jueves, 22 de junio de 2023

Sobre la Reforma Constitucional de Jujuy y la represión del gobierno de Gerardo Morales

Repudiamos la feroz represión del gobierno de Gerardo Morales al pueblo de Jujuy. A 40 años del reinicio de la Democracia en el país rechazamos en todo concepto la violación de los DDHH del pueblo de la provincia hermana y el cercenamiento del derecho de libertad de expresión y el derecho de protesta social.

Este ensayo de prácticas autoritarias del gobierno provincial de la UCR representa un accionar de enorme peligrosidad que aspirar a servir de muestra de una futura política del gobierno nacional de Juntos por el Cambio que es de fuerte ajuste económico, precarización laboral y perdida de derechos, la que solo cierra políticamente con represión a la protesta social.

La violación manifiesta a los DDHH en Jujuy ya es motivo de repudio en el plano internacional. Se han manifestado con enorme preocupación, rechazando los episodios acaecidos, desde ong´s internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, al igual que organismos gubernamentales internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Oficina Regional para América del Sur de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Nos sumamos a la enorme cantidad de voces que llaman al cese de la violencia institucional del Estado provincial jujeño.

Sobre la reforma de la Constitución de Jujuy entendemos que, en los puntos conflictivos, es un engendro regresivo en materia de derechos, manifiestamente inconstitucional. Se pretende limitar derechos humanos con jerarquía constitucional, tanto por la inclusión en carta magna argentina como por la incorporación constitucional mediante el art. 75 inc. 22 de la Constitución Argentina, con disposiciones provinciales que están en directa contradicción.

En este sentido, las limitaciones a los cortes de ruta o reglamentaciones al derecho de libertad de expresión o el derecho a protesta son groseramente inconstitucionales e incluso inconvencionales, ya que violan también el sistema protectorio de DDHH establecido por el Pacto de San José de Costa Rica. Se pretende sancionar conductas que son derechos institucionalizados en la Argentina como el derecho a la protesta y de huelga.

Otro factor de sustancial retroceso en materia de DDHH fueron las reformas que se pretendieron incorporar relativa a los pueblos originarios. Las disposiciones que aspiraban a someter el reconocimiento y su rol a las autoridades del gobierno de Morales eran también inconstitucionales, de una arbitrariedad manifiesta, que nos remonta a ordenamientos jurídicos primitivos e inviables en una democracia plena. En una medida que demuestra el personalismo de este proceso, el gobernador ordenó que dos artículos de la reforma se saquen por el inocultable rechazo social que generaban.

Pero aún subsiste una norma polémica relativa a las tierras fiscales que colisiona con los derechos de los pueblos originarios de Jujuy. Detrás de estas iniciativas se hace evidente que se encuentra una intención de centralizar el manejo de la explotación del litio con pautas ajenas a la preservación del derecho al ambiente, violatorias de los derechos de comunidades originarias y carentes de criterios democráticos, y por en un desprecio manifiesto al cuidado y protección de los recursos naturales y de la soberanía política y económica de la Argentina.

El gobernador de la UCR y de Juntos por el Cambio impulsó y aprobó su reforma constitucional a espaldas del pueblo y ante la protesta social avanzó con una represión feroz. Pero el malestar social viene de antes y se vincula, entre muchos abusos autoritarios del gobierno provincial, con los salarios indignos que paga la gestión jujeña a miles de trabajadores y trabajadoras, y con la criminalización y persecución política de los dirigentes sociales y sindicales de la provincia, queriendo aleccionar al pueblo de la peor manera. Morales también realizó practicas anti republicanas copando y cooptando la Justica provincial con actores políticos, familiares y personas de su confianza personal en los cargos más importantes.

Gerardo Morales es la misma la derecha que vivimos en esta provincia con Sergio Montiel, la que criminalizó la protesta social en el medio de la peor crisis social y política que vivió nuestra provincia desde el retorno de la democracia, la que nos dejó pobreza y bonos federales y el trágico e inolvidable recuerdo de tres muertos en los días negros de diciembre de 2001 en Paraná.

Si la agenda de Juntos por el Cambio es atacar la Constitución Nacional y violar los Derechos Humanos debemos expresarnos en repudio a su accionar y en favor de una sociedad más justa, democrática y con plena vigencia de los DDHH.

Documento del Ateneo Arturo Sampay de Entre Ríos

El asesinato de López Jordán, una muerte misteriosa en lo más íntimo del poder entrerriano

Ricardo López Jordán, foto que tomé
del cuadro del Salón de los Gobernadores
de la Casa de Gobierno de Entre Ríos.
El 22 de junio de 1889 moría el último caudillo federal en armas, jefe de las últimas montoneras que intentaron fijar un curso nacional a la patria, que defendió la soberanía de su provincia, Entre Ríos, y que fue derrotado por fuerzas militares superiormente armadas por el gobierno “civilizador” de Sarmiento.

Su asesinato es un misterio. El expediente judicial, en especial el dictamen del Fiscal, deja muchas dudas, y allí la sombra del pasado político se erige sobre los hechos y un asesinato por encargo no parece una posibilidad alejada de lo que pudo haber ocurrido realmente. La muerte de López Jordán va más allá de Aurelio Casas, el asesino del caudillo, el autor material.

En 1989, por entonces a 100 años del asesinato de López Jordán, el Gobierno de Entre Ríos, en la primera gobernación de Jorge Busti, se propuso como un acto de estricta justicia histórica que sus restos retornaran a su Patria Chica entrerriana. Hoy se plantea una nueva, y justa, reivindicación politica del caudillo. 

Escribe: Dr. Alejandro Gonzalo García Garro

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Amnistiado por Juárez Celman, se instalará en Buenos Aires en 1888, donde sería asesinado el 22 de junio de 1889 en circunstancias no aclaradas satisfactoriamente”. José María Rosa. “Historia Argentina”. Tomo VII. Pág. 360.

”…los testigos Andrés Pigneto y Luis A. Leompart, que oyeron decir que el procesado (Aurelio Casas) se encontraba en Buenos Aires, porque lo había traído don Justo Urquiza; y por otra parte, José Abella, que declara: que además de tener conocimiento que Justo Urquiza buscaba a Aurelio Casas, afirma que fue visto por el citado Urquiza, para que matara al general López Jordán, y Felipe Limo, que afirma también saber que el citado Urquiza hacía diligencias para dar con el paradero de Aurelio Casas”. Dictamen del Agente Fiscal. Fallos y disposiciones de la Excma. Cámara de Apelaciones de la Capital. Publicados por Luis S. Aliaga y Daniel J Frías, tomo IX. Buenos Aires, 1896.

 

Últimos días de la víctima

A mediados de agosto de 1888 retorna de su forzado exilio oriental el caudillo entrerriano Ricardo López Jordán. Casi diez años antes, en 1879, López Jordán se fuga de la cárcel en Rosario pidiendo asilo en Uruguay, el que le fue concedido. El sobrino de Francisco Ramírez, había nacido en Paysandú, razón por la cual el presidente uruguayo no le puede negar el derecho de exilarse en su propio país a pesar de los reclamos del gobierno argentino. Le esperan diez interminables años de exilio. El “zorro” Roca lo seduce para sumarlo a su proyecto político, pero López Jordán prefiere aguardar que las condiciones mejoren para volver a su patria.

En 1888 resuelve volver a Buenos Aires luego de la amnistía que le otorga el Presidente Juárez Celman. Se radica en la ciudad puerto dispuesto a vivir con su familia que lo había esperado pacientemente. Está voluntariamente alejado de las intrigas revolucionarias y de la acción política. Sólo aspira a su reincorporación al ejército nacional al que pertenecía y realiza las gestiones necesarias para recuperar su grado de General.

El distrito de Buenos aires ya es la Capital Federal y se debe de haber asombrado el caudillo de los cambios producidos en la “república liberal y mercantil” poblada ahora de inmigrantes y gobernada por el orden conservador. Sorprendido contempla los palacetes de Barrio Norte levantados recientemente por arquitectos italianos y franceses. El “progreso” ha penetrado la ciudad, se inauguran obras monumentales como el Palacio del Congreso y el Teatro Colón. Es la Argentina de los 80, el país de la “gran ilusión” de las élites dominantes, cada vez más ricas y en contraste a una pobreza que también crece.

A mediados de septiembre de 1888 una noticia conmueve a la ciudad, Sarmiento había fallecido en Asunción del Paraguay. El presidente Juárez Celman decide rendirle honores y organizan sus exequias para el 21 de septiembre. Es la primera vez que en la ciudad se organizará un entierro tan espectacular. El coche fúnebre es majestuoso, lo mismo que el carro que lleva las coronas. El presidente de la República en carruaje de gala forma parte del cortejo fúnebre y los faroles de las calles hasta llegar a la Recoleta están encendidos y enlutados con crespones negros. A millares de concurrentes les ha atraído el espectáculo y suponemos, que, entre ellos, se encuentra curioso, mirando el paso del cortejo, Ricardo López Jordán.

¿Qué habrá pensado el caudillo cuando vio pasar, frente a él, el féretro con los restos de Sarmiento? López Jordán volvía a Buenos Aires justo a tiempo “para ver pasar el cadáver de su enemigo”, el que le puso precio a su “cabeza”. No podemos saber que meditó el caudillo cuando vio desfilar la cureña lentamente frente a él, pero tal vez lo podríamos suponer: Piensa frente al muerto ilustre en el estado de desolación y ruina en que se encuentra la provincia de Entre Ríos como consecuencia de las intervenciones armadas ordenadas por Sarmiento. Recordará las inútiles y heroicas cargas de caballería, las últimas montoneras precipitándose contra los poderosos cañones Krupp. Sonarán quizás en sus oídos las descargas de los fusiles a repetición Rémington que, el ahora extinto Sarmiento, compró para reprimir la rebelión. Escuchará el grito desgarrador de los heridos. Recordará a sus gauchos muertos en Ñambé o Don Gonzalo. Evocará sus trágicas derrotas, la captura, la cárcel, la fuga y el exilio. Pensará también que el hombre dentro del féretro le imputó hace muchos años una muerte que no cometió, que sigue impune y que, tal vez Sarmiento se lleve el secreto de los verdaderos autores del crimen a la tumba. El asesinato de Urquiza en la Palacio San José no es su responsabilidad. El dió la orden de capturarlo vivo, pero, pero quienes fueron a detenerlo lo ultimaron y él carga con la muerte de Urquiza como si fuese un vil asesino cuando quizá la muerte fue consecuencia de la resistencia de Urquiza a su arresto o fue pergeñado por un grupo de porteños, entre ellos, tal vez, “el loco” Sarmiento, que en esos tiempos era presidente de la República. “Ellos mismos asesinaron a Urquiza y utilizaron el crimen para atribuírmelo e invadir la provincia...” ¿Qué pensó, en fin, frente a los despojos del hombre que le tasó su cabeza en 100.000 pesos fuertes como si fuese un vulgar matrero?

 

El General camina hacia la muerte

Pasan los meses y el año 1889 lo encuentra al caudillo integrado a la gran ciudad. Siete hijos y su mujer le hacen ahora la vida plena después de tanta ausencia, lucha y sufrimiento. El vencido de “Don Gonzalo” logra por fin arraigarse en su nueva vida.

No participa en política, pero, a través de sus amigos, viejos federales, está informado de las varias conspiraciones que la oposición está planeando para desestabilizar la administración de Juárez Celman.

Junto con los primeros fríos del invierno porteño llega el fatídico 22 de junio. Después de almorzar con su familia sale a la calle y se encamina por la calle Esmeralda hacia la casa de su amigo Dámaso Salvatierra para visitarlo.

Se lo puede imaginar caminando lentamente, advierte que en la vereda opuesta el coronel Leyra está cruzando la calle para saludarlo cuando de repente, y por detrás, es atacado por un desconocido quién le dispara en la cabeza dos tiros de pistola Lafaucheaux del calibre 12, una de cuyas balas, penetra en la parte posterior de la cabeza, cerca de la oreja derecha, atravesando la masa encefálica. El general cae herido de muerte frente el número 562 de la calle Esmeralda, domicilio de uno de los hijos de Urquiza, llamado Diógenes.

Agonizando es llevado a la farmacia Menier ubicada en la esquina de Esmeralda y Tucumán donde se intenta salvarle la vida, pero es inútil, el general, el Caudillo, ha muerto. Así, asesinado por la espalda con alevosía, caía el último caudillo federal, jefe de las últimas montoneras que intentó fijar un curso nacional para su patria argentina, que defendió la soberanía de su provincia, Entre Ríos y que fue derrotado por fuerzas militares superiormente armadas por el gobierno “civilizador” de Sarmiento.

 

¿Quién mató al Caudillo?

¿Quién lo mató? ¿Quién es el asesino? ¿Quién es “el individuo alto, moreno, de poblado bigote negro” que mató a don Ricardo López Jordán? Se trata de un joven de 27 años de nombre Aurelio Casas que es arrestado y declara en sede judicial haber obrado por venganza: su padre, Zenón Casas, y expresa que el mismo fue fusilado por orden de López Jordán.

Pero el homicida miente. Las noticias de la época y el proceso del imputado dejan muchos cabos sueltos y suspicacias sobre el verdadero móvil del alevoso atentado. Con respecto a la muerte del mencionado Zenón Casas, padre del matador, hay dos versiones: La primera de Fermín Chávez revela que habría sido muerto por orden del comandante oriental Oviedo en el mes de mayo de 1873. Una segunda versión expresa que: “según los datos personales que he obtenido, fue primero partidario de López Jordán y después su enemigo político, y si se tiene presente la versión que corre en Entre Ríos, de que, yendo Casas en viaje al Uruguay, con una partida de diez hombres, estos mismo lo ataron y le dieron muerte para librarse de su mando” (Dictamen del Agente Fiscal. Fallos y disposiciones de la Excma. Cámara de Apelaciones de la Capital. Publicados por Luis S. Aliaga y Daniel J Frías, tomo IX. Buenos Aires, 1896).

La historia oficial insiste en el motivo expresado por el reo en las actas del juicio, lo maté para vengar a mi padre, pero en verdad el asesino estaba encubriendo los motivos del crimen y la identidad de sus mandantes.

 

¿Asesinato por encargo?

En el dictamen de la Fiscalía citado más arriba encontramos la siguiente afirmación: “…Los testigos Andrés Pigneto y Luis A. Leompart, que oyeron decir que el procesado se encontraba en Buenos Aires, porque lo había traído don Justo Urquiza; y por otra parte, José Abella, que declara: que además de tener conocimiento que Justo Urquiza buscaba a Aurelio Casas, afirma que fue visto por el citado Urquiza, para que matara al general López Jordán, y Felipe Limo, que afirma también saber que el citado Urquiza hacía diligencias para dar con el paradero de Aurelio Casas”.


La familia Urquiza le hace llegar a la familia del matador, que se encontraba en una total indigencia, una fuerte suma de dinero en concepto de “donación”. La gente comenta sobre esta “donación” y en una hoja sin pie de imprenta publicada en Gualeguaychú, lo que hoy llamaríamos un panfleto, se lee la siguiente información: “Se ha promovido una suscripción entre los miembros de la familia Urquiza para regalar 70.000 pesos a la esposa del sujeto Aurelio Casas, el asesino del general Ricardo López Jordán… El doctor Diógenes Urquiza ha suscripto la mitad de esa suma, es decir, 35.000 pesos nacionales. Cuando el criminal conozca esta noticia, se convencerá que su esposa y sus hijos van a salir de la miseria en que han estado hasta ahora” (en este y en todos los puntos recomiendo a cualquier interesad@ que lea el enorme libro de Fermín Chávez, “Vida y Muerte de López Jordán”).

Ninguno de los miembros de la familia Urquiza fueron citados por la Justicia a declarar sobre una supuesta y posible complicidad en el crimen. El asesino Aurelio Casas es condenado a cadena perpetua y en ocasión del 25 de mayo de 1919 es indultado por el entonces Presidente Hipólito Irigoyen. Hecho este muy llamativo y poco investigado históricamente.

 

Don Ricardo López Jordán en suelo entrerriano y al espera de justa reivindicación histórica 

Los restos del caudillo entrerriano fueron sepultados en el cementerio Norte (Recoleta) de la ciudad de Buenos Aires hasta que en el marco del año jordaniano y habiéndose cumplido el 22 de junio de 1989 cien años de su muerte, el Gobierno de Entre Ríos, la primera gobernación de Jorge Busti, se propuso como un acto de estricta justicia, que sus restos retornaran a la Patria Chica. 

Provisoriamente, en una primera etapa, los restos del último caudillo federal fueron depositados en el panteón de la familia Pérez Colman en Paraná. Años después fueron trasladados definitivamente hasta el mausoleo erigido en la plaza Carbó de Paraná, detrás de Casa de Gobierno. Por entonces, el gobierno entrerriano afirmó: “tarea cumplida. Los restos del general Ricardo López Jordán descansan en suelo entrerriano y en justicia”.

Mausoleo de Ricardo López Jordán (Plaza Carbó)

Hace unos meses, la actual gestión municipal confirmó que se puso en marcha el proceso de adjudicación de la obra para la puesta en valor de la plaza Carbó. En el anuncio del gobierno de Adán Bahl se refiere a la recuperación de los monumentos que existen en la Plaza, entre ellos el Mausoleo de Ricardo López Jordán. 

Por este motivo conformamos un espacio de trabajo en cuestiones históricas integrado por Edgardo Massarotti, José Federico Mastaglia, Francisco Senegaglia, Juan Damián Capdevila, Néstor Rodríguez, Claudio Cañete y quien escribe, involucrado en cuestiones históricas para efectuar aportes a esta obra con la finalidad de revalorizar el rol de Ricardo López Jordán en la historia entrerriana.


jueves, 8 de junio de 2023

La Proscripción del Peronismo y los Fusilamientos de José León Suárez, una mirada constitucional desde Horacio Rosatti


El mes de junio en el calendario peronista es un mes de ejercicio de la memoria y recuerdo de tragedias luctuosas. Así, la Masacre de la Plaza de Mayo perpetrada con el infame bombardeo del 16 de junio de 1955 al igual que los Fusilamientos de José León Suárez, ejecutados a partir del 9 de junio de 1956, son episodios incorporados a la memoria colectiva de los argentinos y argentinas que constituyen hitos en las luchas populares y la resistencia colectiva al Terrorismo, a los Golpes de Estado y las políticas que afectaban a las mayorías.


En el Tratado de Derecho Constitucional de Horacio Rosatti (a mi humilde entender el mejor material de estudio introductorio al Derecho Constitucional Argentino que existe) hay un interesante abordaje del tema de la Ley Marcial y la Proscripción del peronismo, el cual aquí tomo como base para la nota.


Rojas con guantes blancos y Aramburu usurpando la banda presidencial.
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Soslayando abordar aquí su rol como miembro de la CSJN, con las distintas valoraciones de su desempeño y fallos que se puedan hacer y las polémicas en torno a ello, en este artículo lo que especialmente quiero destacar es la obra bibliográfica de Rosatti. Para quienes nos interesa el Derecho Constitucional, lo diferente es que en ella se pueden leer referencias a los Fusilamientos de León Suárez, al igual que la proscripción del peronismo y otros pasajes de la historia nacional que son omitidos por parte sustancial de la biblioteca "oficial" del Derecho Constitucional, la cual es cercana, muchas veces, a posturas políticamente conservadoras, económicamente liberales y jurídicamente reaccionarias. En un plano doctrinario, casi ningun Juez de al Corte Suprema ha escrito lo que Rosatti ha publicado. Su originalidad, su calidad de distinto, el hecho de no ser un liberal más, es teóricamente innegable. 


Libros de Rosatti de mi biblioteca. En primer plano el Tratado al que hago referencia aquí. 

De sus libros se destaca la solvencia académica, la mirada multidisciplinaria, el sentido nacional y popular y las miradas ideológicas con toma de posición bien definida.


Acá volvemos a los Fusilamientos de José León Suárez y la Proscripción del peronismo….


Escribe: Dr. Alejandro Gonzalo García Garro


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El peronismo se ha llenado de mártires y entre ellos no hay un solo hombre que, como nuestros enemigos, pueda ser tildado de asesino con fundamento, como podemos llamarlos a ellos con razón. La sangre generosa de estos compañeros caídos por la infamia “libertadora” será siempre el pedestal de Abel, que los seguirá hasta su tumba, llenándolos de remordimiento y de vergüenza”. Juan Domingo PerónLa fuerza es el derecho de las Bestias”.


Breves noticias sobre el momento histórico

El 16 de septiembre de 1955, con el Golpe de Estado a Perón, comenzaba una de las etapas más difíciles y complejas para la Argentina institucional en general, y para los sectores populares en particular. La Revolución Libertadora daba comienzo a un ciclo de 18 años de proscripción del peronismo, persecuciones, asesinato de militantes, exilios y resistencia civil.

El general Eduardo Lonardi, cercano a los sectores nacionalistas y católicos, asumió como presidente de la Nación, en tanto que el almirante Isaac Rojas, más próximo a los grupos liberales oligárquicos y más antiperonistas, se constituyó en vicepresidente. Lonardi proclamó, como Urquiza un siglo antes, que no habría “ni vencedores ni vencidos” e intentó establecer algunos acuerdos con los dirigentes sindicales. La intención era mantener algunas medidas nacionalistas del peronismo, pero sin Perón. Por ejemplo, la CGT quedó en manos de Andrés Framini y Luis Natalini y se comprometió con el gobierno a realizar elecciones en todos los sindicatos.

Rojas (izquierda) y Aramburu (derecha).

La tregua duró poco: a mediados de octubre de 1955 los "Comandos Civiles" atacaron los locales sindicales y los tomaron a punta de pistola. El sector oligárquico-liberal de la dictadura presionó y obtuvo la intervención de la CGT. Los gremios llamaron a la primera huelga para el 2 de noviembre y el gobierno detuvo a sus dirigentes. El 13 de noviembre los sectores más reaccionarios destituyeron a Lonardi para poder “desperonizar” al país. Asumió la presidencia el general Pedro Eugenio Aramburu, y continuó como Vicepresidente el almirante Rojas. Con Aramburu y Rojas se terminaban las posibles ambigüedades.

En lo económico, el gobierno militar invitó al país al Dr. Raúl Prebisch, secretario ejecutivo de la CEPAL (Comisión Económica de América Latina) para que elaborara un diagnostico sobre la situación económica. El informe fue entregado unas semanas después. Arturo Jauretche salió a responderle y publicó un libro denominado “Plan Prebisch, Retorno al coloniaje” donde refutó toda la información del secretario de la CEPAL.

La Proscripción como muerte política

Ya no hubo más contemplación hacia el peronismo con Aramburu y Rojas. Se intervino la CGT y todos los sindicatos de base, se inhabilitaron más de 150.000 delegados de fábricas y se encarcelaron cientos de dirigentes justicialistas. El país fue una gran cárcel y se crearon verdaderas comisiones especiales para detectar todos los “crímenes” peronistas. Se derogó la Constitución del 1949 y se declaró vigente la de 1853. El general Aramburu ordenó robar y secuestrar el cadáver de Evita del local de la CGT y lo hizo desaparecer por mas de 15 años.

Aramburu y Rojas avanzaron en la represión. Se firmó el Decreto N° 4161 que prohibió el funcionamiento del Partido Peronista y toda exhibición de símbolos referidos al peronismo. Se ordenó la disolución de la Fundación Eva Perón y se quemaron toneladas de vestimentas, ropa de cama, instrumentos quirúrgicos y todo lo que llevara el sello de la Fundación, incluso pulmotores que hubieran sido útiles en momentos en que se padecía una epidemia de poliomielitis en Buenos Aires.

Lógicamente, desde el Derecho Constitucional entendemos que dentro de las distintas formas de manifestación política se inscribe la de pertenecer a un Partido, identificarse con una Doctrina e Ideología, al igual que expresar dicha pertenencia mediante una simbología y liturgia especifica. Sostiene Rosatti que “cuando se niega arbitrariamente el derecho a la identidad política a una persona (o grupo de personas), proscribiendo al partido o movimiento al que adhiere(n), se la (los) condena a la muerte política”.  Describiendo las implicancias jurídicas que la situación tendría en el actual sistema constitucional Rosatti dice:

La muerte política, que conlleva la imposibilidad de ejercer los derechos de asociación, de reunión, de petición, y los electorales, practicados conforme a las propias preferencias, es incompatible con nuestro orden jurídico fundamental, por resultar contraria al citado articulo 37 de la Constitución Nacional ([1]) y al artículo 23 de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos ([2]) (Pacto de San José de Costa Rica), incorporada con jerarquía constitucional según el Articulo 75, inciso 22, segundo párrafo, de la CN”.  

Trágicamente, en nuestra historia nacional existen varios contextos que han hecho de esta violación flagrante de derechos políticos una situación habitual y recurrente, siendo más grave aún que esto se ha dado no sólo en gobiernos de facto sino en gobiernos con pretendida legalidad democrática. Sostiene Rosatti respecto a la proscripción del peronismo que:

“El caso más flagrante de “muerte política” registrado en la historia constitucional argentina aconteció con la proscripción del peronismo, decretada como consecuencia del golpe militar que derrocó al presidente Perón en 1955. La prohibición no sólo comprendió la participación comicial, sino que se extendió a la propia existencia partidaria, privando de pertenencia política a millones de argentinos” (Rosatti, Horacio, Tratado de Derecho Constitucional, Tomo I, Páginas 593 y 594).

Respecto la implementación jurídica de la proscripción, Rosatti sostiene que la “muerte política” de los peronistas se juridizó “mediante el increíble y tristemente célebre decreto- ley 4161, de fecha 5 de marzo de 1956 (B.O. del 9-3-1956)”. Sostenía este infame Decreto en su Art. 1º que quedaba prohibida en todo el territorio de la Nación:

a) La utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, efectuada públicamente, o propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo.
Se considerará especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones "peronismo", "peronista", " justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales "Marcha de los Muchachos Peronista" y "Evita Capitana" o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos.
b) La utilización, por las personas y con los fines establecidos en el inciso anterior, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina artículos y obras artísticas que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales creados o por crearse, que de alguna manera cupieran ser referidos a los individuos representativos, organismos o ideología del peronismo.
c) La reproducción por las personas y con los fines establecidos en el inciso a), mediante cualquier procedimiento, de las imágenes símbolos y demás, objetos señalados en los dos incisos anteriores”.

En algo que hoy podría resultar inverosímil, en el Art. 2 del Decreto Ley sostiene que sus disposiciones eran de “orden público y en consecuencia no podrá alegrarse contra ellas la existencia de derechos adquiridos. Caducan las marcas de industria, comercio y agricultura y las denominaciones comerciales o anexas, que consistan en las imágenes, símbolos y demás objetos señalados en los incisos a) y b) del art. 1º”.

Sostenía en el Art. 3 respecto a las sanciones que: “El que infrinja el presente decreto-ley será penado: a) Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n: 500 a m$n. 1.000.000; b) Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial; c) Además, con clausura por quince días, y en caso de reincidencia, clausura definitiva cuando se trate de empresas comerciales. Cuando la infracción sea imputable a una persona colectiva, la condena podrá llevar como pena accesoria la disolución”.

Desde el punto de vista electoral, Rosatti argumenta que:

“…la proscripción al peronismo se entremezcla con la obligatoriedad del voto. Ambas son realidades jurídicas (o juridizadas). La reacción de los adherentes varía en este periodo desde la rebeldía manifestada en el “voto en blanco” (que en ocasiones logra a ser mayoritario) hasta la estrategia manifestada en el apoyo circunstancial a algún candidato “permitido”. En ambos casos puede hablarse de voto “transferido, en la medida que no expresa la voluntad real de un sector importante del electorado” (Rosatti, Horacio, Tratado de Derecho Constitucional, Página 619, Tomo I).

Pero la historia no se detuvo ahí y lo que pretendió ser una muerte política abrió paso a la resistencia, a la lucha popular, a la resurrección del peronismo y el retorno de Perón. Apunta Rosatti que “la proscripción política se contrarrestó en la época mediante una multiplicidad de expresiones clandestinas que mantuvieron la solidaridad de los militantes durante el tiempo de desarraigo político. La “resistencia” se expresó en la mantención de la “hora peronista” (horario tomado durante la vigencia del gobierno depuesto y que no se ajusta a los periódicos cambios de la “hora oficial”), en la nominación de Juan Domingo a los hijos nacidos en el país durante el exilio de Perón, en la circulación clandestina de todo tipo de mensajes (escritos y grabados) supuestamente enviados por el líder desde el exterior y en la conservación de la iconografía peronista en la trastienda del hogar” (Ver: Rosatti, Horacio, Argentina por sus historias, páginas 31 y ss).

Y, así fue como, en 1973, con la convocatoria a elecciones libres y la posibilidad de que el Partido Justicialista participe en ellas se cierra este periodo oscuro para la Democracia argentina, donde en forma expresa se decretó la “muerte política” del peronismo y de millones de peronistas.

Los Fusilamientos

El 9 de junio de 1956 un grupo de militares peronistas encabezados por el General Juan José Valle, con apoyo de algunos dirigentes gremiales, protagonizó un frágil y fugaz levantamiento armado. El gobierno no dudó en reprimir la sublevación y ordenó fusilar a los jefes militares y a varios civiles. No solo fueron fusilados los militares, también hombres indefensos, sin acusación ni juicio y en forma clandestina, fueron ultimados en los basurales de José León Suárez.

Juan José Valle.
El odio hacia el peronismo no sólo se daba en el Ejército y la Marina, los partidos políticos que integraban la Junta Consultiva (todos) apoyaron y felicitaron los fusilamientos. Una frase tristemente celebre de aquellas horas la dijo el dirigente socialista Américo Ghioldi: “Se acabó la leche de la clemencia”.

Las ejecuciones de militares en los cuarteles fueron, por supuesto, tan bárbaras, ilegales y arbitrarias como las de civiles en el basural. El 12 de junio se entrega el general Valle, a cambio de que cese la matanza. Lo fusilan esa misma noche. Suman en total 27 ejecuciones en menos de 72 horas en seis lugares diferentes.

Los fusilamientos se realizaron en la Unidad Regional de Lanús, en el Regimiento 7 de La Plata, en el Bosque, en Campo de Mayo, en el Regimiento 2 de Palermo y, el del general Valle, en el Penal de Las Heras. Esta es la lista de los militares fusilados: General de división Juan José Valle; Coroneles Ricardo Santiago Ibazeta, Alcibiades Eduardo Cortínez y José Albino Irigoyen; Teniente coronel Oscar Lorenzo Cogorno; Capitanes Eloy Luis Caro, Dardo Nestor Cano y Jorge Miguel Costales; Tenientes 1º Jorge Leopoldo Noriega y Néstor Marcelo Videla; Subteniente Alberto Juan Abadie; Suboficiales principales Miguel Ángel Paolini y Ernesto Gareca; Sargentos ayudantes Isauro Costa y Luis Pugnetti; Sargentos Hugo Eladio Quiroga y Luis Bagnetti; Cabos Miguel José Rodríguez y Luciano Isaías Rojas; ciudadanos Clemente Braulio Ross, Norberto Ross, Osvaldo Alberto Albedro, Dante Hipólito Lugo, Aldo Emir Jofre, Miguel Ángel Mauriño, Rolando Zanetta, Ramón Raúl Videla y Carlos Irigoyen.

En cuanto al asesinato de civiles en los basurales de José León Suárez, son detenidos 17 civiles, cinco son liberados. Pero el jefe de la policía bonaerense, coronel Desiderio Fernández Suárez, ordena verbalmente la ejecución de los doce restantes. Trasladados a un basural de José León Suárez, siete de ellos, algunos gravemente heridos, sobreviven al ametrallamiento. Cinco cadáveres quedan tendidos. Son los de Carlos Alberto Lizazo, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Mario Brión y Vicente Rodríguez. Eran todos peronistas, fueron detenidos en el domicilio de uno de ellos mientras escuchaban por radio las noticias sobre el levantamiento del General Valle. Los verdugos de esta (masacre) eran todos miembros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Sobre Ley Marcial y Derecho Constitucional

Jurídicamente, la masacre fue disfrazada bajo el amparo de la ley marcial. El gobierno estableció a las 0.32 del 10 de junio la ley marcial, con un decreto firmado por Aramburu, Rojas, los ministros de Ejército, Arturo Ossorio Arana, de Marina; Teodoro Hartung; de Aeronáutica, Julio César Krause y de Justicia, Laureano Landaburu. Es decir, que para aplicar la ley marcial a los sublevados ésta debió ser aplicada con retroactividad al delito cometido, violando el principio legal de la irretroactividad de la Ley Penal. Pocas horas después, firman el decreto 10.363 que ordena fusilar a quienes violen la Ley Marcial.

Rosatti se refiere a la aplicación de la Ley Marcial en la historia constitucional argentina y puntualmente lo hace en referencia a los Fusilamientos de León Suárez. Entiende que la ley marcial significa la aplicación de la legislación y la jurisdicción militar a los civiles. Rosatti argumenta que en un sistema democrático la aplicación de la Ley Marcial constituye:

“- en términos institucionales, un avance sobre la jurisdicción de la Justicia ordinaria y, por tanto, una violación al principio de división de poderes, y
- en términos personales, una violación a la garantía del juez natural”.

Por ello entiende que no puede presumirse su legitimidad sino su ilegitimidad. Rescata el precedente “Milligan” de la Corte Suprema de EE.UU de 1866 que reduce en forma significativa la aplicación de la Ley Marcial para las hipótesis de guerra civil o ataque exterior y en la medida de que: a) Se tratará de una situación ubicada en el campo de batalla y b) no hubiere tribunales civiles funcionando. 

Respecto al uso de la ley marcial en nuestro país, Rosatti es muy claro políticamente y afirma que:

En la Argentina, la aplicación de la ley marcial estuvo vinculada a los gobiernos antipopulares y a la represión de los movimientos reivindicatorios, como el anarquismo durante el gobierno de facto del general Uriburu, los militantes y obreros peronistas luego del golpe militar de 1955, los huelguistas durante la aplicación del Plan de Conmoción Interior del Estado (Conintes) a fines de los 50 y principios de los 60 y los activistas antigolpistas durante el proceso militar de 1976 – 1983 (Rosatti, Horacio, Tratado de Derecho Constitucional, Tomo II, Página 665).

El Caso “Livraga” (24/04/1957, F. 237:450) de la CSJN

Aunque parezca increíble, la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) justificó jurídicamente los criminales fusilamientos en el amparo que le brindó la ley marcial. Sí, al igual que cuando legitimaron un gobierno de facto con la Acordada del 30, aquí, peor aún, la Corte Suprema (cuyos miembros fueron impuestos por al dictadura luego de remover las legítimos integrantes) avaló una masacre de gente indefensa, pese a que todas y cada unas de las muertes estarían dentro de la calificación del Artículo 18 de la Constitución Nacional, vigente en ese momento, que decía: "Queda abolida para siempre la pena de muerte por motivos políticos".

Siguiendo a Rodolfo Walsh en “Operación Masacre” reconstruimos el derrotero jurídico. La “ley marcial” dispuesta para el caso (Art. 1, decreto-ley 10.362), con su singular reglamentación (decreto- ley 10.363) autorizaba que todo oficial de las Fuerzas Armadas “podrá ordenar juicio sumarísimo con atribuciones para aplicar o no pena de muerte por fusilamiento a todo perturbador de la tranquilidad pública” (art. 2), considerando “como perturbador a toda persona que: porte armas, desobedezca órdenes policiales o demuestre actitudes sospechosas de cualquier naturaleza” (art. 3), y el decreto-ley 10.364 que impone la pena de muerte por fusilamiento a once militares que se individualizan (art. 1), cuya ejecución sería cumplida de inmediato (art. 2) ([3]). Note cualquier lector la vaguedad de los tipos penales y lo violatorio del debido proceso, haciendo, en los hechos, de la ley marcial una licencia para matar, cuestión que derivó en los trágicos episodios que aquí narramos.

Pero, además de la “aplicación” de la ley marcial a militares, en los basurales de José León Suárez el jefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires mandó fusilar por su orden a numerosos obreros peronistas, antes de entrar en vigencia la norma en cuestión y sin instruir proceso alguno, con todas las irregularidades violatorias de la idea mínima siquiera de garantías constitucionales.

Esta ausencia de toda constancia oficial del fusilamiento de civiles por la Policía bonaerense dio lugar al caso “Livraga”. Juan Carlos Livraga, uno de los sobrevivientes de los Fusilamientos, denunció ante la Justicia Penal de la Provincia de Buenos Aires estas atrocidades. Entre otros cuestionamientos denunció que habría actuado la Policía bonaerense; que él fue detenido el día 9 de junio sin proceso alguno, que sufrió tentativa de ejecución. Iniciada la investigación judicial, el Juzgado de Instrucción Militar N° 27 que, por su parte, instruía sumario por infracciones a la aplicación de la “ley marcial”, solicita la inhibitoria y la remisión de todo lo actuado al Juez de la causa iniciada por Livraga “vinculada al mismo hecho que investiga” el instructor militar. El magistrado mantiene su competencia: afirma que ratione personae es prematuro hacer lugar al pedido pues aún no había persona directamente imputada y el hecho todavía no afectaba al personal militar en actividad ([4]). Así planteada, la cuestión de competencia llega a los estrados de la CSJN.

La CSJN resolvió en su fallo a favor de la competencia del Juez militar, en base a normas del Código de Justicia Militar y lo dictaminado por el procurador Sebastián Soler (sí, el penalista catalán que algunos consideran una eminencia de su época, pero que no fue muy garantista para el caso concreto parece), y agrega que -según los antecedentes de la causa- el personal de la Policía bonaerense implicado actuó “con subordinación a las disposiciones y autoridades de carácter militar [...] con motivo del movimiento revolucionario sofocado en aquella ocasión, es decir, en circunstancias excepcionales en que el mantenimiento del orden interno constituía función militar específica”. Así avalando una violación flagrante al debido proceso, legalizando en los hechos la pena de muerte por motivos políticos, la CSJN, con los votos de Alfredo Orgaz (sí, el civilista que muchos citan aún hoy en sus libros), Manuel José Argañarás, Enrique Valentín Galli, Carlos Herrera y Benjamín Villegas Basavilbaso, escribe otra página negra del derecho argentino con el escueto fallo “Livraga”.




Este precedente se extendió en forma automática a otros supuestos, como el caso “Pucci” de la CSJN, de 1959 (Fallos 243:346), en los cual se aplicó la ley marcial a obreros ferroviarios movilizados, dando cuerpo así a la doctrina de ley marcial como herramienta de represión social.

Sobra la compatibilidad de la ley marcial con el sistema constitucional argentino, Afirma Rosatti que:

La ley marcial es una institución incompatible con el sistema constitucional argentino. Su aplicación violenta lo prescripto por el articulo 18 de la Constitución Nacional, en la medida en que supone la extrapolación de un fuero real de excepción (como es el militar) a quienes no lo son, significando para los civiles una “comisión especial” de juzgamiento” (Rosatti, Horacio, Tratado de Derecho Constitucional, Tomo II, Página 668).

Sobre peronismo y violación de DD HH

La violencia política y la consecuente violación de DD HH y supresión de garantías constitucionales que ella implica es, indiscutible y lamentablemente, un elemento constitutivo de nuestra historia. Pero debemos diferenciar, y eso aquí pretendo. En este texto no abordo un concepto genérico de violencia, me refiero concretamente a parte de un ciclo de violencia institucional ejercida por las minorías oligárquicas contra el pueblo y que fue consecuente a lo largo de la historia argentina contemporánea.

Esa violencia, que llega a su punto más perverso con el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 a través del terrorismo de Estado, encuentra sus raíces sórdidas y profundas en todo el transcurso del Siglo XX: La “Semana Trágica” de 1919, la matanza de peones rurales en la Patagonia en 1921, los bombardeos de Plaza de Mayo en 1955, los fusilamientos de la Revolución Libertadora, el secuestro y desaparición de Felipe Vallese, la Masacre de Trelew, etc. Todas estas experiencias históricas anunciaron y prefiguraron el sangriento golpe del 76, que inició el período más trágico y macabro de toda nuestra historia.

Pero lo medular que aquí ponemos en debate trasciende lo político-partidario o las discusiones ideológicas. De lo que en definitiva se trata, y así lo hace con lucidez y solvencia Rosatti desde el Derecho Constitucional, es comprender que nuestro ordenamiento jurídico establece Declaraciones, Derechos y Garantías cuya plena vigencia resulta indispensable, esencial, para que la autoridad pública sea constitucionalmente válida y legitima. Ninguna situación, por extrema que sea descripta por el poder, puede autorizar o avalar a que se viole la Constitución Nacional y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, rigiendo las normas que la coyuntura y el poder fáctico imponga por encima de las normas fundamentales que nuestra Carta Magna instituye.



[1] "Esta Constitución garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos, con arreglo al principio de la soberanía popular y de las leyes que se dicten en consecuencia. El sufragio es universal, igual, secreto y obligatorio.
La igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios se garantizará por acciones positivas en la regulación de los partidos políticos y en el régimen electoral".
[2] "Artículo 23.  Derechos Políticos
 1. Todos los ciudadanos deben gozar de los siguientes derechos y oportunidades:
 a) de participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos;
 b) de votar y ser elegidos en elecciones periódicas auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los electores, y
 c) de tener acceso, en condiciones generales de igualdad, a las funciones públicas de su país.
 2. La ley puede reglamentar el ejercicio de los derechos y oportunidades a que se refiere el inciso anterior, exclusivamente por razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental, o condena, por juez competente, en proceso penal".
[3] Ver fuente “Humberto Quiroga Lavié, Miguel Ángel Benedetti y  María de las Nieves Cenicacelaya, Derecho Constitucional Argentino, Segunda Edición actualizada por Humberto Quiroga Lavié, Tomo II, Pág 1371.
[4] Idem… pág. 1375.

jueves, 25 de mayo de 2023

25 de Mayo de 1810: Mariano Moreno y la Revolución que pudo ser

La revolución de Mayo es un hecho tergiversado por la Historia "Oficial".

El 25 de mayo de 1810 tiene más valor simbólico que histórico o político. Valor simbólico de un hecho fundacional que todo pueblo necesita reconocer para afianzar su identidad. Pero no fue el 25 de mayo un grito heroico de libertad como el de Tupac Amarú.

No hubo violencia, que es según el Diccionario de la Real Academia Española una de las características ineludibles que tiene el vocablo revolución, ni hubo cambios radicales. No fue tampoco una gran movilización popular como lo fue la reconquista de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. No fue un gesto imperativo de las masas sublevadas como el 17 de octubre de 1945 pero tampoco una decisión tomada exclusivamente por los doctores y la "gente decente" como lo cuenta la historia liberal mitrista. 

No declaró la independencia pues se hizo en nombre de Fernando VII. Destituyó un virrey, pero ese hecho ya tenía antecedentes con la destitución de Sobremonte cuando se eligió a Liniers. No existieron las escarapelas celestes y blancas que nos enseñó falsamente el Billiken porque se repartían estampitas con la efigie de Fernando VII, con un tono rojizo como el de la bandera española.

Mariano Moreno.
¿Cómo se puede entender la Revolución de Mayo? ¿Qué destacar de ella? Por la presencia de un hombre: Mariano Moreno. Es en la lucidez política de este personaje, que pasó por la historia argentina como un relámpago, donde podemos encontrar el verdadero germen revolucionario de Mayo y su dimensión histórica y nacional. Su Plan de Operaciones y la acción política emprendida, durante su corta gestión, se puede calificar de revolucionaria, dirigista, estatista, nacionalista, prohispánica, intervensionista y de dimensión continental, latinoamericana.

Ahora, si Mayo fue Moreno y esta fue una revolución que pudo haber sido, pero que no fue, ¿qué se celebra? ¿Qué conmemoramos? ¿Cuál debe ser la reflexión? Debe ir mucho más allá del 25 de mayo de 1810, en más de dos siglos de historia hay muchas páginas gloriosas para rescatar, que trazan la columna vertebral del pueblo argentino y sus más de dos siglos de lucha y resistencia.

Escribe: Dr. Alejandro Gonzalo García Garro


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“Ya que la América del Sud ha proclamado su independencia, para gozar de una justa y completa libertad, no carezca de las luces que se le han encubierto hasta ahora y que pueden conducirla en su gloriosa insurrección. Si no se dirige bien una revolución, si el espíritu de intriga, ambición y egoísmo sofoca el de la defensa de la patria, en un palabra: si el interés privado se prefiere al bien general, el noble sacudimiento de una nación es la fuente más fecunda de todos los excesos y del trastorno del orden social. Lejos de conseguirse el nuevo establecimiento y la tranquilidad del interior del estado que es en todos tiempos el objeto de los buenos, se cae en la mas horrenda anarquía, de que se siguen los asesinatos, las venganzas personales, y el predominio de los malvados sobre el virtuoso y pacifico ciudadano". Mariano Moreno. "Plan de Operaciones", 1810.

"No tienen los pueblos mayor enemigo de su libertad, que las preocupaciones adquiridas en la esclavitud." Mariano Moreno. "Sobre las miras del Congreso que acaba de convocarse, y Constitución del Estado", 1810.

 

Caracterización de la Revolución

Para la historia oficial mitrista Mayo es una revolución antihispanica, porteña, separatista y probritánica. Tiene el objetivo primordial de vincularnos económicamente con Inglaterra. Fue realizada, como ya dijimos, por la gente decente del puerto. Para ellos las invasiones inglesas sembraron la idea de la libertad en los porteños y el proceso fue también parte de una maniobra geopolítica de Inglaterra y su diplomacia. Sostienen que la bandera principal fue el librecambio y el hombre que personifica la revolución es el liberal colonizado, autor de la "Representación de los Hacendados", Mariano Moreno. Es una historia patriarcal también, en la que no existe la participación de las mujeres, las que fueron invisibilizadas.

Sin dudas, con matices y un poco más ajustada a la verdad ante diversos embates, esta es la versión que predomina culturalmente aun hoy. Fue pensada por el liberalismo argentino, con la finalidad de construir un hito fundacional a imagen y semejanza de Mitre, Sarmiento y cía. Es un relato histórico destinado a justificar, con el pasado, toda la política antinacional y entreguista que sobrevino a Caseros y Pavón. Toda política antinacional, desde Rivadavia hasta la dictadura de 1976, invoca este Mayo como antecedente de sus acciones.

Frente a esta versión interesada, se abrió paso otra explicación de los hechos de Mayo. Para una corriente del revisionismo histórico, Mayo fue una Revolución Democrática. Más que separatista y antihispanica, fue una lucha entre demócratas influidos por las ideales revolucionarios del siglo XVIII contra los absolutistas y burócratas monárquicos aferrados a los privilegios de la vieja España reaccionaria. Distingue con claridad dos tipos de liberalismos, uno de corte colonial y dependiente, conservador, europeizado, elitista y oligárquico y otro de corte revolucionario, democrático y nacional. En este último se inscribe el impulso inicial de Mayo. No fue pues una lucha entre criollos y españoles, fue una lucha entre demócratas y absolutistas, una disputa entre partidos políticos y no entre naciones.

Esta construcción histórica no fue tan homogénea ni inmediata como su antagonista. Aún hoy recibe aportes. Tal vez porque se cumplió la sentencia que a la historia la escriben los que ganan, se tuvo que esperar mucho tiempo y autores como para dar cuerpo a esta corriente que encuentra sus orígenes en Juan Bautista Alberdi y sus "Escritos Póstumos". Bajo esta perspectiva se puede comprender en su plenitud a un Mariano Moreno revolucionario y su "Plan de Operaciones" junto con la obra de la mayoría de los patriotas de Mayo.

Estas son las dos grandes corrientes que explican la Revolución de Mayo. Sin dudas hay otras, como también matices entre ellas. Pero creo que en líneas generales estas reflejan la disputa histórica sobre el tema en cuestión.

 

Mayo es Mariano Moreno

¿Cómo se puede entender la Revolución de Mayo? Por la presencia de un hombre: Mariano Moreno. Es en la lucidez política de este personaje, que pasó por la historia argentina como un relámpago, donde podemos encontrar el verdadero germen revolucionario de Mayo y su dimensión histórica y nacional. La acción política emprendida, durante su corta gestión se puede calificar de revolucionaria, dirigista, estatista, nacionalista, prohispánica, intervensionista y de dimensión continental, latinoamericana.

La lectura de sus textos, fundamentalmente del "Plan Revolucionario de Operaciones" muestra una penetrante comprensión de lo que es el Estado, de la estrategia y táctica para apoderarse de esa maquinaria y hacerla servir a los propios fines, contra sus antiguos usufructuarios.

Pero, como advertimos, las conclusiones sobre Moreno y sobre todo el proceso de Mayo, constituyen junto a la época de Rosas, las páginas donde se cobija la mayor diversidad de opiniones y disímiles interpretaciones en la historiografía argentina sobre los mismos hechos. Al punto de ser antagónicas.

Como vimos, para los libros de historia, y por ende los argentinos, hay muchos "Mayos". Pero la clave de todas las lecturas se encuentra en la caracterización de Mariano Moreno.

 

La manipulación política de Mariano Moreno por la historiografía

Siguiendo esta teoría, analizaré las distintas posiciones historiográficas sobre la Revolución de Mayo a través de la caracterización que hacen, cada una de las escuelas, sobre Moreno.

Ante la figura histórica de Mariano Moreno, hay que elegir, porque escribir historia es elegir, "Toda historia es elección". La elección es ineludible, inapelable en el "caso Moreno". No faltan documentos sobre él y su época, pero ningún historiador puede amparase en ellos para ahorrarse el trabajo de opinar. No hay medias tintas en las interpretaciones de la figura de Moreno, sus pocas acciones políticas, todas trascendentes y decisivas, son a primera vista intrincadas y hasta contradictorias. Incluso para hacer más complicada su interpretación, algunos documentos son públicos y otros secretos.

¿Cuál es en fin el "verdadero" Mariano Moreno? ¿El del motín de Alzaga? ¿El librecambista que supuestamente realizó la "Representación de los Hacendados"? ¿El "extremista" Secretario de la Junta que escribe el Plan de Operaciones? ¿El devoto católico estudiante de teología? ¿El ateo jacobino anticlerical?

La cuestión Moreno es un ejemplo de la sentencia de Jauretche: la cuestión histórica es una cuestión política. La diversidad de "Morenos" responde a las diferentes políticas que se quieren sustentar a partir de la interpretación histórica. Solo haré una enunciación de carácter ejemplificativo que no pretende ser exhaustiva ni metódica. Quiero dar al lector un pantallazo de los dos Morenos y sus autores... Veamos.

 

El liberal de la "Representación de los Hacendados"

Dejando de lado a Manuel Moreno, (hermano de Mariano) que escribió una biografía en 1812, uno de los primeros autores que se ocupó de Mariano Moreno fue Vicente Fidel López. Padre fundador de la historia liberal junto con Mitre, en su monumental obra "Historia de la República Argentina", López afirma que el 25 de Mayo fue una verdadera revolución independentista y Moreno era un liberal definitivamente influido por las ideas de la Ilustración francesa, de modo que las constantes menciones de fidelidad a Fernando VII que aparecen en los documentos oficiales son interpretadas como una mistificación, en adhesión a la idea de la máscara de Fernando.

Estas ideas no sufrieron grandes cambios en las glosas de Sarmiento y Mitre. Esta visión era concordante con las ideas liberales que encarnó la intelectualidad antirrosista primero, y la generación del 80 después. Esas generaciones requerían un Moreno liberal, librecambista, anti hispánico, laicista e incluso pro británico. Esa generación requería el repudio de Mitre a España, el invento mitrista de un mayo antiespañol, librecambista, ilustrado desde las luces de Francia y probritánico en lo económico.

En fin, primero López y luego Mitre juzgan a Mayo como un movimiento separatista, anti hispánico, dirigido a obtener el comercio libre, y por ende pro británico, la chispa del movimiento habrían sido las ideas divulgadas por los ofíciales ingleses durante las invasiones que ocurrieron unos años antes de Mayo.

Esta versión de los sucesos de Mayo es la que está todavía vigente hoy en muchos de los programas educativos. Y se repite cada año en publicaciones escolares. Es decir, interpretada como norteamericana por el ejemplo del norte, inglesa por el liberalismo británico y francesa por los libros de los enciclopedistas.

En el siglo XX, en trabajos aparecidos hacia 1921, Ricardo Levene presenta a Moreno como liberal, pero también, y a diferencia de López, como prohispánico y clerical. Pero ésta, en realidad, no fue más que una pequeña variación sobre el mismo tema de la historia oficial. Esta tesis fue repetida por miles de libros y ensayos por cientos de autores.

 

La Historia Social y Moreno

A la corriente de la Historia Social, la que domina hoy el aparato académico de la historia, el tema se les ha tornado complicado. Desde su aparición en 1956, en plena revolución fusiladora antiperonista, José Luís Romero y Halperín Donghi vienen aceptando la versión mitrista clásica. Pero ellos, según propia confesión, intentan remozarla, porque en la actualidad se encuentran con problemas para mantener la interpretación de Mayo dada por Mitre.

Luís Alberto Romero, en un rapto de sinceridad académica reconoce ceremoniosamente: "Hace tiempo que los historiadores profesionales, los historiadores en serio, vienen criticando esta explicación (la versión mitrista de Mayo). Coinciden en que los sucesos de Mayo de 1810 no fueron el fruto de un plan previo sino la imprevista consecuencia de un evento lejano...Un grupo de vecinos se hizo cargo del gobierno, de manera provisoria, sin saber bien para quién ni contra quién... (Los historiadores) estamos lejos de lo que se enseña en la escuela y también del sentido común. Sin duda hay una brecha que debe ser cerrada pues en Historia, tanto como en Física o Matemática, no puede admitirse tal distancia entre el saber científico y el escolar. Pero hay que hacerlo con cuidado. Este relato mítico (sobre Mayo) es hoy uno de los escasos soportes de la comunidad nacional" (Clarín 24/5/2002).

Se le podría retrucar que lo que está en crisis en parte no es la "comunidad nacional" sino la conciencia colonial creada y alimentada por la historia oficial de la cual Romero es uno de sus principales representantes. Y si esa comunidad nacional estuviese en crisis por los escasos soportes que la sostienen, ¿Es lo correcto continuar fabulando, mitificando? ¿Se fortalece la comunidad nacional con la mentira?

 

El revolucionario del Plan de Operaciones

En el siglo pasado, en la década del 40, cruzándose con esta tendencia aparecen dos libros del mismo autor, "Mariano Moreno y la Revolución Democrática Argentina" y "Mariano Moreno y su época" de Rodolfo Puiggrós. El autor era por entonces un expulsado del Partido Comunista y comenzaba su acercamiento al peronismo y al pensamiento nacional.

Los libros, más allá de los matices, mostraban a Moreno como un revolucionario completamente independentista, republicano y democrático. Puiggrós festeja en su trabajo los arrebatos jacobinos de Moreno y oculta o evita las evidencias que hacen de Moreno un ferviente liberal.

 

Raúl Scalabrini Ortiz

El enorme Raúl Scalabrini Ortiz, en el prólogo de su obra "Política Británica en el Río de la Plata" señala: "Los revolucionarios de 1810, con exclusión de Mariano Moreno, adoptaron sin análisis las doctrinas corrientes en Europa y se adscribieron a un libre cambio suicida. No percibieron siquiera, esta idea tan simple: si España, que era una nación poderosa, recurrió a medidas restrictivas para mantener el dominio comercial del continente, ¿cómo se defenderían de los riesgos de la excesiva libertad comercial estas inermes y balbuceantes repúblicas sudamericanas? Pero el manchesterismo estaba en auge y a su adopción ciega se le sacrificó todas las industria locales". Y más adelante ensambla la Revolución de Mayo con el espíritu de Mariano Moreno: "En su Plan Revolucionario- tildado de terrorista por los que creen que los tremendos estertores que anuncian, preceden y acompañan al nacimiento de las naciones, pueden ser realizados por una mansa conjunción de burgueses y paraguas- Mariano Moreno cuyo enfoque político no ha sido superado hasta hoy en el enfoque de los problemas argentinos, dilucida con extraordinaria clarividencia los modos propios de actuar de la perfidia al servicio de los intereses extranjeros, y arguye medidas extremas para sofocar en su origen rumores, calumnias, y torpezas que pueden relajar los ímpetus realizadores de una revolución".

Y Scalabrini va más allá, con su amarga dureza, cuando afirma que en realidad la Revolución de Mayo no fue la raíz de nuestra independencia, sino la causa del drama posterior. Cuando, ya derrotado definitivamente el morenismo, se concibe durante la gestión de Rivadavia el empréstito de la Baring Brothers que da comienzo a nuestra dependencia económica financiera con Gran Bretaña.

 

Hernández Arregui

Juan José Hernández Arregui, en "La Formación de la Conciencia Nacional" repudiando las maniobras de la historia oficial sentencia "Mariano Moreno, ejemplo típico de esta degradación historiográfica, presentado como liberal, antihispanista y democrático, cuando en realidad fue proteccionista, hispanista y autoritario". Realiza un análisis con conclusiones muy positivas sobre Moreno y el Plan de Operaciones. En algunos párrafos se lee "Moreno había previsto estos males y medio siglo antes de que mitre sacrificara el país a Buenos Aires, es decir a la clase ganadera, había preconizado un programa nacional tan realista como el puesto en práctica por los Estados Unidos al declararse la independencia". Junto a muchos otros elogios, califica a la política de Moreno como "un valioso antecedente", "realista y justa y nada simplista".

 

Abelardo Ramos

Para Jorge Abelardo Ramos es Moreno "la viva representación del jacobinismo revolucionario, es decir la idea de la Nación en Armas contra la reacción absolutista española" ("Revolución y Contrarrevolución en Argentina").

Pero en algo fallaba también para Ramos la concepción política de Moreno. Según este historiador, el jacobinismo no podía tener viabilidad en el Río de la Plata porque le faltaba el sustento social: la burguesía industrial. Esta carencia de sustento material es la explicación del rápido crepúsculo del partido morenista.

No obstante, para Ramos, "el punto de vista de los revolucionarios de Mayo, expresado por Moreno en su Plan, algunas de cuyas proposiciones se llevaron a la práctica, nace de una comprensión profunda de la realidad". En un juicio favorable, Ramos caracteriza a Moreno como proteccionista y enemigo del libre cambio.

 

John William Cooke

Cooke en 1965 publica su trabajo "Apuntes para la militancia". Se trata de un revisionismo histórico peronista y militante. En sus apuntes, que son de un alto valor político e historiográfico para toda una generación, señala con claridad el verdadero significado y la trascendencia revolucionaria de Moreno al afirmar que: "Desde la Independencia, los intereses foráneos tenían su aliado material en la burguesía comercial de Buenos Aires, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa. Su primera víctima fue Mariano Moreno, cuya visión americanista chocó con el centralismo unitario que subordinaba el país a la política bonaerense".

 

Norberto Galasso

En 1994 aparece un librito notable: "Mariano Moreno, el sabiecito del sur" escrito por el historiador Norberto Galasso de la corriente historiográfica autodenominada como "Revisionismo Federal Provinciano Socialista". En realidad, es una ampliación de un trabajo publicado mucho tiempo atrás que se llamó "Mariano Moreno y la Revolución Nacional".

Es una obra doblemente meritoria, primero por la originalidad y profundidad de la misma y segundo por el rigor documental en la que se apoya. Mariano Moreno es para Galasso "el hombre que sabe lo que quiere y cómo hacerlo, cuando los demás vacilan en medio del desconcierto y el fragor de la lucha: El es ya la revolución". Y en el transcurso de la obra, argumentando, basándose permanentemente en una documental rigurosa, en una impecable heurística y consumada hermenéutica demuestra que Moreno encarna junto con sus chisperos del 25 de mayo, el proyecto revolucionario nacional y democrático.

Norberto Galasso escribe una obra polémica y definitiva en que se exhibe a Moreno como un revolucionario dirigista, estatista, nacionalista e intervencionista. Esta obra se complementa con otro trabajo de Galasso de ineludible lectura: "La Revolución de Mayo (el pueblo quiere saber de qué se trató)".

 

Caída, derrota y herencia política de Mariano Moreno.

Pero en definitiva ¿cuál es el "verdadero" Mariano Moreno? Son todos "verdaderos" en cuanto convengamos que son construcciones políticas. Es tan sincero el Moreno de Vicente Fidel López como el de Galasso en la medida que advirtamos que ambos son dos expresiones de dos momentos históricos diferentes.

Empero, a pesar de tanto relativismo, juzgo necesario dar noticias de un Mariano Moreno nacional y revolucionario y hacer un balance de su obra.

 

Las limitaciones de la Revolución

Desde el primer día de mayo se plantearon dentro del frente revolucionario contradicciones insolubles, verdaderos antagonismos, en cuanto al despliegue y el alcance de la Revolución.

Conviene distinguir las tendencias fundamentales: Moreno representaba a los sectores radicalizados de la revolución contra la reacción absolutista española, la idea de la Nación en armas contra los realistas y las maquinaciones de Inglaterra y sus intereses. Ponía a Inglaterra en la segunda línea de peligro. El proyecto político y económico de este sector lo reflejan las concepciones de los historiadores y pensadores del campo nacional que citamos más arriba y se encuentra en el Plan de Operaciones. 

Por otro lado, estaban los comerciantes monopolistas españoles, encabezados por Alzaga, que veían tanto en el intercambio libre con los ingleses como en el triunfo del partido morenista, la extinción de sus privilegios políticos y comerciales.

El tercer grupo estaba constituido por los comerciantes e importadores (apoyados por los ganaderos) interesados en el tráfico con Inglaterra y con el comercio exterior en general. Su representante más notable sería Rivadavia, verdadero fundador del partido unitario y precursor del mitrismo.

Moreno se lanzó con toda su generación a la lucha, pero fue vencido. Para sus detractores historiográficos el saavedrismo sería el antecedente inmediato de la política de entrega rivadaviana que tantas consecuencias funestas le acarrearía al país. Derrotado políticamente, se embarcó el 24 de enero de 1811 y murió el 4 de marzo, a la altura de la isla de Santa Catalina en circunstancias oscuras. Tenía 32 años de edad.

Se produce el cambio de régimen de gobierno, asume la Junta Grande, que se traducirá al principio en un cambio de lenguaje político. El nuevo gobierno carece de un plan nacional como el de Moreno y de una finalidad concreta. Débil en su lenguaje y políticamente dubitativo.

 

¿Qué pasó después de Moreno?

La caída de Moreno cierra el capítulo genuinamente revolucionario y nacional de la Revolución de Mayo.

Comienza una crisis monetaria y el gobierno en 1811 autoriza la exportación de oro y plata. Esta medida no sólo descapitaliza el país sino que eleva el precio de los artículos de consumo. En el primer triunvirato, cuyo inspirador es el Secretario Bernardino Rivadavia, se permitirá el ingreso al país del carbón europeo, se rebajaran los impuestos aduaneros para manufacturas extranjeras. En definitiva, se abrirán las puertas de la aduana a artículos ingleses que entran en competencia ruinosa con nuestras industrias locales. Los comerciantes extranjeros tienen, ahora, los mismos derechos que los comerciantes criollos. El equilibrio de fuerzas se termina de romper. El capital ingles manda sobre Buenos Aires y el puerto de la reina de la plata prima por sobre las provincias.

Porque, destruida la política nacional de Moreno, que contemplaba los intereses generales, y entronizada en el gobierno de Buenos Aires la tendencia rivadaviana probritánica, la oligarquía porteña se adueñó de la maquinaria virreinal. Usufructuó la provincia-metrópolis y se negó a repartir las rentas aduaneras con el resto de las provincias argentinas. Así planteadas las cosas se consolidan dos dependencias: "una interior y doméstica de las provincias del país con respecto a la provincia- metrópoli" y la otra exterior del país entero en relación al imperialismo de turno: el británico.

La oligarquía porteña embolsaba y repartía con sus socios ingleses la riqueza argentina y como respuesta a esta situación nace el federalismo, resultado del despojo de la riqueza argentina por una sola provincia.

Digo Mayo la revolución que no fue porque el monopolio del rey fue suplantado, una vez derrotado Moreno, por el monopolio de la oligarquía porteña. La metrópoli hizo del país su propia colonia...política ésta que sería resistida por los caudillos federales. Comienzan por esta razón y en este contexto histórico las guerras civiles en la Argentina que durarían décadas...

 

La herencia de Moreno

En 10 meses, Mariano Moreno transformó ideas, concepciones, produjo polarización política, indudablemente dejó una herencia. No lo hizo solo, tuvo el respaldo de la Sociedad Patriótica, que era un centro conspirativo, el Club de Marco y fundamentalmente la Logia Independencia, entidad revolucionaria, presidida por su amigo Julián Álvarez, quién recibiría en 1812 a los conjurados de la fragata Canning (San Martín, Alvear, Zapiola y Chilavert) procedentes de Londres, a donde habían escapado de las garras de la inquisición española continental.

Pese a su derrota, la herencia de Moreno siguió vigente, las banderas morenistas fueron levantadas por federales doctrinarios, como Manuel Dorrego. Su hermano Manuel Moreno y su amigo Tomas Guido fueron estrechos colaboradores de Juan Manuel de Rosas. Los caudillos federales hicieron propia sus enseñanzas en contra de la ambición centralista propia de los comerciantes porteños del partido rivadaviano.

Moreno supo conjugar lo nacional latinoamericano con las ideas universales del Iluminismo y la Enciclopedia. Las ideas morenistas en la economía, sobre el proteccionismo y la industrialización fueron llevadas a cabo por José de San Martín en Cuyo. En esa zona San Martín expropió a las familias ricas en animales y bienes para la causa del Ejército libertador y estableció una única aduana, entre otras resoluciones.

El mismo plan económico del "Plan de Operaciones" de Moreno y la estatización cuyana de San Martín, años más tarde tendrán realización concreta en el Paraguay de los López, destruido a sangre y fuego casi 60 años después, cumpliendo instrucciones del Imperio británico, por los ejércitos del Brasil esclavista y de la Argentina mitrista.

Resurgirán esas ideas por la unión latinoamericana con el yrigoyenismo y los socialistas. También el peronismo reivindicará a Moreno, en contra del nacionalismo católico reaccionario. El entonces diputado Albrieu, dirá en el parlamento del primer peronismo que la línea histórica nacional se expresa en la trilogía: Moreno - San Martín - Perón.

Por supuesto, la singular historia circular argentina se reserva el derecho de repetir sus errores y elegir los caminos de intereses mezquinos, dejando a la deriva las observaciones y propuestas de figuras como la de Mariano Moreno, que murió en un barco a Londres, en circunstancias poco claras.

 

¿Qué se celebra cada 25 de Mayo?

Sin dudas existen motivos para celebrar, el solo hecho de existir como nación nos da esa prerrogativa.

En un ensayo de Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, "Mariano Moreno: Utopía y Revolución", se plantea una cuestión insoslayable para completar un análisis integral del joven Secretario de Guerra de la Primera Junta. En un texto que valora la obra de Moreno y sus ideas pero critica sus estrategias se lee: "Mariano Moreno aparece entonces, encarnado, en nuestra actualidad a la "utopía abstracta". Es un anticipo del tremendismo coetáneo, que equivocado en la elección de los medios (en tanto no se erige como medio fundamental de realización de las masas populares) aunque pueda estar acertado en la idea central, culmina su experiencia política en el más espectacular fracaso, objetivamente prorrevolucionario". El mismo ensayo manifiesta que "de utopías está sembrado el camino de la contrarrevolución".

Creo que esto también se debe incorporar a la lectura de la historia. Mayo fue Moreno y una revolución que pudo haber sido. Pero que no fue. Pero no fue por muchas razones. Sin duda que los enemigos de la revolución y las limitantes sociales contribuyeron en mayor medida a la derrota, pero también los revolucionarios equivocaron los caminos e hicieron su aporte. Creo que de toda derrota popular se deben extraer las enseñanzas para no repetir los mismos errores. Es lo único positivo que el pueblo puede extraer de una derrota de este tipo. Además, ha sido un constante en la historia argentina, ante el fracaso de los procesos revolucionarios el pueblo fue víctima de políticas reaccionarias que atentaban contra las mayorías.

José Pablo Feinmann, en uno de sus más sinceros libros, "Filosofía y Nación", también hace un balance crítico sobre Moreno. Entiende que sus buenas intenciones iluministas y jacobinas prescindían de un análisis político concreto. Considera que Moreno expresó una vanguardia sin pueblo, que devino en patrulla perdida. "Sobre que bases políticas fijas y estables habría de constituirse el Estado revolucionario... El soberbio, el solitario Moreno... no tiene respuesta para semejante pregunta...", pero en contra punto concluye Feinmann "...los pueblos sin verdaderas vanguardias quedan reducidos a la indiferenciación amorfa de la multitud...".

Aun así, Mariano Moreno fue el numen de Mayo y su estrella revolucionaria es la esencia del nacimiento de nuestra Patria, en sus ideas habita el sueño de una patria libre. De todo lo demás de Mayo, no se pueden decir cosas mejores.

 

Más de 220 años de lucha y resistencia

Hay muchas páginas gloriosas para rescatar, que dibujan la columna vertebral del pueblo argentino y sus más de dos siglos de lucha. A los sueños de Moreno y los patriotas de Mayo debemos agregar la causa de Artigas, la epopeya libertadora de San Martín, la lucha de los caudillos federales, la defensa de la soberanía nacional de Juan Manuel de Rosas, el Yrigoyenismo, la patria de Juan Perón y Eva Perón y el peronismo de los 70 y muchas de las cosas buenas que nos ha dejado la democracia que vivimos desde 1983, sobre todo la salida de la implosión del neo liberalismo en el 2001 y las medidas a favor de las mayorías populares que se tomaron a partir del gobierno de Néstor Kirchner en 2003.

Pero, en relación a los procesos en general, estos episodios históricos fueron brillos estelares intermitentes pero eslabonados en más de dos siglos de hegemonía de una política dirigida por las minorías. Todos tienen una solución de continuidad, son parte de una misma cadena que expresa idénticos valores y sueños.

Pero también creo que el recuerdo debe tener presente a los genocidios y derrotas que marcaron nuestra identidad. Las páginas oscuras de la conquista española de América, el genocidio del gaucho consumado por el unitarismo porteño; el holocausto del pueblo paraguayo y la infame Guerra de la Triple Infamia que dio el golpe de muerte a toda política de carácter continental; Roca y el genocidio de los pueblos originarios en la Campaña del Desierto que consolidó el poder de la oligarquía terrateniente; los golpes militares del siglo XX, la proscripción y persecución del peronismo; y el episodio más oscuro de la era contemporánea: el genocidio de la última dictadura militar de 1976 que destruyó las bases del modelo económico y social construido por el peronismo. A ellos se les debe sumar la infinidad de muertes, anónimas para la historia en su inmensa mayoría, por la aplicación de políticas económicas que generaron miseria, exclusión, pobreza y violencia social.

La historia no será jamás una consecuencia de lo que los líderes y las élites hacen, la historia tiene un solo protagonista y actor: el pueblo. De sus aciertos y errores, de sus triunfos y derrotas deriva nuestro presente. La reivindicación del pasado y sus actores deber ser la búsqueda de antecedentes de una misma lucha.

El 25 de Mayo es el parto de nuestra nación, el alumbramiento de la argentinidad. Toda evocación a Mayo es un acto de afirmación de nuestra nacionalidad. Un ejercicio de nacionalismo. Es la Nación que soñó Mariano Moreno. Pero todo acto de reafirmación nacional a través de la historia debe tener presente que somos una nación inconclusa, en marcha, porque todavía no somos lo que podemos ser. Arturo Jauretche lo expresaba con claridad cuando polemizaba con el nacionalismo reaccionario: "El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre, el nuestro parece al amor del padre junto a la cuna del hijo, y ésa es la sustancial diferencia. Para ustedes la Nación se realizó y fue derogada para nosotros, sigue todavía naciendo".

Y eso es más válido aún para nuestra generación. La patria no está hecha, tampoco es un fatalismo histórico, ni el producto de los deseos de un puñado de hombres y mujeres. La Argentina será lo que nosotros, el pueblo, haga de ella.