sábado, 28 de noviembre de 2015

Posmodernidad en el discurso político del PRO

Estimad@s: Cómo no podía ser de otro modo, el tema de la hora es Macri, el PRO y el resultado de las elecciones presidenciales. Pero quería aprovechar la ocasión para mirar estos hechos desde otro ángulo y compartirles un breve ensayo sobre sociología y teoría política que escribí hace tiempo. Por las dudas aclaro, soy más peronista que nunca, quédense tranquilos los cumpas jaja; pero me parece oportuno reflexionar sobre algunos temas como los partidos políticos en la actualidad, el modelo de representación, las preferencias de los ciudadanos y las campañas electorales. Ha pasado mucha agua bajo el puente desde el 2001 y es necesario repensar la sociedad y el sistema de partidos en estos términos, mucho más para los que somos militantes. Disparar reflexiones sin la necesidad de compartir conclusiones es siempre un comienzo. 


Jamie Durán Barba junto a Mauricio Macri.
Aquí hago un análisis comparativo del discurso político del PRO, retratado mediante conceptos de Jaime Durán Barba, cotejado con teorías de la posmodernidad elaboradas por los sociólogos Beck, Beck-Gernsheim, Lash y Luhmann, entre otros. En el ensayo concluyo que el discurso político del PRO tiene marcadas analogías con las conclusiones de los sociólogos abordados, encontrando marcados parentescos conceptuales con la "Teoría de la Individualización" de Beck y Beck-Gernsheim y la "Sociología del Posmodernismo" de Lash, lo que lo inscribirían dentro de lo que, en forma simplificada, se conoce como sociología posmoderna. Considero además que este hecho es una innovación teórica y política sin precedentes en Argentina. Lo particular de este ensayo es que lo escribí en el 2011, cuando estaba cursando Teoría Social Contemporánea en la Maestría de Ciencias Sociales de la UNL, donde vislumbraba que Macri podía ser el candidato a presidente de la oposición en el 2015. Luego lo presenté y diserté en el Congreso de Ciencias Políticas de la UNL, en el 2012 (http://www.fhuc.unl.edu.ar/materiales_congresos/ciencia%20politica_2012/paginas/eje_2.html). Además se lo envié a mi amigo Domingo Rondina quien lo posteó en su excelente blog (http://www.domingorondina.com.ar/2012/08/posmodernidad-tan-pro.html).


Las ideas de libertad, autonomía política o individualización, al menos la reelaboración de dichos conceptos, fueron los puntos más llamativos del estudio. Recuerdo que en ese momento, abril de 2012, le envié el ensayo a Jaime Durán Barba, quien me comentó que por esos días estaba preparando un texto sobre autoritarismo y democracia en la sociedad post moderna, lo que confirma la centralidad de la libertad individual y política en la construcción del discurso político del PRO. 

Jaime Durán Barba, junto a Marcos Peña y Mauricio Macri.

Queda abierto al debate si el discurso político posmoderno es una vuelta o remake del viejo liberalismo o neoliberalismo o si, por el contrario, refleja y absorbe en buena medida los profundos cambios que han ocurrido en la sociedad argentina en las últimas décadas donde estalló por los aires el viejo sistema de partidos y el modelo de representación política parece estar en una metamorfosis. La elección de Macri como presidente es un punto desde el cual comenzar a mirar esto.


Escribe: Alejandro Gonzalo García Garro



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Posmodernidad en el discurso político del PRO*


1. Introducción

El debate en torno a la condición moderna de la sociedad es el eje de la primera unidad del programa de la materia. Modernidad, posmodernidad, modernidad reflexiva o radicalizada, la esencia de los conceptos, su aceptación o rechazo, su dinámica y elementos, etc., desde la perspectiva de los textos Marshall Berman, Ulrich Beck y Elisabeth Beck-Gernsheim, Anthony Giddens, Scott Lash y Niklas Luhmann, los autores del material bibliográfico propuesto.

Este “paper” pretende retratar algunas postales del discurso político del Partido Propuesta Republicana (PRO) ([1]) que conduce el actual Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Ing. Mauricio Macri, explicadas a través del material propuesto, buscando establecer los parentescos conceptuales y las similitudes teóricas del PRO con las ideas y textos desarrolladas en la cátedra, especialmente las ideas de los Beck, Lash y, en menor medida, Giddens, Luhmann y Berman.

Para retratar fragmentos del discurso político del PRO recurrí al análisis y lectura de entrevistas y notas del consultor político de Macri, Jaime Durán Barba ([2]). De ellas, he extraído y elaborado una matriz de ideas recurrentes. La presencia del debate en torno a la condición moderna/posmoderna de la sociedad argentina y su presencia en el discurso político del PRO será reflejado en orden a una serie de temas, tomando como base los textos de la cátedra y recurriendo para su ilustración a las opiniones y teorías de Durán Barba. No hice un análisis sobre las estrategias de campaña del PRO, ni del marketing político, mensajes o slogans utilizados. Lo que busqué es extraer la concepción de la sociedad que está de trasfondo en el discurso y las ideas políticas del PRO ([3]).

2. Durán Barba y el Pro porteño, ¿política y sociedad posmoderna?

La elección de Jaime Durán Barba como sujeto portador y reproductor del discurso político del PRO es deliberada. Primero porque nada refleja mejor un debate en torno a las posmodernidad en la política que la figura de un consultor, un profesional dedicado al estudio de los comportamientos sociales del electorado, sus preferencias, la comunicación política, etc.

Las estrategias electorales y las campañas políticas son hoy el marco de debate y construcción de las ideas políticas por antonomasia y allí, sin ser candidato, Durán Barba adquiere una centralidad que no goza casi ningún otro dirigente del PRO por fuera de Macri.

También es cierto que Durán Barba constituye la voz “más política” de los referentes del PRO, quienes prácticamente no poseen definiciones ideológicas y teóricas. Más allá de su simpleza, que hace que muchos piensen que es un parlanchín, bonachón, un “tanto chanta” ([4]), lo cierto es que el ecuatoriano Durán Barba es un hombre instruido, con un dilatado currículum laboral y académico en distintos países.

Independientemente de compartir o no sus ideas políticas, sus cuatro títulos universitarios –doctorado en Derecho, maestría en Sociología, licenciatura en Filosofía Escolástica y doctorado en Historia- lo convierten en un excelente objeto de análisis para buscar las esencias del pensamiento político desde una perspectiva de las Ciencias Sociales y la Sociología. El lenguaje y los conceptos utilizados por Durán Barba son muy parecidos a los utilizados en los textos. De hecho, es muy posible que alguna vez los haya leído.

Durán Barba no tiene dudas que hoy vivimos en una sociedad posmoderna, y que esta condición incide notablemente en la política. Cuando le preguntan ¿Qué influencia concreta tiene la posmodernidad en la política actual?”, sin medias tintas responde:

“Total. Cuando hice mis estudios de Filosofía en la Universidad de Cuyo (Mendoza) vivíamos la agonía del viejo paradigma y creíamos en el general Perón y en las marchas de los muchachos peronistas. Era la última parte de los viejos caudillos, de la política de la voz. Ya la TV empezaba a impactar y el rock a cambiar la mente de la gente. Pero ahora la sociedad cambió totalmente, la posmodernidad es un hecho, la revolución de las comunicaciones ha sido descomunal, Internet ha sido la última gran explosión de esa revolución y, desde luego, los celulares. Si se hace política y no se entiende que los jóvenes admiran a los hackers y no a los guerrilleros, no hay posibilidad de hacer política”. ( [5]).

Sin dudas, esta afirmación es un rasgo distintivo del PRO. Prescindiendo de juicios de valor, descriptivamente se puede afirmar que ninguna otra fuerza política, ni dirigente de relevancia, afirma en forma tan categórica esto: estamos en la posmodernidad. Algo que, prima facia, parece un ataque contra los tradicionales partidos políticos.

Como veremos, esta condición no es sólo la expresión de un asesor de campaña, es en parte la lectura de la sociedad que hace el PRO que se vio reflejada en las campaña de Macri, donde la ruptura con lo que se considera una tradicional forma de hacer política, al menos en lo que a la comunicación y mensajes se refiere, se hizo más patente que nunca en la política argentina ([6]).

3. Modernidad/posmodernidad política en Beck, Berman, Giddens, Lash y Luhmann.

La polémica en relación a la condición moderna de la sociedad consiste en determinar si en algunas sociedades contemporáneas, en especial las de los países desarrollados, las sociedades hoy han entrado en una nueva etapa donde su organización social se estructura mediante parámetros, instituciones y reglas que niegan o superan las construidas por la modernidad -entendida en forma simplificada como la sociedad emergente de los procesos políticos europeos del siglo XVII, resaltados con las grandes revoluciones del siglo XVIII, el nacimiento de los Estados nacionales y el desarrollo mundial del capitalismo ([7]), entrando así en lo que se denominaría posmodernidad, comprendida como superación de esta vieja forma de organización social.

O si por el contrario, podemos sostener que estos cambios, variaciones, nuevas condiciones, emergentes de nuevos actores y desafíos, etc., que envuelven a la sociedad contemporánea constituyen manifestaciones peculiares pero propias de la misma modernidad, que si bien arman un nuevo paisaje social, lo hacen desde la lógica y racionalidad de la propia modernidad, sin salir del modelo de la sociedad por ella construido.

Los sociólogos no suscriben pacíficamente a la idea de que la sociedad contemporánea es posmoderna. Es más, con matices y contrapuntos, casi todos los autores estudiados niegan la existencia de la posmodernidad, al menos como condición de la sociedad contemporánea.

Haré un resumen de las diferentes concepciones que hacen los autores sobre la condición moderna, vinculándolo con la tesis de Durán Barba a modo de introducirnos en el tema concreto:

Ulrich Beck / Elisabeth Beck-Gernsheim: Los Beck perciben cambios en la sociedad contemporánea, pero no conciben una ruptura conceptual de tal dimensión como para pensar en una sociedad posmoderna. Para ellos a la primera modernidad, o “simple modernidad” le sigue el despliegue de una “segunda modernidad” o “modernidad reflexiva”.

Esta situación es fruto de un crecimiento del rol de individuo en la construcción de las reglas sociales, como consecuencia natural de la primera modernidad. Lo define como individualismo institucionalizado y lo describen como el hecho por el cual las “instituciones cardinales de la sociedad moderna están (ahora) orientadas al individuo y no al grupo” ([8]). Esta es la característica estructural distintiva de la segunda modernidad.

Sostiene Scott Lash sobre la teoría de los Beck: “En la primera modernidad, el individuo estaba constituido en consonancia con una serie de roles dentro de una variedad de instituciones. En la actualidad, estas instituciones están en crisis, y muchas funciones que en otro tiempo tenían lugar en la interfaz institución e individuo están teniendo lugar actualmente de manera más intensa y más próxima al individuo” ([9]). 

Esta crisis de las instituciones tradicionales de la sociedad moderna las convierte en “zombis” según el concepto de Beck. Esto refiere a su situación, cruzada por su origen, vinculado a la primera modernidad, y su tránsito a una sociedad signada por la individualización. Para Beck, la familia, el barrio, las clases sociales, la propia Democracia y, en buena medida la política obviamente, son categorías zombis, que pretenden regular con parámetros de una vieja sociedad la realidad de la nueva, “estamos viviendo con categorías que están muertas y vivas al mismo tiempo” ([10]).

Beck añade otros elementos para explicar los cambios en la sociedad. La idea del “Riesgo”, como consecuencia de la complejización del mundo moderno, las depredación del medio ambiente y el desarrollo tecnológico también tienen un lugar destacado. Del mismo modo, la globalización hace su aporte para Beck.

Las ideas de los Beck abren las puertas al diagnóstico de Durán Barba. El concepto de categoría “zombi” y la individualización son marcos conceptuales en los cuales pueden operar con total normalidad las ideas del consultor del PRO, como veremos más adelante.

Marshall Berman: Para Berman, la modernidad se entiende a través de la comprensión de la relación dialéctica entre modernización -avances científicos, desarrollos tecnológicos y cambios sociales- y modernismo -Ideas, valores y visiones que pretenden “darle a los hombres el poder de abrirse paso a través de la vorágine de la modernización” ([11]).

Berman divide a la modernidad en tres etapas: a) primera fase, desde comienzos del siglo XVI hasta finales del XVII; b) segunda fase, desde la gran ola revolucionaria de 1790 hasta el siglo XX; c) tercera fase: desde comienzos del siglo XX al presente. Sobre el modernismo de la tercera fase, Berman comienza planteando que el “pensamiento acerca de la modernidad parece haber llegado a un punto de estancamiento y regresión”. 

Berman niega la existencia de la posmodernidad, y cuestionando todas las teorías negativas y las denominadas posmodernistas de la tercera fase, plantea la necesidad de resucitar el modernismo dinámico y dialéctico del siglo XIX para las necesidades del presente. No concibe una nueva sociedad, cimentada en otras instituciones. Es un “apologista” de la modernidad. Aquí, las ideas de Durán Barba no entrarían.

Anthony Giddens: “En vez de estar entrando en un periodo de postmodernidad, nos estamos trasladando a uno en que las consecuencias de la modernidad se están radicalizando y universalizando como nunca” ([12]), afirma Giddens. No se trata de posmodernidad, sino de “Modernidad Radicalizada” para el sociólogo inglés.

Es la propia dinámica de la modernidad la que lleva a su radicalización. Su dinamismo deriva de la separación del tiempo y de lo que denominamos espacio. La relación y combinación de tiempo y espacio, su separación, trae cambios importantes en la sociedad y sus instituciones tradicionales ([13]). A este elemento debe sumársele el carácter reflexivo de la modernidad, que acarrea un constante ordenamiento y reordenamiento de las relaciones e instituciones sociales en función de la incorporación de nuevos conocimientos –permanentemente incorporados- que inciden decisivamente en las acciones de los individuos y grupos sociales.

A la par de lo mencionado, la “mundialización”, el desarrollo del capitalismo y el industrialismo cambian relaciones e instituciones de la sociedad moderna. En la lectura de las transformaciones producidas en las clases o movimientos sociales que hace Giddens, se pueden trazar algunos paralelos con los planteos de Durán Barba.

Scott Lash: “El posmodernismo no es una condición ni, como si formara parte de un tejido junto con el pos industrialismo, un tipo de sociedad en el sentido en que la gente habla de la sociedad industrial o de la sociedad capitalista o de la sociedad moderna. Pienso en cambio, que el posmodernismo está confinado al ámbito de la cultura” ([14]), argumenta Lash en las primeras páginas de “Sociología del Posmodernismo”, adoptando el término pero dándole una acepción más específica. Para Lash, el posmodernismo es estrictamente cultural, un “paradigma cultural”.
Los paradigmas culturales son para el autor “regimenes de significación” que producen objetos culturales, operando como una economía cultural.

Esta especial condición de la cultura trae cambios radicales en la sociedad. Reconvertida bajo una lógica económica, devenida en una industria, la cultura pierde su diferenciación con lo social, que constituyó su rasgo distintivo en la modernidad clásica.

Este proceso se retroalimenta con el rol central de las nuevas tecnologías de la comunicación e información, la globalización y la economía posindustrial, impactando en la sociedad moderna cuestionando y redefiniendo instituciones. En “Crítica de la Información”, Lash define estos fenómenos como el emergente de “una cultura tecnológica”. La política, el rol del individuo, los partidos o las clases sociales son drásticamente reconfiguradas. Sin dudas, en Lash encontramos muchas ideas que parecen tener un parecido de familia con el discurso de Durán Barba.

Niklas Luhmann: Luhmann vuelve directamente a los presupuestos del conocimiento sociológico y plantea que no se puede siquiera hablar de modernidad o posmodernidad sin un correcto abordaje epistemológico que de cuenta de los grandes cambios operados, que hacen a la sociedad moderna un gran sistema social compuesto por cada vez más subsistemas sociales, sin jerarquías establecidas, ni contornos y límites claros, en lo que Luhmann describe como un proceso “diferenciación social”.

En sus ensayos ([15]) deja claro la necesidad de contemplar estas particularidades de los sistemas sociales, desplegando una correcta epistemología, poniendo énfasis en la necesidad de desarrollar la observación de segundo grado, que consistiría en la toma de distancia de la visión propia de un subsistema social sobre la totalidad del sistema. En este complejo escenario, el análisis racional coexiste con interpretaciones que lindan con lo místico, dejando abierta a puerta a la posibilidad de conceptuar como paradójica a la observación y a la mismísima modernidad.

Para Luhmann, “Una teoría que asuma estas consideraciones puede ser una teoría de la sociedad, pero entonces tiene que anclarse en el sistema científico y conformarse con ser sólo teoría de la sociedad. Producirá una comprensión constructivista de la realidad que tendrá cuenta la circunstancia de que el observador de primer grado no tiene que vérselas con construcciones, sino con objetos. Ya no reconocerá ninguna representación vinculante, sino que se encontrará a si misma -no sólo a las otras- en un mundo constituido de manera policontextural. Tendrá que hacer, cuanto más refleje su propia contextura, el doloroso sacrificio del autodesinterés, compensado por la certeza incluida de que también hay otros puntos de partida para la racionalidad y la observación de segundo grado”([16]).

Los planteos de Duran Barba ni siquiera se vislumbran en la agenda de Luhmann, ya que no sortean los prólogos necesarios para obtener los datos y lecturas que el ideólogo posmoderno del PRO afirma.

A modo de resumen: De todos los autores leídos, son los Beck y Lash los que incorporan en la teoría la existencia y la realización de profundos cambios en la sociedad moderna. Lash directamente habla de cultura posmodernista.

Estos autores son también los más recientes, sus libros fueron publicados en momentos donde los cambios sociales y el avance tecnológico eran más perceptibles. Sin embargo, la polémica está presente en todos los autores, y similitudes y analogías se pueden trazar.

Ahora analizaré algunas ideas de los textos y las cotejaré con conceptos de Durán Barba.

4. Las clases sociales

Nadie puede negar el carácter central de las clases sociales en la política moderna. En buena medida la segunda fue un reflejo de la primera categoría. También es cierto que cualquier observador puede afirmar sin temor a equivocarse que el PRO es una expresión política casi sin alusiones a la clase obrera. Su perfil está más cerca de un concepto pro patronal que de cualquier expresión política de algún sector de los trabajadores. De hecho es la expresión más cercana a una política de la “burguesía” en este país. Pero la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no se compone de un 60% de empresarios o pequeños burgueses, por lo que su política no se puede expresar por una identificación de clase.

Puede ser así al punto de que Durán Barba no cree en las clases sociales, al menos en los términos que la sociedad moderna las conoció. Ya no se ordena la política en función de la dicotomía burguesía/ proletariado, trabajadores/patronal. Hay muchas clases, con diversos intereses, que cambian, mutan, se reconfiguran permanentemente.

“Los contenidos de la política tienden a ser más efímeros y deben ser recreados todo el tiempo. Por eso es un gran desafío para los partidos sobrevivir. Importan menos las clases sociales que esa odiosa palabra yanqui que llamamos target. ¿Y el target qué es? Es un grupo que se forma provisionalmente, en torno a un tema, y que mañana desaparece. La sociedad a la que le habla un político es una cantidad de grupos sociales específicos, con necesidades específicas, a los que hay que saber plantearles mensajes específicos.” ([17])

Su lectura lo lleva al punto de descreer hasta de la propia representatividad del peronismo en la clase obrera: “Este peronismo, y más en la última época, con la conducción de Cristina Fernández, ya no tiene al movimiento obrero como un eje vertebrador”. 

Ulrich Beck sostiene que el concepto de clase social está hoy cuestionado –es una de las categorías zombis que vimos recientemente-, todas las instituciones que presuponen un moldeado colectivo de la conducta individual hoy están en crisis. Es el individuo institucionalizado el que busca sus propias clases e instituciones que lo representen. “Con el declive de la clase y de los grupos de estatus, el individuo debe convertirse en el agente de su propia identidad. El individuo, no su clase social, se convierte en la unidad de reproducción de lo social en su propio mundo vital.” ([18])

Giddens sostiene que la modernidad asocia la política, por la fuerte influencia del capitalismo y el industrialismo, al movimiento obrero. Considera que hoy, una “preocupación obsesiva por el movimiento obrero” ([19]) puede conspirar contra la construcción de una política emancipatoria, ya que ignora las distintas fuerzas implicadas en la modernidad que se articulan y operan como “movimientos sociales”.

Para Lash, la cultura posmoderna corroe las identidades colectivas, y así los agrupamientos en torno a clases y su operatividad en la política pierden relevancia. Es determinante en este proceso la gran reducción numérica de la clase obrera en la economía pos industrial. Lash apunta que “la decadencia de la identidad colectiva se registra, por ejemplo, en la (cada vez menor) identificación con el Partido Laborista, con los sindicatos, con una mentalidad de nosotros versus ellos” ([20]).

5. Partidos políticos

Este concepto viene atado al de clases sociales. Para Durán Barba desde hace una década en casi toda América Latina existe una crisis de los partidos políticos. “Con pocas excepciones, los viejos partidos han entrado en una etapa de virtual extinción o de transformación tan profunda que en muy poco se parecen a los partidos de los ochenta” ([21]).

El consultor del PRO destaca que el suyo es “un partido muy joven, sin tradiciones, sin anquilosamiento en los viejos paradigmas”. La experiencia parece ser muy fiel a su relato. Durán Barba está convencido de que las nuevas tecnologías y los cambios en la sociedad hicieron desaparecer la militancia partidaria tradicional:

“Los partidos contemporáneos no nacen de la militancia de pueblo en pueblo, y de comité a comité. Los jóvenes actuales en vez de estar en las unidades básicas navegan en la red”.([22])

El PRO plantea la ruptura con el partido político de masas de la era industrial, que era el reflejo de la división de la sociedad en clases que se gestó a mediados del siglo XX en Argentina, donde las estructuras colectivas y la uniformidad cultural moldeaban al individuo.

Beck, partiendo desde la individualización de la segunda modernidad, lee la actualidad de los partidos políticos con una mirada casi idéntica:

“Todas las viejas concepciones de la clase y de la política presuponían (en la primera modernidad) que el individuo y la individualización eran una falsa idea básica que tenía que superarse para poder reconstruir identidades colectivas, organizar la vida política y representar al individuo en la democracia política. Yo creo que esto es un gran error. Es necesario más bien lo contrario. Los partidos políticos tienen en nuestro tiempo que reconocer la individualización, y no como algo que superar, sino como nueva forma de democratización cultural y de autoconciencia de la sociedad. Una nueva forma de sociedad en la que la política se relaciona con la libertad individual y con las libertades y derechos políticos de los grupos en la vida cotidiana. Si los partidos políticos no consiguen comprender esta situación sino que se empeñan en volver la vista a una colectividad o clase dadas, no serán capaces de comprender las fuerzas e ideas políticas de esta sociedad” ([23]).

Para Durán Barba los partidos ahora se dirigen al individuo, se convierten en estructuras más flexibles y locales que habitan en una sociedad que reniega de su representación: “Hay que discutir mucho, pensar mucho y acometer una tarea extraña, que es formar un partido posmoderno en una época en que los partidos solamente se están disolviendo.”([24])

Y Lash piensa lo mismo. La cultura posmoderna produce la “desintegración de lo social” y trae una declinación pronunciada de los partidos políticos: “La declinación de las instituciones implica un lugar menos importante para organizaciones como el partido político e instituciones como la Iglesia, y un mayor lugar para formas menos permanentes y más intensas de relaciones sociales”. Para Lash, los movimientos políticos contemporáneos tienen que ser favorables a agrupamientos “de menor escala, más locales y con lazos afectivos más intensos”. ([25])

6. Individuo, discurso y representación política

Las reconfiguraciones de las instituciones centrales en las que se erigió la modernidad política conllevan un giro de dos órdenes: Primero, en las preferencias políticas de los ciudadanos, hoy (para Durán Barba) librados de los relatos colectivos y de los objetivos de las instituciones colectivizantes, ahora conducidos por sus deseos, inquietudes personales y los objetivos y normas que cada individuo se impone. Y en segundo orden, y como consecuencia de esto, debería existir una necesaria adecuación del discurso político de los partidos a esta nueva etapa de la individualidad política.

Durán Barba describe a este nuevo individuo políticamente posmoderno y lo incorpora como dato de análisis. Los votantes que piensa el PRO ahora:

“Lo que quieren es que lo político se ponga al servicio de su vida, de su hedonismo, de su placer. No quieren dar la vida por un ideal. Su ideal es que su vida sea hermosa. Cambiamos de la lucha por la revolución a lo que se llama la búsqueda de La aventura a la vuelta de la esquina (N. de R: título del libro de Pascal Bruckner y Alain Finkielkraut). Del marxismo viejo a una perspectiva anarquista. Finalmente, es más interesante tener una aventura a la vuelta de la esquina que cambiar el mundo. Esa es la postura actual. La juventud que yo viví pensaba lo inverso, o al menos lo decíamos, de hecho no nos movimos”. ([26])

Lash también registra la fuerza demoledora de la individualización y la correlativa salida de los individuos de las estructuras de representación política tradicionales, abandonando los objetivos y relatos colectivos. Y va mucho más allá, señalando una ruptura con la propia identidad de la clase obrera. Desarrollando una idea de Samuel Beer, Lash grafica las relaciones entre la cultura posmoderna y la ruptura con las organizaciones de los trabajadores en Inglaterra. Citando a Beer manifiesta que “el ethos anti-autoritario de la cultura pop incitaba a los trabajadores no sólo a cuestionar la autoridad de los empleadores y del Estado burocrático, sino a oponerse a las jerarquías dentro de los sindicatos, del Partido Laborista y de la propia comunidad obrera”. ([27])

Para el PRO, los porteños decididamente “no están para morir por una ideología”, ni “siguiendo algún caudillo”. No hay Sierra Maestra, ni se que quiere “tomar el cielo por asalto”. El ciudadano posmoderno del PRO “quiere vivir bien y defiende más sus intereses que los intereses políticos”, colectivamente entendidos.

Esta nueva ética ciudadana es retrata por Beck. Es una “subpolítica, que es a menudo muy local y concreta y que los políticos no aprecian porque no conocen los sistemas nerviosos culturales de estas culturas individualizadas” ([28]). Beck describe un sujeto político joven, es el responsable de convertir a la política en una categoría zombi. 

Llamativamente, Beck se refiere a esta condición como “antipolítica”, entendida como metamorfosis de la politicidad de la primera modernidad. Antipolítica es la crítica común que se le hace a los discursos del PRO, entendidos como desideologizados. Pero Beck lo analiza así:

“Esta variante occidental de la antipolítica abre la oportunidad de disfrutar de la propia vida, complementándola con una preocupación autoorganizada por los demás liberada de las grandes instituciones. Está organizada alrededor de la comida, el cuerpo, la sexualidad, la identidad y defiende la libertad política de estas culturas contra la intervención desde fuera. Si miramos de cerca estas culturas, lo que parece apolítico se convierte en politizado”. ([29])

Ahora, para Durán Barba el político debe ir en busca del voto del ciudadano, despojado de la seguridad que le garantizaba una doctrina política y un partido. No importa la construcción de la propuesta racional, el rol del estadista que pensaba una política para y por el pueblo no tiene cabida.

Hoy lo que importa es la efectiva elaboración de un mensaje que represente este complejo mosaico de intereses individuales que compone el universo electoral, porque “si quiere conseguir votos, el político tiene que dejar su ego de lado y pensar más en qué necesita la gente común”. ([30])

7. Imagen vs. relato

El último eslabón de la cadena de cambios en la política lo constituye el mensaje político en sí mismo, entendido como la forma de comunicarse entre el político y el ciudadano.

Como vimos, buena parte de la teoría de Scott Lash se centra en la explicación de la cultura posmoderna como la creación de una economía cultural. En ella, se produce un cambio sustancial en la forma de comunicación, particularmente en la relación entre el significante (ej: un sonido, imagen, una palabra); el significado (un concepto); y el referente (un objeto de la vida real con el que están vinculados el significante y el significado). A esta relación Lash la denomina “modo específico de significación”.

La desdiferenciación de la cultura posmoderna basada en el desarrollo explosivo de las nuevas tecnologías de la comunicación e información trastocan el equilibrio que la modernidad había dado a esta relación. Se construye un orden de mercantilización de las relaciones sociales centrado en la imagen, en la inmediatez y en la falta de reflexión. “La cultura se convierte en tecnología” ([31]) dice Lash, citando a Heidegger.

El discurso racional-argumentativo de la política moderna no tiene cabida en este orden cultural global, sus tiempos y sus procedimientos no son compatibles con las computadoras, la TV y el avance de la lógica de mercado en la cultura. Lash argumenta:

“El cambio cultural no comprende ideas claras y distintas, elecciones racionales o actos de habla legitimados por el discurso, sino un arsenal de símbolos, a veces vacíos, a veces afectivamente cargados, que a menudo actúan en el nivel del inconsciente o, a lo sumo, de un preconsciente de supuestos de fondo tácitos en un horizonte implícito…. Esto es, el desarrollo cultural se guía menos por el lenguaje de la identidad, la diferencia, el silogismo, la causa  y la sustancia, y más por el lenguaje retórico de la metáfora, la metonimia, sinécdoque y el oximoron. ([32]).

Mientras la política moderna se desplaza en el terreno del pensamiento racional, los programas, las estrategias, las elecciones racionales; la cultura posmoderna no puede hablar ese idioma, “la cultura no actúa en ese nivel. Sus símbolos proveen las imágenes de los sueños, los mitos implícitos de las identidades comunitarias y nacionales, el horizonte no enunciado de las acciones, los hábitos y las tecnologías tácitas de los cuerpos”. ([33])

Las similitudes aquí también son llamativas. Cuando le preguntan a Durán Barba sobre el rol de palabra y el discurso en la política, en relación a su nuevo estereotipo de votante, responde:

“Antes la política se hacía con palabras que comunicaban ideas. Y hoy, cada vez más, se hace con imágenes que comunican sentimientos”. ([34])

Interrogado sobre como sería el perfil de un candidato ideal, responde:

“El de Macri. Alguien relativamente joven, fuera de los esquemas tradicionales. Que transmita sentimientos con imágenes y no ideas con palabras”. ([35])

En la política posmoderna del PRO se puede afirmar que muchas veces “no importa lo que dice, lo que importa es la imagen”. ([36])

8. Buenos Aires, ¿ciudad global?

La ciudad de Buenos Aires tiene ciertas particularidades que sin dudas contribuyeron al desarrollo del PRO. No es lugar para analizar el comportamiento electoral de la capital de la Nación, pero no se puede dejar de señalar que el PRO electoralmente es apenas algo más que una fuerza porteña. Con lo mucho y poco que eso implica.

Tanto en lo político, como en la cultura o el deporte, Buenos Aires expresa otra cosa que el resto del país. Esta particularidad social es perfectamente comprendida por Durán Barba. El consultor de PRO, analizando la última victoria de Macri sobre Filmus manifestó:

La idea de que la Ciudad “debe integrarse” al país tiene el rechazo del setenta por ciento de los porteños, que pretenden una Ciudad más autónoma. El porteño no se siente tan parecido a los demás argentinos. Se siente especial”. ([37]).

Scott Lash, cuando analiza la cultura posmoderna, afirma que la el sustrato donde se apoya y al cual refleja este nuevo paradigma cultural tiene una representación global, pero con anclajes locales bien diferenciados. La cultura posmoderna es una cultura de élites masificada, los patrones de reproducción cultural de las clases más acomodadas de la sociedad se mercantilizan y se universalizan, pero lo hacen a través de puertos concretos y no como una red. Ya no será el Estado nacional el campo de la nueva cultura, pero tampoco es la globalización como un todo lineal el marco operacional de la desdiferenciación posmoderna de Lash.

“La consecuencia es el surgimiento de una élite global, cuyo punto de identificación es la élite global de otras ciudades semejantes. Así, en las industrias de la cultura global, la élite de San Pablo tiene más en común con sus pares de Tokio, Nueva York, Londres, París, Milán y Los Ángeles que con sus compatriotas brasileños” ([38]). Si este análisis se aplica a San Pablo, ¿qué decir de Buenos Aires? Una ciudad más culta, informatizada, desarrollada en todos sus índices, con una histórica tradición cosmopolita. “No hay nada que se parezca a Buenos Aires”, afirma Durán Barba.

Desde la mirada de Lash se puede justificar un comportamiento social acorde a los parámetros posmodernos en Buenos Aires, que en cualquier otra ciudad del país. Allí radica para Durán Barba buena parte la singularidad política de “La reina del Plata”.

9. Familia y rol de la Mujer

La familia está en crisis, al menos su concepto tradicional. Y esto también tiene implicancias en la política, en la conformación de las clases sociales, etc. Muchas de las definiciones y categorías del pensamiento político moderno se fundan en un ideal de familia, pensada como un hogar con un amo, varón, que dirige la casa. “¿Pero alguien se ha preguntado qué es realmente una familia en nuestros días?, se interroga Beck y responde “Nadie puede decir realmente lo que es en nuestros días un hogar o una familia, ni en términos económicos, ni sociales ([39]).

Para los Beck, la esencia de los cambios se centra en la progresiva igualdad entre hombres y mujeres.

“La tensión en la vida familiar se debe hoy a que la igualdad entre hombres y mujeres no puede crearse en una estructura familiar institucionalizada que presuponía la desigualdad…. Al tomar decisiones, la gente toma conciencia de los contrastes en las condiciones de los hombres y las mujeres. Ante la falta de soluciones institucionales, la gente está teniendo que aprender a negociar las relaciones sobre la base de la igualdad. Esto está transformando lo que entendemos por familia”. ([40])

Durán Barba repite esta idea y señala las consecuencias políticas de la misma. La democratización de la sociedad es la consecuencia última de este proceso, que a la vez marca el declive de un tipo de liderazgo.

“Aprendemos a obedecer en la familia, aprendemos las normas del juego de la autoridad en la familia, y la familia antigua fue una familia machista en la que había un padre omnipotente, una mujer secundaria e hijos que eran súbditos sin ningún derecho. Los niños creíamos que nuestros padres eran sabios y poderosos. A ese esquema de socialización en el poder corresponden el general Perón, el doctor José María Velasco Ibarra, el general Lázaro Cárdenas, todos ellos generales, doctores, lejanos, míticos y sobrenaturales. Hoy nos socializamos de otra manera en la familia. Vino una revolución sexual, las mujeres se incorporaron al proceso productivo de mil maneras. Eso tuvo otra serie de consecuencias, pero la principal fue que los niños se criaron en una familia democrática en la que madre y padre comparten poder, en la que los niños dicen, mi nieto me lo dice: “Tenemos poder”. ([41])

La política posmoderna del PRO presupone un alto componente de femeneidad. Los hombres en buena medida tendrán que incorporar una cuota de femeneidad para “tener éxito en la vida y en la política”.

Cuando le preguntaron si la condición de mujer ayudada a la candidatura de Cristina F. de Kirchner, Barba respondió: “El hecho de ser mujer, ahora en Latinoamérica, da unos bonos”. Macri tuvo dos candidatas a vice jefe de Gobierno mujeres, Gabriela Michetti y María Eugenia Vidal.

10. La revolución del rock

Cierta especificidad de la cultura posmoderna también contribuye a la desestabilización de los valores políticos tradicionales. El ejemplo del rock es llamativamente utilizado tanto por Lash como por Durán Barba. Para Scott Lash, siguiendo a Bernice Martin, a partir de la década de 1950 en Inglaterra, el crecimiento económico de sectores juveniles fue acompañado por la amplia difusión de la cultura popular, especialmente el rock, “cuya trasgresión de las normas convencionales es mucho más flagrante que la de la cultura popular anterior” ([42]).

Este fenómeno produjo una crisis de identidad en la clase obrera y en los valores políticos tradicionales, por la naturaleza contestataria y crítica del rock y su difusión masiva, imponiendo un nuevo norte político y un diferente sistema de valores, más anclado en lo individual, pero al mismo tiempo activamente rechazando la imposición de patrones colectivos.

Para Durán Barba, el rock también transformó la política contemporánea. Pero fue una “Revolución que tiene que ver con mayor libertad y donde el placer es el norte de la sociedad”. Desde su óptica, el rock también conspira contra los valores tradicionales de la sociedad moderna y si bien conserva su naturaleza contracultural, de despega de los grandes relatos políticos de la modernidad:

“El rock fue la gran herramienta de comunicación del cambio que se genera en los 70 y fue lo que masificó la protesta de la cual los políticos no se dieron cuenta. A la larga, lo que a nivel mundial hace Black Sabbath o lo que hace Charly García remueve los valores de la sociedad tradicional. Miles de jóvenes fuimos a conciertos de rock en todo el mundo, sentimos el impacto de estas nuevas visiones, que eran las otras revoluciones de los 60, que no eran revoluciones socialistas”. ([43])

11. El futuro: ¿pobreza, desigualdad y pesimismo?

Todos los autores estudiados debaten sobre los distintos peligros que afrontaría la sociedad. Muchos hacen especial énfasis en temas puntuales. Beck hace hincapié en el riesgo ambiental, Giddens en la guerra nuclear, Berman en el estancamiento cultural del modernismo, Lash en la peligrosa preponderancia de los medios tecnológicos.

Pero quiero en este punto referirme específicamente a la pobreza y la desigualdad -que también están presente en todos los autores-, como forma de abordar un tema más vigente en la agenda política del PRO y de la Argentina contemporánea.

Se podría afirmar que no hay muchas razones para ser optimista sobre este punto de acuerdo a la lectura de los autores. Para Giddens, “los movimientos `más allá´ de la modernidad se producen en un sistema global caracterizado por las grandes desigualdades de riqueza y poder”([44]). Igual que Giddens, todos los autores se muestran, al menos, escépticos a la hora hacer un pronóstico acerca de las posibilidades reales de combatir la pobreza y las desigualdades que tiene la sociedad contemporánea.

Beck resalta que los efectos de la modernidad reflexiva sobre la política pueden contribuir a consolidar las desigualdades sociales.

“A causa de la individualización, existe una falta de organización política de los pobres. El capitalismo sin clases no significa menos desigualdad en el futuro, sino todo lo contrario… Crea circunstancias institucionales en las que los individuos se ven lejos de sus seguridades tradicionales, mientras que, al mismo tiempo, pierden el acceso a los derechos básicos y a los recursos de la modernidad”. ([45])

Una de las críticas principales que se le hace al PRO es la supuesta falta de preocupación sobre la pobreza, la distribución de la riqueza y la igualdad social. Es etiquetada por su oposición como una ideología de derecha, conservadora, más proclive al status quo que al cambio social.

Durán Barba elabora una respuesta peculiar sobre el tema. Para el consultor del PRO la problemática de la pobreza y la desigualdad no tiene solución. Desarrolla una explicación de corte subjetivista, donde la pobreza y la desigualdad tienen que ver con la imposibilidad de satisfacer los deseos personales y no con las iniquidades materiales. En una entrevista desarrolla su teoría ([46]):

Durán Barba: La pregunta es: ¿qué es la pobreza? En esto también aplico el pensamiento budista. Cuando el buda original, Siddhartha Gautama, habló sobre las cuatro verdades, la segunda noble verdad es: “Tú sufres en la vida porque anhelas lo que no tienes”. Si no anhelas lo que no tienes, no sufres. Y cada vez hay más cosas que anhelar: el mundo se ha desatado. Las cosas que un joven de 18 años puede anhelar son muchísimas más que hace 30 años. Y cada día asoman más artefactos.
Periodista: ¿Cada generación es, proporcionalmente, más pobre que la anterior porque anhela más?
Durán Barba: Y porque tiene más. Cuando yo era estudiante y venía con mi novia hace 36 años, me bastaba comer una milanesa napolitana en El Palacio de la Papa Frita y comprar una camisa Ridgard’s, sentía que había llegado al paraíso. Cuando mi hijo viene a Buenos Aires, no se conforma con eso.
Periodista: Proyectado al futuro, ¿qué solución tiene?
Durán Barba: No tiene solución. Es la naturaleza humana, seguiremos así.

Esta respuesta posiblemente no dejará satisfecho a 8 de 10 personas que la lean. De hecho, políticamente, no la comparto. Pero no quiere decir que no sea una idea presente en muchos de los sociólogos contemporáneos que teorizan sobre el futuro de la sociedad. No la explicación en sí misma de Durán Barba, sino la dificultad de luchar contra la pobreza. Ninguno de los autores dibuja con entusiasmo el tránsito hacia una sociedad donde reine la justicia social.

Con frialdad y simpleza, Niklas Luhmann asume la posibilidad real de que la pobreza y la exclusión social no puedan resolverse. En un texto llamado “Globalization or World Society?: How to conceive of modern society”, Luhmann manifiesta:

“El peor escenario imaginable podría ser que la sociedad del siglo XXI tendrá que aceptar el meta código de inclusión/exclusión. Y esto podría significar que algunos seres humanos serán personas y otras sólo individuos, que algunos están incluidos en los sistemas funcionales (con o sin éxito personal), y otros son excluidos de estos sistemas, convirtiéndose en cuerpos que tratan sólo de sobrevivir hasta el día siguiente; que algunos están emancipados como personas y los demás están emancipados sólo como cuerpos; que la preocupación y el abandono se convierten en algo diferente a lo largo de esta frontera; que ese estrecho acoplamiento de las exclusiones y los acoplamientos sueltos de inclusiones van a diferenciar el destino y fortuna y que esas dos formas de integración va a competir: la integración negativa de las exclusiones y la integración positiva de inclusiones ([47])

12. Conclusión

La política posmoderna del PRO encuentra en la teoría de la Individualización de Ulrich Beck y Elisabeth Beck-Gernsheim y en la “Sociología del Posmodernismo” de Scott Lash fundamentos sólidos y afines, que parecen casi copiados. Creo que de la articulación de los dos esquemas se puede trazar una radiografía muy aproximada al marco sociológico donde despliega la política Durán Barba.

Dejando de lado los juicios de valor, el PRO es el primer partido político que se define como posmoderno. No sólo recurre a técnicas y estrategias comunicacionales posmodernas, sino que describe y opera en función en una sociedad concebida como distinta de la que presuponen, al menos en términos programáticos y teóricos, el resto de los partidos políticos nacionales.

Posiblemente esto puede tener un anclaje en la especificidad de la ciudad de Buenos Aires, pero las ideas de Durán Barba señalan un camino irreversible, al menos en muchas de las caracterizaciones que hace de la sociedad contemporánea. Como rasgo de la modernidad, el tiempo tiene la palabra. Y pronto sabremos si la política posmoderna del PRO llegó para quedarse, o si por el contrario es sólo una moda pasajera, con lo efímero y posmoderno que el concepto implica.

En el medio, y siendo más importante, podremos vislumbrar hacia donde va la sociedad también.


   
* Por Alejandro Gonzalo García Garro




[1] Aunque pueda resultar innecesario e inútil, aclaro que la elección del PRO sólo tiene que ver con la elaboración del trabajo y el estudio de Teoría Social II. No comparto sus ideas políticas, no tengo militancia en este partido, ni los he votado nunca. Pese a esto, he tratado en este trabajo de ser lo más objetivo posible, evitando anteponer concepciones políticas personales al análisis y desarrollo del tema. Espero que se haya logrado.
[2] Preferí analizar entrevistas y notas en los medios periodísticos y no los libros y ensayos de Durán Barba. Lo hice con al finalidad de buscar un pensamiento más espontáneo, acorde la praxis política. Leí más de 20 entrevistas y notas (150 páginas aprox), que van desde el 2001 al presente.
[3] No abordaré la distinción tradicional de la posmodernidad política retratada por Lyotard, que plantea el fin de los grandes relatos y que tiene su correlato en la discusión sobre el fin de izquierdas y derechas. Como dije, centraré el análisis en conceptos sociológicos. Pero a modo de saldar la cuestión y encuadrar en lo posmoderno al pensamiento del PRO, reproduzco el fragmento de una nota Durán Barba.
Periodista: ¿Cómo juegan en esto las ideologías? Durán Barba: “Veamos el tema desde la gente. Hemos encuestado reiteradamente en la Argentina: `¿Usted prefiere que el próximo presidente sea de izquierda, de derecha o no le interesa el tema?´ Normalmente, en la Argentina hay un 9/10 por ciento que quiere un gobierno de izquierda, un 6/8 por ciento que quiere que sea de derecha y un 80 por ciento que dice que le importa un rábano el tema”.
[4] Caracterización que hace el propio Durán Barba de si mismo. Citado en diario “Hoy” de la ciudad de Quito, Ecuador. Noviembre de 2005.
[5] Entrevista del Diario Perfil. Domingo 01 de Julio, año II Nº 0185.
[6] En una nota de Terra Magazine, “Jaime Durán Barba: la política entendida como marketing” (hecha en Ecuador, el 06 de julio de 2007), el consultor del PRO expresaba sobre la campaña de Macri: “Es la primera campaña enteramente posmoderna que se hace en América Latina. Elementos nuevos: nunca una manifestación, ni un solo discurso, ni una concentración, ni una sola caravana. El elector común ocupando el centro de la escena”.
[7] “Consecuencias de la Modernidad”, de Anthony Giddens.

[8] “La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas”. De Ulrich Beck y Elisabeth Beck – Gernsheim.
[9] Prefacio de Scott Lash. “La Individualización a la manera no lineal”, en “La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas”. De Ulrich Beck y Elisabeth Beck – Gernsheim.
[10] Categorías Zombis. Entrevista a Ulrich Beck, en “La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas”. De Ulrich Beck y Elisabeth Beck – Gernsheim.
[11] “Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad”, de Marshall Berman.
[12] “Consecuencias de la Modernidad”, de Anthony Giddens.
[13] Giddens, en “Consecuencias de la Modernidad”, analiza extendidamente los cambios en la concepción del tiempo y el espacio. Explica los mecanismos de “desanclaje” de las sociedades modernas y como la propia modernidad reconstruye la relación con el tiempo y el espacio a través de enormes distancias, donde la noción de fiabilidad cobra importancia. La misma sería la certeza que transmíteme determinadas señales simbólicas, relaciones personales y en especial los sistemas expertos –altamente tecnológicos- que son los que permiten el desarrollo normal de la vida en un mundo global e inmediato donde se trastocaron las concepciones tradicionales de tiempo y espacio.
[14] “Sociología del Posmodernismo”, de Scott Lash.
[15] “La Modernidad de la Sociedad Moderna” y “Racionalidad Europea”, ambos parte del libro “Observaciones de la modernidad. Racionalidad y contingencia en la sociedad moderna”, de Niklas Luhmann.
[16] “Racionalidad Europea”, en “Observaciones de la modernidad. Racionalidad y contingencia en la sociedad moderna”, de Niklas Luhmann.
[17] Nota publicada por el diario “Clarín” en el año 2002, bajo el titulo: “El problema es que la gente ya no quiere ser representada”.
[18] “La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas”. De Ulrich Beck y Elisabeth Beck – Gernsheim.
[19] “Consecuencias de la Modernidad”, de Anthony Giddens.
[20] “Sociología del Posmodernismo”, de Scott Lash.
[21] Nota “10 pasos para alcanzar el poder”, de Jaime Durán Barba. Publicada el 17 de febrero de 2007.
[22] Entrevista Revista “Debate”. Julio 2011.
[23] “La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas”. De Ulrich Beck y Elisabeth Beck – Gernsheim.
[24] Entrevista Diario Perfil. 17 de julio de 2011.
[25] “Crítica de la Información”, de Scott Lash.
[26] Entrevista del Diario Perfil. 1 de Julio, año II Nº 0185.
[27] “Crítica de la Información”, de Scott Lash.
[28] “La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas”. De Ulrich Beck y Elisabeth Beck – Gernsheim.
[29] “La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas”. De Ulrich Beck y Elisabeth Beck – Gernsheim.
[30] Entrevista Diario La Nación, domingo 6 de febrero de 2011.
[31] “Crítica de la Información”, de Scott Lash.
[32] Ibíd.
[33] Ibíd.
[34] Entrevista Revista Newsweek. 7 de octubre de 2009.
[35] Entrevista del Diario Perfil. Julio de 2007.
[36] Durán Barba desarrolla con una contundencia implacable este argumento. En un artículo explica: “Es que la revolución tecnológica y en las comunicaciones está arrasando con todos los moldes tradicionales y esto cambió también a la política. Aquí hubo un salto descomunal en el que la gente llegó a convencerse de que la realidad es lo que está en la pantalla. En técnicas de campaña electoral, una publicidad de radio debe ser un estímulo auditivo para producir imágenes de televisión en la mente de la audiencia. Si no, no funciona. ¿Cómo evaluamos una intervención de televisión de un candidato? Le quitamos el volumen y analizamos ahí si es que la imagen que transmite es la que se busca. No importa lo que dice, lo que importa es la imagen. Según los estudios, en el mensaje a través de la televisión las palabras son apenas entre el 10 y el 12%. El resto se divide más o menos en mitades, en las que lo que cuenta es cómo están los ojos, la cara, la ropa, cómo se manejan las manos, qué hay en el entorno, si hay o no iluminación, compañía o soledad. Eso da cuatro veces más mensaje que todas las palabras dichas en un debate. La gente va a ver sus ojos, y ahí es donde va a creerle o no. ¿Creerle qué? No importa. No importa lo que diga, la cuestión es si es creíble o no. Y entonces, si en la víspera el candidato se ha pasado preparando el debate y estudiando estadísticas para ganarle a su adversario, va a la televisión con ojeras, cansado, y perdió el debate, por inteligentísimo que sea y por más buenas ideas que tenga. Nunca ocultar las manos, nunca mover los ojos para un lado y el rostro para el otro. Y más aún, puede hacer todo correctamente y aún así, el candidato aparece y la gente dice: "El tipo miente". Funcionan otros códigos de mensaje, y sólo testeando muy bien puede uno comprender el porqué de una percepción y, eventualmente, ayudar a cambiarla”.
[37] Entrevista Revista “Debate”. Julio 2011.
[38] “Crítica de la Información”, de Scott Lash.
[39] “La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas”. De Ulrich Beck y Elisabeth Beck – Gernsheim.
[40] “La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas”. De Ulrich Beck y Elisabeth Beck – Gernsheim.
Cabe indicar aquí que Giddens otorga a los movimientos feministas un rol relevante dentro de los movimientos sociales y políticos de la modernidad radicalizada, pero sin vincularlo con la crisis de la familia.
[41] Entrevista del Diario Perfil. Julio de 2007.
[42] “Crítica de la Información”, de Scott Lash.
[43] Entrevista del Diario Perfil. Julio de 2007.
[44] “Consecuencias de la Modernidad”, de Anthony Giddens.
[45] “La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas”. De Ulrich Beck y Elisabeth Beck – Gernsheim.
[46] Entrevista del Diario Perfil. Domingo 01 de Julio, año II Nº 0185.
[47] La idea la extraigo de un texto en inglés. La cita completa de Niklas Luhmann es la siguiente: “The worst imaginable scenario might be that the society of the next century will have to accept the metacode of inclusion/exclusion. And this would mean that some human beings will be persons and others only individuals; that some are included into function systems for (successful or unsuccessful) careers and others are excluded from these systems, remaining bodies that try to survive the next day; that some are emancipated as persons and others are emancipated as bodies; that concern and neglect become differentiated along this boundary; that tight coupling of exclusions and loose couplings of inclusions differentiate fate and fortune: and that two forms of integration will compete: the negative integration of exclusions and the positive integration of inclusions”.

jueves, 22 de octubre de 2015

Redes Sociales y Militancia Política: hoy, ahora

Estimad@s, acá posteo un muy buen texto del compañero y amigo Pablo Urrutia sobre política, peronismo, militancia y redes sociales, que reconstruye un recorrido histórico de los medios de comunicación y el peronismo, y el uso político que el mismo tuvo y tiene hoy.


Me parece especialmente interesante la nota porque sobre Política 2.0. existe mucho desarrollo práctico pero no abunda material teórico, con desarrollo ideológico y político, y con una mirada centrada en el peronismo. Por eso creo que es muy original e interesante para leer.

Este breve ensayo es un poco la base de una disertación que dio Pablo en el PJ de Paraná hace unos días.


Se las recomiendo.


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Pablo Urrutia disertando en el PJ de Paraná.

Redes Sociales y Militancia Política: hoy, ahora


Escribe: Pablo Urrutia.



En estos años de militancia hemos incorporado gradualmente las redes sociales como una herramienta más, complementaria y necesaria en estos tiempos, cuyo uso militante se ha consolidado y hoy resulta insoslayable. Hay militancia en las redes sociales, y ya nadie puede dudar de su utilidad en tiempos de comunicación y revolución a partir del surgimiento de internet.

Como un juego, pero no sin cierta verdad, podemos decir que si Perón y Evita vivieran tendrían Facebook y Twitter. No sería difícil imaginarlos haciendo uso de esta nueva herramienta de comunicación con fines políticos militantes. Como lo hicieron, como veremos más adelante, de manera contundente con la radio, y de un modo incipiente y coartado, con la TV.

El uso político/militante de las redes sociales, es algo en lo que se aprende sobre la marcha y de manera permanente. No hay recetas mágicas, pero sí posibilidades organizar y coordinar acciones, para que esa actividad se manifieste con más fuerza y se potencie llegando a las elecciones. Pero también ese uso se puede organizar de manera permanente, más allá de la coyuntura electoral.

Hay que tener en cuenta que para las redes sociales no cabe la veda electoral, tal vez no sea el candidato el que pueda publicar pero si los militantes y con eso podemos estirar un poquito más la campaña, incluso el mismo día de la campaña podemos tener actividad sin que eso implique alguna sanción legal.

Para sostener porqué los militantes, pero principalmente los militantes peronistas debemos apropiarnos y nos hemos apropiado de las nuevas tecnologías dándole un uso político, militante y de inclusión social,  es necesario un breve recorrido histórico, destacando sólo algunos de los puntos en que el movimiento peronista, principalmente los primeros gobiernos peronistas, y los actuales de Néstor y Cristina, tomaron a la tecnología como una herramienta de inclusión social y de lucha política en favor de los más postergados en nuestro país.

Peronismo y medios de comunicación, una historia de vanguardia


Perón se caracterizó por sus ideas de avanzada, por ser un dirigente y un político estudioso, preocupado por estar al tanto de las novedades científicas, sociales y filosóficas del mundo. Y además fue un visionario capaz de anticipar situaciones muy futuras al tiempo en que vivió. A ello se le agregó el perfil aguerrido y revolucionario de Evita, quien potenció el sentido de la Justicia Social.

Si bien, Perón, y el peronismo bien entendido, gobernó y gobierna con una fuerte impronta nacional, lo hace sin desconocer el contexto internacional, lo cual sería un absurdo. Se puede decir que el peronismo ve al mundo con ideas propias, trata de aportar al concierto internacional desde una posición soberana y siempre sosteniendo la idea de libertad, de antiimperialismo, de soberanía y autodeterminación de los pueblos, de independencia e integración a la vez. En ese sentido, pone sus esfuerzos en desatar las potencialidades nacionales a partir de la universalización de los bienes generados por el hombre.
   
Y en ese aspecto, la tecnología, el uso de las nuevas tecnologías, su socialización, tiene un papel muy importante. Ese acceso a la tecnología, en una economía de mercado como la nuestra, como la de casi todo el mundo, está regulado por el poder adquisitivo, entonces, ¿que dice el peronismo ante esta situación? lo que ha dicho siempre: cuando ese acceso restringido afecta el derecho de las personas, imposibilita su amplio desarrollo, niega a unos lo que les da a otros, genera diferencias en las posibilidades de cada uno, hay desigualdad, esa desigualdad es una injusticia, esa injusticia está generada por el mercado y el Estado debe intervenir para resolverla.
  
En cada necesidad hay un derecho, decía Evita, y es el Estado el que debe velar por la vigencia de cada derecho.
  
La necesidad de comunicarnos, expresarnos, informarnos y formarnos, es una necesidad, por lo tanto un derecho. Y divertirse y pasarla bien también es una necesidad en sentido humanista, por eso el fútbol hoy es para todos, por eso existe una TV gratuita de calidad, que no sólo instruye y forma, si no que divierte y entretiene, sin importar si tenés o no para pagarle al grupo Clarín.
  

Acceso a la tecnología, política y justicia social

  
Los peronistas, desde el gobierno, tratamos de facilitar el acceso a la tecnología para todos y todas. Las netbook del Conectar Igualdad son un ejemplo de esa visión que tiene el peronismo respecto a las desigualdades generadas por el mercado y de su decisión para intervenir a favor de los que menos tienen y corregir dichas desigualdades. Por eso nos odian también, porque si la diferencia la hace la guita, entonces el que nació con plata, el que tiene, siempre va a tener más posibilidades de desarrollarse, de conseguir lo que quiere, de alcanzar la felicidad, que los que no tienen a pesar de haber trabajado toda la vida.

La computadora era y aún es en muchos casos un artículo inalcanzable por su costo. Entonces aparecen los peronistas y dicen, así que hoy la educación es incompleta si no tenés acceso a una computadora, démosle una compu a cada uno, resolvamos eso. Y claro, el que siempre se sintió superior sólo porque tenía plata, ahora va a tener que competir de igual a igual, a partir de las capacidades de cada uno, de las que vaya incorporando en la vida y no por la posición económica. Ahí es donde al que siempre hizo usufructo de esa desigualdad, al que siempre tuvo privilegios, le salta el odio.
  
Por eso Evita hacía un ataque directo hacia los privilegiados, no sólo por su carácter de excluida, si no porque allí identificaba la raíz de las desigualdades. 

Entonces, decimos que el peronismo desde sus inicios socializó la tecnología, los avances tecnológicos, e hizo de ello una herramienta de lucha política y de inclusión. 

Al ser un proyecto nacional y popular, dio siempre un fuerte impulso al desarrollo de la industria nacional, principalmente a la ligada con la transformación de la materia prima, con el desarrollo tecnológico, con la explotación del conocimiento científico nacional. 


De la heladera al ARSAT


Para muchos, la heladera, en los primeros gobiernos peronistas, era un artículo de lujo, inalcanzable, aunque parezca increíble.

Hubo una política de producción nacional, de substitución de importaciones incipiente que se consolidó con el peronismo y llevó, en uno de sus aspectos, a la fabricación de heladeras de industria nacional. SIAM, industria nacional con capitales nacionales, permitió el acceso masivo a este artículo que hoy nos parece imprescindible en la casa.
  
Eso fue un avance tecnológico nacional, la puesta en marcha de la ciencia y la técnica para generar un artículo que se hizo popular y mejoró la calidad de vida de los argentinos.
  
La industria avanzó y SIAM creció a nivel continental, pasó a fabricar otros electrodomésticos – en sus inicios era una fábrica de maquinarias para panaderías –, terminó fabricando locomotoras diesel.
  
Puede sonar raro lo de la heladera, pero es un ejemplo de cómo el peronismo utilizó el potencial tecnológico nacional con una impronta de inclusión social, de acceso popular a los bienes, en este caso un electrodoméstico. La heladera cambió la vida de muchos y generó todo un movimiento de técnicos e ingenieros que en esa práctica generaron conocimientos y nuevos avances. 

Hoy, quienes critican con una postura bastante cipaya y gorila el Arsat 1 y 2, diciendo que mandamos a volar una heladera, indirectamente se acuerdan de aquellas heladeras SIAM.

La tecnología aplicada es una forma de mejorar la calidad de vida de las personas, en lo cotidiano, en el día a día, desde un televisor a un teléfono celular o un lavarropas, en todo eso hay tecnología y cada avance significa una mejora en la calidad de vida de las personas. Pero esos avances tecnológicos deben ser socializados para que signifiquen una mejora para todos. El peronismo, al ser un movimiento humanista centrado en la inclusión social nunca dejó de lado este aspecto, que también significa un ejercicio de la soberanía. 

La puesta en órbita de dos satélites, además de un esfuerzo científico tecnológico impresionante, es un ejercicio directo de la soberanía en tiempos de las tlecomunicaciones. La orbita por la que circulan es una posesión del Estado Argentino, que estaba pronta a caducar. El principal interesado en hacerse de la licencia de uso de esa órbita era Inglaterra.  

Peronismo, medios de comunicación, tecnología y democracia de la palabra


En ese sentido los medios de comunicación, también fueron una herramienta de inclusión social, difusión de la cultura y acceso a la tecnología para muchísimos argentinos en el primer gobierno peronista. 

En 1947, Jaime Yankelevich, un exitoso empresario de la comunicación le ofrece al gobierno de Perón su red de radios. El gobierno realiza esa compra y ofrece el mismo negocio a otros empresarios privados, de esa manera construye una red de radiodifusoras en todo el país, que se convierte en uno de los medios de comunicación predilectos por el peronismo. 

En cada rincón del país, ahí donde no llegaba nadie, en el último ranchito, había una radio encendida, y por ese medio, los que habían sido excluidos durante años y años, tenían su primer, y tal vez único, contacto con un mundo diferente al que los rodeaba. 

La popularización de la radio fue una de las políticas del primer gobierno peronista. Tal vez hoy comparable al uso del teléfono celular. 

Fue también la forma de enfrentar a la prensa escrita, en manos de la oligarquía asociada a los intereses de las grandes potencias, que obviamente, estaba en contra de Perón. 

La prensa escrita era abiertamente antiperonista. La Nación, de los Mitre; La Presna, de Gainza Paz; el diario Crítica, de Botana; y Clarín, de Noble, eran los medios de mayor alcance y fervientes opositores al gobierno. Entonces, el peronismo combate desde la radio. 

La radio se convirtió en un medio de militancia política también, desde allí el pueblo pudo escuchar los discursos inmortales de Evita, seguir las peleas de box, se convirtió en un artículo presente en cada casa. De esa manera, un producto del desarrollo tecnológico se hizo accesible al pueblo, antes en manos de una élite. 

La primera emisión de radio en la Argentina se realizó en 1920, y llegó a menos de un centenar de personas. Se emitían operas en esas primeras transmisiones. Luego fueron surgiendo las radioemisoras de carácter privado hasta que el gobierno de Perón comienza a adquirir radioemisoras y forma una subsecretaría que las coordina, la Subsecretaría de Prensa y Difusión. Y ahí avanza la popularización del aparatito. 

Se generaron espacios para el radioteatro y la producción nacional, y aparece en ese contexto Mordisquito, el personaje del genial Enrique Santos Discépolo en su programa “Pienso y digo lo que pienso”. Fue un éxito rotundo en radio, tan así que en 1951, Perón, medio en broma y medio enserio, dijo que el triunfo se lo debía a las mujeres, por el voto femenino, y a Mordisquito. 

Puede que ese sea el primer ejemplo de uso militante de la comunicación por parte del peronismo, porque la derecha, la oligarquía y sus socios extranjeros, lo venían haciendo desde mucho antes.
  

De la Radio a la TV, de la TV al teléfono celular: misma estrategia, distintos medios


Otro de los avances en la incorporación de las nuevas tecnologías a la revolución peronista fue la televisión. La primera transmisión de una señal de TV, se realizó el 17 de octubre de 1951. No fue casualidad claro, en el peronismo no hay casualidades, hay simbología, coherencia, resignificación y actualización permanente de una historia que nos recorre y nos supera.
  
Desde el mismo edificio en que se realizó la primer transmisión de LR3 Radio Belgrano TV en 1951, luego Canal 7, hoy TV Pública, el edificio de Obras Públicas donde funciona el Ministerio de Desarrollo Social, se realizó el 21 de abril de 2010, la primera transmisión de la TDA. La primera antena de transmisión terrestre de televisión digital se instaló sobre ese emblemático edificio que, no por casualidad, lleva el rostro de evita en sus flancos.
  
Vale destacar que aquella primera transmisión de la señal del canal Estatal fue la primera en el continente, y la primera en habla hispana a nivel mundial. 

Los primeros aparatos de televisión eran importados, pero años más tarde ya se fabricaban en el país. Luego vino la revolución libertadora en 1955 a desmantelar la obra del primer gobierno peronista y así como le abrió las puertas al FMI, le abrió el espacio televisivo a las grandes cadenas inglesas y estadounidenses. 

Costó recuperar ese grado de soberanía comunicacional alcanzado, y un gran paso en ese sentido es la TDA y la construcción de dos satélites y su puesta en órbita.
  
En 18 de octubre de 2010, Cristina Fernández de Kirchner, presentó el Plan Nacional de Telecomunicación “Argentina Conectada”, orientado a proveer acceso a Internet y televisión digital gratuitos en todo el país. Uno de los productos de ese plan es la TDA (Televisión Digital Abierta). 

Uno de los principales argumentos de Argentina Conectada es que, el acceso a la tecnología y a la comunicación es un derecho universal y por lo tanto el Estado debe garantizar el acceso. Con eso se rompieron varios negocios, por decirlo de un modo educado. 

La Televisión Digital Abierta (TDA) politica de integración digital impulsada por el Ministerio de Planificación Federal Inversión Pública y Servicios, es una plataforma de TV que utiliza la más moderna tecnología digital para transmitir en alta calidad de imagen y sonido de manera gratuita, permitiendo además ofrecer adicionalmente otros servicios interactivos. 

Para lograr que más del 82% de la población nacional disfrute de este servicio, se instalaron 82 Estaciones Digitales de Transmisión (EDT) en diferentes puntos del país que emiten la señal de la TDA. 

Dicho Plan, ya entregó más de 1.200.000 equipos receptores terrestres de manera gratuita a hogares, establecimientos y organizaciones sociales. Como complemento, también se han instalado más de 5000 antenas de TV Digital Satelital (TDS) en parajes rurales y más de 12.000 en escuelas rurales y de frontera, para que todos los argentinos tengan igualdad de oportunidades en el acceso a la TDA. 

Entonces la TDA, el programa Argentina conectada, está directamente relacionado con los satélites que en este momento están dando vueltas, de fabricación Argentina. 

El funcionamiento de Arsat 1 y 2, va a permitir que la Argentina, el Estado principalmente, pueda hacer uso de esa órbita y transmitir a todo el continente distintos tipos de señales, entre ellas la de nuestra TDA. Entonces, gracias a esos satélites, la TDA va a llegar a cada rincón de nuestro país y si así se dispone, a toda América. También la señal de internet, que según el programa Argentina Concetada, debe ser gratuita para todos y todas. 

El Estado brinda ese servicio que utilizan todos los canales de televisión. Todos menos canal 13, del grupo Clarín, que prefirió sacar dólares del país para pagarle ese mismo servicio a una empresa de Estados Unidos. No se les puede negar coherencia ideológica. 

Entonces vemos que también internet como tecnología de la comunicación y de la circulación de datos e información es muy relevante en estos tiempos. Y los peronistas, como siempre, sabemos adaptarnos a estos tiempos y darle un uso soberano, nacional y popular a esos avances. 

El programa Conectar Igualdad va en ese sentido, pone en manos de los estudiantes una herramienta hoy imprescindible para la educación y es un programa que marcha muy bien a pesar de las críticas de siempre. Más de 5 millones de Netbooks entregadas. Fue presentado en abril de 2010 y en Entre Ríos ya se entregaron 176.375. 

Ya se habla de que Programación será una materia obligatoria en los colegios secundarios, es decir que cada estudiante tendrá conceptos básicos de cómo crear y modificar programas de computación, lo cual habla a las claras de la importancia que tiene el tema para el proyecto y para la educación en si misma. En ese camino, Microsoft no tardará en dejar de ser un monopolio. 

Redes sociales y política


Y de esta manera llegamos a cual puede ser nuestra función en ese esquema, que parece tan amplio y alejado de nosotros y de nuestra realidad. Pero no lo es, porque estas mismas ideas y conceptos, la utilización de la tecnología de modo político y militante, como herramienta de comunicación y como ejercicio de un derecho universal lo podemos hacer nosotros, desde el territorio y con la impronta personal de cada uno. 

El artículo 14 de nuestra constitución establece que todas las personas tienen derecho a expresar sus ideas sin censura previa. Claro está que para ello es necesario tener un medio de comunicación, todas las personas, no somos todos, y sabemos que ese derecho muchas veces termina donde empieza el de Magneto, el dueño de Clarín. 

Facebook y twitter, dos plataformas gratuitas ponen en nuestras manos la posibilidad de ejercer ese derecho y militar también en las redes. Y es lo que hacemos subiendo fotos de las caminatas, compartiendo noticias de obras de gobierno, de expresiones de nuestros candidatos, criticando y poniendo en evidencia el vacío ideológico o la ideología conservadora, elitista que tienen los candidatos de la derecha. 

Este es un territorio que los militantes no nos podemos dar el lujo de abandonar. También ahí, como lo hacemos en el barrio, en el territorio, tenemos que tener presencia. 

Cambiemos es un ejemplo de cómo un partido que se fundó en un hotel, que no tiene militantes y no puede fiscalizar una mesa, puede proyectar un intendente mediocre como Macri a la presidencia de la Nación.

Por supuesto que los medios concentrados de comunicación tienen su rol acá y nosotros podemos romper el cerco, el bombardeo constante de esos medios a través de estas herramientas que ellos no pueden controlar.

Para ver la importancia que tiene hoy facebook y twitter en el marco de la política sólo debemos tener en cuenta que hoy en la Argentina, alrededor de 24 millones de personas tienen facebook, son el 90% de las personas que tienen acceso a internet. De esos 24 millones, 16 millones entran todos los días.

Más o menos, estimativamente,  el 28% tiene entre 18 y 24 años, y otro 26%, tiene entre 25 y 34 años. Un 14% entre 35 y 44, 8% entre 45 y 54 y un 5% tiene más de 55 años. El resto tiene entre 13 y 17 años.

Se desprende que es un medio donde la mayoría de los usuarios son jóvenes.

Es un enorme universo de votantes, y en nuestro caso no es un dato menor que la mayoría de los usuarios sean jóvenes, ya que ese segmento fue el que menos participación registró en las PASO.

Entonces, desde nuestros perfiles, sin descuidar el territorio, sin descuidar el puerta a puerta, el cara a cara que tanto nos gusta a los peronistas, también podemos aportar al proyecto desde otro canal de comunicación.

El primero o el más notable que hizo un uso político de campaña de las redes sociales fue Barak Obama, durante su primera campaña para la presidencia en torno a 2008. Digo el más notable porque tal vez fue el más visible, y seguramente ya había otros que lo venían haciendo. No le fue nada mal, va por su segundo período en la presidencia.

En Argentina, durante ese año, también las redes sociales y los canales alternativos de comunicación como los bloggs, páginas personales gratuitas en internet, hicieron su irrupción en la política, pero no en el marco de una campaña propiamente dicha, si no durante el conflicto con las patronales agropecuarias, el conflicto por la 125. Las redes sociales y los blogs fueron un modo de romper el discurso único de los medios concentrados de comunicación, eternos socios de la oligarquía nacional.

Se convirtieron en auténticos canales de contra información. Desde allí se hicieron denuncias y se desbarataron acciones de una movida que era claramente destituyente.

El 27 de octubre de 2010, falleció el querido compañero presidente Néstor Kirchner. Se había peleado con Clarín, con los medios monopólicos de comunicación y casi con todos los poderosos de adentro y de afuera. A pesar de que recuperó a la Argentina de la nefasta situación económica, política y social, a la que la llevaron los que ahora vienen disfrazados de cambio, los medios tradicionales bombardearon sin descanso su figura. Incluso, en el momento de su muerte se puso en duda la veracidad de su fallecimiento. Sin embargo, la irrupción masiva de los jóvenes durante su sepelio y desde allí a esta parte cada vez con mayor fuerza en el escenario político argentino, fue imparable.

En algo, en mucho, tuvieron que ver las redes sociales y los canales alternativos de comunicación por internet.

Subterráneamente, los jóvenes construyeron redes de discusión política, de información y expresión, lejos del alcance de los monopolios de medios, mediante el uso de internet.
  
Ese es uno de los ejemplos, y tal vez el momento más claro en que el uso de las redes sociales y los canales alternativos en internet se manifestaron políticamente.

De ahí en adelante, todos los políticos de línea pasaron a tener cuentas en facebook y en twitter. Cristina tiene casi dos millones de fans, Macri un poco más de 2 millones. Daniel Scioli tiene casi un millón y medio.

En algunos casos, algunos políticos y figuras públicas contratan, compran, paquetes de seguidores, son perfiles truchos que se compran por cantidad, para engrosar las cuentas, porque es una vidriera, porque muchos miran todos los días esas cuentas. Incluso los periodistas.

Hasta hace no mucho tiempo, en las redes sociales se hablaba de lo que publicaban los medios masivos de comunicación, los diarios, la radio, principalmente la tele. Hoy en día esos medios tradicionales de comunicación hablan de lo que sucede en las redes sociales.

Un ejemplo de la relevancia de las redes sociales, en este caso twitter, sucedió cuando el presidente de la hermana República Plurinacional de Bolivia, Evo Morales estuvo detenido en su avión en Viena, capital de Austria, en julio de 2013, acusado de llevar a Edward Snowden, quien filtró en internet, justamente, información secreta.

Cristina tuvo una activa participación en la defensa del presidente de Bolivia y en la gestión para que se respete su investidura, y fue relatando minuto a minuto lo que estaba sucediendo, a partir de las cero horas.
  
Con una serie te tuits y en un modo coloquial casi desopilante, Cristina va relatando todo el hecho, sin filtros, en primera persona. Quienes ese día estaban a la madrugada navegando en tuiter fueron espectadores privilegiados de un escándalo internacional.

Los medios de comunicación aún no estaban al tanto. La cosa se resolvió a las seis de la mañana. Muchos medios, entre ellos Página 12, copiaron los tuits de la presidenta y armaron con eso la nota del día, no había casi nada más que agregar, estaba todo escrito allí.

Las redes sociales son una herramienta poderosa. Desde luego que hay diferentes usos, el social propiamente dicho, el comercial y el que nosotros estamos tratando de construir, el uso político.

Hay enorme cantidad de antecedentes y casos como el relatado.  
  
Es un canal directo si se lo sabe utilizar entre el funcionario y los ciudadanos, no filtrado por los medios, y según la cantidad de seguidores que tengamos, más efectivo.
  
Nosotros lo podemos utilizar, como decía al principio, para extender la campaña, para seguir militando luego de la veda, pero también para continuar nuestro trabajo militante de todos los días de todos los años.
  
Hoy, en la era de la comunicación y la información, se dice que lo que no se publica no existe, entonces, con una compu e internet, podemos hacer que esa tarea diaria de la cual no hablan los medios concentrados de comunicación se conozca.
  
Para eso hay que saber manejar la herramienta y tener en cuenta algunas pautas.
  
La llegada de internet y principalmente las redes sociales a los teléfonos celulares, es otra revolución dentro de la revolución que significa internet y las redes sociales, todo marcha hacía ahí.
   
Se estima que 18 millones de personas en la argentina ingresan por mes a facebook utilizando sus celulares. Y ese número va en franco crecimiento. Porque hoy casi todos, por no decir todos, tienen un celular.
  
Otra de las críticas que se le ha echo al gobierno peronista, que le damos celulares a los negros, porque así nos dicen, los negros. Así que les damos computadoras, celulares, televisión digital y, por supuesto, choripanes y gaseosas.
  
El teléfono celular, su popularización, también es un ejemplo del uso de la tecnología como herramienta de inclusión social. Es cierto que el teléfono celular se popularizó en esta década de gobierno peronista, pero también se popularizó el empleo digno, el acceso a la educación, la salud, el conocimiento, y muchas cosas más.
  
El teléfono fijo, en muchos casos era un artículo de lujo, muchas personas de lugares excluidos pasaron a tener celular sin haber tenido nunca un fijo. Porque no tenían una dirección para dar y porque la empresa, el cableado, no llegaba ni llega a todas partes. El teléfono celular, si. Y con ese celular pueden llamar un remis, una ambulancia, hablar con los parientes, y tener facebook y twitter.
  
Y con ese teléfono, nosotros, los militantes, podemos estar enviando información en tiempo real, en el mismo momento en que estamos realizando la caminata, o la jornada solidaria, o difundir agendas, datos, etc. podemos sacar una foto y subirla en el momento, como pasó con el atropello que hicieron los patrones de estancia hace poco en la Casa de Gobierno en Entre Ríos.

Muchas de esas imágenes, que sirvieron para demostrar cómo se comportan quienes dicen ser la reserva moral de la patria, los que vienen a proponer un cambio, fueron tomadas con un teléfono celular y desde ahí difundidas.
  
Más en concreto, qué se puede hacer en estos escasos días que nos separan de las elecciones de octubre? Compartir información, seguir haciendo campaña, seguir hablando de nuestro proyecto y de nuestros candidatos, no ceder un milímetro en eso.
  
Todos lo estamos haciendo, y espero que a partir de esta charla con un poquito más de claridad y convicción.
  
Facebook realiza un cálculo matemático, cuando hacemos una publicación esa publicación no le llega a todos nuestros contactos, solo a un pequeño porcentaje de ellos, ese es el alcance de nuestra publicación. Cuando nos dan me gusta, nos comentan, o nos comparten lo que publicamos, ese alcance se incrementa, facebook, calculo matemático detecta que lo que publicamos es de interés y por lo tato lo hace llegar a más personas.
  
Eso lo podemos usar para aplicarlo a nuestra cuenta o para promocionar la publicación de algún candidato al que queremos apoyar. Cuando le damos me gusta, hacemos que esa publicación se difunda más. Por un lado porque como podrán haber visto, en nuestro muro nos aparece, a tal le gusto tal cosa, y muchas veces eso que le gustó a tal a nosotros también nos interesa, y ahí se inicia una cadena. Y por otro lado porque cuanto más me gustas tiene una publicación, más alcance le da facebook, más personas la ven.
  
Entonces esa es una herramienta clara de difusión. Por supuesto que si comentamos, es más importante, y si compartimos, más aún. Si hacemos las tres cosas es flor.
  
Cuando compartimos, si a eso que compartimos le agregamos un texto propio, le damos mayor alcance todavía, porque a partir de esa publicación se generaron otras publicaciones. Facebook entiende que esa publicación es interesante y útil, genera movimiento.
  
Otra cosa a tener en cuenta es que mientras más publicaciones tengamos con pocos me gustas, menor rendimiento vamos a tener en general, es decir, menos alcance nos va a dar facebook. Si venimos en baja, se puede aumentar el número de me gustas a nuestras publicaciones publicando fotos personales, en el caso de los creyentes alguna buena frase del papa o una imágen religiosa. Que por un lado habla de quienes somos y por otro nos da mayor alcance porque son cosas que les gustan a muchas personas.
  
Si solo compartimos cosas de otros, se pierde el interés en nuestro perfil, porque lo que ahí importa es nuestra impronta personal. Entonces siempre hay que ir mechando compartidos y fotos de campaña, con algunas cosas propias que nos parezcan publicables.
  
Si nuestro alcance es bajo porque casi a nadie le gustan nuestras publicaciones, no vamos a estar utilizando la herramienta en todo su potencial. Es decir, cuando compartamos lo que queremos difundir del candidato o el proyecto, eso le va a llegar a muy pocas personas. Si se quiere hacer el mejor uso de este aspecto de la comunicación, hay que tener aceitada la herramienta.
  
Hay mucho por aprender y ensayar en este campo de la comunicación que llegó para quedarse, evolucionar y se parte de nuestra vida. Y los militantes podemos hacer un uso importantísimo de las redes sociales, que seguirán siendo gratuitas, y una herramienta valiosísima para el ejercicio del derecho a difundir nuestros conocimientos, ideas y opiniones.