lunes, 20 de junio de 2016

La Proscripción del Peronismo y los Fusilamientos de José León Suárez, una mirada constitucional desde Horacio Rosatti


El mes de junio en el calendario peronista es un mes de ejercicio de la memoria y recuerdo de tragedias luctuosas. Así, la Masacre de la Plaza de Mayo perpetrada con el infame bombardeo del 16 de junio de 1955 al igual que los Fusilamientos de José León Suárez, ejecutados a partir del 9 de junio de 1956, son episodios incorporados a la memoria colectiva de los argentinos y argentinas que constituyen hitos en las luchas populares y la resistencia colectiva al Terrorismo, a los Golpes de Estado y las políticas que afectaban a las mayorías.


En el Tratado de Derecho Constitucional de Horacio Rosatti (a mi humilde entender el mejor material de estudio introductorio al Derecho Constitucional Argentino que existe) hay un interesante abordaje del tema de la Ley Marcial y la Proscripción del peronismo, el cual aquí tomo como base para la nota.


El Almirante Issac Rojas y Pedro Eugenio Aramburu.


Lo especialmente destacable de la obra de Rosatti para quienes nos gusta el Derecho Constitucional es que en ella se puede leer referencias a los Fusilamientos de León Suárez, al igual que la proscripción del peronismo y otros pasajes de la historia nacional que son omitidos por parte sustancial de la biblioteca "oficial" del Derecho Constitucional, la cual es cercana, muchas veces, a posturas políticamente conservadoras y económicamente liberales.

Libros de Rosatti de mi biblioteca. En primer plano el Tratado al que hago referencia aquí. 

De su obra se destaca la solvencia académica, la mirada multidisciplinaria, el sentido popular y las convicciones ideológicas que parecen estar mucho más allá de cuestiones partidarias o corporativas.


Acá volvemos a los Fusilamientos de José León Suárez y la Proscripción del peronismo….


Escribe: Alejandro Gonzalo García Garro

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El peronismo se ha llenado de mártires y entre ellos no hay un solo hombre que, como nuestros enemigos, pueda ser tildado de asesino con fundamento, como podemos llamarlos a ellos con razón. La sangre generosa de estos compañeros caídos por la infamia “libertadora” será siempre el pedestal de Abel, que los seguirá hasta su tumba, llenándolos de remordimiento y de vergüenza”. Juan Domingo Perón, La fuerza es el derecho de las Bestias”.

Breves noticias sobre el momento histórico

El 16 de septiembre de 1955, con el Golpe de Estado a Perón, comenzaba una de las etapas más difíciles y complejas para la Argentina institucional en general, y para los sectores populares en particular. La Revolución Libertadora daba comienzo a un ciclo de 18 años de proscripción del peronismo, persecuciones, asesinato de militantes, exilios y resistencia civil.

El general Eduardo Lonardi, cercano a los sectores nacionalistas y católicos, asumió como presidente de la Nación, en tanto que el almirante Isaac Rojas, más próximo a los grupos liberales oligárquicos y más antiperonistas, se constituyó en vicepresidente. Lonardi proclamó, como Urquiza un siglo antes, que no habría “ni vencedores ni vencidos” e intentó establecer algunos acuerdos con los dirigentes sindicales. La intención era mantener algunas medidas nacionalistas del peronismo, pero sin Perón. Como por ejemplo, la CGT quedó en manos de Andrés Framini y Luis Natalini y se comprometió con el gobierno a realizar elecciones en todos los sindicatos.

Rojas y Aramburu.

La tregua duró poco: a mediados de octubre de 1955 los Comandos Civiles atacaron los locales sindicales y los tomaron a punta de pistola. El sector oligárquico-liberal de la dictadura presionó y obtuvo la intervención de la CGT. Los gremios llamaron a la primera huelga para el 2 de noviembre y el gobierno detuvo a sus dirigentes. El 13 de noviembre los sectores más reaccionarios destituyeron a Lonardi para poder “desperonizar” al país. Asumió la presidencia el general Pedro Eugenio Aramburu, y continuó como Vicepresidente el almirante Rojas. Con Aramburu y Rojas se terminaban las posibles ambigüedades.

En lo económico, el gobierno militar invitó al país al Dr. Raúl Prebisch, secretario ejecutivo de la CEPAL (Comisión Económica de América Latina) para que elaborara un diagnostico sobre la situación económica. El informe fue entregado unas semanas después. Arturo Jauretche salió a responderle y publicó un libro denominado “Plan Prebisch, Retorno al coloniaje” donde refutó toda la información del secretario de la CEPAL.

La Proscripción como muerte política

Ya no hubo más contemplación hacia el peronismo con Aramburu y Rojas. Se intervino la CGT y todos los sindicatos de base, se inhabilitaron más de 150.000 delegados de fábricas y se encarcelaron cientos de dirigentes justicialistas. El país fue una gran cárcel y se crearon verdaderas comisiones especiales para detectar todos los “crímenes” peronistas. Se derogó la Constitución del 1949 y se declaró vigente la de 1853. El general Aramburu ordenó robar el cadáver de Evita del local de la CGT y lo hizo desaparecer por mas de 15 años.

Aramburu y Rojas avanzaron en la represión. Se firmó el Decreto N° 4161 que prohibió el funcionamiento del Partido Peronista y toda exhibición de símbolos referidos al peronismo. Se ordenó la disolución de la Fundación Eva Perón y se quemaron toneladas de vestimentas, ropa de cama, instrumentos quirúrgicos y todo lo que llevara el sello de la Fundación, incluso pulmotores que hubieran sido útiles en momentos en que se padecía una epidemia de poliomielitis en Buenos Aires.

Lógicamente, desde el Derecho Constitucional entendemos que dentro de las distintas formas de manifestación política se inscribe la de pertenecer a un Partido, identificarse con una Doctrina e Ideología, al igual que expresar dicha pertenencia mediante una simbología y liturgia especifica. Sostiene Rosatti que “cuando se niega arbitrariamente el derecho a la identidad política a una persona (o grupo de personas), proscribiendo al partido o movimiento al que adhiere(n), se la (los) condena a la muerte política”.  Describiendo las implicancias jurídicas que la situación tendría en el actual sistema constitucional Rosatti dice:

La muerte política, que conlleva la imposibilidad de ejercer los derechos de asociación, de reunión, de petición, y los electorales, practicados conforme a las propias preferencias, es incompatible con nuestro orden jurídico fundamental, por resultar contraria al citado articulo 37 de la Constitución Nacional ([1]) y al artículo 23 de la Convención Americana sobre los Derechos Humanos ([2]) (Pacto de San José de Costa Rica), incorporada con jerarquía constitucional según el Articulo 75, inciso 22, segundo párrafo, de la CN”.  

Trágicamente, en nuestra historia nacional existen varios contextos históricos que han hecho de esta violación flagrante de derechos políticos una situación habitual y recurrente, siendo más grave aún que esto se ha dado no sólo en gobiernos de facto sino en gobiernos con pretendida legalidad democrática. Sostiene Rosatti respecto a la proscripción del peronismo que:

“El caso más flagrante de “muerte política” registrado en la historia constitucional argentina aconteció con la proscripción del peronismo, decretada como consecuencia del golpe militar que derrocó al presidente Perón en 1955. La prohibición no sólo comprendió la participación comicial, sino que se extendió a la propia existencia partidaria, privando de pertenencia política a millones de argentinos” (Rosatti, Horacio, Tratado de Derecho Constitucional, Tomo I, Páginas 593 y 594).

Respecto la implementación jurídica de la proscripción, Rosatti sostiene que la “muerte política” de los peronistas se juridizó “mediante el increíble y tristemente célebre decreto- ley 4161, de fecha 5 de marzo de 1956 (B.O. del 9-3-1956)”. Sostenía este infame Decreto en su Art. 1º que quedaba prohibida en todo el territorio de la Nación:

a) La utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, efectuada públicamente, o propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados o grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas públicas o privadas de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo.
Se considerará especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto el de sus parientes, las expresiones "peronismo", "peronista", " justicialismo", "justicialista", "tercera posición", la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales "Marcha de los Muchachos Peronista" y "Evita Capitana" o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos.
b) La utilización, por las personas y con los fines establecidos en el inciso anterior, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrina artículos y obras artísticas que pretendan tal carácter o pudieran ser tenidas por alguien como tales creados o por crearse, que de alguna manera cupieran ser referidos a los individuos representativos, organismos o ideología del peronismo.
c) La reproducción por las personas y con los fines establecidos en el inciso a), mediante cualquier procedimiento, de las imágenes símbolos y demás, objetos señalados en los dos incisos anteriores”.

En algo que hoy podría resultar inverosímil, en el Art. 2 del Decreto Ley sostiene que sus disposiciones eran de “orden público y en consecuencia no podrá alegrarse contra ellas la existencia de derechos adquiridos. Caducan las marcas de industria, comercio y agricultura y las denominaciones comerciales o anexas, que consistan en las imágenes, símbolos y demás objetos señalados en los incisos a) y b) del art. 1º”.

Sostenía en el Art. 3 respecto a las sanciones que: “El que infrinja el presente decreto-ley será penado: a) Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n: 500 a m$n. 1.000.000; b) Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial; c) Además, con clausura por quince días, y en caso de reincidencia, clausura definitiva cuando se trate de empresas comerciales. Cuando la infracción sea imputable a una persona colectiva, la condena podrá llevar como pena accesoria la disolución”.

Desde el punto de vista electoral, Rosatti argumenta que:

“…la proscripción al peronismo se entremezcla con la obligatoriedad del voto. Ambas son realidades jurídicas (o juridizadas). La reacción de los adherentes varía en este periodo desde la rebeldía manifestada en el “voto en blanco” (que en ocasiones logra a ser mayoritario) hasta la estrategia manifestada en el apoyo circunstancial a algún candidato “permitido”. En ambos casos puede hablarse de voto “transferido, en la medida que no expresa la voluntad real de un sector importante del electorado” (Rosatti, Horacio, Tratado de Derecho Constitucional, Página 619, Tomo I).

Pero la historia no se detuvo ahí y lo que pretendió ser una muerte política abrió paso a la resistencia, a la lucha popular, a la resurrección del peronismo y el retorno de Perón. Apunta Rosatti que “la proscripción política se contrarrestó en la época mediante una multiplicidad de expresiones clandestinas que mantuvieron la solidaridad de los militantes durante el tiempo de desarraigo político. La “resistencia” se expresó en la mantención de la “hora peronista” (horario tomado durante la vigencia del gobierno depuesto y que no se ajusta a los periódicos cambios de la “hora oficial”), en la nominación de Juan Domingo a los hijos nacidos en el país durante el exilio de Perón, en la circulación clandestina de todo tipo de mensajes (escritos y grabados) supuestamente enviados por el líder desde el exterior y en la conservación de la iconografía peronista en la trastienda del hogar” (Ver: Rosatti, Horacio, Argentina por sus historias, páginas 31 y ss).

Y, así fue como, en 1973, con la convocatoria a elecciones libres y la posibilidad de que el Partido Justicialista participe en ellas se cierra este periodo oscuro para la Democracia argentina, donde en forma expresa se decretó la “muerte política” del peronismo y de millones de peronistas.

Los Fusilamientos

El 9 de junio de 1956 un grupo de militares peronistas encabezados por Juan José Valle, con apoyo de algunos dirigentes gremiales, protagonizó un frágil y fugaz levantamiento armado. El gobierno no dudó en reprimir la sublevación y ordenó fusilar a los jefes militares y a varios civiles. No solo fueron fusilados los militares, también hombres indefensos, sin acusación ni juicio y en forma clandestina, fueron ultimados en los basurales de José León Suárez.

Juan José Valle.
El odio hacia el peronismo no sólo se daba en el Ejército y la Marina, los partidos políticos que integraban la Junta Consultiva (todos) apoyaron y felicitaron los fusilamientos. Una frase tristemente celebre de aquellas horas la dijo el dirigente socialista Américo Ghioldi: “Se acabó la leche de la clemencia”.

Las ejecuciones de militares en los cuarteles fueron, por supuesto, tan bárbaras, ilegales y arbitrarias como las de civiles en el basural. El 12 de junio se entrega el general Valle, a cambio de que cese la matanza. Lo fusilan esa misma noche. Suman en total 27 ejecuciones en menos de 72 horas en seis lugares diferentes.

Los fusilamientos se realizaron en la Unidad Regional de Lanús, en el Regimiento 7 de La Plata, en el Bosque, en Campo de Mayo, en el Regimiento 2 de Palermo y, el del general Valle, en el Penal de Las Heras. Esta es la lista de los militares fusilados: General de división Juan José Valle; Coroneles Ricardo Santiago Ibazeta, Alcibiades Eduardo Cortínez y José Albino Irigoyen; Teniente coronel Oscar Lorenzo Cogorno; Capitanes Eloy Luis Caro, Dardo Nestor Cano y Jorge Miguel Costales; Tenientes 1º Jorge Leopoldo Noriega y Néstor Marcelo Videla; Subteniente Alberto Juan Abadie; Suboficiales principales Miguel Ángel Paolini y Ernesto Gareca; Sargentos ayudantes Isauro Costa y Luis Pugnetti; Sargentos Hugo Eladio Quiroga y Luis Bagnetti; Cabos Miguel José Rodríguez y Luciano Isaías Rojas; ciudadanos Clemente Braulio Ross, Norberto Ross, Osvaldo Alberto Albedro, Dante Hipólito Lugo, Aldo Emir Jofre, Miguel Ángel Mauriño, Rolando Zanetta, Ramón Raúl Videla y Carlos Irigoyen.

En cuanto al asesinato de civiles en los basurales de José León Suárez, son detenidos 17 civiles, cinco son liberados. Pero el jefe de la policía bonaerense, coronel Desiderio Fernández Suárez, ordena verbalmente la ejecución de los doce restantes. Trasladados a un basural de José León Suárez, siete de ellos, algunos gravemente heridos, sobreviven al ametrallamiento. Cinco cadáveres quedan tendidos. Son los de Carlos Alberto Lizazo, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Mario Brión y Vicente Rodríguez. Eran todos peronistas, fueron detenidos en el domicilio de uno de ellos mientras escuchaban por radio las noticias sobre el levantamiento del General Valle. Los verdugos de esta (masacre) eran todos miembros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Sobre Ley Marcial y Derecho Constitucional

Jurídicamente, la masacre fue disfrazada bajo el amparo de la ley marcial. El gobierno estableció a las 0.32 del 10 de junio la ley marcial, con un decreto firmado por Aramburu, Rojas, los ministros de Ejército, Arturo Ossorio Arana, de Marina; Teodoro Hartung; de Aeronáutica, Julio César Krause y de Justicia, Laureano Landaburu. Es decir, que para aplicar la ley marcial a los sublevados ésta debió ser aplicada con retroactividad al delito cometido, violando el principio legal de la irretroactividad de la Ley Penal. Pocas horas después, firman el decreto 10.363 que ordena fusilar a quienes violen la Ley Marcial.

Rosatti se refiere a la aplicación de la Ley Marcial en la historia constitucional argentina y puntualmente lo hace en referencia a los Fusilamientos de León Suárez. Entiende que la ley marcial significa la aplicación de la legislación y la jurisdicción militar a los civiles. Rosatti argumenta que en un sistema democrático la aplicación de la Ley Marcial constituye:

“- en términos institucionales, un avance sobre la jurisdicción de la Justicia ordinaria y, por tanto, una violación al principio de división de poderes, y
- en términos personales, una violación a la garantía del juez natural”.

Por ello entiende que no puede presumirse su legitimidad sino su ilegitimidad. Rescata el precedente “Milligan” de la Corte Suprema de EE.UU de 1866 que reduce en forma significativa la aplicación de la Ley Marcial para las hipótesis de guerra civil o ataque exterior y en la medida de que: a) Se tratará de una situación ubicada en el campo de batalla y b) no hubiere tribunales civiles funcionando. 

Respecto al uso de la ley marcial en nuestro país, Rosatti es muy claro políticamente y afirma que:

En la Argentina, la aplicación de la ley marcial estuvo vinculada a los gobiernos antipopulares y a la represión de los movimientos reivindicatorios, como el anarquismo durante el gobierno de facto del general Uriburu, los militantes y obreros peronistas luego del golpe militar de 1955, los huelguistas durante la aplicación del Plan de Conmoción Interior del Estado (Conintes) a fines de los 50 y principios de los 60 y los activistas antigolpistas durante el proceso militar de 1976 – 1983 (Rosatti, Horacio, Tratado de Derecho Constitucional, Tomo II, Página 665).

El Caso “Livraga” (24/04/1957, F. 237:450) de la CSJN

Aunque parezca increíble, la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) justificó jurídicamente los criminales fusilamientos en el amparo que le brindó la ley marcial. Sí, al igual que cuando legitimaron un gobierno de facto con la Acordada del 30, aquí, peor aún, la Corte Suprema (cuyos miembros fueron impuestos por al dictadura luego de remover las legítimos integrantes) avaló una masacre de gente indefensa, pese a que todas y cada unas de las muertes estarían dentro de la calificación del Artículo 18 de la Constitución Nacional, vigente en ese momento, que decía: "Queda abolida para siempre la pena de muerte por motivos políticos".

Siguiendo a Rodolfo Walsh en “Operación Masacre” reconstruimos el derrotero jurídico. La “ley marcial” dispuesta para el caso (Art. 1, decreto-ley 10.362), con su singular reglamentación (decreto- ley 10.363) autorizaba que todo oficial de las Fuerzas Armadas “podrá ordenar juicio sumarísimo con atribuciones para aplicar o no pena de muerte por fusilamiento a todo perturbador de la tranquilidad pública” (art. 2), considerando “como perturbador a toda persona que: porte armas, desobedezca órdenes policiales o demuestre actitudes sospechosas de cualquier naturaleza” (art. 3), y el decreto-ley 10.364 que impone la pena de muerte por fusilamiento a once militares que se individualizan (art. 1), cuya ejecución sería cumplida de inmediato (art. 2) ([3]). Note cualquier lector la vaguedad de los tipos penales y lo violatorio al extremo del debido proceso, haciendo en los hechos de la ley marcial una licencia para matar, cuestión que derivo en los trágicos episodios que aquí narramos.

Pero, además de la “aplicación” de la ley marcial a militares, en los basurales de José León Suárez el jefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires mandó fusilar por su orden a numerosos obreros peronistas, antes de entrar en vigencia la norma en cuestión y sin instruir proceso alguno, con todas las irregularidades violatorias de toda idea mínima siquiera de garantías constitucionales.

Esta ausencia de toda constancia oficial del fusilamiento de civiles por la Policía bonaerense dio lugar al caso “Livraga”. Juan Carlos Livraga, uno de los sobrevivientes de los Fusilamientos, denuncia ante la Justicia Penal de la Provincia de Buenos Aires estas atrocidades. Entre otros cuestionamientos denunció que habría actuado la Policía bonaerense; que él fue detenido el día 9 de junio sin proceso alguno, que sufrió tentativa de ejecución. Iniciada la investigación judicial, el Juzgado de Instrucción Militar N° 27 que, por su parte, instruía sumario por infracciones a la aplicación de la “ley marcial”, solicita la inhibitoria y la remisión de todo lo actuado al Juez de la causa iniciada por Livraga “vinculada al mismo hecho que investiga” el instructor militar. El magistrado mantiene su competencia: afirma que ratione personae es prematuro hacer lugar al pedido pues aún no había persona directamente imputada y el hecho todavía no afectaba al personal militar en actividad ([4]). Así planteada, la cuestión de competencia llega a los estrados de la CSJN.

La CSJN resolvió en su fallo a favor de la competencia del Juez militar, en base a normas del Código de Justicia Militar y lo dictaminado por el procurador Sebastián Soler (sí, el penalista catalán que algunos consideran una eminencia de su época, pero que no fue muy garantista para el caso concreto parece), y agrega que -según los antecedentes de la causa- el personal de la Policía bonaerense implicado actuó “con subordinación a las disposiciones y autoridades de carácter militar [...] con motivo del movimiento revolucionario sofocado en aquella ocasión, es decir, en circunstancias excepcionales en que el mantenimiento del orden interno constituía función militar específica”. Así avalando una violación flagrante al debido proceso, legalizando en los hechos la pena de muerte por motivos políticos, la CSJN, con los votos de Alfredo Orgaz (sí, el civilista que muchos citan aún hoy en sus libros), Manuel José Argañarás, Enrique Valentín Galli, Carlos Herrera y Benjamín Villegas Basavilbaso, escribe otra página negra del derecho argentino con el escueto fallo “Livraga”.




Este precedente se extendió en forma automática a otros supuestos, como el caso “Pucci” de la CSJN, de 1959 (Fallos 243:346), en los cual se aplicó la ley marcial a obreros ferroviarios movilizados, dando cuerpo así a la doctrina de ley marcial como herramienta de represión social.

Sobra la compatibilidad de la ley marcial con el sistema constitucional argentino, Afirma Rosatti que:

La ley marcial es una institución incompatible con el sistema constitucional argentino. Su aplicación violenta lo prescripto por el articulo 18 de la Constitución Nacional, en la medida en que supone la extrapolación de un fuero real de excepción (como es el militar) a quienes no lo son, significando para los civiles una “comisión especial” de juzgamiento” (Rosatti, Horacio, Tratado de Derecho Constitucional, Tomo II, Página 668).

Sobre peronismo y violación de DD HH

La violencia política y la consecuente violación de DD HH y supresión de garantías constitucionales que ella implica es, indiscutible y lamentablemente, un elemento constitutivo de nuestra historia. Pero debemos diferenciar, y eso aquí pretendo. En este texto no abordo un concepto genérico de violencia, me refiero concretamente a parte de un ciclo de violencia institucional ejercida por las minorías oligárquicas contra el pueblo a lo largo de la historia argentina contemporánea.

Esa violencia, que llega a su punto más perverso con el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 a través del terrorismo de Estado, encuentra sus raíces sórdidas y profundas en todo el transcurso del Siglo XX: La “Semana Trágica” de 1919, la matanza de peones rurales en la Patagonia en 1921, los bombardeos de Plaza de Mayo en 1955, los fusilamientos de la Revolución Libertadora, el secuestro y desaparición de Felipe Vallese, la Masacre de Trelew, etc. Todas estas experiencias históricas anunciaron y prefiguraron el sangriento golpe del 76, que inició el período más trágico y macabro de toda nuestra historia.

Pero lo medular que aquí ponemos en debate trasciende lo político-partidario o las discusiones ideológicas. De lo que en definitiva se trata, y así lo hace con lucidez y solvencia Rosatti desde el Derecho Constitucional, es comprender que nuestro ordenamiento jurídico establece Declaraciones, Derechos y Garantías cuya plena vigencia resulta indispensable, esencial, para que la autoridad pública sea constitucionalmente válida y legitima. Ninguna situación, por extrema que sea descripta por el poder, puede autorizar o avalar a que se viole la Constitución Nacional y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, rigiendo las normas que la coyuntura y el poder fáctico imponga por encima de las normas fundamentales que nuestra Carta Magna instituye.



[1] "Esta Constitución garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos, con arreglo al principio de la soberanía popular y de las leyes que se dicten en consecuencia. El sufragio es universal, igual, secreto y obligatorio.
La igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos electivos y partidarios se garantizará por acciones positivas en la regulación de los partidos políticos y en el régimen electoral".
[2] "Artículo 23.  Derechos Políticos
 1. Todos los ciudadanos deben gozar de los siguientes derechos y oportunidades:
 a) de participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos;
 b) de votar y ser elegidos en elecciones periódicas auténticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresión de la voluntad de los electores, y
 c) de tener acceso, en condiciones generales de igualdad, a las funciones públicas de su país.
 2. La ley puede reglamentar el ejercicio de los derechos y oportunidades a que se refiere el inciso anterior, exclusivamente por razones de edad, nacionalidad, residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental, o condena, por juez competente, en proceso penal".
[3] Ver fuente “Humberto Quiroga Lavié, Miguel Ángel Benedetti y  María de las Nieves Cenicacelaya, Derecho Constitucional Argentino, Segunda Edición actualizada por Humberto Quiroga Lavié, Tomo II, Pág 1371.
[4] Idem… pág. 1375.

sábado, 4 de junio de 2016

Felipe Varela, símbolo de la resistencia federal a la oligarquía

Felipe Varela, cuadro de Octavio Calvo.

En su exilio en Chile y luego de la derrota de la montonera federal que se alzó en nombre de la "Unión Americana" moría casi en soledad hace 146 años, el 4 de junio de 1870, el caudillo Felipe Varela. 


Si bien tuvo una vida cargada de luchas y actos de heroísmos, la vida política de Varela encuentra su sentido histórico en su última etapa, en la que efectuó una oposición férrea a la Guerra del Paraguay y realizó su alzamiento contra el gobierno de Bartolomé Mitre. 


Varela se diferencia de los otros caudillos federales porque tuvo una lucidez política para interpretar, evaluar y comunicar los alcances del movimiento, comprendiendo cabalmente del sentido de patria grande y la esencia de una política popular. También supo hacer, a la vez, una correcta lectura del carácter oligárquico y pro imperialista del gobierno de Mitre.


El intento revolucionario de Varela es uno de los estertores finales del país federal, con un programa de lucha americano, digno y nacional, pero materialmente irrealizable y políticamente impotente. Su coraje y entrega ponen al caudillo en el panteón de los próceres del campo nacional y popular.


Escribe: Alejandro Gonzalo García Garro


"Desde Mendoza hasta Tucumán, no hay quién retenga el poder que se han tomado los revolucionarios... Ha llegado el momento de desbordarse la anarquía y abarcar todo el país, sino viene usted a tomar la dirección de la cosa perdida". Carta del Vicepresidente Marcos Paz al Presidente Mitre.

    
La Guerra de la Triple Infamia
  
Internamente para Argentina la guerra contra el Paraguay significó la continuación necesaria y lógica de la guerra de la oligarquía mitrista contra el Litoral y las provincias interiores. La conflagración agudizó todas las contradicciones no resueltas a lo que se le sumó la impopularidad de la misma.
 
El maestro Fermín Chávez comenta que: "la guerra del Paraguay fue impopular en todas las provincias ya que, gestada en gabinetes y trastiendas, se la consideró una empresa de Buenos Aires; de los porteños y brasileros. Los propios jefes mitristas dejaron testimonios de lo que ocurría, informando que los voluntarios iban al ejercito atados codo con codo".
 
 
Una generación contra Mitre
  
El cuadro es grave para la República mitrista, la Argentina de 1860 se estaba empezando a parecer a la del año XX. Los federales se alinean políticamente con los paraguayos, son "paraguayistas", incluso algunos de sus mejores cuadros se alistan en las filas paraguayas como Telmo López, hijo del Brigadier Don Estanislao López, Patriarca de la Confederación. El gauchaje se niega a ir a pelear contra un pueblo hermano del Paraguay. Los "voluntarios" tienen que ser llevados al frente engrillados. Ni el propio Urquiza, que seguía siendo el jefe del Partido Federal, puede garantizar sus entrerrianos, que se desbandan en Arroyo Basualdo.
 
Se forma una corriente de opinión antibelicista. Pensadores y publicistas de la talla de José Hernández, su hermano Rafael, Miguel Navarro Viola, Carlos Guido y Spano y casi toda una generación de pensadores e intelectuales -llamada la generación del 60- denuncian en panfletos y diarios el crimen de la guerra contra el pueblo hermano del Paraguay.
 
Pero ésta será la hora brillante de Alberdi que, desde Francia, esclarece en innumerables folletos los intereses específicos de la guerra. Deja escritos notables, categóricos, que son devorados por los argentinos de ese tiempo. La oligarquía no perdonará jamás tamaña afrenta. Mitre desde su diario "La Nación" lo llamará "traidor", "sicario" y "renegado". Sarmiento con su impune facilidad para alzar calumnias lo denunciará de "estar a sueldo de Solano López".

El conocimiento público del "Tratado de la Triple Alianza" y la absurda derrota de Mitre en Curupaitý fueron dos hechos que funcionaron como detonadores e hicieron estallar revueltas en todo el territorio nacional. La montonera vuelve... es  la "hora de los gauchos matreros".
 
 
Los montoneros se sublevan 
 
Motines, sublevaciones, desacatos y chirinadas se suceden por todas partes... Un contingente de riojanos que se dirigían al Paraguay son sublevados por Aurelio Salazar, montonero "histórico", que decide darle pelea a los porteños en los llanos.
 
Los levantamientos se suceden en San Juan, Mendoza y Córdoba, los gauchos se resisten a seguir su camino hacia el Litoral para luego ser embarcados al Paraguay. Los entrerrianos reunidos por segunda vez, vuelven a desertar ahora en Arroyo Toledo. La deserción en masa del gauchaje testimonia la impopularidad del enfrentamiento.
 
El centro del conflicto era el noroeste. Se había producido un movimiento federal cuyano, un levantamiento que venía combinado con destacadas figuras que se habían refugiado en Chile y ahora volvían a luchar contra el centralismo porteño, entre ellos viene Felipe Varela.
 
 
Felipe Varela y la Unión Americana
 
Varela se diferencia de los otros caudillos federales porque tiene una lucidez política para interpretar, evaluar y comunicar los alcances del movimiento. José Pablo Feimann, en una de sus obra más sinceras, "Filosofía y nación", opina que: "La proclama del 66 y el Manifiesto del 68, constituyen uno de los más altos momentos del pensamiento argentino".

En sus Manifiestos, Varela deja expuestos los objetivos políticos de la asonada con claridad, sus conceptos ideológicos, su idea de construcción de una patria soberana liberada de la oligarquía porteña y de los brasileros, denuncia la guerra del Paraguay, proclamaba la lealtad a la Constitución, las autonomías provinciales y requiere una alianza con las provincias del litoral. Pero lo más interesante y definitivo del movimiento político liderado por Felipe Varela fue su americanismo.
 
En 1868, en Bolivia, hace Varela conocer el texto de su Manifiesto que aparece encabezado con una consigna que resume su proyecto político: ¡Viva la Unión Americana! Reverdecía la Patria Grande de San Martín y Bolívar, la unidad continental actualizada ahora por el ataque de Francia a México, la agresión española en el Perú y la invasión de EE.UU. a Santo Domingo.
 
 
La estampa del caudillo
  
El historiador revisionista José María Rosa en un artículo, "El coronel Felipe Varela y el Paraguay" pinta, con su prosa singular, el siguiente retrato del personaje en cuestión:"Es ahora que hace su aparición en la historia Argentina el coronel Felipe Varela. Alto, enjuto, de mirada penetrante y severa prestancia, Varela conservaba el tipo del antiguo hidalgo castellano, como es común entre los estancieros del noroeste argentino. Pero este catamarqueño se parecía a Don Quijote en algo más que la apariencia física. Era capaz de dejar todo: la estancia, el ama, la sobrina, los consejos prudentes del cura y razonamientos cuerdos del barbero, para echarse al campo con el lanzón en la mano y el yelmo de Mabrino en la cabeza, por una causa que considerase justa. -Aunque fuera una locura".

Esa locura que hacía referencia José María Rosa fue lo que hizo en 1866, frisando en los cincuenta años, edad de ensueños y caballerías. Pero a diferencia de su tatarabuelo manchego, el Quijote de los Andes no tendría la sola ayuda de su escudero Sancho en la empresa de abatir endriagos y redimir causas nobles. "Todo un pueblo lo seguiría."
 
Era un estanciero de Guandacol en La Rioja, aunque catamarqueño nacido en Valle Viejo. Había intervenido en las guerras del Chacho, fue ayudante y edecán del General Urquiza, después de Pavón recibió las jinetas de Coronel de la Nación, estuvo en Entre Ríos donde pudo comprobar la impopularidad de la guerra con el Paraguay, y estando en Chile en uno de sus exilios se adhiere a la "Unión Americana", posiblemente en la filial de Copiapó. 


Desde Chile y como miembro de la Unión alcanza una visión geopolítica del problema americano. Ha comprendido que "las secciones aisladas de la América serán siempre entidades políticas insignificantes, incapaces de inspirar respeto, en cambio, unidas se bastarán a sí mismas para la defensa de la autonomía e independencia".
 
 
La montonera se levanta contra Mitre
  
Cuando Varela toma conocimiento del Tratado de la Triple Alianza ordena vender su estancia, compra con lo obtenido "dos cañoncitos", algunas pocas armas, desechos del ejército chileno y se lanza a una de las epopeyas más románticas que tiene la historia argentina. En el comienzo lo acompañan no más de cien hombres y una banda de musiqueros chilenos para amenizar el paso de la cordillera.
 
Las fuerzas nacionales intentan cerrarle el paso pero les vence en "Nacimiento". Estamos en diciembre de 1866, la montonera del Varela llega a Jachal, la gente lo recibe con entusiasmo. Los doscientos llegados en diciembre son 4.000 en marzo. La revolución está en marcha.
 
Los rebeldes derrotan a los ejércitos mitristas en la "Rinconada del Pocito", en "Portezuelo" y en "Luján". Toman San Juan y San Luis y amenazan marchar sobre Buenos Aires pero resultan vencidos en "San Ignacio" por las fuerzas traídas del frente paraguayo. 


Con éste revés y con la derrota de Varela en "Pozo de Bargas", el levantamiento federal quedó militarmente sofocado. Felipe Varela resiste con los 180 sobrevivientes de "Pozo de Vargas" e intenta una guerra de guerrillas sin resultados, lo persiguen implacablemente tres ejércitos frescos y bien armados venidos del Paraguay.
 
 
Una muerte en el exilio 
 
El Coronel Varela toma entonces el camino de Chile, lo siguen muy pocos hombres que van en busca de la protección que da el exilio.
 
Dada la fama del caudillo, el gobierno chileno manda un buque de guerra para desarmar al "ejército". Se habrán sorprendido cuando encuentran a Varela enfermo de tuberculosis en estado terminal y dos docenas de gauchos harapientos. Les quitan las mulas y los facones y los tienen detenidos un tiempo. Vista su absoluta falta de peligro los sueltan.
 
No obstante Sarmiento, ya en la Presidencia, ordena al cónsul que el caudillo sea vigilado. Varela se instala en Copiapó, donde morirá el 4 de junio de 1870 poco después de terminada la guerra contra el Paraguay. "Muere en la miseria -informará el embajador Félix Frías al gobierno argentino- legando a su familia que vive en Guandacol, La Rioja, sólo sus fatales antecedentes".
 
 
La eterna resistencia contra la oligarquía 
 
No será ésta la última montonera, como algunos autores la llaman; durante la presidencia de Sarmiento, se verán nuevamente en escena a los gauchos federales sublevarse en Entre Ríos a la orden de López Jordán.
 
El intento revolucionario de Varela es sí uno de los estertores finales del país federal, con un programa de lucha americano, digno y nacional, pero materialmente irrealizable y políticamente impotente.
 
La imposibilidad histórica de ésta lucha la encontramos en la impotencia política de marchar independientemente de Urquiza. Felipe Varela levantaba entre sus consignas la de "Viva al ilustre General, don Justo José de Urquiza", pero Urquiza ya había defeccionado de la causa nacional, aliado de la oligarquía porteña quería que lo dejasen en paz en Entre Ríos. Había encontrado el negocio de vender vituallas y caballadas al ejército brasilero y dejaba hacer contra el Paraguay y contra la mayoría del país de los argentinos del interior federal que todavía tenían la ingenua esperanza de un Pronunciamiento.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Mayo y Mariano Moreno, la Revolución que pudo ser

El 25 de mayo de 1810 tiene más valor simbólico que histórico. Valor simbólico de un hecho fundacional que todo pueblo necesita reconocer para afianzar su identidad. Pero no fue el 25 de mayo un grito heroico de libertad como el de Tupac Amarú.


No hubo violencia, que es según el Diccionario de la Real Academia Española una de las características ineludibles que tiene el vocablo revolución, ni hubo cambios radicales. No fue tampoco una gran movilización popular como lo fue la reconquista de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. No fue un gesto imperativo de la masa sublevada como el 17 de octubre de 1945 pero tampoco una decisión tomada exclusivamente por los doctores y la "gente decente" como lo cuenta la historia liberal mitrista.

No declaró la independencia pues se hizo en nombre de Fernando VII. Destituyó un virrey, pero ese hecho ya tenía antecedentes con la destitución de Sobremonte cuando se eligió a Liniers. No existieron las escarapelas celestes y blancas que nos enseñó falsamente el Billeken porque se repartían estampitas con la efigie de Fernando VII, con un tono rojizo como el de la bandera española.

¿Cómo se puede entender la Revolución de Mayo? ¿Qué destacar de ella? Por la presencia de un hombre: Mariano Moreno. Es en la lucidez política de este personaje, que pasó por la historia argentina como un relámpago, donde podemos encontrar el verdadero germen revolucionario de Mayo y su dimensión histórica y nacional. Su Plan de Operaciones y la acción política emprendida, durante su corta gestión, se puede calificar de revolucionaria, dirigista, estatista, nacionalista, prohispánica, intervensionista y de dimensión continental, latinoamericana.


Ahora, si Mayo fue Moreno y esta fue una revolución que pudo haber sido, pero que no fue, ¿qué se celebra? ¿Qué conmemoramos? ¿cuál debe ser la reflexión? Debe ir mucho más allá del 25 de mayo de 1810, en más de dos siglos de historia hay muchas páginas gloriosas para rescatar, que trazan la columna vertebral del pueblo argentino y sus más de 200 años de lucha y resistencia.


 Escribe: Alejandro Gonzalo García Garro


Mariano Moreno.



"Ya que la América del Sud ha proclamado su independencia, para gozar de una justa y completa libertad, no carezca de las luces que se le han encubierto hasta ahora y que pueden conducirla en su gloriosa insurrección. Si no se dirige bien una revolución, si el espíritu de intriga, ambición y egoísmo sofoca el de la defensa de la patria, en un palabra: si el interés privado se prefiere al bien general, el noble sacudimiento de una nación es la fuente más fecunda de todos los excesos y del trastorno del orden social. Lejos de conseguirse el nuevo establecimiento y la tranquilidad del interior del estado que es en todos tiempos el objeto de los buenos, se cae en la mas horrenda anarquía, de que se siguen los asesinatos, las venganzas personales, y el predominio de los malvados sobre el virtuoso y pacifico ciudadano". Mariano Moreno. "Plan de Operaciones", 1810.

"No tienen los pueblos mayor enemigo de su libertad, que las preocupaciones adquiridas en la esclavitud." Mariano Moreno. "Sobre las miras del Congreso que acaba de convocarse, y Constitución del Estado", 1810

1. Una revolución que no fue tal

El 25 de mayo tiene más valor simbólico que histórico. Valor simbólico de un hecho fundacional que todo pueblo necesita reconocer para afianzar su identidad. No fue el 25 de mayo un grito heroico de libertad como el de Tupac Amarú. No hubo violencia, que es según el Diccionario de la Real Academia Española una de las características ineludibles que tiene el vocablo revolución, ni hubo cambios radicales. No fue tampoco una gran movilización popular como lo fue la reconquista de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. No fue un gesto imperativo de la masa sublevada pero tampoco una decisión tomada exclusivamente por los doctores y la "gente decente" como lo cuenta la historia liberal mitrista.

No declaró la independencia pues se hizo en nombre de Fernando VII. Destituyó un virrey, pero ese hecho ya tenía antecedentes con la destitución de Sobremonte cuando se eligió a Liniers.

1.1. Caracterización de la Revolución

Para la historia oficial mitrista Mayo es una revolución antihispanica, porteña, separatista y probritánica. Tiene el objetivo primordial de vincularnos económicamente con Inglaterra. Fue realizada, como ya dijimos, por la gente decente del puerto. Para ellos las invasiones inglesas sembraron la idea de la libertad en los porteños y el proceso fue también parte de una maniobra geopolítica de Inglaterra y su diplomacia. Sostienen que la bandera principal fue el librecambio y el hombre que personifica la revolución es el liberal colonizado, autor de la "Representación de los Hacendados", Mariano Moreno. Es una historia patriarcal también, en la que no existe la participación de las mujeres, las que fueron invisibilizadas.

Sin dudas, con matices y un poco más ajustada a la verdad ante diversos embates, esta es la versión que predomina culturalmente aun hoy. Fue pensada por el liberalismo argentino, con la finalidad de construir un hito fundacional a imagen y semejanza de Mitre, Sarmiento y cía. Es un relato histórico destinado a justificar, con el pasado, toda la política antinacional y entreguista que sobrevino a Caseros y Pavón. Toda política antinacional, desde Rivadavia hasta la dictadura de 1976, invoca este Mayo como antecedente de sus acciones.

Frente a esta versión interesada, se abrió paso otra explicación de los hechos de Mayo. Para una corriente del revisionismo histórico, Mayo fue una Revolución Democrática. Más que separatista y antihispanica, fue una lucha entre demócratas influidos por las ideales revolucionarios del siglo XVIII contra los absolutistas y burócratas monárquicos aferrados a los privilegios de la vieja España reaccionaria. Distingue con claridad dos tipos de liberalismos, uno de corte colonial y dependiente, conservador, europeizado, elitista y oligárquico y otro de corte revolucionario, democrático y nacional. En este último se inscribe el impulso inicial de Mayo. No fue pues una lucha entre criollos y españoles, fue una lucha entre demócratas y absolutistas, una disputa entre partidos políticos y no entre naciones.

Esta construcción histórica no fue tan homogénea ni inmediata como su antagonista. Aún hoy recibe aportes. Tal vez porque se cumplió la sentencia que a la historia la escriben los que ganan, se tuvo que esperar mucho tiempo y autores como para dar cuerpo a esta corriente que encuentra sus orígenes en Juan Bautista Alberdi y sus "Escritos Póstumos". Bajo esta perspectiva se puede comprender en su plenitud a un Mariano Moreno revolucionario y su "Plan de Operaciones" junto con la obra de la mayoría de los patriotas de Mayo.

Estas son las dos grandes corrientes que explican la Revolución de Mayo. Sin dudas hay otras, como también matices entre ellas. Pero creo que en líneas generales estas reflejan la disputa histórica sobre el tema en cuestión.

1.2. Mayo es Mariano Moreno

¿Cómo se puede entender la Revolución de Mayo? Por la presencia de un hombre: Mariano Moreno. Es en la lucidez política de este personaje, que pasó por la historia argentina como un relámpago, donde podemos encontrar el verdadero germen revolucionario de Mayo y su dimensión histórica y nacional. La acción política emprendida, durante su corta gestión se puede calificar de revolucionaria, dirigista, estatista, nacionalista, prohispánica, intervensionista y de dimensión continental, latinoamericana.

La lectura de sus textos, fundamentalmente del "Plan Revolucionario de Operaciones" muestra una penetrante comprensión de lo que es el Estado, de la estrategia y táctica para apoderarse de esa maquinaria y hacerla servir a los propios fines, contra sus antiguos usufructuarios.

Pero como advertimos, las conclusiones sobre Moreno y sobre todo el proceso de Mayo, constituyen junto a la época de Rosas, las páginas donde se cobija la mayor diversidad de opiniones y disímiles interpretaciones en la historiografía argentina sobre los mismos hechos. Al punto de ser antagónicas.

Como vimos, para los libros de historia, y por ende los argentinos, hay muchos "Mayos". Pero la clave de todas las lecturas se encuentra en la caracterización de Mariano Moreno.

2. La manipulación política de Mariano Moreno por la historiografía

Siguiendo esta teoría, analizaré las distintas posiciones historiográficas sobre la Revolución de Mayo a través de la caracterización que hacen, cada una de las escuelas, sobre Moreno.

Ante la figura histórica de Mariano Moreno, hay que elegir, porque escribir historia es elegir, "Toda historia es elección". La elección es ineludible, inapelable en el "caso Moreno". No faltan documentos sobre él y su época, pero ningún historiador puede amparase en ellos para ahorrarse el trabajo de opinar. No hay medias tintas en las interpretaciones de la figura de Moreno, sus pocas acciones políticas, todas trascendentes y decisivas, son a primera vista intrincadas y hasta contradictorias. Incluso para hacer más complicada su interpretación, algunos documentos son públicos y otros secretos.

¿Cuál es en fin el "verdadero" Mariano Moreno? ¿El del motín de Alzaga? ¿El librecambista que supuestamente realizó la "Representación de los Hacendados"? ¿El "extremista" Secretario de la Junta que escribe el Plan de Operaciones? ¿El devoto católico estudiante de teología? ¿El ateo jacobino anticlerical?

La cuestión Moreno es un ejemplo de la sentencia de Jauretche: la cuestión histórica es una cuestión política. La diversidad de "Morenos" responde a las diferentes políticas que se quieren sustentar a partir de la interpretación histórica. Solo haré una enunciación de carácter ejemplificativo que no pretende ser exhaustiva ni metódica. Quiero dar al lector un pantallazo de los dos Morenos y sus autores... Veamos.

2.1 El liberal de la "Representación de los Hacendados"

Dejando de lado a Manuel Moreno, (hermano de Mariano) que escribió una biografía en 1812, uno de los primeros autores que se ocupó de Mariano Moreno fue Vicente Fidel López. Padre fundador de la historia liberal junto con Mitre, en su monumental obra "Historia de la República Argentina", López afirma que el 25 de Mayo fue una verdadera revolución independentista y Moreno era un liberal definitivamente influido por las ideas de la Ilustración francesa, de modo que las constantes menciones de fidelidad a Fernando VII que aparecen en los documentos oficiales son interpretadas como una mistificación, en adhesión a la idea de la máscara de Fernando.

Estas ideas no sufrieron grandes cambios en las glosas de Sarmiento y Mitre. Esta visión era concordante con las ideas liberales que encarnó la intelectualidad antirrosista primero, y la generación del 80 después. Esas generaciones requerían un Moreno liberal, librecambista, antihispanico, laicista e incluso pro británico. Esa generación requería el repudio de Mitre a España, el invento mitrista de un mayo antiespañol, librecambista, ilustrado desde las luces de Francia y pro-británico en lo económico.

En fin, primero López y luego Mitre juzgan a Mayo como un movimiento separatista, antihispánico, dirigido a obtener el comercio libre, y por ende pro británico, la chispa del movimiento habrían sido las ideas divulgadas por los ofíciales ingleses durante las invasiones que ocurrieron unos años antes de Mayo.

Esta versión de los sucesos de Mayo es la que está todavía vigente hoy en muchos de los programas educativos. Y se repite cada año en publicaciones escolares. Es decir, interpretada como norteamericana por el ejemplo del norte, inglesa por el liberalismo británico y francesa por los libros de los enciclopedistas.

En el siglo XX, en trabajos aparecidos hacia 1921, Ricardo Levene presenta a Moreno como liberal, pero también, y a diferencia de López, como prohispánico y clerical. Pero ésta, en realidad, no fue más que una pequeña variación sobre el mismo tema de la historia oficial. Esta tesis fue repetida por miles de libros y ensayos por cientos de autores.

2.2. La Historia Social

A la corriente de la Historia Social, la que domina hoy el aparato académico de la historia, el tema se les ha tornado complicado. Desde su aparición en 1956, en plena revolución fusiladora antiperonista, José Luís Romero y Halperín Donghi vienen aceptando la versión mitrista clásica. Pero ellos, según propia confesión, intentan remozarla, porque en la actualidad se encuentran con problemas para mantener la interpretación de Mayo dada por Mitre.

Luís Alberto Romero, en un rapto de sinceridad académica reconoce ceremoniosamente: "Hace tiempo que los historiadores profesionales, los historiadores en serio, vienen criticando esta explicación (la versión mitrista de Mayo). Coinciden en que los sucesos de Mayo de 1810 no fueron el fruto de un plan previo sino la imprevista consecuencia de un evento lejano...Un grupo de vecinos se hizo cargo del gobierno, de manera provisoria, sin saber bien para quién ni contra quién... (Los historiadores) estamos lejos de lo que se enseña en la escuela y también del sentido común. Sin duda hay una brecha que debe ser cerrada pues en Historia, tanto como en Física o Matemática, no puede admitirse tal distancia entre el saber científico y el escolar. Pero hay que hacerlo con cuidado. Este relato mítico (sobre Mayo) es hoy uno de los escasos soportes de la comunidad nacional" (Clarín 24/5/2002).

Se le podría retrucar que lo que está en crisis no es la "comunidad nacional" sino la conciencia colonial creada y alimentada por la historia oficial de la cual Romero es hoy uno de sus principales representantes. Y si esa comunidad nacional estuviese en crisis por los escasos soportes que la sostienen, ¿Es lo correcto continuar fabulando, mitificando? ¿Se fortalece la comunidad nacional con la mentira?

2.3. El revolucionario del Plan de Operaciones

En el siglo pasado, en la década del 40, cruzándose con esta tendencia aparecen dos libros del mismo autor, "Mariano Moreno y la Revolución Democrática Argentina" y "Mariano Moreno y su época" de Rodolfo Puiggrós. El autor era por entonces un expulsado del Partido Comunista y comenzaba su acercamiento al peronismo y al pensamiento nacional.

Los libros, más allá de los matices, mostraban a Moreno como un revolucionario completamente independentista, republicano y democrático. Puiggrós festeja en su trabajo los arrebatos jacobinos de Moreno y oculta o evita las evidencias que hacen de Moreno un ferviente liberal.

2.4. Raúl Scalabrini Ortiz

El enorme Raúl Scalabrini Ortiz, en el prólogo de su obra "Política Británica en el Río de la Plata" señala: "Los revolucionarios de 1810, con exclusión de Mariano Moreno, adoptaron sin análisis las doctrinas corrientes en Europa y se adscribieron a un libre cambio suicida. No percibieron siquiera, esta idea tan simple: si España, que era una nación poderosa, recurrió a medidas restrictivas para mantener el dominio comercial del continente, ¿cómo se defenderían de los riesgos de la excesiva libertad comercial estas inermes y balbuceantes repúblicas sudamericanas? Pero el manchesterismo estaba en auge y a su adopción ciega se le sacrificó todas las industria locales". Y más adelante ensambla la Revolución de Mayo con el espíritu de Mariano Moreno: "En su Plan Revolucionario- tildado de terrorista por los que creen que los tremendos estertores que anuncian, preceden y acompañan al nacimiento de las naciones, pueden ser realizados por una mansa conjunción de burgueses y paraguas- Mariano Moreno cuyo enfoque político no ha sido superado hasta hoy en el enfoque de los problemas argentinos, dilucida con extraordinaria clarividencia los modos propios de actuar de la perfidia al servicio de los intereses extranjeros, y arguye medidas extremas para sofocar en su origen rumores, calumnias, y torpezas que pueden relajar los ímpetus realizadores de una revolución".

Y Scalabrini va más allá, con su amarga dureza, cuando afirma que en realidad la Revolución de Mayo no fue la raíz de nuestra independencia, sino la causa del drama posterior. Cuando, ya derrotado definitivamente el morenismo, se concibe durante la gestión de Rivadavia el empréstito de la Baring Brothers que da comienzo a nuestra dependencia económica financiera con Gran Bretaña.

2.5. Hernández Arregui

Juan José Hernández Arregui, en "La Formación de la Conciencia Nacional" repudiando las maniobras de la historia oficial sentencia "Mariano Moreno, ejemplo típico de esta degradación historiográfica, presentado como liberal, antihispanista y democrático, cuando en realidad fue proteccionista, hispanista y autoritario". Realiza un análisis con conclusiones muy positivas sobre Moreno y el Plan de Operaciones. En algunos párrafos se lee "Moreno había previsto estos males y medio siglo antes de que mitre sacrificara el país a Buenos Aires, es decir a la clase ganadera, había preconizado un programa nacional tan realista como el puesto en práctica por los Estados Unidos al declararse la independencia". Junto a muchos otros elogios, califica a la política de Moreno como "un valioso antecedente", "realista y justa y nada simplista".

2.6. Abelardo Ramos

Para Jorge Abelardo Ramos es Moreno "la viva representación del jacobinismo revolucionario, es decir la idea de la Nación en Armas contra la reacción absolutista española" ("Revolución y Contrarrevolución en Argentina").

Pero en algo fallaba también para Ramos la concepción política de Moreno. Según este historiador, el jacobinismo no podía tener viabilidad en el Río de la Plata porque le faltaba el sustento social: la burguesía industrial. Esta carencia de sustento material es la explicación del rápido crepúsculo del partido morenista.

No obstante para Ramos, "el punto de vista de los revolucionarios de Mayo, expresado por Moreno en su Plan, algunas de cuyas proposiciones se llevaron a la práctica, nace de una comprensión profunda de la realidad". En un juicio favorable, Ramos caracteriza a Moreno como proteccionista y enemigo del libre cambio.

2.7. John William Cooke

Cooke en 1965 publica su trabajo "Apuntes para la militancia". Se trata de un revisionismo histórico peronista y militante. En sus apuntes, que son de un alto valor político e historiográfico para toda una generación, señala con claridad el verdadero significado y la trascendencia revolucionaria de Moreno al afirmar que: "Desde la Independencia, los intereses foráneos tenían su aliado material en la burguesía comercial de Buenos Aires, dispuesta a enriquecerse como intermediaria de un comercio sin restricciones con Europa. Su primera víctima fue Mariano Moreno, cuya visión americanista chocó con el centralismo unitario que subordinaba el país a la política bonaerense".



2.8. Norberto Galasso

En 1994 aparece un librito notable: "Mariano Moreno, el sabiecito del sur" escrito por el historiador Norberto Galasso de la corriente historiográfica autodenominada como "Revisionismo Federal Provinciano Socialista". En realidad es una ampliación de un trabajo publicado mucho tiempo atrás que se llamó "Mariano Moreno y la Revolución Nacional".

Es una obra doblemente meritoria, primero por la originalidad y profundidad de la misma y segundo por el rigor documental en la que se apoya. Mariano Moreno es para Galasso "el hombre que sabe lo que quiere y cómo hacerlo, cuando los demás vacilan en medio del desconcierto y el fragor de la lucha: El es ya la revolución". Y en el transcurso de la obra, argumentando, basándose permanentemente en una documental rigurosa, en una impecable heurística y consumada hermenéutica demuestra que Moreno encarna junto con sus chisperos del 25 de mayo, el proyecto revolucionario nacional y democrático.



Norberto Galasso escribe una obra polémica y definitiva en que se exhibe a Moreno como un revolucionario dirigista, estatista, nacionalista e intervencionista. Esta obra se complementa con otro trabajo de Galasso de ineludible lectura: "La Revolución de Mayo (el pueblo quiere saber de que se trató)".

3. Caída, derrota y herencia política de Mariano Moreno.

Pero en definitiva ¿cuál es el "verdadero" Mariano Moreno? Son todos "verdaderos" en cuanto convengamos que son construcciones políticas. Es tan sincero el Moreno de Vicente Fidel López como el de Galasso en la medida que advirtamos que ambos son dos expresiones de dos momentos históricos diferentes.

Empero, a pesar de tanto relativismo, juzgo necesario dar noticias de un Mariano Moreno nacional y revolucionario y hacer un balance de su obra.

3.1. Las limitaciones de la Revolución

Desde el primer día de mayo se plantearon dentro del frente revolucionario contradicciones insolubles, verdaderos antagonismos, en cuanto al despliegue y el alcance de la Revolución.

Conviene distinguir las tendencias fundamentales: Moreno representaba a los sectores radicalizados de la revolución contra la reacción absolutista española, la idea de la Nación en armas contra los realistas y las maquinaciones de Inglaterra y sus intereses. Ponía a Inglaterra en la segunda línea de peligro. El proyecto político y económico de este sector lo reflejan las concepciones de los historiadores y pensadores del campo nacional que citamos más arriba y se encuentra en el Plan de Operaciones.

Por otro lado estaban los comerciantes monopolistas españoles, encabezados por Alzaga, que veían tanto en el intercambio libre con los ingleses como en el triunfo del partido morenista, la extinción de sus privilegios políticos y comerciales.

El tercer grupo estaba constituido por los comerciantes e importadores (apoyados por los ganaderos) interesados en el tráfico con Inglaterra y con el comercio exterior en general. Su representante más notable sería Rivadavia, verdadero fundador del partido unitario y precursor del mitrismo.

Moreno se lanzó con toda su generación a la lucha, pero fue vencido. Para sus detractores historiográficos el saavedrismo sería el antecedente inmediato de la política de entrega rivadaviana que tantas consecuencias funestas le acarrearía al país. Derrotado políticamente, se embarcó el 24 de enero de 1811 y murió el 4 de marzo, a la altura de la isla de Santa Catalina en circunstancias oscuras. Tenía 32 años de edad.

Se produce el cambio de régimen de gobierno, asume la Junta Grande, que se traducirá al principio en un cambio de lenguaje político. El nuevo gobierno carece de un plan nacional como el de Moreno y de una finalidad concreta. Débil en su lenguaje y políticamente dubitativo.

3.2. ¿Que pasó después de Moreno?

La caída de Moreno cierra el capítulo genuinamente revolucionario y nacional de la Revolución de Mayo.

Comienza una crisis monetaria y el gobierno en 1811 autoriza la exportación de oro y plata. Esta medida no sólo descapitaliza el país sino que eleva el precio de los artículos de consumo. En el primer triunvirato, cuyo inspirador es el Secretario Bernardino Rivadavia, se permitirá el ingreso al país del carbón europeo, se rebajaran los impuestos aduaneros para manufacturas extranjeras. En definitiva se abrirán las puertas de la aduana a artículos ingleses que entran en competencia ruinosa con nuestras industrias locales. Los comerciantes extranjeros tienen, ahora, los mismos derechos que los comerciantes criollos. El equilibrio de fuerzas se termina de romper. El capital ingles manda sobre Buenos Aires y el puerto de la reina del plata prima por sobre las provincias.

Porque, destruida la política nacional de Moreno, que contemplaba los intereses generales, y entronizada en el gobierno de Buenos Aires la tendencia rivadaviana probritánica, la oligarquía porteña se adueñó de la maquinaria virreinal. Usufructuó la provincia-metrópolis y se negó a repartir las rentas aduaneras con el resto de las provincias argentinas. Así planteadas las cosas se consolidan dos dependencias: "una interior y doméstica de las provincias del país con respecto a la provincia- metrópoli" y la otra exterior del país entero en relación al imperialismo de turno: el británico.

La oligarquía porteña embolsaba y repartía con sus socios ingleses la riqueza argentina...... y como respuesta a esta situación nace el federalismo, resultado del despojo de la riqueza argentina por una sola provincia.

Digo Mayo la revolución que no fue porque el monopolio del rey fue suplantado, una vez derrotado Moreno, por el monopolio de la oligarquía porteña. La metrópoli hizo del país su propia colonia...política ésta que sería resistida por los caudillos federales. Comienzan por esta razón y en este contexto histórico las guerras civiles en la Argentina que durarían décadas...

3.3. Su herencia

En 10 meses, Mariano Moreno transformó ideas, concepciones, produjo polarización política, indudablemente dejó una herencia. No lo hizo solo, tuvo el respaldo de la Sociedad Patriótica, que era un centro conspirativo, el Club de Marco y fundamentalmente la Logia Independencia, entidad revolucionaria, presidida por su amigo Julián Álvarez, quién recibiría en 1812 a los conjurados de la fragata Canning (San Martín, Alvear, Zapiola y Chilavert) procedentes de Londres, a donde habían escapado de las garras de la inquisición española continental.

Pese a su derrota, la herencia de Moreno siguió vigente, las banderas morenistas fueron levantadas por federales doctrinarios, como Manuel Dorrego. Su hermano Manuel Moreno y su amigo Tomas Guido fueron estrechos colaboradores de Juan Manuel de Rosas. Los caudillos federales hicieron propia sus enseñanzas en contra de la ambición centralista propia de los comerciantes porteños del partido rivadaviano.

Moreno supo conjugar lo nacional latinoamericano con las ideas universales del Iluminismo y la Enciclopedia. Las ideas morenistas en la economía, sobre el proteccionismo y la industrialización fueron llevadas a cabo por José de San Martín en Cuyo. En esa zona San Martín expropió a las familias ricas en animales y bienes para la causa del Ejército libertador y estableció una única aduana, entre otras resoluciones.

El mismo plan económico del "Plan de Operaciones" de Moreno y la estatización cuyana de San Martín, años más tarde tendrán realización concreta en el Paraguay de los López, destruido a sangre y fuego casi 60 años después, cumpliendo instrucciones del Imperio británico, por los ejércitos del Brasil esclavista y de la Argentina mitrista.

Resurgirán esas ideas por la unión latinoamericana con el yrigoyenismo y los socialistas. También el peronismo reivindicará a Moreno, en contra del nacionalismo católico reaccionario. El entonces diputado Albrieu, dirá en el parlamento del primer peronismo que la línea histórica nacional se expresa en la trilogía: Moreno - San Martín - Perón.

Por supuesto, la singular historia circular argentina se reserva el derecho de repetir sus errores y elegir los caminos de intereses mezquinos, dejando a la deriva las observaciones y propuestas de figuras como la de Mariano Moreno, que murió en un barco a Londres, en circunstancias poco claras.

4. ¿Qué se celebra cada 25 de Mayo?

Sin dudas existen motivos para celebrar, el solo hecho de existir como nación nos da esa prerrogativa.

En un ensayo de Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, "Mariano Moreno: Utopía y Revolución", se plantea una cuestión insoslayable para completar un análisis integral del joven Secretario de Guerra de la Primera Junta. En un texto que valora la obra de Moreno y sus ideas pero critica sus estrategias se lee: "Mariano Moreno aparece entonces, encarnado, en nuestra actualidad a la "utopía abstracta". Es un anticipo del tremendismo coetáneo, que equivocado en la elección de los medios (en tanto no se erige como medio fundamental de realización de las masas populares) aunque pueda estar acertado en la idea central, culmina su experiencia política en el más espectacular fracaso, objetivamente prorrevolucionario". El mismo ensayo manifiesta que "de utopías está sembrado el camino de la contrarrevolución".

Creo que esto también se debe incorporar a la lectura de la historia. Mayo fue Moreno y una revolución que pudo haber sido. Pero que no fue. Pero no fue por muchas razones. Sin duda que los enemigos de la revolución y las limitantes sociales contribuyeron en mayor medida a la derrota pero también los revolucionarios equivocaron los caminos e hicieron su aporte. Creo que de toda derrota popular se deben extraer las enseñanzas para no repetir los mismos errores. Es lo único positivo que el pueblo puede extraer de una derrota de este tipo. Además, ha sido un constante en la historia argentina, ante el fracaso de los procesos revolucionarios el pueblo fue víctima de políticas reaccionarias que atentaban contra las mayorías.

José Pablo Feinmann, en uno de sus más sinceros libros, "Filosofía y Nación", tambien hace un balance crítico sobre Moreno. Entiende que sus buenas intenciones iluministas y jacobinas prescindian de un analisis politico concreto. Considera que Moreno expresó una vanguardia sin pueblo, que devino en patrulla perdida. "Sobre que bases políticas fijas y estables habría de constituirse el Estado revolucionario... El soberbio, el solitario Moreno... no tiene respuesta para semejante pregunta...", pero en contra punto concluye Feinmann "...los pueblos sin verdaderas vanguardias quedan reducidos a la indiferenciación amorfa de la multitud...".

Aun así, Mariano Moreno fue el numen de Mayo y su estrella revolucionaria es la esencia del nacimiento de nuestra Patria, en sus ideas habita el sueño de una patria libre. De lo demás, no se pueden decir cosas mejores.

5. Más de 200 años de lucha y resistencia

Hay muchas páginas gloriosas para rescatar, que dibujan la columna vertebral del pueblo argentino y sus 200 años de lucha. A los sueños de Moreno y los patriotas de Mayo debemos agregar la causa de Artigas, la epopeya libertadora de San Martín, la defensa de la soberanía nacional de Juan Manuel de Rosas, la resistencia heroica de los caudillos federales, el Yrigoyenismo, la patria de Juan Perón y Eva Perón y el peronismo revolucionario de los 70 y muchas de las cosas buenas que nos ha dejado la democracia que vivimos desde 1983, sobre todo al implosión del neo liberalismo en el 2001 y las medidas a favor de las mayorías populares que tomaron Néstor y Cristina después. 

Pero en relación a los procesos en general, estos episodios históricos fueron brillos estelares intermitentes pero eslabonados en más 200 años de hegemonía de una política dirigida por las minorías. Todos tienen una solución de continuidad, son parte de una misma cadena que expresa idénticos valores y sueños.

Pero también creo que el recuerdo debe tener presente a los genocidios y derrotas que marcaron nuestra identidad. Las páginas oscuras de la conquista española de América, el genocidio del gaucho consumado por el unitarismo porteño; el holocausto del pueblo paraguayo y la infame Guerra de la Triple Infamia que dio el golpe de muerte a toda política de carácter continental; Roca y el genocidio de los pueblos originarios en la Campaña del Desierto que consolidó el poder de la oligarquía terrateniente; y el más reciente de todos ellos, el genocidio de la última dictadura militar de 1976 que destruyó las bases del modelo económico y social construido por el peronismo. A ellos se les debe sumar la infinidad de muertes, anónimas para la historia en su inmensa mayoría, por la aplicación de políticas económicas que generaron miseria, exclusión, pobreza y violencia social.

Debemos comprender definitivamente que la historia no será jamás una consecuencia de lo que los líderes y las élites hacen, la historia tiene un solo protagonista y actor: el pueblo. De sus aciertos y errores, de sus triunfos y derrotas deriva nuestro presente. La reivindicación del pasado y sus actores deber ser una búsqueda de antecedentes de una misma lucha.

El 25 de Mayo es el parto de nuestra nación, el alumbramiento de la argentinidad. Toda evocación a Mayo es un acto de afirmación de nuestra nacionalidad. Un ejercicio de nacionalismo. Es la Nación que soñó Mariano Moreno. Pero todo acto de reafirmación nacional a través de la historia debe tener presente que somos una nación inconclusa, en marcha, porque todavía no somos lo que podemos ser. Arturo Jauretche lo expresaba con claridad cuando polemizaba con el nacionalismo reaccionario: "El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre, el nuestro parece al amor del padre junto a la cuna del hijo, y ésa es la sustancial diferencia. Para ustedes la Nación se realizó y fue derogada para nosotros, sigue todavía naciendo".

Y eso es más válido aún para nuestra generación. La patria no está hecha, tampoco es un fatalismo histórico, ni el producto de los deseos de un puñado de hombres y mujeres. La Argentina será lo que nosotros, el pueblo, haga de ella.