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jueves, 17 de noviembre de 2022

¿Por qué el 17 de noviembre se celebra el Día de la Militancia?: Un homenaje a la Resistencia Peronista


El 17 de noviembre de 1972 se produjo uno de los hechos más trascendentes en la historia política argentina del siglo veinte: el regreso de Juan Domingo Perón tras 17 años de exilio. El acontecimiento es recordado como el "Día de la Militancia". Perón volvió al país como fruto de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, en masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad del "partido militar" y sus aliados civiles. Fueron años de lucha, de resistencia sacrificada en que la militancia peronista puso lo mejor de sí misma, tras un grito y una consigna: “Perón Vuelve”.

Pero esta epopeya comienza en 1955, cuando es derrocado por una dictadura militar el segundo gobierno de Juan Perón. Luego del golpe del 55, el Peronismo respondió a través de la Resistencia, generó así un movimiento de resistencia popular que duró 18 años, 18 años de proscripción, de exilio, de heroísmo y martirio. Y, puso en evidencia que, el peronismo no era un movimiento de temporada, transitorio, cuasi anecdótico. No era un simple partido electoral con tinte folklórico, que giraba y dependía de un hombre y que moriría por sus propias limitaciones políticas y biológicas. Era un movimiento nacional que había echado raíces, que tenía una profunda identidad enterrada en lo más profundo de la argentinidad y que la abonaba con la sangre de sus caídos.

Creemos que esa fue la hora más gloriosa del peronismo. Con la Resistencia Peronista surge el hecho místico y heroico del peronismo, sin partido, sin dirigentes, en el mismo estado que la gesta espontánea del 45.

La Resistencia surgió rápida y espontáneamente en las bases populares indignadas por el derrocamiento del presidente legítimo de todos los argentinos, Juan Perón, y surgió cuando sus dirigentes estaban presos, exiliados o escondidos. Esa reacción no tiene precedentes en el país. Yrigoyen también fue un líder popular pero su caída no generó, ni cerca, nada parecido.

La Resistencia surgió sin argumentos teóricos y sin esperar ayudas o ideas extranjeras. El peronismo comprendió que el odio concentrado del privilegio revanchista unió a todos, todos los partidos opositores del momento (igual que en el 45) apoyaron la mal llamada Revolución Libertadora que usurpaba el poder, toda la oposición, desde la extrema derecha a la extrema izquierda se pusieron en fila contra los humildes, ultrajando la memoria de sus símbolos más queridos, asesinando, torturando trabajadores, despojando de sus bienes a las organizaciones sindicales y de los derechos sociales a todos los trabajadores.

Por el desmantelamiento de las estructuras del entonces Partido Peronista y en reemplazo de los ex funcionarios que estaban presos, perseguidos o que se “borraron” en 1955, surge una combativa legión de dirigentes, fundamentalmente obreros, y una nueva generación de jóvenes militantes dispuestos a dar la lucha contra el gobierno de los gorilas oligárquicos.

Es la primera oleada de la JP, jóvenes que, a temprana edad, emergen para inventar la Juventud Peronista, asumiendo una conducta donde unían un sentido ético de lo social a un sentimiento heroico de la vida. De esa oleada de resistencia surgen dirigentes juveniles como Gustavo Rearte, Envar El Kadri, Susana Valle (hija del General fusilado), Carlos Caride, Jorge Rulli, Dardo Cabo, Héctor Spina, los Lisazo, Felipe Vallese, y otros hombres y mujeres del pueblo. Eran personas que derrochaban un aura romántica, propia de los fundadores de un nuevo tiempo, forjada al calor del prestigio que sus valientes conductas generaban. Con ellos, con los dirigentes sindicales combativos y con las bases peronistas, se inicia la saga gigantesca por el retorno del General Perón, que culmina muchísimos años más tarde con el “Luche y Vuelve” y constituye el embrión y origen de la “gloriosa” JP de los 70.

Del 55 al 73, huelga, conflicto, plan de lucha, eran palabras familiares para los militantes de la época. El sindicato era el ambiente de los peronistas de la resistencia, la guarida natural, era el campamento donde se refugiaba ese gran ejército. En el salón de reuniones siempre estaba el retrato de Evita. Los dirigentes sindicales eran figuras habituales, y en las luchas sindicales, los peronistas inevitable y naturalmente tomaban siempre partido. Luego, ya cerca de los 70 comienzan en las facultades y espacios de estudio. 

En homenaje a esta historia de lucha, sin precedentes en nuestra historia, se conmemora cada 17 de noviembre el “Día de la Militancia”.

Pd: ¡Feliz Día a las compañeras y compañeros militantes!

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Escribe: A. Gonzalo García Garro

La caída del peronismo


Tras su apogeo y de ejercer el poder entre los años 1945 y 1955 se da un quiebre en el eje de poder sobre el cual se sustentó el peronismo. Como consecuencia de esto, ese mismo año se produce el golpe militar de septiembre del 55, el más grosero golpe a la voluntad popular en nuestra historia.

El peronismo cae porque se desarticula la coalición que lo había sostenido (es lo que se denomina, para la sociología política, como “la ruptura del bloque histórico” según los términos de Gramsci), por uno de esos avatares de la historia esa fuerza en coalición que ejerció el poder durante 10 años se desarticula.

Hay muchas razones para explicar este proceso, pero no hay un consenso total sobre cual fue la verdadera razón de la ruptura, si el conflicto con la Iglesia, si la presión de los intereses internacionales (sobre todo los norteamericanos y británicos), o la crisis económica. Seguramente no existe una causa excluyente sino concausas que llevaron a dicho final. Pero todas ellas encuentran el eje en la intención concreta de poner fin al peronismo como experiencia política, económica y social que dignificaba a las grandes mayorías populares.

El Golpe del 55

El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe contra el gobierno constitucional de Juan Perón. Los jefes militares del levantamiento, autodenominado la "Revolución Libertadora” asumen el mando. Los partidos políticos de la vieja argentina festejaban en las calles. El Comité Nacional de la UCR brindó su apoyo al gobierno militar explicitando textualmente que "la revolución triunfante por el sacrificio de soldados, marinos, aviadores y civiles unidos por su patriotismo y amor a la libertad, abre una gran esperanza". Incluso radicales como Roque Carranza, Carlos Alconada Aramburú, y en Entre Ríos, Sergio Montiel, resultaron ser relevantes conspiradores, comandos civiles y luego funcionarios de la “Libertadora”.

Odio de clases

Aquí nos permitiremos abrir un paréntesis –en el desarrollo del capítulo- para avanzar en la explicación de una idea que consideramos fundamental en la comprensión de la historia de las luchas populares y su relación con las violaciones a los derechos humanos: El odio político.

La irrupción del peronismo en la historia de la Argentina moderna significó el momento en que comienza a gestarse el mayor odio político que jamás haya vivido la Argentina, sólo comparable al odio unitario a los federales en el siglo XIX. La caída del peronismo abrió la etapa de la manifestación abierta y desenfrenada de ese odio que dio nacimiento a la persecución política institucionalizada. Un odio político que aún perdura en algunos sectores de la sociedad, pese a los años que han pasado.

Era, es, odio de clase, odio éste que se manifestó desde 1955 hasta 1983 con golpes de estado sangrientos y persecutorios, que cometieron las más flagrantes violaciones a los derechos humanos de nuestra historia. Se manifestaba en particular contra el peronismo, contra lo que representaba y reivindicaba y también contra los propios peronistas.

Ya antes, este odio se manifestó con el criminal bombardeo a Plaza de Mayo. Fue la masacre del 16 de junio del 55, que por la forma y el nivel de la violencia ejercida marcó una bisagra en las prácticas represivas del poder oligárquico en la Argentina contemporánea. El ametrallamiento y el bombardeo sobre la población civil indefensa dieron nacimiento a un nuevo capítulo de la violencia institucional. Aquí se inicia el Terrorismo de Estado, que los sectores reaccionarios y antidemocráticos pondrán en marcha en forma sistemática para la resolución de los conflictos políticos. Aquel día murieron más de 300 personas.

Pero aquel bombardeo era sólo el comienzo. El 9 de junio de 1956 un grupo de militares peronistas, comandados por Juan José Valle y con apoyo de algunos dirigentes gremiales, protagonizó un frágil y fugaz levantamiento armado. El gobierno no dudó en reprimir la sublevación y ordenó fusilar a los jefes militares y a varios civiles. No sólo fueron fusilados militares, también hombres indefensos, sin acusación ni juicio, fueron asesinados en los basurales de León Suárez en forma clandestina.

El odio hacia el peronismo no sólo se daba en el Ejército y la Marina que hicieron el golpe, los partidos políticos que integraban la Junta Consultiva (todos) apoyaron y felicitaron los fusilamientos. Una frase tristemente célebre de aquellas horas la dijo el dirigente socialista Américo Ghioldi: “Se acabó la leche de la clemencia”.

Las ejecuciones de militares en los cuarteles fueron, por supuesto, tan bárbaras, ilegales y arbitrarias como las de civiles en el basural. Para parar la barbarie, el 12 de junio se entrega el general Valle, a cambio de que cese la matanza. Lo fusilan esa misma noche. Suman en total 27 ejecuciones en menos de 72 horas en seis lugares diferentes. Todas ellas están calificadas por el artículo 18 de la Constitución Nacional, vigente en ese momento que dice: "Queda abolida para siempre la pena de muerte por motivos políticos".

Dentro de las crónicas negras de la barbarie oligárquica podemos mencionar también, sólo por traer a colación los hechos más salientes, a Frondizi y el Plan Conintes y la posterior desaparición de Felipe Vallese. De apenas 22 años, Vallese, fue el primer detenido-desaparecido de la historia moderna. El 23 de agosto de 1962, en pleno gobierno títere de José María Guido, tras el golpe militar que había derrocado en marzo de ese año al presidente Arturo Frondizi, el entonces militante de la Juventud Peronista fue secuestrado por la policía de la provincia de Buenos Aires. Vallese nunca fue liberado; tampoco apareció su cuerpo. Se supone, casi con certeza, que murió en una sesión de tortura.

Otro hecho de esta criminal dimensión tuvo lugar el 22 de agosto de 1972, cuando la dictadura de Lanusse asesinó a sangre fría a 16 militantes pertenecientes a las organizaciones FAR, ERP y Montoneros, detenidos en la base naval de la ciudad de Trelew. La “Masacre de Trelew”, como entró en la historia, fue el primer esbozo de lo que luego sería la metodología de la dictadura de Videla: el asesinato a sangre fría de prisioneros desarmados.

La profundidad y trascendencia del peronismo

Cuando cayó Perón muchos de los actores políticos de aquella argentina pensaron que el peronismo era un fenómeno pasajero en la vida política de la patria, que desaparecería y que el pueblo lo olvidaría. Muchos lo creyeron, pensaron, que Juan Perón y su obra eran un producto histórico transitorio que pronto pasaría al olvido.

Consciente de las adversidades que enfrentaba nuestro movimiento la oligarquía creía que podía terminar para siempre el peronismo. Y así obró, se le aplicó todo el rigor de la legislación, no se podía mencionar el nombre de Perón, no se podía cantar la marcha, no se podía decir que uno era peronista, eso era riesgo de ir a la cárcel. Eso fue el nefasto Decreto 4161. La represión fue dura y sangrienta. Ya mencionamos algunas de las atrocidades cometidas por el poder oligárquico que buscaba una revancha histórica.

La Resistencia Peronista

¿Y cómo respondió el Movimiento Peronista a toda esta política de represión, muerte y persecución implementada por la oligarquía nuevamente en el poder?  El peronismo respondió a través de la Resistencia, generó así un movimiento de resistencia popular que duró 18 años, 18 años de proscripción, de exilio, de heroísmo y martirio. Y, puso en evidencia que, el peronismo no era un movimiento de temporada, transitorio, cuasi anecdótico. No era un simple partido electoral con tinte folklórico, que giraba y dependía de un hombre y que moriría por sus propias limitaciones políticas y biológicas. Era un movimiento nacional que había echado raíces, que tenía una profunda identidad enterrada en lo más profundo de la argentinidad y que la abonaba con la sangre de sus caídos.

Creemos que esa fue la hora más gloriosa del peronismo. Con la Resistencia Peronista surge el hecho místico y heroico del peronismo, sin partido, sin dirigentes, en el mismo estado que la gesta espontánea del 45.

La Resistencia surgió rápida y espontáneamente en las bases populares indignadas por el derrocamiento del presidente legítimo de todos los argentinos, Juan Perón, y surgió cuando sus dirigentes estaban presos, exiliados o escondidos. Esa reacción no tiene precedentes en el país. Yrigoyen también fue un líder popular pero su caída no generó, ni cerca, nada parecido.

La Resistencia surgió sin argumentos teóricos y sin esperar ayudas o ideas extranjeras. El peronismo comprendió que el odio concentrado del privilegio revanchista unió a todos, todos los partidos opositores del momento (igual que en el 45) apoyaron la mal llamada Revolución Libertadora que usurpaba el poder, toda la oposición, desde la extrema derecha a la extrema izquierda se pusieron en fila contra los humildes, ultrajando la memoria de sus símbolos más queridos, asesinando, torturando trabajadores, despojando de sus bienes a las organizaciones sindicales y de los derechos sociales a todos los trabajadores.

Había que hacer lo mismo pero en las antípodas ideológicas: unir a todos los sectores populares que se oponían al régimen. La Resistencia Peronista ganó cotidianamente las batallas en las calles, en cada rincón del país. Fue intransigente, durante 18 años conservó su espíritu inclaudicable y combatiente, que siguió apelando a sus raíces y logró finalmente, superar la larga noche de su exilio para poder volver al poder en 1973.

Desde 1955 a 1973, huelga, conflicto, plan de lucha, eran palabras familiares para los militantes de la época. El sindicato era el ambiente de los peronistas de la resistencia, la guarida natural, era el campamento donde se refugiaba ese gran ejército. Los dirigentes sindicales eran figuras habituales, y en las luchas sindicales, los peronistas inevitable y naturalmente tomaban siempre partido.

En el sindicato se guardaban los carteles, el engrudo, los bombos. Allí se hacían las reuniones clandestinas, allí se escuchaba el último casette de Perón, llegado de Madrid. El sindicato era, además, el templo de los militantes: lo presidía el retrato del líder y de Evita.

Los míticos militantes de la resistencia

Por el desmantelamiento de las estructuras del entonces Partido Peronista y en reemplazo de los ex funcionarios que estaban presos, perseguidos o que se “borraron” en 1955, surge una combativa legión de dirigentes, fundamentalmente obreros, y una nueva generación de jóvenes militantes dispuestos a dar la lucha contra el gobierno de los gorilas oligárquicos.  

Es la primera oleada de la JP, jóvenes que, a temprana edad, emergen para inventar la Juventud Peronista, asumiendo una conducta donde unían un sentido ético de lo social a un sentimiento heroico de la vida. De esa oleada de resistencia surgen dirigentes juveniles como Gustavo Rearte, Envar El Kadri, Susana Valle (hija del General fusilado), Carlos Caride, Jorge Rulli, Dardo Cabo, Héctor Spina, los Lisazo, Felipe Vallese, y otros hombres y mujeres del pueblo. Eran personas que derrochaban un aura romántica, propia de los fundadores de un nuevo tiempo, forjada al calor del prestigio que sus valientes conductas generaban. Con ellos se inicia la saga gigantesca por el retorno del General Perón, que culmina muchísimos años más tarde con el “Luche y Vuelve” y constituye el embrión y origen de la “gloriosa” JP de los 70.

El peronismo en la oposición

El retorno de Perón se debió en gran medida al infatigable acecho del peronismo a la dictadura. La exclusión política del peronismo, produjo un proceso que cambiará el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor político apartado.  

El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, “trabajo a tristeza”, sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov”.

Además, participaba, aunque estaba proscrito, en las elecciones apoyando a otros candidatos en contra de los representantes civiles de la dictadura militar de turno. El peronismo en la oposición fue una fuerza incontrolable que derribó todos los muros que le ponían en frente en su marcha hacia el retorno del líder.

El régimen gorila retenía el poder, pero la presencia del peronismo que lo hostigaba, lo combatía y lo acechaba, le impidió hacerlo funcionar plácidamente. Era lo que se llamaba el “empate hegemónico”.

La conducción de Perón

Otra cuestión fundamental para comprender como el peronismo sobrevivió a tantos años de persecuciones y proscripciones fue la capacidad política excepcional de Juan Perón. La habilidad conductora de nuestro Líder, consistió en incluir dentro de su Movimiento a todos los que criticaban al sistema político-social.

Perón combinaba todas las formas de lucha y todos los sectores y expresiones políticas, las aprovechó a todos y todas, porque no confundió jamás a la táctica con la estrategia, ni a los objetivos inmediatos con los objetivos fundamentales. Lector como nadie de los tiempos de la historia siempre supo como canalizar el descontento y los ánimos del pueblo en una dirección coincidente con los objetivos políticos a corto, mediano y largo plazo.

Cooke: padre de la Resistencia

John William Cooke fue uno de los dirigentes peronistas más lúcido e intransigente. Diputado peronista en 1946, cuando tenía 25 años. Luego de 1955 fue representante y delegado oficial de Perón en la Argentina y principal líder de la resistencia peronista entre 1955 y 1959. Cooke consideraba que el peronismo era un movimiento de liberación nacional que debía conducir una revolución social en la Argentina. Siempre crítico y siempre Leal a su líder y al pueblo peronista muere en 1968.

Clase media y peronismo

La clase media, a través de los programas de educación, del fomento de la industria, de la creación de nuevas oportunidades de empleo, trabajo y producción había despertado también el ascenso y la movilidad social, la clase media se sentía interpretada por el peronismo y votaba el peronismo. Cuando acontece la mencionada ruptura del bloque histórico y caída del peronismo en el 55, la clase media, en parte ideológicamente frágil y vulnerable (como teorizara genialmente Jauretche), queda alineada con los sectores más duros de la oligarquía y vuelve a encuadrarse en los partidos políticos convencionales.

Pero la resistencia peronista, los años de democracia con proscripción y fraude posibilitaron otra vuelta de tuerca a la historia. Y así se dio una de las más grandes paradojas de la historia argentina: los hijos de esa clase media gorila y antiperonista a fines de los 60 encuentran en el peronismo su bandera de lucha y en el retorno de Perón su causa política.

Renovación doctrinaria

El peronismo, por su lado, pudo contener esa vuelta de los sectores medios a su seno debido a que no es un movimiento pasivo e inerte sino que siempre fue un movimiento vivo que supo recoger las grandes tendencias de la historia.

La Revolución Cubana, la presencia del Che en Latinoamérica, la lucha de Argelia y los pueblos africanos contra el colonialismo, los movimientos socialistas en el mundo, el mayo de París, las agitaciones en las universidades norteamericanas, la guerra de Vietnam, los nuevos movimientos sociales de los jóvenes… Todo eso también repercutió y fuertemente, porque no podía ser de otra manera en un movimiento de raíz popular como el peronismo.

Y, frente a la aparición de nuevas corrientes ideológicas en el mundo el peronismo tampoco se sitió ajeno a ello. En parte este torrente ideológico y social fue absorbido, pero tal proceso fue siempre con beneficio de inventario. Porque el peronismo tuvo y tiene esa enorme capacidad de asumir los cambios, pero sin perder las raíces, ni la identidad doctrinaria, así lo ha hecho en los casi 72 años de vida que tiene. Las raíces e identidad del peronismo fueron conservadas tanto cuando eran amenazadas por la derecha fascista como por la izquierda extranjerizante y pudo superar, a veces hasta dolorosamente, todos sus conflictos internos. Los días del “luche y vuelve” eran los tiempos de la “Actualización Política y Doctrinaría para la toma del Poder” que hizo Juan Perón.

El rol de la juventud

La proscripción de Perón galvanizó la Resistencia e instaló una realidad que, con otras formas, se pone de manifiesto incluso en nuestros días: no se puede detentar el poder real sin la participación del peronismo.

Después del Cordobazo (1969) que limó el poder del primer jefe del régimen militar, Juan Carlos Onganía, las nuevas generaciones reclamaban el retorno de Perón para implantar el "socialismo nacional". Fueron los años de la masividad de la Juventud Peronista y del “Luche y Vuelve”. Estos sectores habían generado en el país el clima de resistencia y jaqueó al régimen militar que posibilitó la vuelta del General. Esa juventud que Perón llamó maravillosa, contenía a esa generación de jóvenes que se reincorporaban a la lucha por la liberación nacional.

El otro 17

El 17 de noviembre de 1972 se produjo uno de los hechos más trascendentes en la historia política argentina del siglo veinte: el regreso de Juan Domingo Perón tras 17 años de exilio. El acontecimiento es recordado como el "Día de la Militancia".

Perón volvió al país como fruto de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, en masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad del "partido militar" y sus aliados civiles. Fueron años de lucha, de resistencia sacrificada en que la militancia peronista puso lo mejor de sí misma, tras un grito y una consigna: “Perón Vuelve”.

domingo, 17 de noviembre de 2019

¿Por qué el 17 de noviembre se celebra el Día de la Militancia?: Un homenaje a la Resistencia Peronista

Perón pisa suelo argentino otra vez, a su lado Rucci y Abal Medina.
Perón pisa suelo argentino otra vez, a su lado Rucci y Abal Medina.

El 17 de noviembre de 1972 se produjo uno de los hechos más trascendentes en la historia política argentina del siglo veinte: el regreso de Juan Domingo Perón tras 17 años de exilio. El acontecimiento es recordado como el "Día de la Militancia". Perón volvió al país como fruto de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, en masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad del "partido militar" y sus aliados civiles. Fueron años de lucha, de resistencia sacrificada en que la militancia peronista puso lo mejor de sí misma, tras un grito y una consigna: “Perón Vuelve”.

Pero esta epopeya comienza en 1955, cuando es derrocado por una dictadura militar el segundo gobierno de Juan Perón. Luego del golpe del 55, el Peronismo respondió a través de la Resistencia, generó así un movimiento de resistencia popular que duró 18 años, 18 años de proscripción, de exilio, de heroísmo y martirio. Y, puso en evidencia que, el peronismo no era un movimiento de temporada, transitorio, cuasi anecdótico. No era un simple partido electoral con tinte folklórico, que giraba y dependía de un hombre y que moriría por sus propias limitaciones políticas y biológicas. Era un movimiento nacional que había echado raíces, que tenía una profunda identidad enterrada en lo más profundo de la argentinidad y que la abonaba con la sangre de sus caídos.


Creemos que esa fue la hora más gloriosa del peronismo. Con la Resistencia Peronista surge el hecho místico y heroico del peronismo, sin partido, sin dirigentes, en el mismo estado que la gesta espontánea del 45.


La Resistencia surgió rápida y espontáneamente en las bases populares indignadas por el derrocamiento del presidente legítimo de todos los argentinos, Juan Perón, y surgió cuando sus dirigentes estaban presos, exiliados o escondidos. Esa reacción no tiene precedentes en el país. Yrigoyen también fue un líder popular pero su caída no generó, ni cerca, nada parecido.


La Resistencia surgió sin argumentos teóricos y sin esperar ayudas o ideas extranjeras. El peronismo comprendió que el odio concentrado del privilegio revanchista unió a todos, todos los partidos opositores del momento (igual que en el 45) apoyaron la mal llamada Revolución Libertadora que usurpaba el poder, toda la oposición, desde la extrema derecha a la extrema izquierda se pusieron en fila contra los humildes, ultrajando la memoria de sus símbolos más queridos, asesinando, torturando trabajadores, despojando de sus bienes a las organizaciones sindicales y de los derechos sociales a todos los trabajadores.


Por el desmantelamiento de las estructuras del entonces Partido Peronista y en reemplazo de los ex funcionarios que estaban presos, perseguidos o que se “borraron” en 1955, surge una combativa legión de dirigentes, fundamentalmente obreros, y una nueva generación de jóvenes militantes dispuestos a dar la lucha contra el gobierno de los gorilas oligárquicos.

Es la primera oleada de la JP, jóvenes que, a temprana edad, emergen para inventar la Juventud Peronista, asumiendo una conducta donde unían un sentido ético de lo social a un sentimiento heroico de la vida. De esa oleada de resistencia surgen dirigentes juveniles como Gustavo Rearte, Envar El Kadri, Susana Valle (hija del General fusilado), Carlos Caride, Jorge Rulli, Dardo Cabo, Héctor Spina, los Lisazo, Felipe Vallese, y otros hombres y mujeres del pueblo. Eran personas que derrochaban un aura romántica, propia de los fundadores de un nuevo tiempo, forjada al calor del prestigio que sus valientes conductas generaban. Con ellos, con los dirigentes sindicales combativos y con las bases peronistas, se inicia la saga gigantesca por el retorno del General Perón, que culmina muchísimos años más tarde con el “Luche y Vuelve” y constituye el embrión y origen de la “gloriosa” JP de los 70.


Del 55 al 73, huelga, conflicto, plan de lucha, eran palabras familiares para los militantes de la época. El sindicato era el ambiente de los peronistas de la resistencia, la guarida natural, era el campamento donde se refugiaba ese gran ejército. Los dirigentes sindicales eran figuras habituales, y en las luchas sindicales, los peronistas inevitable y naturalmente tomaban siempre partido. Luego, ya cerca de los 70 comienzan en las facultades y espacios de estudio. En homenaje a esta historia de lucha sin precedentes en nuestra historia se conmemora cada 17 de noviembre del “Día del Militante” o el “Día de la Militancia”.


Hoy, cuando la hermana República de Bolivia se desangra con asesinatos y represión tras el Golpe Militar contra Evo Morales, Latinoamérica revive sus páginas negras de golpismo y violación de los DDHH, es necesario  expresar nuestra solidaridad para con el pueblo hermano de Bolivia y en especial con quienes resisten a la opresión, se manifiestan contra las violaciones a los DDHH y sufren crímenes atroces que no pueden quedar impunes. 



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La caída del peronismo


Tras su apogeo y de ejercer el poder entre los años 1945 y 1955 se da un quiebre en el eje de poder sobre el cual se sustentó el peronismo. Como consecuencia de esto, ese mismo año se produce el golpe militar de septiembre del 55, el más grosero golpe a la voluntad popular en nuestra historia.

El peronismo cae porque se desarticula la coalición que lo había sostenido (es lo que se denomina, para la sociología política, como “la ruptura del bloque histórico” según los términos de Gramsci), por uno de esos avatares de la historia esa fuerza en coalición que ejerció el poder durante 10 años se desarticula.

Hay muchas razones para explicar este proceso, pero no hay un consenso total sobre cual fue la verdadera razón de la ruptura, si el conflicto con la Iglesia, si la presión de los intereses internacionales (sobre todo los norteamericanos y británicos), o la crisis económica. Seguramente no existe una causa excluyente sino concausas que llevaron a dicho final. Pero todas ellas encuentran el eje en la intención concreta de poner fin al peronismo como experiencia política, económica y social que dignificaba a las grandes mayorías populares.

El Golpe del 55

El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe contra el gobierno constitucional de Juan Perón. Los jefes militares del levantamiento, autodenominado la "Revolución Libertadora” asumen el mando. Los partidos políticos de la vieja argentina festejaban en las calles. El Comité Nacional de la UCR brindó su apoyo al gobierno militar explicitando textualmente que "la revolución triunfante por el sacrificio de soldados, marinos, aviadores y civiles unidos por su patriotismo y amor a la libertad, abre una gran esperanza". Incluso radicales como Roque Carranza, Carlos Alconada Aramburú, y en Entre Ríos, Sergio Montiel, resultaron ser relevantes conspiradores, comandos civiles y luego funcionarios de la “Libertadora”.

Odio de clases

Aquí nos permitiremos abrir un paréntesis –en el desarrollo del capítulo- para avanzar en la explicación de una idea que consideramos fundamental en la comprensión de la historia de las luchas populares y su relación con las violaciones a los derechos humanos: El odio político.

La irrupción del peronismo en la historia de la Argentina moderna significó el momento en que comienza a gestarse el mayor odio político que jamás haya vivido la Argentina, sólo comparable al odio unitario a los federales en el siglo XIX. La caída del peronismo abrió la etapa de la manifestación abierta y desenfrenada de ese odio que dio nacimiento a la persecución política institucionalizada. Un odio político que aún perdura en algunos sectores de la sociedad, pese a los años que han pasado.

Era, es, odio de clase, odio éste que se manifestó desde 1955 hasta 1983 con golpes de estado sangrientos y persecutorios, que cometieron las más flagrantes violaciones a los derechos humanos de nuestra historia. Se manifestaba en particular contra el peronismo, contra lo que representaba y reivindicaba y también contra los propios peronistas.

Ya antes, este odio se manifestó con el criminal bombardeo a Plaza de Mayo. Fue la masacre del 16 de junio del 55, que por la forma y el nivel de la violencia ejercida marcó una bisagra en las prácticas represivas del poder oligárquico en la Argentina contemporánea. El ametrallamiento y el bombardeo sobre la población civil indefensa dieron nacimiento a un nuevo capítulo de la violencia institucional. Aquí se inicia el Terrorismo de Estado, que los sectores reaccionarios y antidemocráticos pondrán en marcha en forma sistemática para la resolución de los conflictos políticos. Aquel día murieron más de 300 personas.

Pero aquel bombardeo era sólo el comienzo. El 9 de junio de 1956 un grupo de militares peronistas, comandados por Juan José Valle y con apoyo de algunos dirigentes gremiales, protagonizó un frágil y fugaz levantamiento armado. El gobierno no dudó en reprimir la sublevación y ordenó fusilar a los jefes militares y a varios civiles. No sólo fueron fusilados militares, también hombres indefensos, sin acusación ni juicio, fueron asesinados en los basurales de León Suárez en forma clandestina.

El odio hacia el peronismo no sólo se daba en el Ejército y la Marina que hicieron el golpe, los partidos políticos que integraban la Junta Consultiva (todos) apoyaron y felicitaron los fusilamientos. Una frase tristemente célebre de aquellas horas la dijo el dirigente socialista Américo Ghioldi: “Se acabó la leche de la clemencia”.

Las ejecuciones de militares en los cuarteles fueron, por supuesto, tan bárbaras, ilegales y arbitrarias como las de civiles en el basural. Para parar la barbarie, el 12 de junio se entrega el general Valle, a cambio de que cese la matanza. Lo fusilan esa misma noche. Suman en total 27 ejecuciones en menos de 72 horas en seis lugares diferentes. Todas ellas están calificadas por el artículo 18 de la Constitución Nacional, vigente en ese momento que dice: "Queda abolida para siempre la pena de muerte por motivos políticos".

Dentro de las crónicas negras de la barbarie oligárquica podemos mencionar también, sólo por traer a colación los hechos más salientes, a Frondizi y el Plan Conintes y la posterior desaparición de Felipe Vallese. De apenas 22 años, Vallese, fue el primer detenido-desaparecido de la historia moderna. El 23 de agosto de 1962, en pleno gobierno títere de José María Guido, tras el golpe militar que había derrocado en marzo de ese año al presidente Arturo Frondizi, el entonces militante de la Juventud Peronista fue secuestrado por la policía de la provincia de Buenos Aires. Vallese nunca fue liberado; tampoco apareció su cuerpo. Se supone, casi con certeza, que murió en una sesión de tortura.

Otro hecho de esta criminal dimensión tuvo lugar el 22 de agosto de 1972, cuando la dictadura de Lanusse asesinó a sangre fría a 16 militantes pertenecientes a las organizaciones FAR, ERP y Montoneros, detenidos en la base naval de la ciudad de Trelew. La “Masacre de Trelew”, como entró en la historia, fue el primer esbozo de lo que luego sería la metodología de la dictadura de Videla: el asesinato a sangre fría de prisioneros desarmados.

La profundidad y trascendencia del peronismo

Cuando cayó Perón muchos de los actores políticos de aquella argentina pensaron que el peronismo era un fenómeno pasajero en la vida política de la patria, que desaparecería y que el pueblo lo olvidaría. Muchos lo creyeron, pensaron, que Juan Perón y su obra eran un producto histórico transitorio que pronto pasaría al olvido.

Consciente de las adversidades que enfrentaba nuestro movimiento la oligarquía creía que podía terminar para siempre el peronismo. Y así obró, se le aplicó todo el rigor de la legislación, no se podía mencionar el nombre de Perón, no se podía cantar la marcha, no se podía decir que uno era peronista, eso era riesgo de ir a la cárcel. Eso fue el nefasto Decreto 4161. La represión fue dura y sangrienta. Ya mencionamos algunas de las atrocidades cometidas por el poder oligárquico que buscaba una revancha histórica.

La Resistencia Peronista

¿Y cómo respondió el Movimiento Peronista a toda esta política de represión, muerte y persecución implementada por la oligarquía nuevamente en el poder?  El peronismo respondió a través de la Resistencia, generó así un movimiento de resistencia popular que duró 18 años, 18 años de proscripción, de exilio, de heroísmo y martirio. Y, puso en evidencia que, el peronismo no era un movimiento de temporada, transitorio, cuasi anecdótico. No era un simple partido electoral con tinte folklórico, que giraba y dependía de un hombre y que moriría por sus propias limitaciones políticas y biológicas. Era un movimiento nacional que había echado raíces, que tenía una profunda identidad enterrada en lo más profundo de la argentinidad y que la abonaba con la sangre de sus caídos.

Creemos que esa fue la hora más gloriosa del peronismo. Con la Resistencia Peronista surge el hecho místico y heroico del peronismo, sin partido, sin dirigentes, en el mismo estado que la gesta espontánea del 45.

La Resistencia surgió rápida y espontáneamente en las bases populares indignadas por el derrocamiento del presidente legítimo de todos los argentinos, Juan Perón, y surgió cuando sus dirigentes estaban presos, exiliados o escondidos. Esa reacción no tiene precedentes en el país. Yrigoyen también fue un líder popular pero su caída no generó, ni cerca, nada parecido.

La Resistencia surgió sin argumentos teóricos y sin esperar ayudas o ideas extranjeras. El peronismo comprendió que el odio concentrado del privilegio revanchista unió a todos, todos los partidos opositores del momento (igual que en el 45) apoyaron la mal llamada Revolución Libertadora que usurpaba el poder, toda la oposición, desde la extrema derecha a la extrema izquierda se pusieron en fila contra los humildes, ultrajando la memoria de sus símbolos más queridos, asesinando, torturando trabajadores, despojando de sus bienes a las organizaciones sindicales y de los derechos sociales a todos los trabajadores.

Había que hacer lo mismo pero en las antípodas ideológicas: unir a todos los sectores populares que se oponían al régimen. La Resistencia Peronista ganó cotidianamente las batallas en las calles, en cada rincón del país. Fue intransigente, durante 18 años conservó su espíritu inclaudicable y combatiente, que siguió apelando a sus raíces y logró finalmente, superar la larga noche de su exilio para poder volver al poder en 1973.

Desde 1955 a 1973, huelga, conflicto, plan de lucha, eran palabras familiares para los militantes de la época. El sindicato era el ambiente de los peronistas de la resistencia, la guarida natural, era el campamento donde se refugiaba ese gran ejército. Los dirigentes sindicales eran figuras habituales, y en las luchas sindicales, los peronistas inevitable y naturalmente tomaban siempre partido.

En el sindicato se guardaban los carteles, el engrudo, los bombos. Allí se hacían las reuniones clandestinas, allí se escuchaba el último casette de Perón, llegado de Madrid. El sindicato era, además, el templo de los militantes: lo presidía el retrato del líder y de Evita.

Los míticos militantes de la resistencia

Por el desmantelamiento de las estructuras del entonces Partido Peronista y en reemplazo de los ex funcionarios que estaban presos, perseguidos o que se “borraron” en 1955, surge una combativa legión de dirigentes, fundamentalmente obreros, y una nueva generación de jóvenes militantes dispuestos a dar la lucha contra el gobierno de los gorilas oligárquicos.  

Es la primera oleada de la JP, jóvenes que, a temprana edad, emergen para inventar la Juventud Peronista, asumiendo una conducta donde unían un sentido ético de lo social a un sentimiento heroico de la vida. De esa oleada de resistencia surgen dirigentes juveniles como Gustavo Rearte, Envar El Kadri, Susana Valle (hija del General fusilado), Carlos Caride, Jorge Rulli, Dardo Cabo, Héctor Spina, los Lisazo, Felipe Vallese, y otros hombres y mujeres del pueblo. Eran personas que derrochaban un aura romántica, propia de los fundadores de un nuevo tiempo, forjada al calor del prestigio que sus valientes conductas generaban. Con ellos se inicia la saga gigantesca por el retorno del General Perón, que culmina muchísimos años más tarde con el “Luche y Vuelve” y constituye el embrión y origen de la “gloriosa” JP de los 70.

El peronismo en la oposición

El retorno de Perón se debió en gran medida al infatigable acecho del peronismo a la dictadura. La exclusión política del peronismo, produjo un proceso que cambiará el perfil del justicialismo. A partir de 1955 el peronismo aglutinó, representó y canalizó a todas las rebeldías y críticas contra el sistema social y político, crecientemente ineficaz y en el cual era el único actor político apartado.  

El espectro político peronista se tornó muy amplio y variado. El activismo peronista opositor realizó sus intentos por la vía del levantamiento cívico-militar, acciones de resistencia por métodos encubiertos, “trabajo a tristeza”, sabotajes, colocación de explosivos, paros gremiales, atentados, ataques con bombas "Molotov”.

Además, participaba, aunque estaba proscrito, en las elecciones apoyando a otros candidatos en contra de los representantes civiles de la dictadura militar de turno. El peronismo en la oposición fue una fuerza incontrolable que derribó todos los muros que le ponían en frente en su marcha hacia el retorno del líder.

El régimen gorila retenía el poder, pero la presencia del peronismo que lo hostigaba, lo combatía y lo acechaba, le impidió hacerlo funcionar plácidamente. Era lo que se llamaba el “empate hegemónico”.

La conducción de Perón

Otra cuestión fundamental para comprender como el peronismo sobrevivió a tantos años de persecuciones y proscripciones fue la capacidad política excepcional de Juan Perón. La habilidad conductora de nuestro Líder, consistió en incluir dentro de su Movimiento a todos los que criticaban al sistema político-social.

Perón combinaba todas las formas de lucha y todos los sectores y expresiones políticas, las aprovechó a todos y todas, porque no confundió jamás a la táctica con la estrategia, ni a los objetivos inmediatos con los objetivos fundamentales. Lector como nadie de los tiempos de la historia siempre supo como canalizar el descontento y los ánimos del pueblo en una dirección coincidente con los objetivos políticos a corto, mediano y largo plazo.

Cooke: padre de la Resistencia

John William Cooke fue uno de los dirigentes peronistas más lúcido e intransigente. Diputado peronista en 1946, cuando tenía 25 años. Luego de 1955 fue representante y delegado oficial de Perón en la Argentina y principal líder de la resistencia peronista entre 1955 y 1959. Cooke consideraba que el peronismo era un movimiento de liberación nacional que debía conducir una revolución social en la Argentina. Siempre crítico y siempre Leal a su líder y al pueblo peronista muere en 1968.

Clase media y peronismo

La clase media, a través de los programas de educación, del fomento de la industria, de la creación de nuevas oportunidades de empleo, trabajo y producción había despertado también el ascenso y la movilidad social, la clase media se sentía interpretada por el peronismo y votaba el peronismo. Cuando acontece la mencionada ruptura del bloque histórico y caída del peronismo en el 55, la clase media, en parte ideológicamente frágil y vulnerable (como teorizara genialmente Jauretche), queda alineada con los sectores más duros de la oligarquía y vuelve a encuadrarse en los partidos políticos convencionales.

Pero la resistencia peronista, los años de democracia con proscripción y fraude posibilitaron otra vuelta de tuerca a la historia. Y así se dio una de las más grandes paradojas de la historia argentina: los hijos de esa clase media gorila y antiperonista a fines de los 60 encuentran en el peronismo su bandera de lucha y en el retorno de Perón su causa política.

Renovación doctrinaria

El peronismo, por su lado, pudo contener esa vuelta de los sectores medios a su seno debido a que no es un movimiento pasivo e inerte sino que siempre fue un movimiento vivo que supo recoger las grandes tendencias de la historia.

La Revolución Cubana, la presencia del Che en Latinoamérica, la lucha de Argelia y los pueblos africanos contra el colonialismo, los movimientos socialistas en el mundo, el mayo de París, las agitaciones en las universidades norteamericanas, la guerra de Vietnam, los nuevos movimientos sociales de los jóvenes… Todo eso también repercutió y fuertemente, porque no podía ser de otra manera en un movimiento de raíz popular como el peronismo.

Y, frente a la aparición de nuevas corrientes ideológicas en el mundo el peronismo tampoco se sitió ajeno a ello. En parte este torrente ideológico y social fue absorbido, pero tal proceso fue siempre con beneficio de inventario. Porque el peronismo tuvo y tiene esa enorme capacidad de asumir los cambios, pero sin perder las raíces, ni la identidad doctrinaria, así lo ha hecho en los casi 72 años de vida que tiene. Las raíces e identidad del peronismo fueron conservadas tanto cuando eran amenazadas por la derecha fascista como por la izquierda extranjerizante y pudo superar, a veces hasta dolorosamente, todos sus conflictos internos. Los días del “luche y vuelve” eran los tiempos de la “Actualización Política y Doctrinaría para la toma del Poder” que hizo Juan Perón.

El rol de la juventud

La proscripción de Perón galvanizó la Resistencia e instaló una realidad que, con otras formas, se pone de manifiesto incluso en nuestros días: no se puede detentar el poder real sin la participación del peronismo.

Después del Cordobazo (1969) que limó el poder del primer jefe del régimen militar, Juan Carlos Onganía, las nuevas generaciones reclamaban el retorno de Perón para implantar el "socialismo nacional". Fueron los años de la masividad de la Juventud Peronista y del “Luche y Vuelve”. Estos sectores habían generado en el país el clima de resistencia y jaqueó al régimen militar que posibilitó la vuelta del General. Esa juventud que Perón llamó maravillosa, contenía a esa generación de jóvenes que se reincorporaban a la lucha por la liberación nacional.

El otro 17

El 17 de noviembre de 1972 se produjo uno de los hechos más trascendentes en la historia política argentina del siglo veinte: el regreso de Juan Domingo Perón tras 17 años de exilio. El acontecimiento es recordado como el "Día de la Militancia".

Perón volvió al país como fruto de uno de los procesos de mayor movilización popular de la historia argentina, en masividad y amplitud metodológica, para romper la estrategia de continuidad del "partido militar" y sus aliados civiles. Fueron años de lucha, de resistencia sacrificada en que la militancia peronista puso lo mejor de sí misma, tras un grito y una consigna: “Perón Vuelve”.

jueves, 22 de octubre de 2015

Redes Sociales y Militancia Política: hoy, ahora

Estimad@s, acá posteo un muy buen texto del compañero y amigo Pablo Urrutia sobre política, peronismo, militancia y redes sociales, que reconstruye un recorrido histórico de los medios de comunicación y el peronismo, y el uso político que el mismo tuvo y tiene hoy.


Me parece especialmente interesante la nota porque sobre Política 2.0. existe mucho desarrollo práctico pero no abunda material teórico, con desarrollo ideológico y político, y con una mirada centrada en el peronismo. Por eso creo que es muy original e interesante para leer.

Este breve ensayo es un poco la base de una disertación que dio Pablo en el PJ de Paraná hace unos días.


Se las recomiendo.


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Pablo Urrutia disertando en el PJ de Paraná.

Redes Sociales y Militancia Política: hoy, ahora


Escribe: Pablo Urrutia.



En estos años de militancia hemos incorporado gradualmente las redes sociales como una herramienta más, complementaria y necesaria en estos tiempos, cuyo uso militante se ha consolidado y hoy resulta insoslayable. Hay militancia en las redes sociales, y ya nadie puede dudar de su utilidad en tiempos de comunicación y revolución a partir del surgimiento de internet.

Como un juego, pero no sin cierta verdad, podemos decir que si Perón y Evita vivieran tendrían Facebook y Twitter. No sería difícil imaginarlos haciendo uso de esta nueva herramienta de comunicación con fines políticos militantes. Como lo hicieron, como veremos más adelante, de manera contundente con la radio, y de un modo incipiente y coartado, con la TV.

El uso político/militante de las redes sociales, es algo en lo que se aprende sobre la marcha y de manera permanente. No hay recetas mágicas, pero sí posibilidades organizar y coordinar acciones, para que esa actividad se manifieste con más fuerza y se potencie llegando a las elecciones. Pero también ese uso se puede organizar de manera permanente, más allá de la coyuntura electoral.

Hay que tener en cuenta que para las redes sociales no cabe la veda electoral, tal vez no sea el candidato el que pueda publicar pero si los militantes y con eso podemos estirar un poquito más la campaña, incluso el mismo día de la campaña podemos tener actividad sin que eso implique alguna sanción legal.

Para sostener porqué los militantes, pero principalmente los militantes peronistas debemos apropiarnos y nos hemos apropiado de las nuevas tecnologías dándole un uso político, militante y de inclusión social,  es necesario un breve recorrido histórico, destacando sólo algunos de los puntos en que el movimiento peronista, principalmente los primeros gobiernos peronistas, y los actuales de Néstor y Cristina, tomaron a la tecnología como una herramienta de inclusión social y de lucha política en favor de los más postergados en nuestro país.

Peronismo y medios de comunicación, una historia de vanguardia


Perón se caracterizó por sus ideas de avanzada, por ser un dirigente y un político estudioso, preocupado por estar al tanto de las novedades científicas, sociales y filosóficas del mundo. Y además fue un visionario capaz de anticipar situaciones muy futuras al tiempo en que vivió. A ello se le agregó el perfil aguerrido y revolucionario de Evita, quien potenció el sentido de la Justicia Social.

Si bien, Perón, y el peronismo bien entendido, gobernó y gobierna con una fuerte impronta nacional, lo hace sin desconocer el contexto internacional, lo cual sería un absurdo. Se puede decir que el peronismo ve al mundo con ideas propias, trata de aportar al concierto internacional desde una posición soberana y siempre sosteniendo la idea de libertad, de antiimperialismo, de soberanía y autodeterminación de los pueblos, de independencia e integración a la vez. En ese sentido, pone sus esfuerzos en desatar las potencialidades nacionales a partir de la universalización de los bienes generados por el hombre.
   
Y en ese aspecto, la tecnología, el uso de las nuevas tecnologías, su socialización, tiene un papel muy importante. Ese acceso a la tecnología, en una economía de mercado como la nuestra, como la de casi todo el mundo, está regulado por el poder adquisitivo, entonces, ¿que dice el peronismo ante esta situación? lo que ha dicho siempre: cuando ese acceso restringido afecta el derecho de las personas, imposibilita su amplio desarrollo, niega a unos lo que les da a otros, genera diferencias en las posibilidades de cada uno, hay desigualdad, esa desigualdad es una injusticia, esa injusticia está generada por el mercado y el Estado debe intervenir para resolverla.
  
En cada necesidad hay un derecho, decía Evita, y es el Estado el que debe velar por la vigencia de cada derecho.
  
La necesidad de comunicarnos, expresarnos, informarnos y formarnos, es una necesidad, por lo tanto un derecho. Y divertirse y pasarla bien también es una necesidad en sentido humanista, por eso el fútbol hoy es para todos, por eso existe una TV gratuita de calidad, que no sólo instruye y forma, si no que divierte y entretiene, sin importar si tenés o no para pagarle al grupo Clarín.
  

Acceso a la tecnología, política y justicia social

  
Los peronistas, desde el gobierno, tratamos de facilitar el acceso a la tecnología para todos y todas. Las netbook del Conectar Igualdad son un ejemplo de esa visión que tiene el peronismo respecto a las desigualdades generadas por el mercado y de su decisión para intervenir a favor de los que menos tienen y corregir dichas desigualdades. Por eso nos odian también, porque si la diferencia la hace la guita, entonces el que nació con plata, el que tiene, siempre va a tener más posibilidades de desarrollarse, de conseguir lo que quiere, de alcanzar la felicidad, que los que no tienen a pesar de haber trabajado toda la vida.

La computadora era y aún es en muchos casos un artículo inalcanzable por su costo. Entonces aparecen los peronistas y dicen, así que hoy la educación es incompleta si no tenés acceso a una computadora, démosle una compu a cada uno, resolvamos eso. Y claro, el que siempre se sintió superior sólo porque tenía plata, ahora va a tener que competir de igual a igual, a partir de las capacidades de cada uno, de las que vaya incorporando en la vida y no por la posición económica. Ahí es donde al que siempre hizo usufructo de esa desigualdad, al que siempre tuvo privilegios, le salta el odio.
  
Por eso Evita hacía un ataque directo hacia los privilegiados, no sólo por su carácter de excluida, si no porque allí identificaba la raíz de las desigualdades. 

Entonces, decimos que el peronismo desde sus inicios socializó la tecnología, los avances tecnológicos, e hizo de ello una herramienta de lucha política y de inclusión. 

Al ser un proyecto nacional y popular, dio siempre un fuerte impulso al desarrollo de la industria nacional, principalmente a la ligada con la transformación de la materia prima, con el desarrollo tecnológico, con la explotación del conocimiento científico nacional. 


De la heladera al ARSAT


Para muchos, la heladera, en los primeros gobiernos peronistas, era un artículo de lujo, inalcanzable, aunque parezca increíble.

Hubo una política de producción nacional, de substitución de importaciones incipiente que se consolidó con el peronismo y llevó, en uno de sus aspectos, a la fabricación de heladeras de industria nacional. SIAM, industria nacional con capitales nacionales, permitió el acceso masivo a este artículo que hoy nos parece imprescindible en la casa.
  
Eso fue un avance tecnológico nacional, la puesta en marcha de la ciencia y la técnica para generar un artículo que se hizo popular y mejoró la calidad de vida de los argentinos.
  
La industria avanzó y SIAM creció a nivel continental, pasó a fabricar otros electrodomésticos – en sus inicios era una fábrica de maquinarias para panaderías –, terminó fabricando locomotoras diesel.
  
Puede sonar raro lo de la heladera, pero es un ejemplo de cómo el peronismo utilizó el potencial tecnológico nacional con una impronta de inclusión social, de acceso popular a los bienes, en este caso un electrodoméstico. La heladera cambió la vida de muchos y generó todo un movimiento de técnicos e ingenieros que en esa práctica generaron conocimientos y nuevos avances. 

Hoy, quienes critican con una postura bastante cipaya y gorila el Arsat 1 y 2, diciendo que mandamos a volar una heladera, indirectamente se acuerdan de aquellas heladeras SIAM.

La tecnología aplicada es una forma de mejorar la calidad de vida de las personas, en lo cotidiano, en el día a día, desde un televisor a un teléfono celular o un lavarropas, en todo eso hay tecnología y cada avance significa una mejora en la calidad de vida de las personas. Pero esos avances tecnológicos deben ser socializados para que signifiquen una mejora para todos. El peronismo, al ser un movimiento humanista centrado en la inclusión social nunca dejó de lado este aspecto, que también significa un ejercicio de la soberanía. 

La puesta en órbita de dos satélites, además de un esfuerzo científico tecnológico impresionante, es un ejercicio directo de la soberanía en tiempos de las tlecomunicaciones. La orbita por la que circulan es una posesión del Estado Argentino, que estaba pronta a caducar. El principal interesado en hacerse de la licencia de uso de esa órbita era Inglaterra.  

Peronismo, medios de comunicación, tecnología y democracia de la palabra


En ese sentido los medios de comunicación, también fueron una herramienta de inclusión social, difusión de la cultura y acceso a la tecnología para muchísimos argentinos en el primer gobierno peronista. 

En 1947, Jaime Yankelevich, un exitoso empresario de la comunicación le ofrece al gobierno de Perón su red de radios. El gobierno realiza esa compra y ofrece el mismo negocio a otros empresarios privados, de esa manera construye una red de radiodifusoras en todo el país, que se convierte en uno de los medios de comunicación predilectos por el peronismo. 

En cada rincón del país, ahí donde no llegaba nadie, en el último ranchito, había una radio encendida, y por ese medio, los que habían sido excluidos durante años y años, tenían su primer, y tal vez único, contacto con un mundo diferente al que los rodeaba. 

La popularización de la radio fue una de las políticas del primer gobierno peronista. Tal vez hoy comparable al uso del teléfono celular. 

Fue también la forma de enfrentar a la prensa escrita, en manos de la oligarquía asociada a los intereses de las grandes potencias, que obviamente, estaba en contra de Perón. 

La prensa escrita era abiertamente antiperonista. La Nación, de los Mitre; La Presna, de Gainza Paz; el diario Crítica, de Botana; y Clarín, de Noble, eran los medios de mayor alcance y fervientes opositores al gobierno. Entonces, el peronismo combate desde la radio. 

La radio se convirtió en un medio de militancia política también, desde allí el pueblo pudo escuchar los discursos inmortales de Evita, seguir las peleas de box, se convirtió en un artículo presente en cada casa. De esa manera, un producto del desarrollo tecnológico se hizo accesible al pueblo, antes en manos de una élite. 

La primera emisión de radio en la Argentina se realizó en 1920, y llegó a menos de un centenar de personas. Se emitían operas en esas primeras transmisiones. Luego fueron surgiendo las radioemisoras de carácter privado hasta que el gobierno de Perón comienza a adquirir radioemisoras y forma una subsecretaría que las coordina, la Subsecretaría de Prensa y Difusión. Y ahí avanza la popularización del aparatito. 

Se generaron espacios para el radioteatro y la producción nacional, y aparece en ese contexto Mordisquito, el personaje del genial Enrique Santos Discépolo en su programa “Pienso y digo lo que pienso”. Fue un éxito rotundo en radio, tan así que en 1951, Perón, medio en broma y medio enserio, dijo que el triunfo se lo debía a las mujeres, por el voto femenino, y a Mordisquito. 

Puede que ese sea el primer ejemplo de uso militante de la comunicación por parte del peronismo, porque la derecha, la oligarquía y sus socios extranjeros, lo venían haciendo desde mucho antes.
  

De la Radio a la TV, de la TV al teléfono celular: misma estrategia, distintos medios


Otro de los avances en la incorporación de las nuevas tecnologías a la revolución peronista fue la televisión. La primera transmisión de una señal de TV, se realizó el 17 de octubre de 1951. No fue casualidad claro, en el peronismo no hay casualidades, hay simbología, coherencia, resignificación y actualización permanente de una historia que nos recorre y nos supera.
  
Desde el mismo edificio en que se realizó la primer transmisión de LR3 Radio Belgrano TV en 1951, luego Canal 7, hoy TV Pública, el edificio de Obras Públicas donde funciona el Ministerio de Desarrollo Social, se realizó el 21 de abril de 2010, la primera transmisión de la TDA. La primera antena de transmisión terrestre de televisión digital se instaló sobre ese emblemático edificio que, no por casualidad, lleva el rostro de evita en sus flancos.
  
Vale destacar que aquella primera transmisión de la señal del canal Estatal fue la primera en el continente, y la primera en habla hispana a nivel mundial. 

Los primeros aparatos de televisión eran importados, pero años más tarde ya se fabricaban en el país. Luego vino la revolución libertadora en 1955 a desmantelar la obra del primer gobierno peronista y así como le abrió las puertas al FMI, le abrió el espacio televisivo a las grandes cadenas inglesas y estadounidenses. 

Costó recuperar ese grado de soberanía comunicacional alcanzado, y un gran paso en ese sentido es la TDA y la construcción de dos satélites y su puesta en órbita.
  
En 18 de octubre de 2010, Cristina Fernández de Kirchner, presentó el Plan Nacional de Telecomunicación “Argentina Conectada”, orientado a proveer acceso a Internet y televisión digital gratuitos en todo el país. Uno de los productos de ese plan es la TDA (Televisión Digital Abierta). 

Uno de los principales argumentos de Argentina Conectada es que, el acceso a la tecnología y a la comunicación es un derecho universal y por lo tanto el Estado debe garantizar el acceso. Con eso se rompieron varios negocios, por decirlo de un modo educado. 

La Televisión Digital Abierta (TDA) politica de integración digital impulsada por el Ministerio de Planificación Federal Inversión Pública y Servicios, es una plataforma de TV que utiliza la más moderna tecnología digital para transmitir en alta calidad de imagen y sonido de manera gratuita, permitiendo además ofrecer adicionalmente otros servicios interactivos. 

Para lograr que más del 82% de la población nacional disfrute de este servicio, se instalaron 82 Estaciones Digitales de Transmisión (EDT) en diferentes puntos del país que emiten la señal de la TDA. 

Dicho Plan, ya entregó más de 1.200.000 equipos receptores terrestres de manera gratuita a hogares, establecimientos y organizaciones sociales. Como complemento, también se han instalado más de 5000 antenas de TV Digital Satelital (TDS) en parajes rurales y más de 12.000 en escuelas rurales y de frontera, para que todos los argentinos tengan igualdad de oportunidades en el acceso a la TDA. 

Entonces la TDA, el programa Argentina conectada, está directamente relacionado con los satélites que en este momento están dando vueltas, de fabricación Argentina. 

El funcionamiento de Arsat 1 y 2, va a permitir que la Argentina, el Estado principalmente, pueda hacer uso de esa órbita y transmitir a todo el continente distintos tipos de señales, entre ellas la de nuestra TDA. Entonces, gracias a esos satélites, la TDA va a llegar a cada rincón de nuestro país y si así se dispone, a toda América. También la señal de internet, que según el programa Argentina Concetada, debe ser gratuita para todos y todas. 

El Estado brinda ese servicio que utilizan todos los canales de televisión. Todos menos canal 13, del grupo Clarín, que prefirió sacar dólares del país para pagarle ese mismo servicio a una empresa de Estados Unidos. No se les puede negar coherencia ideológica. 

Entonces vemos que también internet como tecnología de la comunicación y de la circulación de datos e información es muy relevante en estos tiempos. Y los peronistas, como siempre, sabemos adaptarnos a estos tiempos y darle un uso soberano, nacional y popular a esos avances. 

El programa Conectar Igualdad va en ese sentido, pone en manos de los estudiantes una herramienta hoy imprescindible para la educación y es un programa que marcha muy bien a pesar de las críticas de siempre. Más de 5 millones de Netbooks entregadas. Fue presentado en abril de 2010 y en Entre Ríos ya se entregaron 176.375. 

Ya se habla de que Programación será una materia obligatoria en los colegios secundarios, es decir que cada estudiante tendrá conceptos básicos de cómo crear y modificar programas de computación, lo cual habla a las claras de la importancia que tiene el tema para el proyecto y para la educación en si misma. En ese camino, Microsoft no tardará en dejar de ser un monopolio. 

Redes sociales y política


Y de esta manera llegamos a cual puede ser nuestra función en ese esquema, que parece tan amplio y alejado de nosotros y de nuestra realidad. Pero no lo es, porque estas mismas ideas y conceptos, la utilización de la tecnología de modo político y militante, como herramienta de comunicación y como ejercicio de un derecho universal lo podemos hacer nosotros, desde el territorio y con la impronta personal de cada uno. 

El artículo 14 de nuestra constitución establece que todas las personas tienen derecho a expresar sus ideas sin censura previa. Claro está que para ello es necesario tener un medio de comunicación, todas las personas, no somos todos, y sabemos que ese derecho muchas veces termina donde empieza el de Magneto, el dueño de Clarín. 

Facebook y twitter, dos plataformas gratuitas ponen en nuestras manos la posibilidad de ejercer ese derecho y militar también en las redes. Y es lo que hacemos subiendo fotos de las caminatas, compartiendo noticias de obras de gobierno, de expresiones de nuestros candidatos, criticando y poniendo en evidencia el vacío ideológico o la ideología conservadora, elitista que tienen los candidatos de la derecha. 

Este es un territorio que los militantes no nos podemos dar el lujo de abandonar. También ahí, como lo hacemos en el barrio, en el territorio, tenemos que tener presencia. 

Cambiemos es un ejemplo de cómo un partido que se fundó en un hotel, que no tiene militantes y no puede fiscalizar una mesa, puede proyectar un intendente mediocre como Macri a la presidencia de la Nación.

Por supuesto que los medios concentrados de comunicación tienen su rol acá y nosotros podemos romper el cerco, el bombardeo constante de esos medios a través de estas herramientas que ellos no pueden controlar.

Para ver la importancia que tiene hoy facebook y twitter en el marco de la política sólo debemos tener en cuenta que hoy en la Argentina, alrededor de 24 millones de personas tienen facebook, son el 90% de las personas que tienen acceso a internet. De esos 24 millones, 16 millones entran todos los días.

Más o menos, estimativamente,  el 28% tiene entre 18 y 24 años, y otro 26%, tiene entre 25 y 34 años. Un 14% entre 35 y 44, 8% entre 45 y 54 y un 5% tiene más de 55 años. El resto tiene entre 13 y 17 años.

Se desprende que es un medio donde la mayoría de los usuarios son jóvenes.

Es un enorme universo de votantes, y en nuestro caso no es un dato menor que la mayoría de los usuarios sean jóvenes, ya que ese segmento fue el que menos participación registró en las PASO.

Entonces, desde nuestros perfiles, sin descuidar el territorio, sin descuidar el puerta a puerta, el cara a cara que tanto nos gusta a los peronistas, también podemos aportar al proyecto desde otro canal de comunicación.

El primero o el más notable que hizo un uso político de campaña de las redes sociales fue Barak Obama, durante su primera campaña para la presidencia en torno a 2008. Digo el más notable porque tal vez fue el más visible, y seguramente ya había otros que lo venían haciendo. No le fue nada mal, va por su segundo período en la presidencia.

En Argentina, durante ese año, también las redes sociales y los canales alternativos de comunicación como los bloggs, páginas personales gratuitas en internet, hicieron su irrupción en la política, pero no en el marco de una campaña propiamente dicha, si no durante el conflicto con las patronales agropecuarias, el conflicto por la 125. Las redes sociales y los blogs fueron un modo de romper el discurso único de los medios concentrados de comunicación, eternos socios de la oligarquía nacional.

Se convirtieron en auténticos canales de contra información. Desde allí se hicieron denuncias y se desbarataron acciones de una movida que era claramente destituyente.

El 27 de octubre de 2010, falleció el querido compañero presidente Néstor Kirchner. Se había peleado con Clarín, con los medios monopólicos de comunicación y casi con todos los poderosos de adentro y de afuera. A pesar de que recuperó a la Argentina de la nefasta situación económica, política y social, a la que la llevaron los que ahora vienen disfrazados de cambio, los medios tradicionales bombardearon sin descanso su figura. Incluso, en el momento de su muerte se puso en duda la veracidad de su fallecimiento. Sin embargo, la irrupción masiva de los jóvenes durante su sepelio y desde allí a esta parte cada vez con mayor fuerza en el escenario político argentino, fue imparable.

En algo, en mucho, tuvieron que ver las redes sociales y los canales alternativos de comunicación por internet.

Subterráneamente, los jóvenes construyeron redes de discusión política, de información y expresión, lejos del alcance de los monopolios de medios, mediante el uso de internet.
  
Ese es uno de los ejemplos, y tal vez el momento más claro en que el uso de las redes sociales y los canales alternativos en internet se manifestaron políticamente.

De ahí en adelante, todos los políticos de línea pasaron a tener cuentas en facebook y en twitter. Cristina tiene casi dos millones de fans, Macri un poco más de 2 millones. Daniel Scioli tiene casi un millón y medio.

En algunos casos, algunos políticos y figuras públicas contratan, compran, paquetes de seguidores, son perfiles truchos que se compran por cantidad, para engrosar las cuentas, porque es una vidriera, porque muchos miran todos los días esas cuentas. Incluso los periodistas.

Hasta hace no mucho tiempo, en las redes sociales se hablaba de lo que publicaban los medios masivos de comunicación, los diarios, la radio, principalmente la tele. Hoy en día esos medios tradicionales de comunicación hablan de lo que sucede en las redes sociales.

Un ejemplo de la relevancia de las redes sociales, en este caso twitter, sucedió cuando el presidente de la hermana República Plurinacional de Bolivia, Evo Morales estuvo detenido en su avión en Viena, capital de Austria, en julio de 2013, acusado de llevar a Edward Snowden, quien filtró en internet, justamente, información secreta.

Cristina tuvo una activa participación en la defensa del presidente de Bolivia y en la gestión para que se respete su investidura, y fue relatando minuto a minuto lo que estaba sucediendo, a partir de las cero horas.
  
Con una serie te tuits y en un modo coloquial casi desopilante, Cristina va relatando todo el hecho, sin filtros, en primera persona. Quienes ese día estaban a la madrugada navegando en tuiter fueron espectadores privilegiados de un escándalo internacional.

Los medios de comunicación aún no estaban al tanto. La cosa se resolvió a las seis de la mañana. Muchos medios, entre ellos Página 12, copiaron los tuits de la presidenta y armaron con eso la nota del día, no había casi nada más que agregar, estaba todo escrito allí.

Las redes sociales son una herramienta poderosa. Desde luego que hay diferentes usos, el social propiamente dicho, el comercial y el que nosotros estamos tratando de construir, el uso político.

Hay enorme cantidad de antecedentes y casos como el relatado.  
  
Es un canal directo si se lo sabe utilizar entre el funcionario y los ciudadanos, no filtrado por los medios, y según la cantidad de seguidores que tengamos, más efectivo.
  
Nosotros lo podemos utilizar, como decía al principio, para extender la campaña, para seguir militando luego de la veda, pero también para continuar nuestro trabajo militante de todos los días de todos los años.
  
Hoy, en la era de la comunicación y la información, se dice que lo que no se publica no existe, entonces, con una compu e internet, podemos hacer que esa tarea diaria de la cual no hablan los medios concentrados de comunicación se conozca.
  
Para eso hay que saber manejar la herramienta y tener en cuenta algunas pautas.
  
La llegada de internet y principalmente las redes sociales a los teléfonos celulares, es otra revolución dentro de la revolución que significa internet y las redes sociales, todo marcha hacía ahí.
   
Se estima que 18 millones de personas en la argentina ingresan por mes a facebook utilizando sus celulares. Y ese número va en franco crecimiento. Porque hoy casi todos, por no decir todos, tienen un celular.
  
Otra de las críticas que se le ha echo al gobierno peronista, que le damos celulares a los negros, porque así nos dicen, los negros. Así que les damos computadoras, celulares, televisión digital y, por supuesto, choripanes y gaseosas.
  
El teléfono celular, su popularización, también es un ejemplo del uso de la tecnología como herramienta de inclusión social. Es cierto que el teléfono celular se popularizó en esta década de gobierno peronista, pero también se popularizó el empleo digno, el acceso a la educación, la salud, el conocimiento, y muchas cosas más.
  
El teléfono fijo, en muchos casos era un artículo de lujo, muchas personas de lugares excluidos pasaron a tener celular sin haber tenido nunca un fijo. Porque no tenían una dirección para dar y porque la empresa, el cableado, no llegaba ni llega a todas partes. El teléfono celular, si. Y con ese celular pueden llamar un remis, una ambulancia, hablar con los parientes, y tener facebook y twitter.
  
Y con ese teléfono, nosotros, los militantes, podemos estar enviando información en tiempo real, en el mismo momento en que estamos realizando la caminata, o la jornada solidaria, o difundir agendas, datos, etc. podemos sacar una foto y subirla en el momento, como pasó con el atropello que hicieron los patrones de estancia hace poco en la Casa de Gobierno en Entre Ríos.

Muchas de esas imágenes, que sirvieron para demostrar cómo se comportan quienes dicen ser la reserva moral de la patria, los que vienen a proponer un cambio, fueron tomadas con un teléfono celular y desde ahí difundidas.
  
Más en concreto, qué se puede hacer en estos escasos días que nos separan de las elecciones de octubre? Compartir información, seguir haciendo campaña, seguir hablando de nuestro proyecto y de nuestros candidatos, no ceder un milímetro en eso.
  
Todos lo estamos haciendo, y espero que a partir de esta charla con un poquito más de claridad y convicción.
  
Facebook realiza un cálculo matemático, cuando hacemos una publicación esa publicación no le llega a todos nuestros contactos, solo a un pequeño porcentaje de ellos, ese es el alcance de nuestra publicación. Cuando nos dan me gusta, nos comentan, o nos comparten lo que publicamos, ese alcance se incrementa, facebook, calculo matemático detecta que lo que publicamos es de interés y por lo tato lo hace llegar a más personas.
  
Eso lo podemos usar para aplicarlo a nuestra cuenta o para promocionar la publicación de algún candidato al que queremos apoyar. Cuando le damos me gusta, hacemos que esa publicación se difunda más. Por un lado porque como podrán haber visto, en nuestro muro nos aparece, a tal le gusto tal cosa, y muchas veces eso que le gustó a tal a nosotros también nos interesa, y ahí se inicia una cadena. Y por otro lado porque cuanto más me gustas tiene una publicación, más alcance le da facebook, más personas la ven.
  
Entonces esa es una herramienta clara de difusión. Por supuesto que si comentamos, es más importante, y si compartimos, más aún. Si hacemos las tres cosas es flor.
  
Cuando compartimos, si a eso que compartimos le agregamos un texto propio, le damos mayor alcance todavía, porque a partir de esa publicación se generaron otras publicaciones. Facebook entiende que esa publicación es interesante y útil, genera movimiento.
  
Otra cosa a tener en cuenta es que mientras más publicaciones tengamos con pocos me gustas, menor rendimiento vamos a tener en general, es decir, menos alcance nos va a dar facebook. Si venimos en baja, se puede aumentar el número de me gustas a nuestras publicaciones publicando fotos personales, en el caso de los creyentes alguna buena frase del papa o una imágen religiosa. Que por un lado habla de quienes somos y por otro nos da mayor alcance porque son cosas que les gustan a muchas personas.
  
Si solo compartimos cosas de otros, se pierde el interés en nuestro perfil, porque lo que ahí importa es nuestra impronta personal. Entonces siempre hay que ir mechando compartidos y fotos de campaña, con algunas cosas propias que nos parezcan publicables.
  
Si nuestro alcance es bajo porque casi a nadie le gustan nuestras publicaciones, no vamos a estar utilizando la herramienta en todo su potencial. Es decir, cuando compartamos lo que queremos difundir del candidato o el proyecto, eso le va a llegar a muy pocas personas. Si se quiere hacer el mejor uso de este aspecto de la comunicación, hay que tener aceitada la herramienta.
  
Hay mucho por aprender y ensayar en este campo de la comunicación que llegó para quedarse, evolucionar y se parte de nuestra vida. Y los militantes podemos hacer un uso importantísimo de las redes sociales, que seguirán siendo gratuitas, y una herramienta valiosísima para el ejercicio del derecho a difundir nuestros conocimientos, ideas y opiniones.