"El peronismo se ha llenado de mártires y entre ellos no hay un solo hombre que, como nuestros enemigos, pueda ser tildado de asesino con fundamento, como podemos llamarlos a ellos con razón. La sangre generosa de estos compañeros caídos por la infamia "libertadora" será siempre el pedestal de Abel, que los seguirá hasta su tumba, llenándolos de remordimiento y de vergüenza". Juan Domingo Perón, "La fuerza es el derecho de las Bestias".
Sobre Derecho, Política, Historia, Ciencias Sociales, Cultura y demás temáticas que nos importan. Desde Entre Ríos.
domingo, 9 de junio de 2024
Los fusilamientos de la "Revolución Libertadora": Un crimen de la barbarie antiperonista
sábado, 11 de mayo de 2024
El Padre Carlos Mugica: ejemplo de coherencia, entre las ideas y la acción, entre Dios y la política
Se cumplen hoy 50 años del asesinato del cura Carlos Mugica. Fue profesor de teología en las facultades de Economía, Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad del Salvador y capellán de la parroquia San Francisco Solano, en Villa Luro.
Clérigo católico vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y, como peronista, a las luchas populares de la Argentina de las décadas de 1960 y 1970. La mayor parte de su labor comunitaria tomó lugar en la Villa 31, que extraoficialmente lleva su nombre. Fue el fundador de la parroquia Cristo Obrero.
El 11 de mayo de 1974, a las 8:15, seria tiroteado por Rodolfo Eduardo Almirón, jefe de la siniestra Triple A, luego jefe de custodia de Manuel Fraga Iribarne, en España. Cinco disparos, de ametralladora le afectaron el abdomen y el pulmón. El tiro de gracia lo recibió en la espalda.
Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930. Fue hijo de Adolfo Mugica -fundador del Partido Conservador por el cual fue diputado durante el período 1938-1942 y Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Arturo Frondizi en 1961- y de Carmen Echagüe -hija de terratenientes adinerados de Buenos Aires- era uno de los siete hijos que tuvo el matrimonio.
En 1954 comenzó a trabajar fervientemente en la asistencia de familias empobrecidas desde la parroquia de Santa Rosa de Lima, en la ciudad de Buenos Aires, sintiéndose progresivamente cercano al movimiento político denominado peronismo y algunas ideas de Ernesto Che Guevara y de Mao Tse Tung.
Militancia
Además de su tarea pastoral en la entonces llamada Villa del Puerto que entonces ocupaba los terrenos linderos al ferrocarril que rodeaban el edifico de depósito del Correo, en la década del 60 Mugica era asesor espiritual de la Juventud Estudiantil Católica del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Juventud Universitaria Católica de la Facultad de Medicina.
En 1964 la JEC del Buenos Aires tomó fuerza con el ingreso de Carlos Gustavo Ramus, que llegó a ser su Presidente, incorporando a Mario Eduardo Firmenich entre otros.
Años más tarde, bajo la dirección de Fernando Abal Medina, éstos fundarían la célula primigenia de la organización armada Montoneros. Estos, a su vez, integraron a compañeros de la que luego sería promoción 1967, el "Tala" Ventura y Miguel Talento, que ya en la Universidad conducirían la Juventud Universitaria Peronista, rama universitaria de la Tendencia Revolucionaria de la Juventud Peronista, y la conducción de Montoneros.
Mugica formó a esos jóvenes en la cosmovisión de Pierre Teilhard de Chardin y en la doctrina del compromiso con el mundo de Emmanuel Mounier, Yves Congar y Michel Quoist, teólogos de cabecera de las nuevas generaciones.
Fiel a su concepción evangélica, Mugica jamás apoyó la lucha armada y siempre sostuvo arduas discusiones sobre ese punto con los jóvenes que orientaba. A diferencia de otros sacerdotes tercermundistas que dejaron la sotana por aquellos años y esbozaron una justificación teológica de la violencia revolucionaria pretendiendo asimilarla a un fenómeno natural e inevitable, Mugica quedó como una de las pocas voces que no se sumaron al coro de la guerrilla, entre ellos, el padre Carbone, asesor nacional de la JEC.
Prácticamente solo y consecuente con su militancia no violenta, Mugica acompañó a la gente de la villa del puerto en su éxodo a los complejos habitacionales que les cedieron para continuar con su tarea.
Su asesinato
Debido a su "opción por los pobres" concretada en una activa militancia social y por su independencia política recibió críticas de todos los sectores y varias amenazas de muerte y diversos ataques e intentos de matarlo.
El 11 de mayo de 1974 fue emboscado cuando se disponía a subir a su automóvil Renault 4 azul estacionado en la puerta de la iglesia de San Francisco Solano de la calle Zelada 4771 en el barrio porteño de Villa Luro donde acababa de celebrar misa.
Según algunas versiones de testigos, se le acercó un individuo con bigotes, quien se cree que era Rodolfo Eduardo Almirón, cabecilla de la Alianza Anticomunista Argentina (La Triple A), baleándolo con varios disparos con una ametralladora Ingram M-10 que le afectaron seriamente el abdomen y el tórax, falleciendo a los pocos minutos al ser trasladado a un hospital cercano. Ya moribundo, las últimas palabras que se le escucharon decir fueron: "¡Ahora más que nunca tenemos que estar junto al pueblo!".
Fue un ejemplo de coherencia entre las ideas y la acción, y de fortaleza en una fe que trabajaba constantemente instando a quienes le rodeaban a no claudicar e insistir en la oración y la entrega a Dios.
Actualmente la tumba del Padre Mugica se encuentra en la capilla Cristo Obrero de la Villa 31 de Retiro.
Carlos Mugica habla, lo observa -entre otros- Julio Cortázar.
martes, 7 de mayo de 2024
A 105 años del nacimiento de María Eva Duarte, la gran revolucionaria que quiso ser llamada simplemente Evita
Así como Juan Perón fue el caudillo del amplio Frente Nacional que significó el peronismo, Evita expresó a los sectores más populares de ese Frente: los trabajadores, los pobres, los humildes, los descamisados. La Justicia Social tuvo en ella a su máxima luchadora, difundiendo amor y rebeldía por el bienestar de los desprotegidos.
Evita representó una Nueva Argentina, diferente, joven, con un concepto sobre la justicia social que nada tenía que ver con la caridad. Consideraba que la miseria no podía esperar para la solución a sus problemas. No debía decirle a un pobre "después o mañana". Ella estaba para resolver los problemas urgentes, inmediatos y concretos que no consiguen solucionar los grandes organismos burocráticos estatales, demasiado lejanos para la gente humilde.
Por eso, en esta fecha queremos rescatar modelos cristalinos y admirables como el de Evita; lecciones de vida, a través del recuerdo que tenemos de sus principios, de su estilo y de sus acciones, que nos obligan a perpetuar su ejemplo y nos comprometen con nuestra propia conducta.
Porque, con su rebeldía innata, su insolencia plebeya, su odio a la oligarquía, su discurso encendido, alimentado por la bronca de los humillados, de los que vienen de abajo, el Peronismo levantará siempre el Proyecto Nacional y Popular para reencontrarse con su destino en una Patria Justa, Libre y Soberana y continuar la revolución permanente e inconclusa de la justicia social que Eva y Juan Perón nos señalaron.
---------------------------------
Este 07 de mayo se cumple 105 años del nacimiento de Eva Duarte de Perón, esa gran revolucionaria que quiso ser llamada simplemente Evita. Hija natural de Juan Duarte y de una mujer sencilla y trabajadora, Juana Ibarguren, nació una madrugada de 1919 en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, en donde pasó parte de su infancia.
Fue una mujer que accedió al escenario político a los 27 años y murió a los 33, en plena juventud; y de cuya belleza nos recuerda su imagen, su cuerpo pequeño, de aspecto frágil, que acentuaba un rostro regular de rasgos finos, enmarcados por una rubia cabellera tirante hacia atrás, unida por un rodete en la nuca, que destacaba sus rasgos otorgándole una personalidad nítida y distintiva.
La expresividad de sus manos, finas, sensitivas, de largos dedos, acompañaban, con gesto tajante o crispado, a una voz metálica, por momentos dura o desgarradora, a la que la propia convicción otorgaba una fuerza que sabía llegar hasta el alma del pueblo.
Si bien la vida y la lucha de Eva no pueden explicarse al margen del la de Juan Perón y la lucha popular, jamás se la podría definir como la número dos del peronismo. En los hechos y en el consenso popular estaba a la par del líder, en un mismo plano de protagonismo, popularidad y conducción.
Las tres banderas
"Luchamos por la independencia y la soberanía de la Patria". Evita
La independencia económica, la soberanía política y la justicia social son los pilares del peronismo. Estas consignas son inseparables, porque no puede haber justicia social sin los medios y recursos que brinda la independencia económica, y esta no se puede lograr sin la participación política del pueblo soberano.
Estas tres banderas se apoyaron, de 1945 al 55, en la movilización del pueblo y en una organización revolucionaria y de masas, cuyo grueso -aunque no es clasista- está compuesto esencialmente por trabajadores y se canalizó a través de un movimiento obrero fuerte, unido, politizado y estrechamente vinculado al Estado Nacional.
Juan Perón y el Movimiento Nacional
"Nuestra acción de gobierno no representa un partido político sino un gran movimiento nacional". Juan Domingo Perón.
Para luchar contra la dependencia y la dominación externa que impedía desarrollarnos como Nación, el peronismo implementó una autentica Revolución Nacional, un modelo económico antiliberal, nacionalista, estatista y autarquizante.
Esto permitió un crecimiento notable de la Nación. El país vivió una etapa de industrialización, que le permitió desarrollarse y evitar la dependencia de otros países.
El modelo era nacionalista porque traspasó al país actividades o servicios que hasta ese momento se encontraban en manos de naciones o empresas extranjeras. Además, el Estado tuvo una enorme y positiva ingerencia en la vida económica del país.
Y con respecto al carácter autarquizante, se partía de la idea de que la Argentina tenía un tipo de producción tan variada como para poder autoabastecerse, fabricar y consumir sin depender del extranjero.
Con la nacionalización del Banco Central y la creación del IAPI, el gobierno justicialista tomó firmemente el control del sistema crediticio, los tipos de cambio y el comercio exterior. El IAPI se encargó luego de las operaciones financieras del Estado Argentino, con la compra de materias primas o de bienes de capital.
Esas características se afirmaron con medidas como la repatriación de la deuda externa, la creación de las empresas de Gas del Estado y Flota Aérea Mercante Argentina, la expropiación de elevadores de granos de propiedad privada, la compra de la Unión Telefónica, la compra de los ferrocarriles, etc.
El Estado popular, dirigista y planificador peronista, impulsó una política de apoyo a la industria liviana y una política impositiva y salarial tendiente a mantener altos niveles de consumo popular.
La planificación del Estado mejoró las condiciones de vida de los trabajadores y logró el desarrollo industrial reclamado por los empresarios.
Eva Perón y la Política Social
Así como Juan Perón fue el caudillo del amplio Frente Nacional que significó el peronismo, Eva Perón expresó a los sectores mas populares del Frente: los trabajadores, los pobres, los humildes, los descamisados.
La Justicia Social tuvo en Evita a su máxima luchadora, derramando amor y rebeldía por el bienestar de los desprotegidos.
La pelea por la justicia social, para superar las desigualdades económicas y sociales, con la intención de realizar una más equitativa redistribución del ingreso, se efectivizó aumentando el nivel de empleo y la mayor participación de los trabajadores en el ingreso nacional, que implicaron altos salarios y legislación laboral, indemnizaciones por despido, aguinaldo y salario familiar, vacaciones pagas, etc.
Diez años de Revolución Peronista, de intensa obra social transformó la Argentina de la injusticia y la explotación por la comunidad organizada, justa y solidaria, del peronismo.
El estatuto del peón, los derechos del trabajador, los derechos de la ancianidad, los convenios colectivos de trabajo, la ley de previsión social, la ley de accidentes de trabajo, la ley de vivienda obrera, el sueldo anual complementario, la mutualidad sindical, las escuelas sindicales, la ley de creación de la justicia del trabajo, los regímenes de jubilación, las reglamentaciones de las condiciones del trabajo y del descanso, las proveedurías sindicales, etcétera, etcétera, son sólo una pequeña parte de la enorme legislación social promovida.
Evita y los trabajadores
"El peronismo es un encuadramiento de las fuerzas populares vertebrado en torno a la clase trabajadora". John William Cooke.
Para el peronismo, la columna vertebral del Movimiento Nacional es la clase trabajadora, ya que el trabajo es la fuente del bien común; la base del desarrollo espiritual y material; y el eje de la organización libre del pueblo. Esta posición se expresa en estructuras gremiales y sindicales fuertes y autónomas.
El movimiento obrero formaba parte de un Frente Nacional, político y de masas, en el que convivía con otros sectores sociales. Frente del que constituía, por su volumen numérico y peso político, la espina dorsal y al que no monopolizaba, aunque le imprimiera su dinámica propia. Las listas de legisladores peronistas se llenaron de dirigentes sindicales. Muchos de ellos ocuparon puestos de importancia en la burocracia estatal: desde ministerios hasta direcciones de empresas nacionalizadas.
Los intereses de los trabajadores, ligados al desarrollo del mercado interno, marcaron la impronta popular de la década 1945-55, que se manifestó en las conquistas jurídicas y económicas obtenidas, que fueron desde la elevación efectiva de la condición obrera hasta la consagración plena, por primera vez, de la libertad sindical irrestricta frente a las presiones de la patronal; desde el derecho a la negociación colectiva hasta un fuerte ascenso en los niveles de vida y de consumo.
Las leyes sociales de la Revolución Peronista se cumplen en su totalidad bajo el control de los sindicatos. Se comprende, sin esfuerzo, porque la CGT peronista llegó a organizar grandes masas de obreros en sus sindicatos y en apoyo a un gobierno que garantizaba a los trabajadores los derechos compatibles con su existencia económica y con las condiciones dignas de vida.
Eva Perón, la abanderada de los humildes, desde la Secretaria de Trabajo que ejercía de hecho, supo dar respuesta a los reclamos populares. Y es ella quien, dentro del Movimiento Nacional, explicitó con mayor claridad el concepto de que la clase trabajadora es el eje y motor de la revolución, en la confrontación Pueblo vs. Oligarquía. Por eso asume y expresa con espontaneidad los sentimientos, las luchas y los anhelos de los trabajadores.
La "Fundación Eva Perón"
Evita representaba una "Nueva Argentina", diferente, joven, con un concepto sobre la justicia social que nada tenia que ver con la caridad. Consideraba que la miseria no podía hacer cola para esperar solución a sus problemas. No podía decirle a un pobre "después o mañana". Esas palabras no existían para Eva. Ella estaba para resolver los problemas urgentes, inmediatos y concretos que no pueden solucionar los grandes organismos estatales demasiado lejanos y abstractos.
En el tipo de relación personal, cara a cara, entre Evita y la gente de pueblo que se acercaba a pedirle ayuda, no sólo interesaba la ayuda en si, sino la forma de darla. No se trataba de la forma fría y burocrática de una sociedad de beneficencia: Evita era "una mano tendida para casos de apuro", a quien se le podía confiar cualquier cosa, y que iba a ayudar sin hacer demasiadas preguntas; y sin obligar a llenar fichas ni firmar papeles.
El hecho que, frecuentemente, la fuente de recursos para esa ayuda social consistía en "aprietes" o extorsiones a acaudalados industriales y comerciantes, le agregaba un nuevo atractivo, haciendo de Evita una especie de justiciera que sacaba a los ricos para darle a los pobres.
Evita tenia pasión por su trabajo, pasaba los días y las noches ocupada en atender viudas y huérfanos, mujeres abandonadas, madres desesperadas, chicos sin hogar. Esta acción no debe servir para ocultar el verdadero contenido político y social del peronismo, que no se centra en estos paliativos sino en las efectivas conquistas sociales logradas por los trabajadores y en su creciente participación política.
"Clientelismo" y política revolucionaria
El clientelismo es la manipulación de las necesidades más elementales de los sectores marginales, ofreciéndoles solución a las mismas a cambio de su fidelidad y adhesión política. Es un vínculo desigual y personalizado, basado en la utilización de recursos públicos mediante favores, por fuera de los procedimientos normales, para conseguir votos, que impiden la generación de solidaridades y despolitizan al pueblo.
La "política clientelistica", aplicada por muchos dirigentes de hoy en épocas de elecciones, puede significar una ayuda individual, pero nunca una mejora colectiva, además facilita la idea de que todo es consecuencia de la generosidad del que tiene poder.
La acción de la Fundación no era beneficencia, sino un mecanismo suplementario a la política de distribución de ingresos de Perón y dirigido a los sectores no sindicalizados, que aun no habían accedido a la economía industrial.
La ayuda social de Evita no se proponía despolitizar a la clase obrera, porque era ejercida principalmente sobre aquellos que carecían de un medio de lucha efectivo como para reclamar sus derechos; no se dirigía a la clase trabajadora sindicalizada sino más bien a marginados sin defensa: ancianos, enfermos, niños, viudas, mendigos, víctimas de todo tipo.
Además, la influencia de Perón y Evita, sobre la clase obrera, no residía en los regalos, sino en la legislación social, en el Estatuto del Peón, los aumentos de salarios, la rebaja de alquileres, las indemnizaciones, las jubilaciones, el aguinaldo, las vacaciones pagas, la asistencia social, el voto femenino y, sobre todo, la conciencia que los obreros adquirían de que podían y debían ser el poder del Estado.
La participación de la mujer
Eva Perón, además, significó la irrupción de la mujer argentina en las luchas políticas. Su nombre quedará históricamente asociado a los derechos políticos del sexo postergado y humillado, de las mujeres y trabajadoras del país. Era el estandarte de las capas más profundas y olvidadas del pueblo que comenzaba a emerger por primera vez.
Eva luchó por la rápida sanción de los derechos políticos de la mujer; una ley para que las mujeres argentinas tengan los mismos derechos políticos que les acuerdan las legislaciones a los varones argentinos, para que puedan elegir y ser elegidas.
De igual forma decide la creación del Partido Peronista Femenino. Un partido, que es una organización, que impone una participación, ejerce un poder y canaliza toda la simpatía que despierta en el país la concesión del voto femenino. Eva les tocó el corazón y las mujeres le dieron su apoyo.
Renuncia y muerte
En 1952 fue propuesta por la CGT como vicepresidente para el segundo período de Perón. Pero altos jefes militares se opusieron furtivamente y debió renunciar a esa posibilidad. En aquel momento, Eva Perón quedó herida de muerte.
/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/ZUS6HXOD7NHPVEPOJPUSOWVCTQ.png)
En adelante, el corto lapso de vida que le restaba sería una dura e implacable lucha contra un mal, el cáncer, que avanzaba inexorable. Demostró entonces valor y entereza excepcionales y a pesar de la enfermedad permaneció erguida, luchando sin ceder ni aflojar.
Aun en el límite de sus fuerzas, acompañó a Perón cuando juró en su segunda presidencia, el 4 de junio de 1952. Casi milagrosamente permaneció de pie junto al líder, saludando a la multitud que ya no volvería a ver. Luego cayó para no levantarse.
Su muerte llenó de luto a millones de argentinos. Fue sinceramente llorada, como pocos lo han sido. La muerte de Eva Perón, el 26 de julio de 1952, priva a Juan Perón de su principal sostén, compañera y colaboradora política, también deja en el pueblo secuelas que el tiempo no ha podido borrar.
El heredero de Evita es el pueblo peronista
Modelos claros y hermosos como el de Eva Perón debemos tomar en auxilio de nuestra actual situación. Lecciones de vida, a través del recuerdo que tenemos de sus principios, de su estilo y de sus acciones, que nos obligan a recordar su ejemplo y nos comprometen hoy con nuestra propia conducta.
Porque, con su insolencia plebeya, con su odio a la oligarquía, con su discurso encendido, alimentado por la furia de los humillados, de los que vienen de abajo, el peronismo levanta un Proyecto Nacional y Popular para reencontrarse con su destino en una Patria Justa, Libre y Soberana y terminar la revolución inconclusa que Eva y Juan Perón nos enseñaron.
Escribe: Blas García (texto publicado en el sitio web La Opinión Popularhttps://www.laopinionpopular.com.ar/noticia/52030-recordando-a-eva-pern-a-105-aos-de-su-nacimiento.html).
lunes, 25 de marzo de 2024
Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, el texto imprescindible de Rodolfo Walsh
Entre enero y marzo de 1977, Rodolfo Walsh escribe la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, y la firma en el primer aniversario del Golpe. El 24 de marzo de 1977, cerca del mediodía, Walsh envió copias por correo del texto a las redacciones de los diarios argentinos y a corresponsales de medios extranjeros. En el mismo denunciaba el plan que los sectores dominantes venían preparando desde hace mucho tiempo y habían puesto en marcha con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, y con el inicio de la dictadura militar autodenominada Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983).
Esta Carta Abierta es el último escrito del intelectual,
periodista y escritor argentino Rodolfo Walsh y es, en su valor intelectual, un brillante resumen y análisis del primer año de la
última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983).
![]() |
| Rodolfo Walsh. |
El 25 de marzo de 1977, R. Walsh fue emboscado por un grupo de tareas de la dictadura, siendo mortalmente herido y secuestrado, y fue posteriormente desaparecido por el terrorismo de Estado implantado por el régimen genocida.
El primero en publicar la Carta abierta fue Tomás Eloy Martínez, autor de obras canónicas de la cultura política nacional como "Santa Evita" y "La novela de Perón", y lo hizo el domingo 24 de abril de 1977, en el suplemento Papel Literario del diario El Nacional de Caracas.
Esta
Carta Abierta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh es, ciertamente, un texto
histórico. Hoy, ampliamente conocida, insto a todo ciudadano o ciudadana que
aún no la hayan leído a que la lean. Su lectura y estudio es una tarea de
conciencia histórica y política insoslayable, mas allá de estar de acuerdo o en desacuerdo con
las ideas y acciones personales de Rodolfo Walsh.
-----------------
Texto
completo
Carta
abierta de un escritor a la Junta Militar
1. La
censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa
en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió
combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de
expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y
periodista durante casi treinta años.
El primer
aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de
gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman
aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que
omiten son calamidades.
El 24 de
marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo
desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo
término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde.
En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de
Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo
remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo
en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos
recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el
ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva
de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser
nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo
ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías
derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al
pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse
transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos,
amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la
sociedad argentina.
2. Quince
mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de
desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas
las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país
virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado,
periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos,
invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las
detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento
sin juicio.
Más de
siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este
último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se
ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se
encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que
lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este
modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el
detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días
según manda una ley que fue respetada aun en las cumbres represivas de
anteriores dictaduras.
La falta
de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los
métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las
articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos
y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el
torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales
reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino",
el soplete de las actualizaciones contemporáneas.
Mediante
sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla
justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta,
intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información
se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso
de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad
que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
3. La
negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la
cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y en horas
de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas
de fuga.
Extremistas
que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos
que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser
creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla
mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los
mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta
fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del
Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de
Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel
Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman
parte de 1200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo
heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios
de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces
de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son
represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales,
familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los
que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina
extranjera de «cuenta-cadáveres» que usaron los SS en los países ocupados y los
invasores en Vietnam.
El remate
de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una
evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la
guerrilla 600 muertos y sólo 10 o 15 heridos, proporción desconocida en los más
encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo
periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre
de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales
tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.
Más de
cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato
oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la
guerrilla y a los partidos de que aun los presos reconocidos son la reserva
estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según
la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha
ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de
Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido
en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta
prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y
narradas sin pudor.
El
asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de
1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército
que manda el general Suárez Mason, revela que estos episodios no son desbordes
de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican
en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como
comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de
Gobierno.
4. Entre
mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que
ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos
han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud
genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.
Veinticinco
cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas
uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en
la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques
de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de
pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas
visibles" según su autopsia.
Un
verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba
en el lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron
la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.
Treinta y
cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en
San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco
a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de
Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos
enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las
3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en
camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar
prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que
se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3
A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la
balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo
entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha
perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.
La misma
continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el
anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres,
Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha
querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Bolivia y
Uruguay.
La segura
participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la
Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID,
como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la
autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es
semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad
internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de
esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez,
en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A
hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este
cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el
asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba
los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de Prensa Libre
Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las
conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz
de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra
pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce
límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".
5. Estos
hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los
que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores
violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política
económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes
sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria
planificada.
En un año
han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su
participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada
de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar 11, resucitando
así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos
coloniales.
Congelando
salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas,
aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y
comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del
9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las
relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los
trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos,
secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron
muertos, y en otros no aparecieron.
Los
resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno
el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de
medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas
del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos
iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea
estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas
mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han
reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los
gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras
centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por
el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta
andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que
semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de
habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las
industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras
convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios
militares y adornan la Plaza de Mayo, el río más grande del mundo contaminado
en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en
él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han
tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco
en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el
país", han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto
que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante,
una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana
de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen
también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda
inepcia.
Mientras
todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta
disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos
millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas
presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de
agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con
sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director
de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a
partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en
el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina
donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más
rápido que el dólar.
6.
Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica
indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política
económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía
ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios
internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.
Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de
Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un
aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la
magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en
consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente
Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero
activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".
El
espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para
algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay
empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que
antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables,
la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos
bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando
bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca
extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que
estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las
ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean
empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al
conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los
comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses
foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.
Si una
propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que
esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o
que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores
Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que
conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aun si mataran al
último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las
causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino
no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y
la revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son
las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido
hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con
la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho
tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo
Walsh. - C.I. 2845022
Buenos
Aires, 24 de marzo de 1977.
Fuente:
Wikipedia
jueves, 7 de marzo de 2024
Un homenaje a Ramón Carrillo: fundador de la Medicina Social
Escribe: Lic. Atilio Martinez
(El siguiente es un texto que usamos para cursos de formación politica de la Juventud Peronista en 2008)
----------------------
"Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.". Dr. Ramón Carrillo.
Sus primeros añosRamón Carrillo nació en Santiago del Estero, el 7 de marzo de 1906. Hijo del profesor Ramón Carrillo y de la señora María Salomé Gómez Carrillo.
En la capital santiagueña cursó sus estudios primarios, en la Escuela Manuel Belgrano, donde rinde quinto y sexto grado libre. Esto le permite ingresar al Colegio Nacional de Santiago del Estero con sólo doce años, graduándose como bachiller en 1923, con Medalla de Oro.
Cuando todavía cursaba el secundario, escribió una temprana obra literaria en la que ya dejaba ver su interés por los temas sociales. A los dieciséis años escribe "Glosa para los Humildes", en donde hace referencia a la situación de los empleados públicos que no tenían posibilidad de jubilarse.
Vocación por la medicina y la causa popular
En 1924 abandona Santiago del Estero y se radica en Buenos Aires, con el objetivo de cursar estudios en la Facultad de Medicina de la UBA. Inició las clases con solo 17 años, siendo el más joven de su curso.
De este viaje, Augusto Carrillo, su sobrino y uno de los autores del libro "Ramón Carrillo. El hombre, el médico, el sanitarista", cuenta que cuando él se va de Santiago del Estero y toma el tren para estudiar medicina en Buenos Aires, queda impactado por la pobreza de los niños que ve pasar por la ventilla de su vagón en cada estación donde el tren se detiene. Esto lo marca mucho.
Actividad académica e inicios en la profesión
En 1927 obtuvo, por concurso, el cargo de Practicante Externo del Hospital de Clínicas y, casi al mismo tiempo, comenzó sus tareas como redactor de la Revista del Círculo Médico Argentino y Centro de Estudiantes de Medicina.
Al cumplir veinte años, conoce al doctor Manuel Balado quien había llegado desde los Estados Unidos con las últimas novedades sobre neurocirugía. Fruto de esta relación, Carrillo se orienta hacia la cirugía del sistema nervioso. Junto a Balado publicaría trabajos científicos que fueron calificados como los primeros trabajos publicados en serie y fueran elogiados por su alta calidad en los métodos de investigación.
En 1928 fue designado, por concurso de calificaciones, practicante menor interno del Hospital Nacional de Clínicas y, sin descuidar otra de sus pasiones, al año siguiente asume como director de la Revista del Círculo Médico Argentino y del Centro de Estudiantes de Medicina.
Siendo estudiante continúa profundizando su preocupación por los temas sociales y su identificación con las ideas nacionales. Desde lo político, sentía que faltaba un movimiento político que contuviese a la masa de necesitados, a esto lo dejó expresado en diversas críticas realizadas en artículos, cuestionando a la prensa, las letras y las artes, ya que pensaba que no representaban cabalmente a la Argentina, en especial al interior, sino que estaban impregnadas de ideas extranjeras.
Especialización en Europa y retorno a la patria
A los 22 años recibió su título de médico y en 1930, gracias a sus altas calificaciones y a la calidad de sus trabajos, ganó la Beca de la Universidad de Buenos Aires que consistía en tres años de perfeccionamiento en Europa.
Eligió capacitarse en Holanda, Francia y Alemania. En octubre de 1932, Carrillo representó a la Argentina en el Primer Congreso de Neurología, en Berna, Suiza, siendo el participante más joven y uno de los más activos.
En 1933 vuelve a Buenos Aires consagrado, con tan sólo 27 años, como uno de los más brillantes neurocirujanos de la época. En su retorno, decidió dedicar su tiempo a la cirugía y a la investigación junto al doctor Manuel Balado, confiándole este último la organización del laboratorio de Neuropatología del Instituto de Clínica Quirúrgica, lo que pudo ejecutar dividiendo su tiempo entre la neurocirugía a la mañana y el laboratorio a la tarde.
Durante todos esos años, posteriores a su graduación, se dedicó exclusivamente a la investigación y estudio de las materias básicas de su especialidad y a la elaboración de numerosos trabajos científicos, de la misma orientación, manteniendo estrecha relación e intercambios de informaciones profesionales con los investigadores de la Escuela Neurobiológica Argentina en el Hospital de Alienadas y el Hospicio de las Mercedes, hoy Hospitales Moyano y Borda.
En 1944 dirige el Instituto Nacional de Neurocirugía y crea, organiza y preside la Escuela de Postgrado de la Facultad de Medicina de la UBA, con orientación a la medicina social y preventiva.
También, y valorando el aporte de la historia a todas las ramas de la ciencia, funda la Sociedad Argentina de Historia de la Medicina.
FORJA y la década infame
Su vuelta a la Argentina lo encuentra también en el pleno apogeo de lo que después se llamó la "Década Infame". Eran tiempos del sistemático saqueo y destrucción de la patria, un período caracterizado por la profunda decadencia moral de la dirigencia, donde se impone la corrupción, el negociado, la enajenación del patrimonio nacional y el empobrecimiento de una gran mayoría del pueblo.
En ese derrotero, su pensamiento nacional lo conduce al encuentro del grupo FORJA, el que sin dudas fue un faro en la desolación, vinculándose con Raúl Scalabrini Ortíz y, principalmente, con Homero Manzi, de quien era coterráneo (los dos eran santiagueños hasta el tuétano) y condiscípulo en la infancia. En este período complementa su educación científica con las ideas políticas y culturales que éstos propugnaban.
La política y su relación con Balado
Sus posiciones políticas los llevan a distanciarse de su maestro, el doctor Balado. Rodolfo Alzugaray, biógrafo de Carrillo, cuenta que esta ruptura se da al ser designado como profesor adjunto por concurso en 1942, porque quien se opone de manera inesperada a esta designación es justamente su antiguo maestro. Tal actitud, dice que se debe analizar dentro del contexto político que se vivía en la Universidad por esos años.
La segunda guerra mundial había dividido al país en "neutralistas y "rupturistas". Carrillo era neutralista, coincidiendo con los argumentos de FORJA en el sentido que la guerra mundial era un problema entre países imperialistas, en el que Argentina no debía participar. Por esta razón fue tildado injustamente de "pro-nazi", infamia con la que se calumnió a muchos de nuestros prohombres de esa época. A esta altura el que la repite no es más que un cómplice por interés y enemigo declarado de la causa nacional y popular o un tarado con iniciativa difamatoria.
Así fue como se le orquestó al Dr. Carrillo una campaña para evitar que ganara el concurso, por lo que Alzugaray sostiene que la oposición del doctor Balado se debió a las presiones de los centros de poder que manejaban la Universidad.
Encuentro con Perón
En 1939 se hace cargo del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central. Allí vive dos hechos trascendentales en su vida.
Maria Salome Carrillo, sobrina del Dr. Carrillo, relata que su tío siendo el jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar Central y poco antes del 17 de octubre se conoce con Perón en un pasillo. Por entonces, Juan Perón ya tenía referencias sobre Carrillo, porque sus trabajos ya eran muy conocidos en el país y en el extranjero.
Augusto Carrillo agrega que ambos trabaron una gran amistad, destacando el trato directo que mantenían, lo que le permitió trabajar con un gran apoyo. Sosteniendo además que ese día que se conocieron en un pasillo del Hospital Militar, Perón ya le anticipó su idea de crear un Ministerio de Salud Pública, con una reflexión que caló hondo en el pensamiento de Carrillo, "No puede ser, que en este país tengamos un ministerio para las vacas y no tengamos uno para atender la salud de la gente. Cuidamos más a las vacas que a los pobres".
También con Evita tenía una relación muy especial, al punto que ella y Perón son los testigos de su casamiento.
La medicina se cruza con la cuestión social
El otro hecho trascendente que vive desde este cargo en el Hospital Militar Central es conocer con mayor profundidad la realidad sanitaria del país.
Al tomar contacto con las historias clínicas de los aspirantes al servicio militar, procedentes de toda la Argentina, puede comprobar la prevalencia de enfermedades vinculadas con la pobreza, sobre todo en los aspirantes de las provincias más postergadas.
Lleva a cabo estudios estadísticos que determinan que el país sólo contaba con el 45% de las camas necesarias, además distribuidas de manera desigual, con regiones que contaban con 0,00% de camas por mil habitantes. Confirmó de esta manera sus recuerdos e imágenes de provincia, que mostraban el estado de postergación en que se encontraba gran parte del interior argentino.
Su participación en el 17 de Octubre
El 17 de Octubre de 1945 lo encuentra como un partícipe fundamental de la epopeya popular más importante del siglo XX, convenciendo a los médicos militares de un supuesto grave estado de salud de Perón. Lo hizo utilizando unas radiografías que mostraban una pronunciada infección pulmonar, pero que databan de una fecha casi 10 años anteriores, que supo ocultar.
De este modo se convirtió en un testigo privilegiado de la llegada de Perón en las primeras horas del 17 octubre de 1945. Fue el quien dispone que se reserve una habitación para Perón, al tomar conocimiento de que éste sería trasladado desde la isla Martín García.
Según cuentan testigos de ese día, después de una reunión con Perón, salió del hospital con una serie de misivas para activos participantes de la histórica movilización obrera. También relatan algunos colegas de Carrillo en el Hospital, que hizo varios viajes del Hospital Militar a la Casa Rosada, en calidad de interlocutor de Perón.
Carrillo: la revolución de la Salud Publica
Al iniciar sus funciones como Ministro de Salud Publica y Asistencia Social de la Nación, se encontró con una gran desorganización, con instalaciones sanitarias inadecuadas, falta de camas, de equipamiento médico, de insumos y de personal capacitado.
De este diagnostico surge la política sanitaria que Carrillo implementó, fundamentada en tres principios: 1. Todos los hombres tienen igual derecho a la vida y a la sanidad, 2. No puede haber política sanitaria sin política social y 3. De nada sirven las conquistas de la técnica médica si ésta no puede llegar al pueblo por medio de dispositivos adecuados.
Además de su profesionalidad, su formación científica y su abnegación al trabajo, el gran descubrimiento de Carrillo, es incorporar la dimensión social a la medicina. Advierte que lo social es clave y promueve en el campo de la medicina y de la salud una concepción sobre el hombre en su triple dimensión bio, psicoespiritual y social. Lo espiritual como expresión de los valores del ser humano que todos portamos.
La base de la medicina social
Carrillo afirmaba que el hombre no sólo se enferma en su bios, se enferma también en su alma y en su mente, si una persona no tiene trabajo digno, alimentación adecuada, vivienda, es muy difícil que ese hombre pueda vivir sano.
Carrillo inaugura la medicina social en la Argentina, producto de haber estudiado las experiencias que ya se registraban en Europa y en los grandes movimientos sociales de su tiempo. La medicina social trabaja sobre todo en la prevención y esta tarea involucra, desde luego, a la medicina, pero también otros campos del conocimiento.
Conceptos doctrinarios de la política de salud justicialista.
El primer paso de Carrillo fue realizar un estudio integral de los problemas de salud en la República Argentina. Fue el primer sanitarista en realizar un trabajo semejante.
El estudio dio origen al "Plan Analítico de Salud Pública", que en sus 4 mil páginas expresaba todas las acciones a desarrollar por la Secretaría de Salud Pública.
La centralización normativa
El Plan establecía dos principios fundamentales de planificación. El primero era la centralización normativa, en el cual se obligaba a la unificación de definiciones, criterios, regímenes de trabajo, normas sobre administración de fondos, economatos, depósitos, personal, contrataciones y contabilidad patrimonial; así como a la unificación de procedimientos y a la tipificación de planillas, formularios, muebles, etcétera.
También se iniciaron tratativas para acordar con las provincias y municipalidades un solo tipo de organización hospitalaria y un mínimo de la cantidad y calidad de las prestaciones.
Descentralización ejecutiva
El segundo principio de planificación era la descentralización ejecutiva, la cual en la práctica dio lugar a la participación directa, tanto de grandes hospitales como de modestas postas sanitarias, cada uno dentro de su radio de acción, en tareas concretas de defensa de la salud popular.
Para ello, Carrillo dividió el país en grandes áreas geográficas, delegando gradualmente funciones y atribuciones técnicas y administrativas en distintos niveles, lo que le permitió multiplicar los organismos de ejecución del Plan.
La Teoría del Hospital
Dentro de las normas y medios para implementar los procedimientos y acciones administrativas y técnicas detalladas en el Plan debe agregarse la Teoría del Hospital. Este compendio doctrinario contiene los principios orgánicos sobre la conformación arquitectónica, técnica y administrativa del Hospital moderno.
Carrillo estaba convencido de que los hospitales no se organizaban a base de libros, ni a conocimientos estrictamente técnico-médicos, sino principalmente al conocimiento de la problemática social de la población que el establecimiento va a servir, y de la política sanitaria que se ha trazado un gobierno.
La salud: prioridad de la obra pública
Ante la necesidad de dotar a la Argentina de infraestructura hospitalaria acorde a las necesidades de toda su geografía, se incluyó en el Primer Plan Quinquenal, la construcción de hospitales, institutos, sanatorios para crónicos, centros de salud, hogares para niños y ancianos, hogares escuelas, entre otras obras. La situación la resolvió con un criterio pragmático y ejecutivo.
Para lo cual se adoptó un estilo arquitectónico, confeccionando planos de prototipos de construcciones de diferente complejidad y capacidad, estudiando el equipamiento necesario para cada complejidad
Un nuevo paradigma
La prioridad dejó de ser poner el acento en la enfermedad para ponerlo en la medicina preventiva, en la organización hospitalaria, en conceptos como la "centralización normativa y descentralización ejecutiva", que nada tiene que ver con la descentralización que se realizó en los últimos años a nivel hospitalario en nuestro país, que solo responde a fines meramente económicos impuestos por el mercado.
La obra del gran sanitarista argentino.
Resulta una tarea casi infinita enumerar la prolífera obra del Dr. Carrillo frente a la cartera de Salud. Se desarrollaron acciones que no tienen parangón hasta nuestros días, en lo que sin titubeos podríamos denominar una revolución sanitaria.
Por citar solo algunos ejemplos: erradicó, en sólo dos años, enfermedades endémicas como el paludismo, con campañas sumamente agresivas; hizo desaparecer prácticamente la sífilis y las enfermedades venéreas; disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis de 130 por 100.000 a 36 por 100.000; terminó con epidemias como el tifus y la brucelosis y redujo drásticamente el índice de mortalidad infantil del 90 por mil a 56 por mil.
Su gestión aumentó el número de camas existentes en el país, de 66.300 en 1946 a 132.000 en 1954, gran merito tuvieron en esta tarea el Ministerio de Obras Públicas, la Subsecretaría de Construcciones del Ministerio de Salud (que creó con ese fin) y la Fundación Eva Perón. Los pilares de este fenomenal proceso fueron los dos brazos de la antiburocracia, Eva Perón y Ramón Carrillo.
La salud en manos del Estado
También bajo su conducción fue creada EMESTA, primera fábrica nacional de medicamentos, pese a las fuertes presiones de las multinacionales. EMESTA, que estaba dedicada a abastecer a todos los establecimientos públicos del país, constituyó un gran freno para las multinacionales ya que les impidió dominar el mercado y abusar de los precios.
Vaya un reconocimiento aquí a Gines González García, quien al frente del Ministerio de Salud, ese que habitó Carrillo, 50 años más tarde impulsó los medicamentos genéricos, que sin dudas significaron un freno a la ambición de esas mismas multinacionales, que todavía hegemonizan la producción de medicamentos, como si la salud es un bien de mercado, que de acuerdo al poder adquisitivo de los sujetos es más o menos accesible.
Una bisagra histórica
En resumen, las obras más importantes entre 1946 y 1954 del Dr. Ramón Carrillo nos dan las siguientes estadísticas: 141 nuevos hospitales, 60 Institutos de Especialización, 50 Centros Materno-Infantiles, 16 escuelas técnicas, 23 laboratorios e instituciones de diagnóstico, 9 hogares-escuela, Centros Sanitarios y Centros de Salud en todas las provincias; "campañas integrales" contra las endemias, logrando la eliminación del paludismo, sífilis, tifus y tuberculosis, etc., etc.
El mito de la pelea con Perón.
Ramón Carrillo padecía una cruel enfermedad, la que era grave y progresiva y fue la razón de su deceso: hipertensión arterial maligna con manifestaciones encefalopáticas.
Por aquel motivo, a partir de 1951 su salud empieza a deteriorarse de manera sostenida, no obstante continúa al frente del Ministerio ya que no quería abandonar a Perón y al proyecto de salud como derecho universal, que él mismo había fundado.
Sin embargo, hay quienes sostuvieron y sostienen que por esos años, comenzó a evidenciarse las diferencias ideológicas de los principales ministros y colaboradores de Perón. Lo que habría hecho que a pesar de su devoción por su labor, comenzará a recibir cuestionamientos, la mayoría injustificados, por parte de otros miembros del gabinete, con los que supuestamente estaba enfrentado en una interna o cosa parecida.
Estas versiones o mitos, creadas generalmente por quienes se opusieron y oponen a los proyectos liberación nacional, han sido una constante como herramienta o método de descrédito o deslegitimación de los grandes hombres de nuestro pueblo. En especial cuando la realidad de los hechos los vuelve incuestionables. Una verdadera "chismografía" historiográfica se ha desatado sobre este punto, tanto por la carencia de argumentos como por la tilinguería de quien enuncia y quien repite.
Paradojal: la enfermedad frenó la obra del gran sanitarista
Recurrimos a los dichos la sobrina del gran sanitarista, Maria Salome Carrillo, para dar por finalizada es ficticia polémica, por ausencia de sentido y fundamentos.
Cuando se la consulta sobre la salida de Carrillo del Gobierno, ella no deja lugar a dudas y expresa categóricamente, "…se dijeron muchas mentiras, como por ejemplo que mi tío y Perón se habían peleado. No es así. El estaba muy enfermo y no podía continuar al frente del ministerio. Perón le ofrece otro cargo pero él decide viajar a los Estados Unidos en virtud del mal que lo aquejaba. Se va sin un peso y sin trabajo".
Muerte en el exilio: Infamia sufrida por patriotas
En 1954 parte a Nueva York en la motonave "Evita", junto a su esposa Susana y sus cuatro hijos, para tratarse de su enfermedad.
La "fusiladora" de los canallas Aramburu y Rojas lo encontró lejos de su patria. El gobierno del pusilánime de Lonardi, lo acusó de enriquecimiento ilícito e impuso interdicción a dos departamentos que tenía y confiscó sus cuadros y sus libros, pese a la justificación que hizo de todos y cada uno de sus bienes a través de su hermana.
Sus últimos días en Brasil
En Estados Unidos, recibe un tratamiento que solo logró atenuar los efectos de su enfermedad, pero debido a lo costoso de vivir ahí, decidió emplearse en la empresa Hanna Mineralization and Co., que tenía un emprendimiento a unos kilómetros de Belem do Pará, en Brasil.
Su estancia en Brasil grafica la humildad y grandeza que habitaba en el espíritu de Carrillo. Su llegada es el 1º de noviembre de 1955 y desde el primer momento se vincula con el Hospital de la Universidad local, la Santa Casa de la Misericordia, sin darse a conocer. Sin embargo, en el Hospital le dicen que no pueden emplearlo como médico, a lo que él responde que sólo desea colaborar.
En dicho hospital conoce a un joven médico, el doctor Jourdy, quien se convertiría en su amigo y discípulo. Los avanzados conocimientos que Jourdy había recibido de Carrillo llamaron la atención de los profesionales del hospital. Por esta razón, pidieron informes a Río de Janeiro de quien era para ellos un total desconocido. Por medio de estos informes se enteraron de su actuación científica y política.
A partir de allí es convocado para importantes consultas, exponer en conferencias y dar clases en el Hospital de Aeronáutica y en la Santa Casa de la Misericordia. Fiel a su convicción de la salud como derecho universal, durante su paso en Belem, ejerce su profesión en la tribu de los indios caboclos, que jamás habían visto un médico.
Muerte y repatriación
Ante el avance incesante de la enfermedad que lo aquejaba, su salud seguía empeorándose de manera creciente.
En marzo de 1956 le anuncia a su esposa que solo le quedaban 9 meses de vida, por lo que pretende retornar a su tierra, pero no lo pudo lograr, porque la "fusiladora" se lo impedía.
El 28 de noviembre de 1956 sufrió un accidente cerebrovascular, falleciendo el 20 de diciembre de 1956, cuando apenas tenía cincuenta años. La dictadura oligarca además de negarle el derecho a morir en su patria, que largamente se la había ganado, no permite repatriar sus restos.
En 1972 sus restos fueron repatriados y enterrados en Santiago del Estero, como él lo había pedido. Los periódicos ignoraron en su casi totalidad la noticia, o escuetamente publicaron una breve referencia.
En el aeroparque de Buenos Aires, entre los presentes para rendirle homenaje se encontraba otro gigante de nuestra historia, Don Arturo Jauretche.
Cuando Perón asume la tercera presidencia, pide al pueblo argentino rendirle un homenaje y por fin se pudo velarlo y darle la sepultura que se merecía.
Su obra y legado: un norte para todos los peronistas
La obra y el trabajo de Ramón Carrillo son una llama ardiente que esta viva y latente, por razones fundamentales como lo revolucionario de su gestión, por las vidas que se salvaron, por la infraestructura sanitaria que dejó instalada, por la concepción de salud pública que dejó grabada a fuego en la conciencia de miles argentinos.
Pero su obra es un proceso inconcluso, interrumpido por el autoritarismo y la oligarquía, al igual que la liberación nacional, la soberanía política, la independencia económica y la justicia social.
En la actualidad sus postulados políticos y científicos son revindicados por un gobierno nacional que ha dado pasos en esa dirección, con acciones como la política de Derechos Humanos y el saneamiento de la Justicia, el estimulo al trabajo y a la producción, la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario o la eliminación de las AFJP.
En materia de salud, Gines González fue el hombre que puso los cimientos para retornar a una visión sanitarista y social de la medicina, con inversiones con sentido federal, que fortalecen el sistema de salud.
Mucho resta todavía para reestablecer la política sanitaria de otrora, pero sería injusto no reconocer lo que se ha avanzado en estos 5 años. Lo que resta o aún falta, no será producto solo de la decisión de hombres y mujeres al frente de un Ministerio, sino que será producto de un proceso político que reponga la soberanía política, la independencia económica y la justicia social de manera efectiva, lo que necesariamente implica la activa participación del pueblo y sus dirigentes, proceso que debe tener en cuenta esta coyuntura histórica y los cambios de época, pero que nos lleve a reestablecer las condiciones que revindiquen el derecho de la persona como una integralidad inalienable.
Hasta que ese día llegue, el legado de Carrillo ocupa una centralidad, que al menos nosotros, los peronistas y quienes abrevan en el pensamiento nacional y popular, no podemos obviar.
Su dedicación al estudio y al trabajo y el compromiso con los que menos tienen, deben ser nuestras directrices en cada acción que emprendamos por mínima o ínfima que sea.
Escribe: Lic. Atilio Martinez




