Fue un enorme militante, todos
los días abocado a las cuestiones políticas y preocupado por la realidad
entrerriana. Ocupó cargos políticos de primera línea en el peronismo en el PJ
provincial y nacional. No fue un dirigente desvelado por “la rosca”,
prefería las movilizaciones, los actos, los congresos, las asambleas políticas
y hablar cara a cara con la militancia. Muchas horas de sus días las pasaba
atendiendo y hablando con actores políticos y sociales de la provincia, de
todos los rincones de la geografía entrerriana.
Busti fue ejemplo de Democracia.
Toda su vida fue validada por el voto popular. En el 83 fue a internas para la
candidatura a intendente de Concordia, elección general que ganó luego. Fue a
internas para ser gobernador en el 87, en una memorable victoria que consagró el
ascenso definitivo de la renovación peronistas en la provincia. Todas sus gobernaciones
fueron precedidas de internas y ratificaciones democráticas. Nunca llegó por el
dedo al gobierno. Todo lo que consiguió fue por decisión del pueblo.
Políticamente, Busti fue el
último “jefe de jefes”. Tuvo una visión integral de toda la provincia
que nadie recuperó otra vez desde su partida. Su forma de construir superaba la
mirada de comarca municipal o la lógica de secta. Era amplio e integrador, se
dedicaba a sumar todos los días. No era un funcionario, no fue un técnico ni un "gestor",
era un político que además gestionaba mejor que todos. Tenía la inteligencia,
la constancia y la decisión de conducir a los cuadros políticos, a las y los militantes
con nivel, como ningún otro. Sus gobiernos, en sus cargos importantes, eran mayoritariamente
integrados por militantes políticos con trayectoria y formación. Ratificó la
verdad esencial para tiempos de crisis de que solo quien tiene nivel político y prepotencia de trabajo puede
conducir a equipos con nivel.
Sus gobiernos no fueron nada
sencillos. La gestión de 1987 estuvo marcada por la hiperinflación y la crisis económica.
En 1995 el gobierno estaba atravesado por el ajuste económico de Cavallo y Menem
y los síntomas de agotamiento del modelo neoliberal que implicaron recurrentes tensiones
con el gobierno nacional al cual nunca se disciplinó. En el 2003 se tuvo que
poner al frente de la reconstrucción de la provincia por el trágico y desastroso
legado del periodo de Montiel, De la Rúa y la Alianza. Era muy activo y
presente en la gestión, se involucraba mucho en los temas de gobierno con
activa presencia. Llamaba semanalmente a los funcionarios y pedía constante rendición
de cuentas. Todas sus gestiones se caracterizaron por la defensa de los
intereses entrerrianos.
Fue un hombre de familia,
vivió con Cristina Cremer desde que los unió el amor y la política junto a sus
tres hijos. Fue hijo de un obrero ferroviario que falleció cuando era niño. Su
madre fue una mujer trabajadora quien luchó por darle la oportunidad de
estudiar y progresar en la vida.
Jorge Busti tuvo la
excepcionalidad de hacerse solo un lugar en la historia. Nacido sin privilegios,
sin apellido de la oligarquía provincial. Con Busti los grandes cargos públicos
o los homenajes dejaron de ser en forma exclusiva para los apellidos ilustres y
a los lugares centrales de la vida pública se sumaron los hijos e hijas de la
clase trabajadora entrerriana.
Enfrentando las adversidades, encabezando una boleta y exponiéndose, jugándose siempre, así se convirtió en el centro de gravitación política de Entre Ríos durante más de 35 años. Y lo hizo con la política, la militancia y el voto popular. Fue expresión de la democratización de la sociedad entrerriana y el ejemplo, como ningún otro, de cómo la política y la militancia construyen la historia.
Escribe: Dr. A. Gonzalo García Garro
No hay comentarios:
Publicar un comentario