sábado, 20 de diciembre de 2025

Jorge Busti, el gran líder político que se hizo solo un lugar en la Historia de Entre Ríos

El 20 de diciembre de 2021 fallecía Jorge Pedro Busti. Fue tres veces gobernador de Entre Ríos sin cláusula de reelección, dos veces intendente de Concordia, Presidente de la Cámara de Diputados de ER, Presidente de la Convención Constituyente de 2008, diputado nacional, senador nacional y convencional constituyente de la Nación en 1994. Ocupó todos los cargos por el voto popular. Fue el político más importante de la historia contemporánea de Entre Ríos, solo comparable a los grandes entrerrianos del siglo XIX.

Su vida fue la de un ser consagrado a la política, a la cual le entregó todo hasta el fin de su vida terrenal. Militante desde la adolescencia fue detenido por la policía cuando tenía 15 años por participar de un acto de la resistencia peronista.

Con Jorge Busti en su última actividad pública, en la Feria del Libro en
Paraná, -22/11/2021- casi un mes antes de su partida. Fue la
presentación del Libro "Francisco Ramírez: 200 años de identidad entrerriana".
En esta charla le dije personalmente a Jorge,  y a todo el colmado
auditorio, que él ya era parte de la Historia grande de nuestra provincia.


En los tiempos de la proscripción del peronismo fue militante del Integralismo en la Universidad Nacional de Córdoba y de la Juventud Peronista de los 70. Fue un detenido político de la dictadura militar genocida de 1976.

Fue un enorme militante, todos los días abocado a las cuestiones políticas y preocupado por la realidad entrerriana. Ocupó cargos políticos de primera línea en el peronismo en el PJ provincial y nacional. No fue un dirigente desvelado por “la rosca”, prefería las movilizaciones, los actos, los congresos, las asambleas políticas y hablar cara a cara con la militancia. Muchas horas de sus días las pasaba atendiendo y hablando con actores políticos y sociales de la provincia, de todos los rincones de la geografía entrerriana.

Busti fue ejemplo de Democracia. Toda su vida fue validada por el voto popular. En el 83 fue a internas para la candidatura a intendente de Concordia, elección general que ganó luego. Fue a internas para ser gobernador en el 87, en una memorable victoria que consagró el ascenso definitivo de la renovación peronistas en la provincia. Todas sus gobernaciones fueron precedidas de internas y ratificaciones democráticas. Nunca llegó por el dedo al gobierno. Todo lo que consiguió fue por decisión del pueblo.

Políticamente, Busti fue el último “jefe de jefes”. Tuvo una visión integral de toda la provincia que nadie recuperó otra vez desde su partida. Su forma de construir superaba la mirada de comarca municipal o la lógica de secta. Era amplio e integrador, se dedicaba a sumar todos los días. No era un funcionario, no fue un técnico ni un "gestor", era un político que además gestionaba mejor que todos. Tenía la inteligencia, la constancia y la decisión de conducir a los cuadros políticos, a las y los militantes con nivel, como ningún otro. Sus gobiernos, en sus cargos importantes, eran mayoritariamente integrados por militantes políticos con trayectoria y formación. Ratificó la verdad esencial para tiempos de crisis de que solo quien tiene nivel político y prepotencia de trabajo puede conducir a equipos con nivel.

Sus gobiernos no fueron nada sencillos. La gestión de 1987 estuvo marcada por la hiperinflación y la crisis económica. En 1995 el gobierno estaba atravesado por el ajuste económico de Cavallo y Menem y los síntomas de agotamiento del modelo neoliberal que implicaron recurrentes tensiones con el gobierno nacional al cual nunca se disciplinó. En el 2003 se tuvo que poner al frente de la reconstrucción de la provincia por el trágico y desastroso legado del periodo de Montiel, De la Rúa y la Alianza. Era muy activo y presente en la gestión, se involucraba mucho en los temas de gobierno con activa presencia. Llamaba semanalmente a los funcionarios y pedía constante rendición de cuentas. Todas sus gestiones se caracterizaron por la defensa de los intereses entrerrianos.

Fue un hombre de familia, vivió con Cristina Cremer desde que los unió el amor y la política junto a sus tres hijos. Fue hijo de un obrero ferroviario que falleció cuando era niño. Su madre fue una mujer trabajadora quien luchó por darle la oportunidad de estudiar y progresar en la vida.

Jorge Busti tuvo la excepcionalidad de hacerse solo un lugar en la historia. Nacido sin privilegios, sin apellido de la oligarquía provincial. Con Busti los grandes cargos públicos o los homenajes dejaron de ser en forma exclusiva para los apellidos ilustres y a los lugares centrales de la vida pública se sumaron los hijos e hijas de la clase trabajadora entrerriana.

Enfrentando las adversidades, encabezando una boleta y exponiéndose, jugándose siempre, así se convirtió en el centro de gravitación política de Entre Ríos durante más de 35 años. Y lo hizo con la política, la militancia y el voto popular. Fue expresión de la democratización de la sociedad entrerriana y el ejemplo, como ningún otro, de cómo la política y la militancia construyen la historia.


Escribe: Dr. A. Gonzalo García Garro

sábado, 13 de diciembre de 2025

Dorrego: El crimen fundacional que la “historia oficial” disfrazó como "error"

"Fusilamiento de Dorrego", de Rodolfo Campodónico.


Escribe: Dr. A. Gonzalo García Garro


El fusilamiento de Manuel Dorrego, ordenado por Juan Lavalle el 13 de diciembre de 1828, fue tal vez el hecho más sangriento y con mayores secuelas de nuestra historia política. No fue un error o un exceso. Fue el crimen fundacional de un proyecto de entrega nacional que desató una guerra civil y que instaló el golpismo militar como método político en la Argentina.

Desde ese lejano magnicidio hasta hoy, el pensamiento dominante ha intentado negar la dimensión política de Dorrego y ocultar la criminalidad de Lavalle. Su estrategia: licuar y colectivizar las culpas históricas.

 

La Historia "sin buenos ni malos": Una trampa del sistema

El relato que busca exculpar a Lavalle construye una explicación de las luchas civiles argentinas como una historia "sin buenos ni malos", donde "todos se degollaron unos a otros".

Esta narrativa es una trampa del sistema que impide diferenciar los verdaderos proyectos políticos subyacentes: a) El Federalismo de Dorrego, un proyecto que defendía el patrimonio nacional y buscaba la justicia para las provincias y, por otro lado, b) el Unitario de Lavalle, un proyecto de entrega, vasallaje imperialista y tiranía que se impuso por la fuerza.

Como sentenció Juan Perón: "Este crimen horrendo es el más atroz e injusto que se haya cometido en toda la historia de la Patria. No tiene justificación alguna, fusilar al gobernador legal de un Estado que ha sido libremente elegido por sus conciudadanos".

 

La Trama Maestra: Londres, Lavalle y la Oligarquía

Dorrego había sido políticamente derrotado tras la firma de la paz con Brasil, presionado por la mediación inglesa de Lord Ponsomby, que impuso la independencia de la Banda Oriental. La derrota diplomática y el descontento de las tropas de regreso fueron la excusa perfecta para el contragolpe oligárquico.

El plan destituyente, supervisado por el Imperio Británico, culminó con la captura de Dorrego. Pero el asesinato no fue un acto impulsivo de un militar. Fue una decisión deliberada y política.

El 12 de diciembre de 1828, mientras Dorrego era prisionero, tuvo lugar un cónclave secreto en Buenos Aires que ratificó su muerte.

Los "doctores" de la política porteña acosaron a Lavalle epistolarmente para asegurar la ejecución: Juan Cruz Varela le escribió: "Después de la sangre que se ha derramado en Navarro, el proceso... está formado: [...] usted piense que 200 o más muertos y 500 heridos deben hacer entender a usted cuál es su deber..."

Salvador María del Carril (futuro vicepresidente de Urquiza) fue más directo: "Mire usted que este país se fatiga 18 años hace, en revoluciones, sin que una sola haya producido un escarmiento [...]. La ley es que una revolución es un juego de azar en el que gana hasta la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella”. Pero no se quedó allí Del Carril, quien fuera también Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación -nombramiento propuesto por Mitre-, y le aconsejó a Lavalle: “"Incrédulo como soy de la imparcialidad que se atribuye a la posteridad... fragüe el acta de un consejo de guerra para disimular el fusilamiento de Dorrego porque si es necesario envolver la impostura con los pasaportes de la verdad, se embrolla; y si es necesario mentir a la posteridad, se miente y se engaña a los vivos y a los muertos”.

Lavalle, consciente, envió el siguiente parte: "El coronel Don Manuel Dorrego acaba de ser fusilado por mi orden... La historia, el Señor Ministro, juzgará imparcialmente...".

 

La Falsificación: "La espada sin cabeza" y el Lavalle-Víctima

La historiografía oficial ha intentado por más de 190 años construir un relato de absolución para el ejecutor de Dorrego. La estrategia ha tenido dos pasos fundamentales.

EL primero es la teoría de "La espada sin cabeza". El joven romántico Esteban Echeverría le puso a Lavalle el mote de "espada sin cabeza", un hombre "sin luces" cuyo error no eran sus crímenes, sino haber perdido y posibilitado el ascenso de Rosas. Se lo presenta como un impulsivo sin razón.

La otra es el "Lavalle-Víctima". Esta operación cultural fue magistralmente consolidada por Ernesto Sábato en su novela Sobre héroes y tumbas. Allí, Lavalle no muere, pero queda hundido en la desdicha y la culpa, siendo la principal víctima de su temperamento y de los malos consejos. Es el "ser puro manipulado". No es casualidad. Sábato fue el mismo intelectual que, tras el golpe de 1955, calificó a Perón como nazi y tirano, y que años después elogiaría al genocida Jorge Rafael Videla. Fue el mismo que forjó la infame "teoría de los dos Demonios" para el Nunca Más: Para él ambos contendientes tienen la culpa, militantes de las organizaciones armadas y militares, peronistas y antiperonistas, Lavalle y Dorrego.

 

El ADN del Golpismo Argentino

La violencia desatada tras la muerte de Dorrego no se detuvo en Navarro. Vendrían más. Facundo Quiroga, el Chacho Peñaloza, y una incontable lista de asesinados por la oligarquía en nombre de una supuesta "civilización" que en realidad era entrega de la Patria.

El monumento a Lavalle, erigido en 1887, se alzó en el antiguo solar de la familia Dorrego. Una ratificación de poder que implica una manifestación de la violencia del uso de la Historia.

Lavalle y Dorrego no son las dos caras de una misma moneda. Son dos visiones totalmente distintas de país. El proceder de Lavalle nos deja una lección innegable en todos los golpes de estado en Argentina. Sostenía Perón que los quiebres institucionales los llevan adelante soldados, pero de sus beneficios disfrutan los liberales y los hombres de negocios que detestan que el poder político esté en manos de los sectores populares.

Se debe remover la carga amoral de una historia ahistórica y sin memoria. El pueblo jamás justificó este crimen. La verdad histórica debe juzgar a Lavalle, sin leyendas románticas.