilidad del material y la calidad de su pluma. Incluso para muchos intelectuales del campo nacional tanto Peña como su obra son un aporte "maldito" a la historia popular, y el mismo fue marginado por el pensamiento dominante.